Checo Pérez, el piloto que polariza en México tanto como Fernando Alonso en España
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FIGURA CONTROVERTIDA TAMBIÉN EN SU PAÍS

Checo Pérez, el piloto que polariza en México tanto como Fernando Alonso en España

Tras un duro comienzo de temporada sometido a numerosas críticas, la victoria de Checo Pérez en Bakú ha catapultado su figura, también cuestionada por algunos medios en su país

placeholder Foto: Sergio Pérez lograba su segunda victoria en F1, la primera con Red Bull
Sergio Pérez lograba su segunda victoria en F1, la primera con Red Bull

La relación de amor-odio que Sergio Pérez sufre en su país recuerda mucho a la polarización existente en España en torno a la figura de Fernando Alonso. Su victoria este pasado domingo en el GP de Azerbaiyán desató la euforia, sucediéndose los elogios y celebraciones a lo largo del país. México, como España, parece no tener término medio con la relación de muchos de sus mejores deportistas. Apenas unas semanas después de que arreciaran las críticas contra el piloto de Jalisco, de repente todo son loas y celebraciones ante una gran victoria.

Como ocurre en España con el antialonsismo más recalcitrante, no faltaron muchos que restaron mérito a la victoria de Pérez argumentando que, poco más o menos, le cayó del cielo ante los problemas de Max Verstappen y el clamoroso fallo de Lewis Hamilton después. Igual que ocurre aquí a menudo con el asturiano olvidan allí que, como decía Picasso, la ‘suerte’ o la inspiración es bueno que te encuentre trabajando. Checo fue un absoluto merecedor de la victoria, pues más allá de los acontecimientos finales de carrera, el mexicano estuvo magistral de principio a fin, cumpliendo con todo aquello que su equipo esperaba de él.

Responder sin medias tintas

Las razones de esta ingratitud de un sector de la afición respecto a los pilotos de Fórmula 1 tiene en México raíces parecidas a las españolas. Al otro lado del Atlántico también existe una primacía enorme del fútbol sobre el resto de deportes, con unos medios de comunicación poblado de especialistas en información deportiva que andan bastante perdidos en cuanto les sacas de un estadio. Similar a España también es la relativa falta de cultura automovilística, y que las carreras de coches se hayan percibido con demasiada frecuencia como un deporte ‘de ricos’.

Sin embargo, ni Fernando Alonso ni Checo Pérez vienen de familias pudientes. Desde muy niños ambos tuvieron que empezar a competir en el extranjero y vivir mucho tiempo fuera de sus casas. Nadie les ha regalado nada y quizá por ello, ambos hayan sido un poco más bruscos de lo necesario cuando han venido a buscarles los tres pies. Checo Pérez también ha sido percibido en ocasiones como alguien arrogante cuando ha respondido con dureza a las críticas injustas, e incluso tachado de poco comprometido con su país por no vivir en él.

Ser profeta en tu tierra

A veces puede provocar comentarios ásperos tener que explicar, por ejemplo, que cuando corres en Fórmula 1 resulta poco conveniente vivir en América al disputarse tan pocas carreras en esos husos horarios. Y es comprensible que resulten insultantes ciertas críticas por no ser un buen ejemplo para tu país. Pero si existe un piloto en la parrilla que ejerza de embajador de su tierra, ese es Checo Pérez. Nada más bajarse del coche fue a buscar la bandera mexicana y sus primeras declaraciones no dejaban lugar a duda: “¡No podíamos dejar ir ésta! ¡Es para todo México!".

A diferencia de otros futbolistas ilustres como Carlos Vela o ‘Chicharito Hernandez’, que no siempre quisieron defender la camiseta de México, Checo siempre ha llevado la bandera de su país en su casco y ha sido clave para que la Fórmula 1 regresara a tierras aztecas. Con su innegable éxito ha potenciado la imagen de su país. Qué decir, cuando rompió de forma inmediata con un patrocinador personal al entender que había faltado el respeto a México con una broma de mal gusto en las redes sociales. Pérez ya es sin discusión uno de los mexicanos más universales y el mejor piloto de la historia de México, pues con su triunfo de Azerbaiyán ya iguala la marca de dos victorias en poder de Pedro Rodríguez, y le supera en número de pódios.

“Dadme cinco carreras”

Pérez pidió a principio de temporada una especie de ‘tregua’ de cinco carreras para evaluar su rendimiento con el RedBull. A sus 31 años, era consciente de la dificultad de adaptarse sin apenas pretemporada a un coche nuevo y descubrir todos sus secretos. De nada servía que otros pilotos ilustres como el propio Alonso, Vettel o Ricciardo experimentaran problemas de adaptación similares a los suyos. Bastó una mala actuación en la segunda carrera en Imola para que se desataran las críticas y los titulares negativos: ‘Ultimatum en RedBull’, ‘ Los jefes de RedBull sentencian a Checo’, etc.

Pero en el equipo austríaco eran conscientes que si tanto Gasly como Albon sufrieron con Max Verstappen en un coche absolutamente extremo creado alrededor de su pilotaje, no tenía sentido pedir explicaciones a Pérez hasta pasar unas cuantas carreras. Dicho y hecho, el mexicano ganó en Bakú y fue competitivo durante todo el fin de semana, ganándose la admiración del equipo, empezando por el ‘Team principal’ Christian Horner: "Tenía un problema hidráulico y nos preocupaba mucho que el coche no llegara al final de la carrera, pero afortunadamente todo salió tremendamente bien y Sergio hizo un gran, gran trabajo".

placeholder Checo Pérez es un ídolo en México, pero también discutido por algunos medios
Checo Pérez es un ídolo en México, pero también discutido por algunos medios

La doble vara de medir

Por primera vez en mucho tiempo, el volante de uno de sus coches no lo ocupaba un piloto surgido de su cantera. En el equipo anglo-austríaco eran conscientes que necesitaban dos pilotos de garantía para ganar títulos. Por fin la Fórmula 1 admitía que un equipo grande fichaba a Sergio por su talento y no por el aporte económico de sus patrocinadores mexicanos, como se le etiquetaba a menudo. En este sentido, esa doble vara de medir con Checo es común no sólo con Fernando Alonso, sino en general con los pilotos que vienen de fuera del arco anglosajón. Los latinos parecen obligados a dar una extra sobre cualquier piloto británico, alemán o finlandés.

Quizás esta victoria aporte la confianza y fuerza mental a Checo Pérez para que la buena racha continúe, y no sólo ser considerado en Red Bull como el aliado perfecto para Max Verstappen en su lucha por los títulos mundiales. También, como un sólido líder si el holandés decidiera cambiar de aires en 2022. Quizás en México será visto por muchos como un fracaso lo que no sean triunfos, al igual que en España con Alonso. Pero los hechos son incontestables: Sergio Pérez es uno de los grandes de la Fórmula 1 actual.

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