"La perfecta guinda en el pastel": así cierra Carlos Sainz su mejor época como piloto
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CON MCLAREN TERCERO FINAL

"La perfecta guinda en el pastel": así cierra Carlos Sainz su mejor época como piloto

Sainz terminaba sus dos años en McLaren mejorando sus registros del pasado año, y contribuyendo a que el equipo británico termine en un inesperado tercer puesto final

placeholder Foto: Tras una carrera "aburrida y tensa", Sainz terminó sexto, la misma posición final en el campeonato.
Tras una carrera "aburrida y tensa", Sainz terminó sexto, la misma posición final en el campeonato.

“¡Y para vosotros, cantaré por última vez…” Carlos Sainz entonó para su equipo con dudoso estilo el ya famoso “Smooth Operator”. No duró mucho, porque le interrumpió el inconfundible acento americano de Zak Brown “¡Carlos! “¡Super pilotaje! ¡Increíble temporada! ¡Increíble!” Aunque a Sainz todavía le quedaba un pequeño encargo de su ingeniero para terminar... “Hemos hecho lo que teníamos que hacer bajo presión”.

El fin de semana empezó de broma con el vídeo de marionetas que tanto éxito tuvo en las redes sociales, pero acabó en serio y a lo grande cuando pilotos y equipo ejecutaron a la perfección la difícil misión a afrontar tras ser apabullados en puntos en Shakir con los dos Racing Point en el podio. McLaren se convirtió en Yas Marina, efectivamente en el tercer mejor equipo. El día que más lo necesitaba.

Sainz cerraba así los dos mejores años de su vida deportiva. Mantenía la sexta posición final, como en 2019, con más puntos, superando de nuevo al segundo Red Bull de Albon, a su futuro compañero en Ferrari, Charles Leclerc, y también a Lando Norris. Ha llevado a su equipo a mejorar el cuarto puesto del pasado año. Hoy, Carlos Sainz ya no forma parte contractualmente de McLaren, pero recordará cómo el equipo británico ha transformado su vida como piloto. “Desde mañana mi cabeza estará en el futuro. No puedo decir mucho, pero desde mañana comienzo a trabajar en el 2021”

"Bah, carrera tensa y aburrida"

El GP de Abu Dabi anestesió la temporada más singular en la historia de la Fórmula 1, condicionada por la pandemia aunque plena de carreras trepidantes. No fue el caso con esta última. Pero McLaren llegaba en máximos de presión. La seguna cita de Sakhir dejaba al borde del caos al equipo que más veces rondaba en la tercera posición durante toda la temporada, pero iba a perderla en la última carrera. “Tras la decepción del pasado fin de semana había mucha presión”, reconocía Andreas Seidl tras la prueba, nos concentramos en nosotros, en maximizar el coche, era importante concentrarse en la ejecución del fin de semana, tanto en entrenamientos y en carrera”. El último gran premio condensó la evolución de McLaren y la de sus pilotos esta pasada temporada.

El sábado, Norris y Sainz lograron el mejor resultado del año, cuarto y sexto, con la menor diferencia respecto al primero de parrilla. “Si hubiéramos tenido ya el motor Mercedes habríamos hecho la pole”, bromeaba el británico. McLaren no podía fallar si quería batir a sus rivales, pero también dependía del rendimiento de Racing Point. La avería de Checo Pérez aflojó inesperadamente la brida sobre McLaren. Pero no todo estaba cerrado. Sainz -y Norris- requerían disciplina espartana. “Buah, la carrera un poco tensa, aburrida” resumía el español al terminar, que solo tenía una misión en toda la prueba. “Aunque la rueda media no ha funcionado, luego, a partir de ahí he pasado a los dos Ferrari, y ya me he puesto a controlar la carrera, a controlar los neumáticos y a traer el coche a casa y ese tercer puesto”.

Restaba solventar la reclamación de Racing Point y la incertidumbre sobre una posible infracción en boxes del español por rodar demasiado despacio y perjudicar a Stroll, según el equipo rosa. El quirúrgico informe de los comisarios no solo desmontaba minuciosamente cualquier infracción del piloto y su equipo, sino que incluso reforzaba su conducta. Mientras tanto, el propio Stroll se encargaría de boicotear las escasas opciones de su escuadra con su mediocre actuación en un día clave. “Por eso es tan importante tener dos pilotos consistentes en el equipo”, declaraba Checo Perez al felicitar a McLaren, cuestionando indirectamente también su propio equipo. Porque Pérez terminó cuarto en el campeonato, pero deja Racing Point. A diferencia del hijo del dueño.

"La mejor versión de mí mismo"

“Ha sido un año duro porque no siempre hemos tenido el tercer mejor coche, pero hemos rendido muy alto como equipo” señalaba Sainz como la clave de bóveda para McLaren, "y para mí ha sido la perfecta guinda en el pastel. Estoy muy contento de dejar el equipo acabar así, en lo alto. En estas ultimas seis siete carreras, sin la mala suerte del principio de la temporada, hemos estado siempre entre los siete primeros, lo que muestra qué podríamos haber hecho al comienzo del año”. Desde Alemania, concretamente, no ha bajado de la séptima posición, saliendo decimoquinto en dos ocasiones. Y salvo sus tres abandonos, en ninguna carrera terminó peor de lo que la iniciaba.

El sábado, Sainz reflexionaba lo que ha supuesto el equipo británico en su vida profesional. "Han sido un gran par de años. Desde el momento que llegué aquí me sentí completamente en casa, con gran motivación, con gran apoyo por parte de todo del equipo. Encontré mucho apoyo incluso después de dos o tres carreras complicadas al empezar en McLaren, sentí mucho apoyo de la dirección. La confianza siempre ha sido muy alta. Lo he dicho muchas veces, un equipo como McLaren me ha permitido extraer la mejor versión de mí mismo, de encontrar dentro de mí un poco más de rendimiento, de felicidad en la Fórmula 1, digamos así. Ha sido un gran sitio para dar el siguiente paso, y para convertirme en un mejor piloto. Estoy muy agradecido, me siento preparado para el siguiente desafío, pero estos dos años siempre serán muy especiales para mí".

Como su singular relación con Lando Norris. En Imola, al acabar la carrera, el británico le apagó la batería del coche, que se dejó conectada sin darse cuenta. En Yas Marina, en la vuelta de deceleración, su ingeniero Tommas Stallard tenía una última instrucción para su piloto tras felicitarle efusivamente: “Un trabajo más, Carlos, un ultimo trabajo: apaga el coche cuando termines…”. La era McLaren de Carlos Sainz había terminado.

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