genial COMPORTAMIENTO DEL MINI

Así funciona la espectacular bestia de Carlos Sainz: se traga todo lo que pilla por delante

Aunque estas últimas jornadas el terreno ha favorecido a los Mini, el buggie de Carlos Sainz ofrece un espectacular rendimiento dinámico en terrenos rotos y accidentados

Foto: El Mini ha mejorado su rendimiento dinámico con un comportamiento extraordinario en terrenos rotos, con Sainz como protagonista en su desarrollo. (X Raid)
El Mini ha mejorado su rendimiento dinámico con un comportamiento extraordinario en terrenos rotos, con Sainz como protagonista en su desarrollo. (X Raid)

Solo desde la toma aérea desde un helicóptero podía apreciarse en su verdadera dimensión el rendimiento en el Rally Dakar del Mini de Carlos Sainz. Lanzado a toda velocidad, el buggie se tragaba absolutamente todo, desde roderas y piedras a grandes arbustos, primero con el lado derecho, luego el izquierdo, y así en una sucesión continuada de obstáculos que el vehículo se zampaba olímpicamente. El comportamiento dinámico de su vehículo era verdaderamente espectacular. Y una maravilla de ingeniería.

“Creo que las etapas que hemos pasado son muy de buggie. Los Mini han tenido una ventaja estratosférica en estas etapas, pasan las piedras con esas ruedas de camión sin problemas”, explicaba Fernando Alonso al terminar la quinta etapa, “cuando hay un poco de arena deshinchan las ruedas, cuando hay piedras hinchan, así que tienen una serie de ventajas que no sé si en la segunda semana Nasser podrá atacarles o no. Pero hasta ahora, visto lo visto los Mini creo que están en otra categoría”. El asturiano tenía razón, porque las características del buggie –a diferencia del Toyota Hilux 4x4- encontraban su mejor expresión en el terreno roto de estos últimos días. Hasta el propio Carlos Sainz lo reconoce. Pero tampoco el Mini había alcanzado este nivel de rendimiento en años anteriores.

Patológicamente insatisfecho con sus monturas de competición, obsesivo hasta el mínimo detalle, pero siempre prudente con los pronósticos, el gesto de respuesta de Sainz antes de acudir al Dakar cuando se le preguntaba por el potencial de Mini delataba su satisfacción ante el trabajo realizado. Solo hacia falta ver las imágenes de diferentes momentos de la quinta etapa. Y las dos victorias en el haber de Carlos Sainz y Lucas Cruz hasta el momento.

"Trabajar con Carlos es algo precioso"

“Bruno, tú quieres ganar el Dakar, ¿verdad? Entonces escúchame por favor, déjame ayudarte”. Tras el sonoro fracaso en 2015 con el primer proyecto de Peugeot en el Dakar, Carlos Sainz puso las cartas sobre la mesa. "O me escucháis, o no sigo", le vino a decir al máximo responsable de Peugeot Sport, Bruno Famin. Había que transformar radicalmente el vehículo para sucesivas ediciones. Peugeot ganó todas ellas hasta su retirada. “Trabajar con Carlos es algo precioso. Una de las cosas que aprendimos en el Dakar 2018 es que el coche no era rápido por la configuración del chasis”. Quien así hablaba ahora era Sven Qandt patrón de X-Raid (actual equipo de Sainz), antes de iniciarse el Dakar del pasado año.

“La primera vez que lo pilotó Carlos Sainz en mayo configuró de tal manera la suspensión que hizo al coche un segundo más rápido en el mismo recorrido. Sabemos que si el año pasado Mini hubiera corrido el Dakar con un piloto con la experiencia de Carlos y esta suspensión, el resultado bien podría haber sido diferente". Exactamente, el mismo episodio años atrás con el Volkswaguen Tuareg que estaba en manos de Bruno Saby y Jutta Kleinschmidt. Pero el propio Sainz reconocía que en 2019 no tuvo el tiempo suficiente -unos seis meses- para haber desarrollado el comportamiento dinámico del Mini a su gusto personal. En Peugeot, todos los pilotos cedieron a Sainz el testigo técnico. Incluido Peterhansel. El francés también reconocía el liderazgo de Sainz para sacarle las tripas al Mini.

Las ventajas de 'su' buggie

Con un debut precipitado para la edición de 2018, las tres unidades de Mikko Hirvonen, Yazeed Al-Rajhi y Bryce Menzies acabaron como el rosario de la aurora por accidentes y falta de fiabilidad. Pero después de probar el coche en Marruecos, Sainz avisó. “Desde el primer test en Marruecos en junio hasta ahora, la evolución del coche ha sido enorme”, confirmaba Sainz, "pero no hay que olvidar que es un coche muy nuevo en los raids. Eso significa que no tiene años de desarrollo como el Toyota o el Mini 4x4. Eso, te guste o no, es una de las cosas que más me preocupan, la fiabilidad. No porque falte trabajo en el coche, sino por falta de experiencia en el coche en sí en competición. Sainz acertó de lleno. Todos los pilotos sufrieron diferentes problemas de fiabilidad desde los primeros compases del pasado Dakar, incluso hasta con el sistema de hinchado y deshinchado. Pero Sainz ha tenido un año más para trabajar en el Mini.

Alonso tiene razón. Según el tipo de terreno, un 4x4 o un buggie disfruta de una particular ventaja por sus características intrínsecas. El reglamento permite a este tipo de vehículos de solo dos ruedas motrices montar un sistema de inflado y desinflado de neumáticos desde el habitáculo, lo que compensa la menor tracción en las dunas y arena. Los pilotos de los 4x4, deben hacer esta operación manualmente y bajándose del coche. Pero por encima de todo a un buggie le distinguen unas suspensiones con grandes recorridos y unos neumáticos de mayores dimensiones, lo que permite una superior capacidad de absorción y velocidad en terrenos muy complicados como los de estos últimos días.

Suspensiones increíbles

Sin embargo, Sainz se ha dedicado en 2019 a evolucionar el vehículo, especialmente en el terreno de la suspensión. Obsesionado el español por la reducción de peso, los ingenieros de X Raid también han recortado en esta edición el morro del Mini, modificando el reparto de pesos y permitiendo una mejor superficie de ataque en las dunas. Sainz ha trabajado con diferentes combinaciones de muelles y amortiguadores -neumáticos incluidos- hasta lograr el comportamiento dinámico y de absorción deseado. Solo basta ver rodar desde el helicóptero al Mini a casi 180 km/ en zonas rectas con la caja estabilizada mientras las ruedas trabajaban de manera frenética absorbiendo el terreno. Las imágenes del buggie dando botes y comiendo obstáculos a derecha e izquierda sin que el piloto levantara prácticamente el pie daban buena fe del funcionamiento del coche alemán.

En la sede de Peugeot Sport, Sainz mostraba a un grupo de periodistas los nuevos neumáticos desarrollados específicamente para el 2000 DKR. “No es por ponerme medallas, pero ha supuesto decenas llamadas y de correos electrónicos de ida y vuelta a Estados Unidos. Y diez kilos menos por rueda. Hemos ganado manejabilidad, frenada, tracción, apoyo lateral… Sólo en este apartado hemos rebajado casi medio segundo por kilómetro”. Así, todo, y siempre. Se entiende que ese Mini vuele como lo hace sobre los obstáculos de Arabia Saudí.

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