el asturiano, cómodo y totalmente centrado

La realidad paralela de la que disfruta Fernando Alonso en las 24 Horas de Le Mans

El WEC es un campeonato que tiene una filosofía y un método de trabajo muy diferente al resto de competiciones y Alonso está aprendiendo al máximo de estas novedades

Foto:  ‏En el WEC los compañeros de equipo son de verdad compañeros y no rivales (Twitter: @Toyota_Hybrid)
‏En el WEC los compañeros de equipo son de verdad compañeros y no rivales (Twitter: @Toyota_Hybrid)

Desde la primera experiencia de Fernando Alonso con el Toyota, a finales de año, en Bahréin, el asturiano entendió que el Mundial de Resistencia es un mundo completamente diferente al que estaba acostumbrado en la Fórmula 1 y necesitaría una preparación muy especial. A pesar de las múltiples sesiones de simulador y en pista que Alonso ha compartido con el equipo, sabe que las 24 horas de Le Mans son muy duras.

El asturiano también compite con un prototipo de comportamiento y tecnología muy diferentes a un monoplaza de Fórmula 1. Las del WEC son pruebas de larga duración, pero en realidad son al ‘sprint’. Cada piloto debe lograr un elevado ritmo medio en cada uno de sus relevos. Gestionar el tráfico representa uno de los grandes y más importantes desafíos. Las diferentes velocidades de los monoplazas de cada categoría hace que haya unas diferencias muy grandes y pueden crear algún peligro en carrera. Las relaciones entre los pilotos son claves y las pautas de trabajo son también muy diferentes a las de la F1. En el mundo de la resistencia, la estrategia del conjunto es la prioridad por encima del individuo.

Un estilo de conducción muy cambiado

El del WEC es un estilo de conducción muy diferente, especialmente al frenar y entrar en curva como reconoció Alonso. Con el sistema híbrido no se ataca tanto como con un coche de F1 y se intenta optimizar la vuelta. En resistencia es más cuestión de inteligencia, coherencia, gestión del tráfico, mientras que en la F1 es una repetición de mejorar cada vuelta, de contrarreloj, y con muchas menos disputas entre monoplazas, aunque sea con doblados, lo que hace del Gran Circo, un campeonato más predecible en comparación con esta prueba de Resistencia.

"En Fórmula 1 compites contra otros monoplazas más rápidos o más lentos, pero aquí con coches diferentes. A veces les pasas súper rápido saliendo de las curvas, la velocidad con la que nos acercamos es increíble para nosotros y supongo que para ellos es bastante preocupante mirar los espejos en todo momento. Es parte del juego. En la categoría GTE Am, algunos pilotos cuando salen sufren por sentir el coche, ponen el coche en la línea de carrera. No quieres esperar una curva más y los atacas como si fuera la última vuelta del mundial. Supongo que es difícil. Debes lidiar con todas estas cosas y cooperar con todos los coches que hay en pista. Debes entender cuáles serán los movimientos y ellos deben entender lo que estás haciendo. Es complicado, pero me siento cómodo".

Una filosofía diferente

En la Fórmula 1 cada piloto va por su cuenta y una vez empieza la carrera no tienes compañeros, ni siquiera en el mismo equipo. Está competición ya nos dejó grandes rivalidades con el mismo monoplaza que pasaron a la historia. En F1 quieres ganar especialmente a tu compañero de equipo porque es la única referencia que tienes. En el campeonato de resitencia no se trata de puro rendimiento, el tiempo por vuelta varía mucho. Se trata de acabar la carrera sin incidentes, sin errores, compartiendo datos en todo momento con tus compañeros. Tienes que avisar de todo el 'feeling' con tu monoplaza al piloto que te releva para seguir mejorando, es parte de la filosofía.

"Estaremos orgullosos y felices si gana el prototipo número 7 porque también les ayudamos. Igual que todos estarán muy orgullosos y felices si gana el 8 por lo mismo. Eso no pasa en la F1, donde se trata más de maximizar tu propio rendimiento. Al final te subes al coche, te bajas la visera y corres tanto como puedes. Probablemente disfrutes más aquí si gana tu compañero que en F1. El Mundial de Resistencia te obliga a estar concentrado totalmente, no hay un momento libre mientras que en la Fórmula 1 es todo mucho más tranquilo. En Fórmula 1 no tengo que estudiar tantas cosas o implicarme tanto y estás más relajado allí, pero bueno es la sensación que queda y hay poco que luchar contra eso".

La lluvia, prueba superada

Alonso ya ha conseguido aprender, en su estancia en el trazado francés, una experiencia en la que poco había rodado, por la noche, y otra en la que nunca había pilotado con su Toyota, bajo la lluvia. La marca japonesa tenía claro que si llovía en carrera el asturiano iba a disfrutar de pocos momentos al volante del prototipo, pero en clasificación eso cambió.

El Bicampeón del Mundo demostró que es uno de los pilotos que mejor se adapta a cualquier monoplaza y competición. En la última hora de la clasificación 3 comenzó a llover lo que le vino que ni pintado al español para aprovechar la ocasión de probar el Toyota en mojado. La escudería quedó sorprendida y por la misma radio le comunicaban que el ritmo era muy bueno. Ahora con la lección aprendida y con la posibilidades de que caiga agua el sábado, los japoneses tienen más confianza en él. El asturiano está muy cómodo y no tiene ninguna duda de que Toyota hará un gran papel en las 24 horas de Le Mans.

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