LAS TRES DISCIPLINAS EN TRECE MESES

Por qué Fernando Alonso es un piloto único. Mal que le pese a algunos

Con su presencia en las 24 Horas de Daytona, la intención declarada de intentar correr en Le Mans, las 500 Millas y la F1, Alonso se ha convertido en un piloto único desde los ochenta

Foto: Fernando Alonso, piloto de McLaren. (EFE)
Fernando Alonso, piloto de McLaren. (EFE)

Ya se escucha el pitar de oidos después de leer un título que tiene un afán divertidamente provocador, no vamos a negarlo. Y que nace por una de esas experiencias tan frecuentes hoy en las redes sociales, en este caso Twitter. Lo explicaremos

Tras confirmar en México la presencia de Fernando Alonso en Daytona 2018, publicábamos un tuit en la línea del título de este artículo para exponer la singularidad de la trayectoria del piloto español. La brevedad inherente al formato impedía una más amplia explicación. Pronto saltaron a la palestra algunos cruzados 'antialonsistas' para negar vehemente la mayor e intentar grabar a fuego con el hierro del ‘alonsismo’. En todo caso, ese debate primario nos sirve como excusa para plantear reposadamente la cuestión.

A saber, ningún campeón del mundo desde finales de los setenta ha protagonizado la aventura deportiva que Alonso intenta en el plazo de un año: bajarse de un F1 en abril para debutar en un óvalo y directamente en las 500 Millas de Indianápolis, en mayo. Para volver a la F1 y debutar en las 24 Horas de Daytona en el próximo enero. Con el objetivo de también hacerlo en las 24 Horas de Le Mans en junio. Cogemos aire, y seguimos.

Alonso no es el único piloto polivalente

Desde la década de los cincuenta hasta los ochenta muchos pilotos simultaneaban las diferentes categorías (Fórmula 1, óvalos, y Le Mans) en diferentes momentos de sus carreras. Solo algún ejemplo de alguien conocido hoy. Un tal Helmut Marko era capaz de competir y ganar las 24 Horas de Le Mans de 1971 con una media escalofriante de 222 km/h, récord que duró hasta 2010. Aquella temporada también corría en F1, ganó en la famosa Targa Fiorio, y acudió en dos ocasiones a las 500 Millas. Su carrera se truncó en el mejor momento.

O recuperemos a uno de los pilotos más brillantes de la historia, Mario Andretti. Campeón del Mundo de Fórmula 1(1978), ganador de las 500 Millas de Indianápolis (1969) de las 500 de Daytona (Nascar), ganador en cuatro ocasiones de la Indy americana, participó también en las 24 Horas de Le Mans en cuatro décadas diferentes (fue segundo en 1995, el único éxito que le falta). Andretti era un cliente asiduo del Concorde para alternar carreras de la Fórmula 1 con las 500 Millas o el Indycar, algunas en el mismo fin de semana. Al igual que Alonso reconocía de sí mismo estos días, el americano necesitaba una carrera chutada en vena cada siete días.

Compartimentos cada vez más estancos

Pero, ¿por qué ese mojón de los ochenta? Porque desde entonces, las diferentes disciplinas se fueron especializando técnicamente hasta hacerse cada vez más complicado compatibilizarlas. Los calendarios engordaron. Los fabricantes oficiales en Fórmula 1 impedían a sus pilotos participar en otras categorías. Bernie Ecclestone también hizo de las suyas al destruir el Mundial de Resistencia en los 80, y erizó de obstáculos la presencia en Le Mans de los pilotos de F1. De los óvalos, ni se hablaba. Ayrton Senna se lo planteó a primeros de los noventa a instancias de Emerson Fittipaldi para abandonar la F1, y declinó el ofrecimiento.

En la Fórmula 1, Senna y Prost elevaron el listón profesional de talento y dedicación. Schumacher le dio otra vuelta de tuerca aportando a lo anterior un nivel de preparación física y profesionalismo desconocido hasta el momento. Ya no era posible la dispersión hacia otras disciplinas. Y los calendarios incluso se solapaban. La F1, o nada.

Campeones del mundo, ninguno

Y sí, muchos pilotos han participado en F1 y Le Mans desde los ochenta en diferentes momentos de su trayectoria, aunque no tantos sumaron Indianápolis a las dos anteriores. El sueco Stefan Johansson fue uno de estos ejemplos de polivalencia, aunque sin simultanearlas. Marc Gené, por ejemplo, ganó en 2009 en Le Mans después de correr en la F1. La lista podría ampliarse en estos años. Pero nadie pudo unir F1 y Le Mans hasta Nico Hulkenberg con Porsche y permiso de Force India. Sin embargo, el alemán no ha competido aún en un óvalo.

¿Y en qué sentido es único Alonso? Desde Mansell o Piquet, ningún campeón del mundo ha intentado la aventura de las 500 Millas, aunque ambos la corrieron al terminar la F1. Cuando Villeneuve ganó allí (1995) aún no había debutado en F1. Ni Senna, Prost, Hakkinen, Hill, Button, Vettel, Hamilton han corrido en Le Mans... Jacques Villeneuve y Keke Rosberg participaron una vez con Peugeot, aunque ya retirados de la F1. Schumacher tambien con Mercedes en 1991, pero antes de dar el salto al Gran Circo. Solo falta ahora que Alonso pueda confirmar la partipación en 2018. En ello anda.

McLaren ha sido clave

El piloto español ha podido a romper esa compartimentalización del automovilismo también gracias a la colaboración de McLaren. De hecho, fue necesario renunciar a Mónaco para correr en Indianápolis, algo que ningún equipo de F1 ha permitido a sus pilotos en décadas. Pero, sobre todo, Alonso destaca por su atrevimiento y ambición para afrontar tres disciplinas tan diferentes entre sí y debutando en dos de ellas en el plazo de doce meses. Salir de la zona de confort no resulta tan fácil como pueda creerse.

Ya es sabido que el asturiano es un piloto que despierta en España emociones polarizadas, hasta el punto de que algunos le niegan su dimensión deportiva contaminados por el plano personal. Pero Fernando Alonso es único por su capacidad de aventura deportiva. Da la casualidad y la fortuna de ser español, qué le vamos a hacer. Mal que le pese a algunos tener que reconocer ambas cosas.

Fórmula 1

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