¿Qué le pasa a Sebastian Vettel? ¿No es tan bueno como decían?
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la decepción de ferrari, y raikkonen, muy cerca

¿Qué le pasa a Sebastian Vettel? ¿No es tan bueno como decían?

Andy Soucek reflexiona sobre el momento que está viviendo Sebastian Vettel desde su conocimiento personal del campeón alemán y su propia experiencia como piloto

placeholder Foto: Vettel es ahora mismo cuarto en el Mundial de F1 (Diego Azubel/EFE-EPA)
Vettel es ahora mismo cuarto en el Mundial de F1 (Diego Azubel/EFE-EPA)

¿Qué le pasa a Sebastian Vettel en Ferrari? ¿Son sus resultados fruto del rendimiento irregular de la Scuderia, de las expectativas no cumplidas? ¿Ha sido un piloto sobrevalorado por la superioridad de Red Bull en los años de sus cuatro títulos?

Quisiera empezar apuntando que no soporto a la gente que habla de Vettel como si fuera un piloto de clase media que ha tenido la suerte de ganar esos títulos porque disponía del mejor monoplaza de la parrilla. Aquellos que no han visto a Seb en categorías inferiores no se pueden hacer a la idea de la calidad del alemán.

En mi caso, he corrido con él, le conozco desde los 14 años, y les puedo asegurar que siempre me llamó la atención en pista. Por encima de Rosberg, Hamilton o Kubica, con los que también compartíamos 'paddock' siendo unos pipiolos.

Foto: Kimi Raikkonen en el GP de Singapur.

"¿Y sabeis qué? Nos ganó a todos"

Fue campeón de Europa en 2001, y desde la primera vez que le vi en carrera tuve una gran admiración por su finura, agresividad adelantando y temple al volante. En el año 2004, ganó 18 de 20 carreras en la prestigiosa Fórmula ADAC BMW y después fue una de las puntas de lanza de la F3 Euroseries, donde terminó segundo. Coincidimos de nuevo en las World Series by Renault, categoría en la que yo luchaba por el campeonato con Maldonado, Parente y García. Llegó en mitad de la temporada a Misano sin conocer el coche y ¿sabéis qué? Nos ganó a todos.

El resto no hace falta que os lo cuente… Ya es uno de los pilotos que mas récords ostenta en la historia de la F1. Pero, ahora mismo, me paro a pensar en lo que debe estar rondando por su cabeza y, con todos mis respetos, voy a intentar ponerme en sus zapatos.

Cambiar de equipo no es tan sencillo

Diría que las claves para ser un buen piloto son talento, experiencia, trabajo, entrenamiento físico y psicología (no precisamente en ese orden). Esto último es fundamental si se quiere ser competitivo y sortear las trampas que te pone por el camino el complejo mundillo de la Fórmula 1. Cambiar de equipo no es tan sencillo como vestir otros colores y pilotar al límite. Pasa lo mismo con un futbolista que se va a otro equipo y necesita una fase de adaptación en su nuevo entorno. Lo digo por el salto a Ferrari.

Vettel cambió de equipo tras ser el niño mimado de la familia Red Bull durante diez años y después de haber sido derrotado por ese golden boy del fabricante de bebidas energéticas, Daniel Ricciardo. Por ello, fichar por Ferrari era como demostrar que podía ganar con cualquier monoplaza competitivo. Correr para Ferrari es el sueño de cualquier piloto, y el alemán parecía haberse adaptado de maravilla a la escudería italiana, impresionando a ingenieros con sus conocimientos, pilotaje y profesionalidad. Parecía el sustituto perfecto de Michael Schumacher y Fernando Alonso, y toda Italia esperaba volver a ver a su equipo del alma ganando mundiales gracias al fichaje y aportaciones del alemán.

Me da que Vettel no es feliz

Sin embargo, los resultados no han sido los esperados. Ferrari se encuentra en un bucle igual o peor al de la época de Fernando. No gana carreras ni lucha por el título y ya es el tercer equipo de la parrilla, tras Mercedes y Red Bull. Todo esto influye directamente en las emociones del piloto. N somos de piedra.

Estoy seguro de que Sebastian se pregunta por qué no está rindiendo a un nivel mas alto. Sobre todo con el añadido de que Kimi Raikkonen puede hacerle sombra. El finlandés es un piloto que ya está pensando en la jubilación y fue vapuleado por Alonso.

Me da la sensación de que Vettel no es feliz. De que se está exigiendo mucho. Quizás esa presión con la que está viviendo hace que no conduzca limpio. Hay algo dentro de ti que hace que no te sueltes, que cometas errores no forzados. Rafa Nadal, mi referente si hablamos de superación, un tenista ejemplar en todos los sentidos, también ha pasado por etapas en las que no soltaba el brazo, no le corría la pelota y no se movía igual en la pista. Sus lesiones han sido su talón de Aquiles, pero estoy seguro que si le preguntamos las razones de sus altibajos, contestará otra cosa: la maldita cabeza, el temor al fracaso, el miedo a la derrota, buscar la excelencia y no asumir que la perfección no existe.

Olvídate de todo y disfruta, eres un afortunado

Muchas veces llegamos a un fin de semana de carreras sin esperar nada y nos encontramos con la victoria. En otras ocasiones, fijamos el objetivo de ganar y las cosas no salen bien. No es cuestión de no ser exigente. Se trata de disfrutar de lo que haces y encontrar un equilibrio en tu vida personal que te complemente en la profesional.

Un piloto de Fórmula 1 tiene tantas cosas en la cabeza que mantener un orden estructurado de prioridades no es tarea fácil cuando este deporte te exige una dedicación, como el mismo Vettel reconoce, de 24/7. La prensa, los rumores, los aficionados, la relación con el equipo, los patrocinadores, la opinión pública de tu país y, sobre todo, la enorme presión que existe en Italia con Ferrari.

Nadie te enseña a asimilar todo esto, no se aprende en el colegio ni en la universidad. Hay que pasar por ello para ser consciente de lo que significa, y aprender sobre la marcha. Sebastian Vettel es un superclase, y estoy seguro de que muy pronto le veremos otra vez a su mejor nivel. Para terminar, le daría un consejo: olvídate de todo y disfruta. Eres un afortunado.

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