Fernando Martín o Luis Ocaña, entre ellas

Más allá de Blanca: otras trágicas muertes que conmovieron al deporte español

Repasamos en El Confidencial algunos de los casos más mediáticos. Auténticos pioneros que tuvieron éxito en su modalidad y elevaron el deporte español a una nueva dimensión

Foto: Algunos de los principales deportistas españoles que ya no están entre nosotros.
Algunos de los principales deportistas españoles que ya no están entre nosotros.

La repentina y trágica muerte de Blanca Fernández Ochoa no ha sido la única que, desgraciadamente, le ha tocado vivir al deporte español en las últimas décadas. A muchos otros atletas que destacaron y fueron tratados como auténticos héroes la desdicha se les cruzó por el camino, cortando de cuajo carreras orientadas al éxito.

Repasamos en El Confidencial los casos más mediáticos, deportistas que marcaron a generaciones enteras y cuyas pérdidas dejaron un vacío irreparable en los corazones de millones de aficionados.

Fernando Martín (baloncesto)

Primer español en la NBA e historia del Real Madrid. Su fallecimiento llenó de luto a toda una generación. No hubo mayor estrella deportiva en la España de los años ochenta que él, pionero en abandonar Europa para emprender un viaje transoceánico a la liga de las estrellas. Con Jordan, Magic o Larry Bird se pegó un espigado madrileño que rompió el techo de cristal y abrió el camino a la mejor generación del baloncesto español que llegaría ya con Pau Gasol, Fernando Navarro o Felipe Reyes.

Martín perdió la vida el 3 de diciembre de 1989, con 27 años de edad, en un accidente de tráfico en la siempre transitada M-30. Tras saltar la mediana, invadió el carril de sentido contrario e impactó contra otro vehículo. Viajaba a más velocidad de la permitida y murió en el acto. Infalible en el rebote, su medio gancho en suspensión y su tiro a tabla se convirtieron en sus principales señas de identidad. Empezó su carrera en el Estudiantes antes de pasar a las filas del Madrid, donde consiguió numerosos títulos, entre ellos, cuatro Ligas y dos Recopas de Europa. Con la Selección fue plata en el Eurobasket del '83 y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles '84.

Aunque siempre fue un portento físico, lo cierto es que sus problemas de salud fueron la mecha que le iniciaron en el baloncesto. Padecía reuma de corazón, por lo que los doctores le recomendaron practicar deporte. Así, para paliar su dolencia, descubrió el balonmano y, posteriormente, la canasta. En el Madrid se convirtió en el pívot de referencia a nivel europeo y los Portland Trail Blazers se hicieron con sus servicios (previamente había sido seleccionado en el 'draft' por los Nets). Su aventura en Estados Unidos duró poco en parte por culpa de las lesiones. Martín era un tipo rodeado por la 'jet set' de la época y daba la sensación de no divertirse jugando a básquet. "La vida le ha perseguido siempre. Le ha faltado un punto para decir: soy feliz", comentó en su momento Lolo Sainz, entrenador blanco.

Fernando Martin intenta taponar a Jordan en Los Ángeles '84.
Fernando Martin intenta taponar a Jordan en Los Ángeles '84.

Juanito (fútbol)

La madrugada del 2 de abril de 1992, Juanito, futbolista del Real Madrid, perdió la vida en un desgraciado accidente de tráfico mientras volvía a Mérida después de presenciar un partido del equipo madridista contra el Torino. En aquel momento, ya retirado, Juanito era el entrenador del Mérida de Segunda División. El malagueño hizo historia en el Madrid desde 1977 a 1987. En esos 10 años, defendió la camiseta blanca en 401 ocasiones, marcando 121 goles. Es uno de los '7' más recordados por la afición, que le aupó a la categoría de leyenda, le recuerda en cada partido y se agarra a su espíritu combativo en las noches adversas.

Juanito cosechó dos Copas de la UEFA, cinco Ligas, dos Copas del Rey, una Copa de la Liga y un Trofeo Pichichi durante su periplo en Concha Espina. Protagonizó imágenes inolvidables como sus particulares saltos de alegría en la remontada contra el Borussia Mönchengladbach en la UEFA 1985/1986. No era el mejor, tampoco el más rápido, pero su lucha e intensidad en cada balón dividido hicieron las delicias del Bernabéu. Juanito inició su carrera en las filas del eterno rival, el Atlético, pero una lesión le obligó a salir al Burgos, antesala de su incorporación a la entidad blanca. Fue internacional con la selección española, disputando dos mundiales y una Eurocopa.

Una vez retirado llegó la tragedia y un trágico accidente de coche le costó la vida. Con tan solo 37 años, el choque contra un camión fue letal. La muerte de José Antonio Reyes en la carretera hace tan solo unos meses nos recordó irremediablemente a la suya, aunque las circunstancias no fueran del todo parecidas. Otros futbolistas españoles caídos en desgracia fueron Antonio Puerta (Sevilla CF) y Dani Jarque (Espanyol), cuyas pérdidas fueron muy sentidas la década pasada.

Luis Ocaña (ciclismo)

Ganó un Tour de Francia y una Vuelta a España, pero pudieron ser dos más. Un campeón de personalidad fuerte, marcado por una vida plagada de obstáculos tanto dentro como fuera del ciclismo. Tras una fuerte depresión, decidió quitarse la vida con 49 años. Fue el azote de Eddy Merckx entre finales de los años sesenta y principios de los setenta. Obtuvo 110 victorias como profesional. Como Blanca Fernández Ochoa, durante su infancia también vivió en el Valle de Arán, donde sus padres encontraron trabajo en plena postguerra española. Su progenitor no quería que fuera ciclista, pero él lo tenía claro.

Su triunfo en el Tour de 1973 tuvo tintes dramáticos, ya que sufrió una dura caída en la segunda etapa al cruzarse con un perro. Ese año ganó seis etapas y lució el amarillo con solvencia, sacándole más de 16 minutos al segundo clasificado. Eran otros tiempos. A Ocaña siempre le persiguió la mala suerte. Entre caídas y abandonos no pudo engordar más su palmarés, pero fue el revitalizador del ciclismo patrio tras la retirada de Bahamontes y el segundo español en ganar la general de la 'Grande Boucle'.

Cuando se bajó de la bicicleta se hizo viticultor y también participó activamente en la retransmisión de carreras. Los problemas económicos y una hepatitis le llevaron a quitarse la vida un 19 de mayo de 1994. Toda España sintió la pérdida del ídolo en un año especialmente negro para el ciclismo, pues una de las mayores promesas del pelotón, Antonio Martín Velasco, cuya historia contó El Confidencial hace unos meses, pereció en un accidente de tráfico meses antes. El fallecimiento del 'Chava' Jiménez por un infarto de miocardio en 2006 volvió a sacudir los cimientos de uno de los deportes con mayor número de aficionados en el país.

Luis Ocaña, tras caerse en el Tour de Francia del 71. (Cordon Press)
Luis Ocaña, tras caerse en el Tour de Francia del 71. (Cordon Press)

Jesús Rollán (waterpolo)

El mejor portero que ha tenido el waterpolo español en toda su historia no pudo hacer frente a su larga adicción contra las drogas y decidió poner fin a su vida precipitándose desde una terraza del centro especializado donde se trataba, el 12 de marzo de 2006. La noticia causó un enorme impacto en el mundo del deporte. Rollán era el principal estandarte de la Selección junto a Manel Estiarte. Su carisma no solo le hizo único bajo palos. Extrovertido y vitalista, tocó el corazón de todos los que estuvieron a su lado. Rollán fue clave en el título olímpico de Atlanta '96 y los posteriores mundiales de 1998 y 2001.

El madrileño superó muchas dificultades para triunfar, pues las lesiones marcaron su carrera. De hecho, una rotura de ligamentos cruzados en una de sus rodillas cuando era pequeño le obligó a reciclarse deportivamente en el waterpolo. Así las cosas, se trasladó a Barcelona, donde se formaban los mejores deportistas de esta modalidad. Tras ganarlo todo en la piscina, comenzó su particular calvario en el año 2002: rodillas, hernias discales y abductores no le dieron respiro, atormentándole psicológicamente.

A Rollán se le juntó todo: su retirada, su calvario con el físico y la separación matrimonial de la que era su esposa y madre de su única hija. Todo ello, acrecentado por el consumo de estupefacientes, un mundo del que no supo salir. "Toto, ya no quiero vivir. Ya lo hemos conseguido todo. Mi meta era un oro olímpico y ya lo tenemos", le llegó a decir el portero a su amigo del alma, Pedro García Aguado. La Federación intentó ayudarle e incluso le nombró embajador de la candidatura de Madrid 2012, pero su estado de salud fue empeorando progresivamente hasta que decidió apagar la luz. Deportista irrepetible.

Jesús Rollán, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. (Imago)
Jesús Rollán, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. (Imago)

Yago Lamela (atletismo)

Fue el saltador que marcó un antes y un después en la longitud española, a la que elevó al primer foco de la actualidad deportiva gracias a su mítica rivalidad con el cubano Iván Pedroso. Los que compartieron competiciones y vivencias con él hablan de un atleta genial, con unas dotes genéticas envidiables. Doble campeón del mundo en 1999 tanto en pista cubierta como al aire libre, Yago inscribió su nombre con letras doradas cuando, con solo 21 años, marcó en Maebashi (Japón) un registro de 8,56m todavía vigente. Introvertido y callado fuera de la pista, Lamela consiguió convertir al atletismo a muchos escépticos.

Su figura no se entiende sin la de su entrenador, Juanjo Azpeitia, que le hizo progresar a pasos agigantados en Asturias. Juan Carlos Álvarez, con quien este medio conversó recientemente, también le tuvo a sus órdenes en Madrid. Como otros casos parecidos, Lamela pasó al final de su carrera por un continuo calvario de lesiones que minaron su moral hasta hundirle en lo más hondo. Nunca consiguió subirse al cajón del podio en unos Juegos Olímpicos, circunstancia que también le acabaría pasando factura. A Lamela no le gustaban las cámaras ni que los periodistas se plantaran en la puerta de su casa buscando exclusivas. Él quería tranquilidad, pero su cabeza y el ruido exterior no le daban tregua.

Alejado de las pistas desde 2009, Lamela entró en el túnel de la depresión que intentó superar refugiándose en otras actividades como el pilotaje de helicópteros. Su cuerpo fue hallado sin vida en su domicilio de Avilés, el 8 de mayo de 2014. Tenía 36 años. Su muerte sigue siendo un misterio. Lamela, de aspecto fornido y pelo largo, sigue siendo a día de hoy uno de los mayores iconos del deporte español.

Luis Salom y De Villota (motor)

Aparte de Ángel Nieto, otros dos deportistas españoles del mundo del motor que tuvieron un triste final fueron Luis Salom y María de Villota. Salom compartía con Ángel la pasión por las motos, mientras que De Villota pasó a la historia por ser la primera española en la Fórmula 1, un hito sin precedentes.

Destacado piloto en categorías inferiores, Luis Salom debutó en el Mundial de MotoGP en la categoría de 125cc en 2009. Durante su periplo mundialista corrió 119 Grandes Premios, ganó nueve y subió al podio en 25 ocasiones. Dada su inteligencia y velocidad, estaba destinado a alcanzar grandes cotas. El mallorquín perdió un mundial que tenía prácticamente en su mano por una caída en la última carrera del campeonato en Valencia. Maverick Viñales se hizo con aquella corona (2013). Alegre, vitalista y atento con la prensa, perdió la vida tras una desafortunada caída en los entrenamientos libres de Montmeló (2016). El piloto perdió el control de su montura y resbaló sobre la grava hasta chocar violentamente contra las protecciones en la curva 12 del circuito, ya remodelada.

María de Villota, en una de sus últimas apariciones antes del accidente. (EFE)
María de Villota, en una de sus últimas apariciones antes del accidente. (EFE)

Por su parte, María de Villota vio truncada su carrera deportiva en el aeródromo de Duxford, donde se encontraba realizando unas pruebas con el equipo Manor (anteriormente Marussia) de la Fórmula 1, que le había contratado como piloto de desarrollo, dándole la oportunidad de su vida. La fatalidad y, sobre todo, un camión con la rampa mal colocada, provocaron que una salida de pista que en principio no debería haber tenido mayor consecuencia estuviese a punto de costarle la vida. El intenso trabajo de los doctores consiguió salvársela, aunque la pérdida de un ojo la apartó del deporte de élite para siempre.

Desde entonces, María de Villota se convirtió en un ejemplo y una inspiración para la sociedad. Lejos de hundirse en una depresión, se dedicó a contar su historia para quienes estaban pasando un duro momento. Sin embargo, las consecuencias de aquel fatal accidente, del que su cuerpo nunca llegó a recuperarse del todo, terminaron por cobrarse su vida un 11 de octubre de 2013, cuando se encontraba en Sevilla para participar en una conferencia.

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