TRAS EL CASO DE JACOB BLAKE

Las protestas sociales y la baja audiencia de la NBA: ¿tiene razón Donald Trump?

El presidente de Estados Unidos mantiene una disputa pública con la NBA por el movimiento 'Black Lives Matter' en la que asegura que los malos datos de audiencia se deben a su politización

Foto: LeBron James, en un partido de la temporada. (Reuters)
LeBron James, en un partido de la temporada. (Reuters)

En un gesto histórico, la NBA suspendía la semana pasada sus partidos de playoffs tres días consecutivos, tras el boicot de los Milwaukee Bucks en su eliminatoria frente a Orlando Magic. Los jugadores decidieron no salir de los vestuarios en señal de protesta por el asesinato de Jacob Blake, un joven negro que recibió siete tiros por la espalda por parte de un oficial de policía. Las imágenes de lo que suponía un nuevo caso de brutalidad policial en Estados Unidos dieron la vuelta al mundo, y la liga no dudó en secundar la protesta, suspendiendo la jornada y convocando una serie de reuniones que podrían, incluso, haber terminado por dar fin a la temporada 2019/20 sin campeón de la NBA.

Donald Trump primero ironizó acerca de lo que estaba pasando, diciendo que no había prestado mucha atención. El presidente de los Estados Unidos está enemistado con la liga desde su campaña para llegar a la Casa Blanca, llegando a asegurar que la NBA se había convertido en “una organización política”. Si bien es cierto que con este boicot los jugadores han logrado un fuerte compromiso de la liga en temas sociales, a juicio de Trump, esto ha repercutido negativamente en sus audiencias. Pero, ¿hasta qué punto tiene razón Donald Trump? La respuesta no es tan sencilla como un sí o un no.

Donald Trump, en una imagen reciente. (Reuters)
Donald Trump, en una imagen reciente. (Reuters)

Una década a la baja

Los datos no mienten, en la última década la NBA ha perdido cerca de un 45% de audiencia en TNT y ESPN, las dos únicas televisiones nacionales que tienen los derechos completos de la NBA en general. Desde la temporada 2011/12 la audiencia de la liga ha ido bajando. Donald Trump acierta en decir que los datos están peor que nunca. Pero, ¿se debe a la creciente tendencia política de los jugadores? Demasiados factores entran en juego para esa afirmación.

“No estoy sorprendido de la audiencia baja”, dijo sin ningún tipo de problema Adam Silver, comisionado de la NBA, cuando The Washington Post le preguntó al respecto el pasado 2019. “Tampoco estoy preocupado. En el resto de medidores de popularidad estamos creciendo, superando el récord del pasado año. Nuestro League Pass (tarifa plana para disfrutar de la NBA tanto en Estados Unidos como a nivel internacional) está creciendo y nuestras ventas de merchandising suben”, sentenció.

¿Pero cómo explicar los datos bajos comparados del 2020 comparados con el 2019? La tendencia es la misma: a la baja. No se conoce cuál será el suelo de las audiencias, con el 2025 en el horizonte como la fecha en la que la NBA deberá negociar un nuevo acuerdo televisivo. En lo deportivo, los últimos años han significado la aparición de los conocidos como “súper equipos”, franquicias que firmaban a más de 2 de los mejores jugadores de la liga.

El ‘Big Three’ de Miami con LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade o los Golden State Warriors de Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson y Draymond Green, son los dos ejemplos más claros de los últimos años. Esta tendencia provoca más desigualdad en la liga, equipos punteros muy poderosos mientras que las plantillas más flojas optan por perder aposta (término conocido como ‘tanking’) de cara al próximo Draft. Esto provoca multitud de partidos intrascendentes en la temporada regular en los que el propio espectador sabe que no es importante. Jugadores como Kawhi Leonard se han ausentado en varias citas a lo largo del año sin motivos médicos justificados, lo que ha llevado a la NBA a sancionar con multas económicas (fácilmente asumibles) este tipo de comportamientos.

Dwayne Wade, LeBron James y Chris Bosh, en su etapa en Miami. (EFE)
Dwayne Wade, LeBron James y Chris Bosh, en su etapa en Miami. (EFE)

La burbuja de Orlando y el 'Black Lives Matter'

Aunque la NBA se suspendió debido a los positivos por coronavirus que empezaron a haber en los equipos, la actualidad social de Estados Unidos se llevó los focos del parón. La muerte de George Floyd provocó una oleada de indignación en los jugadores, e incluso hubo un amago de rebelión por parte de jugadores como Kyrie Irving de cara a no participar en la burbuja de Orlando. Se acordó el regreso, pero con reivindicaciones por los problemas raciales a cada comienzo de partido y con la conocida campaña del Black Lives Matter. Y Trump enfureció.

“La NBA tiene un problema, un problema grande”, remarcó el Presidente de los Estados Unidos en la radio de deportes de FOX. Los datos del regreso de la burbuja fueron buenos en la primera jornada, un 14% superiores a la última jornada disputada en marzo con 1,8 millones de espectadores según Sports Media Watch. Pero poco a poco fueron asumiendo la tendencia negativa. Además, Orlando tuvo un problema importante en el habitual calendario de la NBA: Se disputó en agosto, mes de vacaciones, y con varios partidos por la tarde, cuando la gente trabaja.

El momento álgido de las protestas llegó con el boicot de los Bucks respaldado por el resto de equipo de la liga tras el tiroteo a Jacob Blake. Tres días con la jornada suspendida y con Donald Trump haciendo campaña para que no se viese la NBA. La realidad es que poco afectó a las audiencias este parón ideológico. El quinto partido de la serie entre Portland Trail Blazers y los Angeles Lakers fue visto por 2,92 millones de personas. Apenas 6.000 personas menos que el cuarto partido, mucho más decisivo y que contó con la gran estrella de los Blazers, Damian Lillard, que cayó lesionado antes del siguiente enfrentamiento.

Jugadores de la NBA, como LeBron o Anthony Davis, hincan la rodilla en el suelo durante el himno de EEUU. (Reuters)
Jugadores de la NBA, como LeBron o Anthony Davis, hincan la rodilla en el suelo durante el himno de EEUU. (Reuters)

Cifras que niegan un impacto significativo por culpa de las protestas sociales de la NBA. La forma de ver NBA ha cambiado, y eso ha repercutido en sus audiencias, a la baja durante toda la década. El cambio de consumo del espectador, la aparición de nuevos gigantes televisivos como Netflix, HBO o Prime Video, o el propio nivel general deportivo de la liga son factores esenciales de la audiencia actual en la NBA. El Black Lives Matter tiene sus detractores y es un factor de la ecuación a la hora de elegir si ver los partidos, pero no existe fórmula que le otorgue el título de diferencial en la bajada de audiencia.

Adam Silver respira tranquilo en lo económico, ya que la liga superó los 1000 millones de euros ingresados en patrocinios en el 2019 según el informe anual de IEG sobre patrocinio, record en su historia. El parón del coronavirus, unido a la ausencia de público tras el retorno de la competición, golpeará las finanzas, pero desde el comisionado se desliza tranquilidad. Mientras tanto, Donald Trump insiste: “El público de baloncesto está bajando y no volverán. Espero que el fútbol americano y el béisbol lo vean y aprendan porque a ellos les pasará lo mismo. ¡Alzad la cabeza por nuestro país y nuestra bandera!".

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