'The Velvet Underground': 11 motivos por los que aún los adoras
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'The Velvet Underground': 11 motivos por los que aún los adoras

El nuevo documental de Todd Haynes en Apple TV nos invita a recordar las razones por las que fueron los más grandes

Foto: Lou Reed, en los sesenta, cuando formaba parte de The Velvet Underground.
Lou Reed, en los sesenta, cuando formaba parte de The Velvet Underground.

Si aún no has visto el estupendo documental de Todd Haynes 'The Velvet Underground', deberías estar a punto de hacerlo. Pero ¿sabes por qué aún te importa esta banda 54 años después de la salida de su legendario primer álbum?

Tráiler de 'The Velvet Underground'

1. Por el plátano

Warhol. La Factory. El bajo sexo y la alta cultura. Balas perdidas convertidas en estrellas del pop. El plátano representa todo ese petardeo, toda esa maravilla. Si solo tienes en casa un disco de rock, ese es 'The Velvet Underground and Nico'. Si es una de las primeras copias tienes, además, un tesoro: la piel es un adhesivo que permite pelar la fruta, 'peel slowly and see', pélala despacito y mira: una buena polla pop. Una anécdota muy divertida: invitada al matinal televisivo argentino 'La salud de nuestros hijos', la banda local Reynols —famosa porque su batería y líder, Miguel Tomasín, tiene síndrome de Down— se llevó el banana álbum al plató e hizo creer al presentador (¿y a su audiencia?) que ese era su nuevo disco. Todo el mundo adora este plátano. 'White light White heat' o 'Loaded' ni los has escuchado, pero ¡ah este! Ni una casa hipster en Malasaña sin su cojín del plátano.

placeholder El plátano de Warhol.
El plátano de Warhol.

2. Por Nico

Nunca un iceberg hizo tanto por un grupo como Christa Päffgen, aka Nico. Nunca un menor esfuerzo se vio más sublime en un escenario. ¿Por qué se fue del grupo? Había hecho mil cosas antes —aparecer en 'La dolce vita', grabar el anuncio de Terry a lomos de un corcel blanco, beber vinos franceses caros con su novio Iggy Pop— y quería hacer otras mil después. Doble arquetipo: musa y 'femme fatale'. Nico no era trigo limpio: metió a su hijo Ari en la heroína. Uno ha visto y ha llegado a entender cosas bastante fuertes en su vida, pero ¿meter a tu hijo en el caballo? Le pregunto a Bertha Yebra, mítica editora de Popular 1, su amiga durante muchos años. “Utilizaban la misma jeringa. El problema de Ari fue el repudio de su padre Alain Delon. Ni Nico ni él nunca lo entendieron”. Nico, arrodillada en una enorme alfombra persa en casa de Bertha, cantando The End. Nico con su armonio. Nico, ya morena. Nico en Ibiza, donde va a morir tras un accidente de bicicleta del que la atendieron tarde y mal. Nico, reencarnada: “En mi anterior vida fue un jefe mongol, Kabla Jan”. Nico: esa galaxia.

placeholder Este 'biopic' ambientado en los años 1987 y 1988 cuenta los últimos momentos de la vida de Nico, la musa alemana de Andy Warhol y colaboradora de The Velvet Underground.
Este 'biopic' ambientado en los años 1987 y 1988 cuenta los últimos momentos de la vida de Nico, la musa alemana de Andy Warhol y colaboradora de The Velvet Underground.

3. Por la rivalidad

Lou Reed vs. John Cale. Una rivalidad debe haber en todo grupo que se precie. Ahí tienes a un joven genio enviado al 'electroshock' para ver si se le quita lo marica, que viene de escribir canciones 'doowop' a sueldo, y ahora tiene el proyecto de su vida. Ahí tienes a un galés con flequillo estudiando música contemporánea, flipando con las notas pedal, los drones, Lamonte Young, John Cage y toda la pesca. Lou echa a Cale de la banda. Luego Lou echa a Warhol. Más tarde se echará a sí mismo y pulverizará al grupo. Lou Reed era la VU y no necesitaba a una Yoko Ono para hacer saltar la banda por los aires. Era su convento. Era su ego. Ese maldito yo, que decía Cioran. Con el tiempo, y ya con Warhol bajo tierra, Reed y Cale se reencontrarían en un disco hermoso, Songs for Drella, y a partir de ahí iríamos comprobando que, como en una película de Cronenberg, Reed se está convirtiendo un poco en Cale (más clásico, más de atril, más zorniano) y Cale un poco en Reed (más rock, más estrella, más cancionista).

placeholder John Cale y Lou Reed.
John Cale y Lou Reed.

4. Porque publican en un sello de jazz

VU: la banda perfecta en el lugar equivocado. Porque dime tú qué hacen en Verve Records: el sello de jazz donde aparecen las obras maestras de Coleman Hawkins, Charlie Parker, Count Basie, Dizzy Gillespie, Stan Getz, Ella Fitzgerald, Joao Gilberto o Tom Jobim. Es como si Iron Maiden hubieran sacado 'The number of the beast' en la Deutsche Grammofon.

5. Por el malentendido gramatical

Me refiero a lo de 'la' Velvet, en femenino. También pasa con 'la' Creedence Clearwater Revival. Nadie se lo explica.

6. Por Moe Tucker, la chica de la batería

Todo grupo debería tener una mujer a la batería, y toda batería debe cantarse un temita al menos en la vida. La dulce Moe Tucker canta 'Afterhours', que es el 'Yellow Submarine' de la resaca y además es una de las canciones más bonitas de la banda, como bien saben REM, Pearl Jam o Blind Melon, bandas que la han versionado. Es sabido que a Tucker lo que más le gusta es escuchar a Bo Diddley. A Tucker también le va la ultraderecha, y es harto probable que votara a Trump. No te hubiera extrañado encontrártela en la toma del Capitolio junto al tipo de los cuernos.

placeholder Moe Tucker.
Moe Tucker.

7. Porque es el grupo (o antigrupo) perfecto

Aprovecho para preguntarle al periodista Ignacio Julià —quien, ¡primicia!, saca para Navidad su libro 'Linger on The Velvet Underground: Legend, truth, interviews' vía Ecstatic/Omnibus—, que por algo es una de las dos personas que más sabe de VU del mundo. “Per-fec-to”, me dice. “Ninguna banda de su época sonaba así. Todo lo que va a la contra acaba produciendo mejores efectos. Fueron de su tiempo y atemporales, literarios, pero realistas, gran arte y cultura callejera; en esa ambigüedad reside su profética grandeza. Como me dijo Todd Haynes, ‘Entendieron que no se puede vivir aparte de esa cultura de masas que nos envuelve, que como sociedad estamos corruptos, y en vez de pretender que podemos vivir orgánicamente fuera de esa fascinación, se sumergieron en un sentimiento de culpa que ya todos albergamos’. Adelantados a su tiempo, como los mejores artistas. ¿No?”

8. Porque son el epítome del 'art rock'

Ese rollo encantadoramente 'vintage' del super 8 proyectado sobre el escenario, los cuerpos a contraluz capturados en polaroids; VU es la época de los 'lofts' y de un New York vital y experimental en el que un piano está bien destrozado a hachazos por un motivo artístico; no como el Nueva York de ahora que es de imanes de nevera de Warhol y chapitas muertas del CBGB.

9. Por el rollo sado

El discreto encanto del BDSM. Música para que te zurren o para zurrar con una fusta. Venus in furs. Si Leopold von Sacher Masoch no fue el quinto Velvet, es porque fue el primero. VU o la nostalgia de las cosas prohibidas o mal vistas por la sociedad: escúchalos ahora, en un tiempo en el que todo te lo prohíbes tú. Te gusta la Velvet porque son los primeros que se visten de negro, o al menos a los que mejor les queda. Porque el negro le queda bien a todo el mundo.

10. Por Sterling Morrison

El enigma de la banda. A Sterling hay que quererle porque además de segundo guitarra, tras la disolución del grupo fue capitán de ferry. Subirte al ferry y que al timón esté uno de los de la Velvet, ¿no? Bueno, creo que esto fue así. Se lo voy a preguntar a Rafa Cervera, que es la otra persona que más sabe de VU del mundo (y la única de aquí que quedaba para comer con Lou Reed). “Sí, Morrison conducía un ferry, en Galveston, si no me equivoco”, me confirma. “Para mí, Sterling es como uno de los personajes de 'Space cowboys' de Clint Eastwood”. Para mí es el George Harrison de VU, si se permite insistir con la retórica 'beatle'.

placeholder Sterling Morrison.
Sterling Morrison.

11. Porque sus canciones te hablan a ti

Has llorado escuchando 'Femme fatale', 'Waiting for the man', 'Satellite of love', 'Jesus', 'Pale blue eyes, Sweet Jane', 'All tomorrow’s parties', 'I’ll be your mirror', 'Heroine' (aunque, vamos a decirlo, es bastante insoportable), 'Sunday morning' (¿cuántos domingos por la mañana te la has puesto?). Son canciones que “hablan de tipos que están enfermos e insatisfechos con su vida”. 'Reflect what you are'. No lo digo yo: lo dice John Cale en el documental de Todd Haynes que ya estás viendo.

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