ESTRENOS DE CINE

Almodóvar en corto: 'La voz humana', una anomalía del cine español

El cortometraje de 30 minutos del director manchego se ha estrenado este miércones en 111 salas de España

Foto: Tilda Swinton en 'La voz humana' de Pedro Almodóvar. Al fondo, 'Venus y Cupido’ de Artemisia Gentileschi. Foto, Iglesias Mas.
Tilda Swinton en 'La voz humana' de Pedro Almodóvar. Al fondo, 'Venus y Cupido’ de Artemisia Gentileschi. Foto, Iglesias Mas.

No ha sido número en taquilla el día de su estreno, pero 'La voz humana' el cortometraje con el que Pedro Almodóvar se ha estrenado en el cine en inglés, ha conseguido trepar hasta la quinta posición en uno de los planes de distribución más anómalos de los últimos años. La proyección de cortos en salas comerciales más allá de citas festivaleras no es un evento insólito, pero que un título en formato corto llegue a 111 pantallas en toda España sí es extraordinario, una proeza sólo al alcance de un director con el tirón del manchego.

Esta adaptación protagonizada por Tilda Swinton del monólogo escrito por Jean Cocteau en 1930 tiene una duración de 30 minutos y el precio de las entradas oscila entre los 3,50 y los 5 euros, dependiendo del cine. Hasta el lunes ComScore no publicará la taquilla oficial del primer cortometraje que compite de igual a igual con el resto de la cartelera y será entonces cuando pueda valorarse si 'La voz humana' abre camino a un nuevo mercado de exhibición de cortometrajes o si, por el contrario, representa una anomalía, un caso único dentro del cine español.

La reinterpretación del libreto de Cocteau lleva tiempo en la cabeza del director manchego: su primer intento tuvo lugar en una escena de 'La ley del deseo' (1987); del segundo, y más heterodoxo, nació 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', su noveno largometraje, que además de arrasar en los Goya de 1989 consiguió una nominación al Oscar a Mejor película extranjera. Sin embargo, el monólogo acabó convertido en una comedia de enredo enloquecida... y sin el monólogo. Antes ya lo hizo Roberto Rossellini en 1948 con el díptico 'El amor', un largometraje que une a través de Anna Magniani los segmentos 'Una voz humana' y 'El milagro'; tras el éxito de 'Paisà', el italiano rodó su visión del texto de Cocteau en 1947, pero al ser un metraje escaso para un estreno comercial, tuvo que rodar otra segunda pieza para proyectarlas conjuntamente.

Tilda Swinton, frente a 'Héctor y Andrómaca' de Giorgio de Chirico, en 'La voz humana' de Pedro Almodóvar. Foto, Iglesias Mas.
Tilda Swinton, frente a 'Héctor y Andrómaca' de Giorgio de Chirico, en 'La voz humana' de Pedro Almodóvar. Foto, Iglesias Mas.

Almodóvar anunció públicamente el proyecto en febrero, durante la alfombra roja de los pasados Oscar, donde compitió en la categoría de Mejor película extranjera con 'Dolor y Gloria' en un año en el que 'Parásitos' de Bong Joon-ho fue la triunfadora de la noche. Pero el viaje a Los Ángeles sirvió para afianzar este proyecto de corto y plantear su primera incursión fuera del cine español, un entrenamiento para el largometraje que adaptará la novela 'Manual para mujeres de limpieza', de Lucia Berlín, también interpretado en inglés, un rodaje que tenía pensado comenzar a rodar a finales de este año, pero que probablemente se vea afectado por los cambios de calendario provocados por la pandemia. El rodaje de 'La voz humana', que ha durado 12 días y que estaba previsto en principio para el mes de abril, tuvo que retrasarse a causa de la pandemia hasta julio.

'La voz humana' hizo su presentación en el último Festival de Venecia y la crítica internacional coincidió en alabar en engranaje visual con el que Almodóvar cuenta la historia de una mujer a la espera de la llamada del amante que la acaba de abandonar. Un melodrama que explota el característico barroquismo colorido de Almodóvar con la fotografía de José Luis Alcaine y la música de Alberto Iglesias, colaboradores habituales, y que comienza con el personaje protagonista comprando en una tienda de hachas, como símbolo premonitorio de un final trágico. Llamadas perdidas, la presencia del amante ausente a través de sus objetos, la soledad acrecentada por un loft desproporcionado donde la protagonista, casi como un espíritu entre la ira, la esperanza y la pena, aguarda con su perro Dash que el amante desaparecido vuelva a contactar con ella. Y el rostro ambiguo y andrógino de Tilda Swinton, que mira desde unas pupilas abisales.

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