72 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CANNES

La Palma de Oro se va a Corea del Sur: 'Parasite' de Bong Joon-ho gana en Cannes

Bong se ha hecho con el máximo galardón del festival, pero 'Dolor y Gloria' ha conseguido el premio a la interpretación masculina para Antonio Banderas

Foto: Bong Joon-ho se hace con la Palma de Oro de la 72 edición de Cannes. (Reuters)
Bong Joon-ho se hace con la Palma de Oro de la 72 edición de Cannes. (Reuters)

Bong Joon-ho. Los rumores iban creciendo a medida que se acercaba la ceremonia de clausura y al final, como muchos preveían, la Palma de Oro de la 72 edición del Festival de Cannes ha ido a parar al director surcoreano por 'Parasite', una crítica social revestida de cine fantástico que ha conseguido trascender los prejuicios de género y consagrarse en el Palais, la catedral del cine de autor, referencia máxima de esos filmes que ambicionan la trascendencia por encima de la taquilla. Catherine Deneuve y Alejandro González Iñárritu, como presidente del jurado, han desvelado el gran misterio.

Este es el primer premio del director de 'Memories of Murder' dentro de Cannes, donde acudió por primera vez con 'Mother' en 2009, seleccionada en la sección Un certain regard. "Me ha inspirado mucho el cine francés. Sobre todo cineastas como Clouzot y Chabrol", ha agradecido el director en una noche en la que el cine español tenía puestas las esperanzas en las opciones de Pedro Almodóvar, que había conseguido una de las ovaciones más largas en la presentación de 'Dolor y Gloria'. Pero, de nuevo, en la sexta intentona desde 'Todo sobre mi madre' en 1999, la Palma se le ha escapado de los dedos.

Antonio Banderas triunfa en Cannes. (Reuters)
Antonio Banderas triunfa en Cannes. (Reuters)

Al final el 'parásito' se ha llevado la gloria, pero la película de Almodóvar no se ha ido de vacío. La otra gran baza era la de Antonio Banderas, uno de los favoritos al premio a la interpretación masculina. La crítica, desde las primeras proyecciones, no ha dejado de aplaudir su trabajo como protagonista de la cinta más personal de un director que en Francia despierta pasiones. Y el malagueño ha cumplido. Primero fue su paso por la alfombra roja y después el hecho de que las cámaras lo enfocasen antes incluso de que el presidente del jurado abriese el sobre. El desenlace se olía. Y, al final, su retrato de un director en crisis, su reconstrucción de un Almodóvar alternativo, ha convencido a Iñárritu y los suyos. Banderas se ha convertido así en el sexto actor español en hacerse con el galardón: antes lo consiguieron José Luis Gómez, Fernando Rey, Paco Rabal, Alfredo Landa y Javier Bardem. Si el Globo de Oro se le resistió a principios de año, la consagración en el epicentro del cine de autor es una compensación más que válida.

Antonio Banderas le ha dedicado su premio a Pedro Almodóvar, que al final no ha conseguido la ansiada Palma de Oro

"Voy a hacer una paella con el inglés y el español", ha bromeado Banderas antes de reivindicar sus cuarenta años de profesión. Y no podía faltar la mención a un cineasta con el que empezó a trabajar en el año 1982 con 'Laberinto de pasiones' y que ahora lo ha elegido para dar vida a su propio 'alter ego'. "Este es un premio que yo agradezco en nombre propio, pero también en el nombre de mi personaje, que aunque se llama Salvador Mallo, no es ningún misterio que se trata de Pedro Almodóvar. Le respeto, le admiro, le quiero, es mi mentor, me ha dado tanto en la vida que no tengo más remedio que dedicarle este premio". "Hay mucho dolor detrás del trabajo de un actor, de un artista. Pero también hay noches de gloria, como esta. Hay que celebrarlo, festejarlo y decir algo que me sale del corazón, que lo mejor está aún por venir", ha concluido

Bong Joon-ho y Song Kang-ho posan con la Palma de Oro. (Reuters)
Bong Joon-ho y Song Kang-ho posan con la Palma de Oro. (Reuters)

Hasta que llegó 'Parasite', la Palma de Oro cambiaba de dueño cada mañana. La película de Bong Joon-ho volcó unas tornas que según la hora del día habían recaído en Almodóvar, Malick, Sciamma e incluso Tarantino, que volvía al Festival de Cannes con 'Once Upon A Time... In Hollywood' 25 años después de haber ganado el premio máximo con 'Pulp Fiction'. A pocas horas del comienzo de la ceremonia de entrega de premios, la prensa hacía sus cábalas buscando en las calles de Cannes las caras de aquellos a los que el certamen había vuelto a convocar para el sábado de cierre. A Bong Joon-ho lo habían visto en tal terraza frente a la playa. A Banderas en cual hotel. Los hermanos Dardenne, Céline Sciamma, el primerizo Ladj Ly, Quentin Tarantino, todos preparados para volver a pisar la alfombra roja.

Con Alejandro González Iñárritu de presidente del jurado, algunos podrían pensar en la carta de la hermandad lingüística como una ventaja para Almodóvar. El estilo cinematográfico, uno en las antípodas del otro, como un obstáculo. El desnudo autorreferencial del director español no casa con la herramienta de crítica social que defiende el mexicano. Más cerca, en ese sentido, se podría encuadrar el debut de Ly, un drama sobre la desigualdad y la violencia ambientado en los 'banlieues' parisinos, o 'Portrait de la jeune fille en feu', de la francesa Sciamma, que se podría ser, además de una gran película, una declaración de intenciones en un momento de reivindicación del papel de las mujeres en la industria del cine. Sciamma hubiese sido la segunda mujer en los 72 años de festival en conseguir la Palma de Oro, tras Jane Campion en 1993 por 'El piano'. Frente a las cámaras, Iñárritu ha subrayado lo "democrático" y "pasional" de las deliberaciones del palmarés.

Iñárritu como presidente del jurado de la 72 edición del Festival de Cannes. (EFE)
Iñárritu como presidente del jurado de la 72 edición del Festival de Cannes. (EFE)

"El resultado de hoy no es más que el reflejo de la opinión de solo nueve personas en el mundo", ha comenzado Iñárritu antes de anunciar el Premio Especial al palestino Elia Souleiman, director de 'It Must Be Heaven', su tercer largometraje seleccionado por el festival, una comedia aparentemente ligera que en el fondo retrata las desigualdades socioculturales y la noción de expatriación del pueblo palestino a través de un protagonista que funciona también como 'alter ego' del cineasta. "'It Must Be Heaven' pretende mostrar el mundo como un microcosmos de Palestina" y plantea la pregunta sobre dónde se puede sentir uno en casa cuando ha tenido que abandonar su patria.

En un palmarés con más presencia femenina de lo habitual, el premio al mejor guion ha sido para Sciamma, gracias a su 'Portrait de la jeune fille en feu', un drama romántico ambientado en la Bretaña del siglo XVIII sobre dos mujeres y su proceso de enamoramiento que emocionó a la crítica y que se postulaba como una de las grandes favoritas de la tarde. Al reconocimiento a Sciamma le ha seguido el de mejor interpretación femenina para Emily Beecham, por 'Little Joe', de Jessica Hausner. La actriz inglesa protagoniza esta historia fantástica en la que da vida a una experta en filogenética que trabaja en el desarrollo de nuevas especies de plantas que acaba creando una nueva especie que se convertirá en una amenaza para toda la humanidad, en una revisitación del clásico 'La invasión de los ladrones de cuerpos'. El triunvirato femenino lo ha cerrado la directora francosenegalesa Mati Diop, que con 'Atlantique', un drama sobre la emigración africana en busca de una vida mejor atravesando el mar como única salida.

Emily Beecham sube a recoger su premio. (Reuters)
Emily Beecham sube a recoger su premio. (Reuters)

Dos habituales del certamen, Jean-Pierre y Luc Dardenne, han ganado el premio a mejor dirección por su trabajo en 'Le jeune Ahmed', en el que los hermanos belgas reflexionan sobre los procesos de radicalización y el extremismo religioso a través de la historia de un adolescente belga que reinterpreta el Corán y decide atentar contra una de sus profesoras. El dúo de cineastas ya contaba con dos palmas de oro, un premio a la dirección, un premio al guion y un premio del jurado. Ahí es nada. Y el Premio del jurado ha sido concedido 'ex aequo' a dos películas con una profunda carga política: por un lado 'Les miserables', el debut en el largometraje de Ladj Ly, descendiente de inmigrantes malienses, y por otro 'Bacurau', de los directores brasileños Juliano Dornelles y Kleber Mendonça Filho, que se han adentrado en las comunidades del Brasil rural para construir un 'thriller' que mezcla el drama social y la ciencia ficción. Y precisamente cabe destacar que Cannes, con tres de sus premiadas, abre la puerta al cine fantástico que deja atrás el estigma de un supuesto cine menor.

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