'Érase una vez en Hollywood', en Cannes

El maravilloso cuento cinéfilo de Quentin Tarantino

El director estadounidense presenta su nuevo y esperado filme: gran homenaje al Hollywood de los sesenta con los asesinatos de la familia Manson como telón de fondo

Foto: Tarantino, Pitt y DiCaprio, en la alfombra roja. (Reuters)
Tarantino, Pitt y DiCaprio, en la alfombra roja. (Reuters)

La filmografía de Quentin Tarantino se ha construido a base de constantes homenajes, revisiones y actualizaciones de tantísimas otras películas. Pero con 'Once Upon a Time in Hollywood' ('Érase una vez en Hollywood') por primera vez sitúa uno de sus filmes en el corazón de la industria del cine. En concreto, se remonta a 1969, el año del nacimiento del Nuevo Hollywood y por tanto también el del cierre de toda una era del sistema de estudios. Pero también la fecha que marca el principio del fin del sueño 'hippie' y de cierta forma de entender el estrellato a causa de, entre otros acontecimientos, el asesinato de Sharon Tate, Jay Sebring, Wojciech Frykowski y Abigail Folger a manos de tres miembros de la Familia Manson.

El maravilloso cuento cinéfilo de Quentin Tarantino

Tarantino convierte los meses anteriores a este crimen en el marco histórico donde se mueven sus dos protagonistas, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un actor de 'westerns' televisivos con una carrera en declive, y su doble y mejor amigo, el especialista Cliff Booth (Brad Pitt). Dalton vive en una mansión en Cielo Drive y justo se acaban de mudar a la casa de al lado Roman Polanski (Rafał Zawierucha), el director de moda gracias al éxito de 'La semilla del diablo' (1968), y su esposa, la actriz Sharon Tate (Margot Robbie).

Durante buena parte de un metraje de casi tres horas, Tarantino aprovecha para rendir un constante homenaje al cine y a la televisión de esa época de la mano de Rick y Cliff, que encarnan dos de sus tipologías preferidas de profesionales del cine. Rick es un intérprete conocido, pero no el típico actor que ejerce de galán en grandes producciones. Su fama le viene de protagonizar una serie del Oeste televisiva, y lleva ya unos años en que solo encadena papeles de villanos a los que siempre vence el joven actor de turno. Cuando su representante Marvin (Al Pacino) le recomienda que se vaya a Italia a protagonizar algún 'spaghetti western', Rick se convence de que ha llegado al punto más bajo de su carrera.

Cliff, por otro lado, es el personaje rock'n'roll del filme, el especialista seguro de sí mismo que convive con su perro y asume con estoicismo los vaivenes de la industria. Cliff encarna al profesional invisible que Tarantino considera el verdadero héroe del filme. En uno de sus momentos álgidos, se enfrenta primero verbal y después físicamente con el mismísimo Bruce Lee (Mike Moh). No es Cliff quien sale perdiendo...

'Once Upon a Time in Hollywood' se despliega como un gran homenaje nostálgico al Hollywood de esta época a partir de entrecruzar estos personajes de ficción con tantos otros reales. Como es habitual en Tarantino, el filme es una espiral de referencias, desde la banda sonora plagada de éxitos de la época que acompaña los viajes en coche de los personajes por Los Ángeles a los constantes guiños a elementos de la cultura pop, desde marcas de productos de consumo a 'shows' televisivos. A través de Rick, Tarantino aprovecha para homenajear las variantes no nobles del 'western' a partir de la recreación de escenas varias de los filmes en los que participa el protagonista.

El director también reserva un momento de especial lucimiento a Rick, cuando clava la escena cumbre de su papel de villano secuestrador de niñas en uno de los rodajes. De pasada, Tarantino celebra el mérito de la filmación de este tipo de películas en que los actores apenas tenían oportunidad de repetir las tomas y por tanto debían darlo todo en la primera. La escapada italiana de Rick se convierte en la oportunidad para que el autor de 'Malditos bastardos' celebre los nombres más o menos conocidos del 'eurowestern', de Sergio Corbucci al español Joaquín Romero Marchent, directores reales con quienes acaba trabajando el Rick de ficción.

La película deviene finalmente un gran homenaje a Sharon Tate. A través de Margot Robbie, Tarantino la imagina toda llena de vida

Esta vocación de mezclar referencias históricas con personajes inventados, nada nuevo en el cine de Tarantino, es una de las características de un filme que se anuncia ya desde su título como un cuento sobre Hollywood y que juega esta baza en una pirueta final que el propio Tarantino (hubo aviso oficial antes de la proyección para prensa) ha insistido en que no se desvele en las crónicas. No es 'spoiler' comentar que la mejor secuencia del filme tiene lugar en un antiguo rancho antes utilizado para rodar películas y ahora ocupado por un grupo de 'hippies', al que llega Cliff de la mano de una joven que hace autoestop. Lo que al principio parece una incursión en una comuna contracultural no tarda en desvelarse como algo mucho más amenazante, de la mano sobre todo de la multitud de jóvenes mujeres allí presentes (una de ellas, la Lena Dunham de 'Girls'). Tarantino anticipa en esta secuencia —donde el imaginario 'hippie' se tuerce en película de miedo— el surgimiento de un cine de terror mucho más bruto que también nace en esa misma época.

En un filme que, al contrario del resto de toda su filmografía, no se mueve en el terreno de un género marcado por la violencia, el gran interrogante que planea sobre 'Once Upon a Time in Hollywood' ya desde el inicio es si Quentin Tarantino llegará a recrear el asesinato de Shaton Tate y sus compañeros y de qué manera. Esta es la cuestión que no conviene desvelar, pero cómo lo soluciona el director de 'Pulp Fiction' se convierte también en todo un posicionamiento sobre su forma de entender qué tipo de violencia se puede representar en la gran pantalla. 'Once Upon a Time in Hollywood' deviene finalmente un gran homenaje a Sharon Tate. A través de Margot Robbie, Tarantino imagina a la protagonista de 'El baile de los vampiros' siempre luminosa, toda llena de vida. Y le dedica una escena especialmente emocionante a mitad del metraje. Paseando por Los Ángeles, Tate entra en una sala de cine que proyecta uno de sus filmes, 'La mansión de los siete placeres', y se sienta entre los espectadores. La actriz sonríe de felicidad al comprobar cómo el público disfruta con su trabajo.

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