72 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CANNES

Máxima expectación en Cannes por Almodóvar: ¿huele a Palma de Oro?

'Dolor y Gloria' compite en la Sección Oficial del certamen de cine más importante del mundo

Foto: Pedro Almodóvar, Penélope Cruz y Antonio Banderas en Cannes. (Efe)
Pedro Almodóvar, Penélope Cruz y Antonio Banderas en Cannes. (Efe)

En los alrededores del Palais des festivals de Cannes, entre los periodistas e invitados, visitantes sin acreditación sostienen carteles escritos a mano con los títulos de las películas en caso de que alguna alma caritativa les pueda conseguir una entrada. Desde el viernes, casi todos los letreros rezan el mismo nombre: 'Dolor y Gloria'. Porque la recepción de Cannes a Pedro Almodóvar sobrepasa todas las vistas hasta este momento. El paso del equipo por la alfombra roja tenía algo de advenimiento mesiánico. En el pase oficial, la ovación se prolongó durante siete minutos, ante las lágrimas de Penélope Cruz y Antonio Banderas. El reportero que retransmite por el canal oficial del certamen asegura que "es un privilegio para el Festival recibir a un cineasta con tanto talento".

Porque Cannes en particular y Francia en general siempre han tenido predilección por un director que en España despierta filias y fobias igual de extremas. "Ha sido la noche más bonita de mi vida", asegura durante la rueda de prensa. "Estoy muy contento, a pesar de la lluvia, pero no he conocido una lluvia más feliz. Yo creo que no voy a poder olvidar la noche de ayer, como dice el bolero, ha sido una experiencia excepcional".

Banderas, Almodóvar y Cruz en la rueda de prensa. (Efe)
Banderas, Almodóvar y Cruz en la rueda de prensa. (Efe)

Esta mañana, al paso del equipo por el 'photocall', decenas de reporteros gráficos se desgañitaban para llamar la atención del manchego. La emoción está a flor de piel. Y Almodóvar se deja querer. "Como estamos en Cannes tengo que decir que soy francés. O, como dicen ellos, estoy francés. Francia, una vez que te adopta, te adopta de un modo absoluto. Como decía Julio Iglesias: ‘si triunfas en Francia el público te será fiel toda tu vida’. Yo soy un cineasta francoespañol", bromea.

La Palma de Oro está más cerca que nunca y, en el caso de ganarla, sería la primera para un director español desde que en 1961 Buñuel la recogiese por 'Viridiana'. Hasta el ministro Guirao y la directora del ICAA, Beatriz Navas, ambos en funciones, han volado a Cannes para apoyar a la gran esperanza española de la 72 edición del Festival —también participan Albert Serra y Oliver Laxe, ambos en Un certain regard—. Lo nunca visto.

Como decía Julio Iglesias: ‘si triunfas en Francia el público te será fiel toda tu vida’.

Si alguien puede reclamar el título de sucesor de Buñuel ese sería, sin duda, Almodóvar. Hace 20 años de su primera nominación al premio gordo de Cannes con 'Todo sobre mi madre', gracias a la que el jurado le otorgó el reconocimiento a mejor director. Desde lo alto de las escaleras que dan al Grand Théâtre Lumière los comienzos de un cineasta que nació dentro del cine de guerrilla parecen muy lejanos y muy pequeños. Cuenta Penélope Cruz que la madre de Almodóvar, Francisca, cuando el Rey le dio a su hijo "un premio muy importante", revivió "el miedo que sintió cuando Pedro le dijo que iba a dejar su trabajo en la Telefónica". Ahora, décadas después, acumula goyas y oscars y césars; Cannes aguarda.

Si en la proyección oficial de 'Dolor y Gloria' hubo lágrimas, en la rueda de prensa se han quedado al borde de las comisuras. A Banderas se le ha quebrado la voz. Almodóvar ha contestado a las preguntas en tono confesional. Cruz ha compartido anécdotas de su pasado en común con el cineasta y a Asier Etxeandia, Nora Navas y Leonardo Sbaraglia se les ha cansado la lengua de dar las gracias. El moderador de la mesa pide a los periodistas, que se agolpan al borde de la mesa a la que se sienta el reparto, que dejen de hacer fotos para dar paso a las preguntas. Ellos oyen llover, literal y metafóricamente.

El elenco de 'Dolor y Gloria' en Cannes. (Efe)
El elenco de 'Dolor y Gloria' en Cannes. (Efe)

'Dolor y Gloria' llega a Cannes después de haber arrastrado en España a casi 900.000 espectadores, un hito para un film dramático construido sobre elementos autobiográficos que ha fascinado a la crítica, tanto nacional como internacional. "No hay que tomar la película de forma literal; hay una gran parte de ficción", avisa Almodóvar. "Todo lo que le ocurre al personaje de Antonio podría haberme pasado a mí. Cuando empiezas a escribir las primeras líneas tienen que ver con la realidad, pero la ficción aparece enseguida. A partir de ahí, como escritor, tienes que ser fiel a la ficción, no a la realidad, y tienes que buscar que como ficción resulte verosímil, aunque se aleje alguna vez de la realidad".

Le gusta mantener la incertidumbre sobre qué pasajes son —o no— reales. Desvela lo justo para que no se pierda la magia. Pero es cuando viaja a su infancia cuando el director se muestra más emotivo. "Nunca he vivido en una cueva pero podría haber vivido, porque mi familia en los años 60 tuvo que emigrar a otra región, en este caso a Extremadura, con la precariedad de los primeros años. Vivíamos en una calle salvaje de la que caían los trozos de pizarra y a mí me parecía estar viviendo en una película del salvaje oeste. Yo creo que ante los ojos de un niño, aquella precariedad terrible de la posguerra española, no la sentía así; yo ya estaba viviendo una vida paralela de los cromos de las películas mucho mejor que la real". Una vida paralela que también le sirvió para sobreponerse al recelo de un entorno rural que no lo comprendía.

Para un niño esa mirada de extrañeza —del pueblo, parte de la familia, la clase— que tiene algo de repulsa fue una experiencia muy dura

"La escena en la que la madre le dice: ‘Hijo mío, no has sido un buen hijo’, que es una frase brutal. Y luego viene la escena de la terraza en la que Salvador se excusa por no haber sido el hijo que ella había deseado y lo que se encuentra es con un silencio cruel por parte de la madre. Esa escena no ocurrió en mi vida. Yo no tuve nunca esa conversación con mi madre", admite. "Pero rodando la película llegué a la conclusión de que tenía que escribirla. Hay veces que a través de esa ficción descubres cosas sobre ti mismo: esa escena habla de cosas muy importantes en mi vida, de la extrañeza con la que me miraba cuando era pequeño, que no era precisamente con orgullo. Para un niño esa mirada de extrañeza —del pueblo, parte de la familia, la clase— que tiene algo de repulsa y de humillación fue una experiencia muy dura. Afortunadamente era un niño muy fuerte y no pudieron conmigo".

'Dolor y Gloria' habla de "la reconciliación, de los círculos y los espacios que se han quedado abiertos en nuestras vidas y que se tienen que cerrar, ya sea con nuestra familia, nuestros amantes o con el cine. Y quizás por eso la gente se siente tan identificada, porque todos tenemos experiencias muy dolorosas en la vida", añade Banderas, que recuerda que hasta 'La piel que habito' no había trabajado con Almodóvar en 22 años. Para el malagueño, los meses de rodaje de 'Dolor y Gloria' han sido algo catártico, "los más felices como actor de mi vida. Y eso no me lo pueden quitar". Un papel que ha trascendido el set de rodaje y que, además, le ha servido para experimentar una especie de renacer profesional y personal.

Expectación máxima. (Efe)
Expectación máxima. (Efe)

"Cuando leí el guión de ‘Dolor y gloria’ no me podía creer que me llamara para interpretarlo prácticamente a él. Y yo le dije: ‘Estoy a tus órdenes’", cuenta. "Estos días he estado diciendo que para hacer este personaje tenía que matar a Antonio Banderas. Esto no significa que fuera a cometer un suicidio el primer día de rodaje, sino que simplemente había algo que no podía utilizar para crear este personaje. Cuando yo llego a Almodóvar después de 22 años sin trabajar juntos —aunque habíamos mantenido nuestra amistad—, llegué al primer ensayo de ‘La piel que habito’ con una mochila cargada de 22 años de profesión. Y me dijo: ‘Ya, pero eso no me interesa en absoluto’. Y eso me ha llevado a pensar dónde estaba Banderas en medio de esa maraña de cosas que yo había aprendido supuestamente. Pero yo entonces no lo vi. En realidad en el rodaje de ‘La piel que habito’ estamos más enfrentados que en este. Cuando vi por primera vez la película me di cuenta de que había sido capaz de sacar de mí un personaje que yo no sabía que tenía dentro. Y eso abrió una reflexión de humildad".

Penélope Cruz y Pedro Almodóvar no son precisamente desconocidos, pero después de décadas trabajando juntos, este rodaje también ha tenido una atmósfera especial, solemne. "Yo sentí un extraño pudor a la hora de hacer preguntas", confiesa. "Entre nosotros se creó un respeto hacia que alguien que te está poniendo su vida sobre la mesa —algunas cosas sabía que eran verdad porque me las había contado; otras, me quedé con la duda— y hemos tenido menos conversaciones que nunca sobre el personaje".

Es palpable que Almodóvar y su equipo esperan todo de 'Dolor y Gloria'. Quién sabe si Iñárritu, presidente del jurado de la Sección Oficial, inclinará la balanza a favor del manchego. O si Cannes decidirá reconocer toda una trayectoria, como el colofón a una película-legado. El sábado 25 será cuando se decante el dolor de la gloria.

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