72 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CANNES

Mucho zombi y poca chicha: gélida acogida a Jim Jarmusch en Cannes

La última película del director de 'Paterson' ha abierto la Sección Oficial, pero no ha convencido a la crítica

Foto: Sara Driver, Tilda Swinton, Selena Gomez, Jim Jarmusch, Chloe Sevigny y Bill Murray en Cannes. (Efe)
Sara Driver, Tilda Swinton, Selena Gomez, Jim Jarmusch, Chloe Sevigny y Bill Murray en Cannes. (Efe)

La propuesta de la película de apertura de la Sección Oficial de Cannes era, como mínimo, sorprendente. Tres años después de pasar por el certamen francés con 'Paterson', una oda poética a la poesía de la rutina, y 'Gimme Danger', un documental sobre Iggy Pop y The Stooges, Jim Jarmusch ha dado un volantazo y presenta una comedia de terror a la que la crítica ha recibido sin demasiado entusiasmo. 'Los muertos no mueren' ('The Dead Don't Die') intenta ser una sátira política —o eso canta Bob 'el ermitaño', el personaje interpretado por Tom Waits—, pero se queda en el más vano de los convencionalismos.

Un holocausto zombi en el pueblo más insulso de la América profunda que, más allá de la lectura obvia sobre el género de los no-muertos y la decadencia de una sociedad alienada por el consumismo, no aporta más allá de un reparto de primera clase infrautilizado —cojan aliento: Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Selena Gómez, Iggy Pop, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Tom Waits y Danny Glover; la mayor parte antiguos colaboradores del cineasta— y una moraleja sociopolítica poco ambiciosa: la masa enfurecida, el odio a la diferencia, el ocaso del ser humano y la destrucción de la naturaleza. Ya visto, ya oído.

En Centerville, una localidad que se autopromociona como un lugar agradable —así, sin más ambición propia del marketing de hoy— un trío de policías (Murray, Driver, Sevigny), pasan los días resolviendo conflictos vecinales tan apasionantes como el robo de una gallina o patrullando calles semivacías —no hace falta una invasión zombi para estar muerto—. Hasta la mañana en la que se produce un fenómeno astronómico extraño: en Centerville el sol sigue en lo alto del cielo pasada la hora del anochecer. Al parecer, las intervenciones de 'fraking' que se están llevando a cabo en todo el mundo han hecho que el eje de rotación de la Tierra se altere, provocando efectos insospechados: uno, los animales se comportan de forma errática; y dos, y el más preocupante, los muertos salen de su tumba con hambre de carne humana.

Iggy Pop, un zombi muy cafetero.
Iggy Pop, un zombi muy cafetero.

Repite el personaje de Driver una y otra vez: "esto va a acabar mal". Y tiene razón. Porque Jarmusch se muestra perezoso y desorientado en un film que no es ni terror ni comedia, ni entretenimiento puro ni manifiesto. Aparecen caras conocidas como personajes testimoniales, el guión recurre a bromas autorreferenciales y golpes de efecto artificiosos para justificarse y el final deja al espectador igual de frío que un cadáver en la morgue. Tan sólo en algunas decisiones de puesta en escena se encuentra al Jarmusch de 'Paterson'. Cuando llegan los créditos, ni un aplauso tímido. En el torrente de salida del Palais, resoplidos y malas caras.

Jarmusch mienta a Romero como padre inspirador, y a Mario Bava y a Dario Argento, pero de ellos en el film sólo quedan las raspas

Jarmusch mienta a Romero como padre inspirador —no deja de recordarlo en los mismos diálogos de 'Los muertos no mueren'— y a Mario Bava y a Dario Argento, pero de ellos en el film sólo quedan las raspas. "Romero es extremadamente importante porque los monstruos de películas como 'Godzilla' o 'Frankenstein' venían de fuera de la estructura social, eran una amenaza externa, pero los zombis de Romero vienen de dentro de una sociedad que se derrumba y de la que también son víctimas. Es muy interesante esa dualidad monstruo-víctima".

Jim Jarmusch en la rueda de prensa de presentación de la cinta 'Los muertos no mueren'. (Efe)
Jim Jarmusch en la rueda de prensa de presentación de la cinta 'Los muertos no mueren'. (Efe)

En la rueda de prensa, el director se ha mostrado apático y sin ganas de analizar la película. A varias preguntas su respuesta es "no lo sé" o "no se me había ocurrido verlo así" o "no soy la persona más adecuada para responder esto sobre la película". Si no es el director, ¿quién?. "Creo que la metáfora que se ha buscado sobre los zombis es mayor de lo que yo mismo he analizado [para hacer la película] o de lo que he sido consciente", se ha disculpado. Como siempre, tupé plata, gafas oscuras y esa dicción lenta y profunda de 'crooner'.

La noche de los muertos vivientes' fue la primera película que vi de Romero

"'La noche de los muertos vivientes' fue la primera película que vi de Romero. De pequeño, sobre todo, veía las películas de monstruos de la Universal y me impactaron bastante, especialmente 'Drácula'. Soy más fan de los vampiros que de los zombis. Pero también me gustan muchos directores de terror contemporáneos, como Sam Raimi y John Carpenter, aunque el terror no es un terreno que domine demasiado", ha admitido.

Adam Driver, un maestro en cortar cabezas.
Adam Driver, un maestro en cortar cabezas.

Es difícil que por 'Los muestos no mueren' el estadounidense sume algún premio a los cuatro que ya ha recibido Jarmusch en Cannes. Y el desánimo por las críticas de la mañana es palpable. "No me gusta comparar ni mirar atrás", alega cuando se referencia a 'Sólo los amantes sobreviven'', su anterior incursión en el género del terror fantástico, una historia de amor protagonizada por vampiros. "En este caso la metáfora de los zombis es muy distinta al romance entre vampiros. He querido evitar hacer una película sangrienta, por eso he querido que los zombis se desequen y se conviertan en polvo, porque si no hubiese sido un baño de sangre. No sé, no creo que sea la persona mejor preparada para entender el equilibrio humor-terror que tiene la película. Siento la respuesta tan inconcreta". De nuevo, no sabe, no contesta.

Me preocupa mucho ver el deterioro que está sufriendo la naturaleza, a niveles sin precedente en la historia de la humanidad

Sobre la única cuestión que Jarmusch se muestra tajante es la lectura ecologista de 'Los muertos no mueren'. "Me preocupa mucho ver el deterioro que está sufriendo la naturaleza, a niveles sin precedente en la historia de la humanidad. Me parece terrorífico y alarmante. Creo que hay, si no una apatía, un fallo a la hora de enfrentarse a un problema que amenaza a todos los seres vivos y de una forma muy inmediata". "Pero soy optimista porque hay gente, especialmente gente joven, poniendo el foco en este problema. Pero el tiempo de reacción se nos acaba muy rápido".

La amenaza de las redes sociales

Los zombis de Jarmusch están obsesionados con comprar, con los antidepresivos, con las redes sociales. Selena Gómez, que interpreta a una 'hipster' llegada de la gran ciudad, ha reflexionado sobre lo que ella considera uno de los grandes retos de la sociedad contemporánea: internet. "Para mi generación, en particular, las redes sociales son algo terrible. Son plataformas muy útiles, pero me da mucho miedo lo expuestos que están los chicos y las chicas jóvenes a la vez que no se enteran de las noticias ni de lo que pasa a su alrededor. Es algo muy superficial. Creo que es peligroso, que la gente no tiene la información adecuada", reflexiona la actriz y cantante, que cuenta con 150 millones de seguidores en Instagram.

Swinton, Gómez, Sevigny y Murray. (Reuters)
Swinton, Gómez, Sevigny y Murray. (Reuters)

Por otro lado, 'Los muertos no mueren' es una de las 21 películas en Sección Oficial, de las cuales cuatro están dirigidas por mujeres. Para Jarmusch, esta cifra no es suficiente. "También quería recordar que las mujeres han estado haciendo cine desde hace más de un siglo y que hay cientos de películas dirigidas por mujeres, pero de las que, ahí está realmente la cuestión, no se informa", añade Swinton. Por ejemplo, una gran maestra, Kira Murátova, que ha muerto recientemente [en junio de 2018], y mientras que su obituario fue así de pequeño [hace un gesto] en la mayor parte de los periódicos, los grandes maestros hombres que todos conocemos y apreciamos cuando mueren tienen reportajes completos dedicados ellos. Hay mujeres directoras que se quedan en la escuela, incluso algunas que no entran ni en las escuelas, y ahí es donde hay que empezar a intervenir. Tenemos que mirar el canon y revisarlo. Tenemos que comprar entradas para películas dirigidas por mujeres. Entonces tendrán relevancia y sabremos que existen. Todo existe, pero tenemos que prestar atención para verlo".

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