El Paper | El estrés provoca canas, pero tranquilo: pueden ser reversibles
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ESTUDIO CIENTÍFICO

El Paper | El estrés provoca canas, pero tranquilo: pueden ser reversibles

Un estudio del cabello con imágenes de gran resolución permite ver que las situaciones estresantes afectan a su pigmentación, aunque también que se puede recuperar

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Ilustración: Rocío Márquez.

Hasta en el lenguaje popular encontramos una relación entre la salud capilar y el estrés. 'Se te va a caer el pelo', decimos cuando alguien se mete en un lío con graves consecuencias. Con la aparición de las canas, sucede algo similar: aunque es un rasgo asociado al envejecimiento, bajo ciertas circunstancias de tensión y ansiedad el proceso se acelera. Tenemos muchos ejemplos y uno de los más conocidos es el de los presidentes. En muy pocos años, durante el ejercicio de sus funciones, Zapatero, Sarkozy y Obama, entre otros, vieron cómo sus cabellos se volvían grises. A Pedro Sánchez le ha sucedido lo mismo, incluso antes de los indultos. En cambio, Biden no tiene que preocuparse.

No es una simple percepción, sino un hecho estudiado y explicado por los científicos. Una investigación de la Universidad de Harvard publicada en 'Nature' en 2020 mostraba en ratones que las situaciones estresantes afectaban a las células madre responsables de la pigmentación en los folículos pilosos, la parte de la piel donde crece cada cabello. Ahora, otros investigadores de la Universidad de Columbia han publicado otro trabajo que ofrece una evidencia cuantitativa que vincula el estrés psicológico con el cabello canoso en personas. La gran sorpresa de este trabajo, que acaba de aparecer en la revista 'eLife', es que el color del pelo se puede recuperar cuando el estrés desaparece.

Foto: Ilustración: Irene de Pablo.

Este hallazgo es llamativo porque contrasta con la creencia popular de que las canas son irreversibles y con la comprobación empírica de esta idea en roedores. Para los autores del estudio, comprender este mecanismo, por el que el pelo canoso vuelve a estar pigmentado, ofrece nuevas pistas sobre el proceso que nos lleva a envejecer en general y cómo está influido por el estrés. "El envejecimiento humano no es un proceso biológico fijo y lineal, sino que puede, al menos en parte, detenerse o incluso revertirse temporalmente", ha explicado Martin Picard, uno de los autores del trabajo.

¿Cómo llegaron los científicos a estas extrañas conclusiones? Un escáner de alta resolución les permitió apreciar variaciones muy sutiles en el color de los cabellos de 14 personas que participaron en el estudio. El nuevo método captura imágenes muy detalladas de diminutas secciones de cabello humano (la vigésima parte de un milímetro) para cuantificar el grado de pérdida de pigmento. Los investigadores compararon los resultados con el estrés diario de cada voluntario, que ellos mismos iban cuantificando. La asociación fue casi perfecta: la ansiedad no solo se notaba de inmediato en esas imágenes microscópicas, sino que algunas canas recuperaban su color de forma natural cuando el estrés desaparecía, algo que nunca se había documentado de forma cuantitativa. De hecho, una de las personas que participó se fue de vacaciones y cinco pelos de su cabeza "volvieron a oscurecerse, sincronizados en el tiempo", destaca Picard.

Los autores del trabajo aseguran que nuestro cabello se puede comparar con los troncos de los árboles, que en sus anillos contienen información sobre lo que les ha sucedido durante décadas. Del mismo modo, los pelos que aún están bajo la piel están sujetos a la influencia de las hormonas del estrés. Por eso, al mismo tiempo que observaban el cambio de color, registraron modificaciones en 300 proteínas del pelo y desarrollaron un modelo matemático para intentar explicar el fenómeno. Su conclusión es que la clave está en las mitocondrias, una parte de las células que regula su energía y que responde a muchas señales diferentes, incluido el estrés psicológico.

En los experimentos con ratones no se había realizado este hallazgo, probablemente, porque tienen una biología de los folículos pilosos muy diferente, según explican. No obstante, tampoco creen que la recuperación del color sea posible en todas las personas y, sobre todo, que solo sería reversible hasta cierto punto. Según el modelo matemático que han desarrollado, para que el cabello se vuelva gris tiene que alcanzar un umbral. Así, "en la mediana edad, cuando el cabello está cerca de ese umbral debido a la edad biológica y otros factores, el estrés lo puede empujar a rebasarlo y aparecerán las canas", indica el investigador. Llegados a ese punto, aunque logremos reducir el estrés, no recuperaremos el color del pelo.

En definitiva, este rasgo del envejecimiento es moldeable hasta cierto punto. Aunque una persona de 70 años comience a llevar una vida plácida, si lleva años con canas no volverá a recuperar el color juvenil de su cabello. Del mismo modo, por mucho estrés que sufran los niños de 10 años, no alcanzarán el umbral que hace aparecer las canas.

Hasta en el lenguaje popular encontramos una relación entre la salud capilar y el estrés. 'Se te va a caer el pelo', decimos cuando alguien se mete en un lío con graves consecuencias. Con la aparición de las canas, sucede algo similar: aunque es un rasgo asociado al envejecimiento, bajo ciertas circunstancias de tensión y ansiedad el proceso se acelera. Tenemos muchos ejemplos y uno de los más conocidos es el de los presidentes. En muy pocos años, durante el ejercicio de sus funciones, Zapatero, Sarkozy y Obama, entre otros, vieron cómo sus cabellos se volvían grises. A Pedro Sánchez le ha sucedido lo mismo, incluso antes de los indultos. En cambio, Biden no tiene que preocuparse.

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