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Los tres de West Memphis: heavy, satanismo y errores en un asesinato que conmocionó a EEUU
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Los tres de West Memphis: heavy, satanismo y errores en un asesinato que conmocionó a EEUU

En 1993, tres niños norteamericanos fueron asesinados. La opinión pública y la policía culparon a unos jóvenes basándose en pocas pruebas pero muchos prejuicios

Foto: Los tres de West Memphis. (Wikipedia commons)
Los tres de West Memphis. (Wikipedia commons)

El 5 de mayo de 1993, tres niños de ocho años de edad cogen sus bicicletas para salir a dar una vuelta por el vecindario en la ciudad de West Memphis (Arkansas). Algunos vecinos los ven jugar sobre las 18:30. Sin embargo, el padre adoptivo de uno de ellos se teme lo peor cuando comienza a atardecer, los llama para volver a casa y no aparecen. Cuando llega la noche, amigos y vecinos de la zona deciden juntarse y hacer una búsqueda, con la esperanza de encontrar a los pequeños. Siguen desaparecidos.

La mañana del 6 de mayo, la policía es la que se une a la búsqueda, con escasos resultados durante aquella mañana. Cuando ya se ha acercado el mediodía (son las 13:45), el oficial Steve Jones encuentra un zapato negro en un arroyo pantanoso que culmina en un canal de drenaje. La peor de las noticias está por llegar: los cuerpos de los tres niños, desnudos, atados de pies y manos con los cordones de sus zapatos y mutilados, aparecen arrojados en una zanja.

Los tres amigos de ocho años desaparecieron mientras daban una vuelta en bici. Aparecieron al día siguiente arrojados en una zanja

Los detalles del asesinato son suficientemente morbosos como para que no haya necesidad de adentrarse en ellos. Christopher Byers, Michael Moore y Edward Branch eran amigos, iban a la escuela Primaria, y uno de ellos todavía creía en Papá Noel y el conejo de Pascua cuando fue asesinado.

Así comienza uno de los casos más polémicos, injustos y plagados de errores de la historia de Estados Unidos.

Tres adolescentes peligrosos

Nos encontramos con un vecindario con sed de justicia y los medios de comunicación dispuestos a aplacar el hambre de información de cualquier manera. Las pistas parecen indicar que los perpetradores del crimen son tres adolescentes del barrio. Damien Echols tiene 18 años y es un joven al que le gusta el heavy metal, con aspecto oscuro y una extraña afición a los libros de rituales satánicos. Jessie Miskelley Jr., de 17 años, tiene discapacidad cognitiva y se pasa el día metido en peleas y actos delictivos. Por último, Jason Baldwin parece el más normal de los tres: un joven de 16 años infinitamente tímido, pero que, según sus conocidos, haría cualquier cosa que le dijera Echols, pues son amigos de toda la vida. Además, han dejado los estudios y tenían 'hobbies' extraños. Los relatos de los testigos eran inconsistentes, pero la prensa los dio por buenos.

No había pruebas, pero los jóvenes tenían aspecto oscuro y una extraña afición a los libros de rituales satánicos

Damien Echols es condenado a muerte. Jason Baldwin es condenado a cadena perpetua. Miskelley también, más dos sentencias de 20 años cada una. A nadie le cabe duda de que los tres jóvenes han realizado un ritual satánico que ha terminado con la vida de los tres niños. La prensa ayuda a concebir esa imagen de adolescentes perturbados, los vecinos están dispuestos a creerla y la policía está dispuesta a usar la coacción.

No solo Echols conoce detalles del caso a la perfección, sino que finalmente Miskelley acaba confesando que los tres son los culpables del crimen. El problema es que Echols conoce los detalles por toda la información que previamente le ha dado la propia policía, y Miskelley tiene coartada y además le han prometido antes que, si confiesa, tendrá trato preferencial en la cárcel. Son condenados el 19 de marzo de 1994.

Activismo

Mientras Echols se encontraba en el corredor de la muerte (donde aprovechó para conocer a la que primero sería su novia y después su mujer, Lorri Davis) y Miskelley y Baldwin en prisión, comenzaron a surgir las primeras voces que alertaban de las incongruencias del juicio. Joe Berlinger y Bruce Sinofsky dirigieron tres documentales que mostraban dichas incongruencias, conocidos como 'Paradise Lost', en los que se utilizó la canción 'Nothing Else Matters', de Metallica, como símbolo de la lucha.

No solo documentales, también comenzaron a escribirse libros sobre el caso y algunos músicos como Henry Rollins, Disturbed, la banda de 'metalcore' Zao o Disturbed sacaron canciones pidiendo que se 'liberase a los tres' y tratando el tema. Incluso otras celebridades como Johnny Depp los apoyaron, y Eddie Veder, de Pearl Jam, realizó conciertos a favor del trío y mantenía relación constante con Baldwin y Echols.

Los tres documentales 'Paradise Lost' muestran las incongruencias del caso. En ellos se utilizó la canción 'Nothing Else Matters', de Metallica

Mientras tanto, en 2007 se recogió ADN del lugar de los hechos y se comprobó que no coincidía con el de ninguno de los condenados, pero de nada sirvió. Los acusados continuaban en la cárcel y seguían perdiendo los juicios, pese al activismo de la mujer de Echols, la mencionada Lorri Davis.

La doctrina Alford

Tras pasar 18 años en la cárcel, finalmente los tres de West Memphis pudieron acogerse a la doctrina Alford: una declaración norteamericana por la que un infractor responde a cargos penales no admitiendo culpa sino inocencia respecto al acto por el que se le acusa. En otras palabras, el acusado sigue asegurando su inocencia, pero acepta que existen evidencias que llevan a que haya dudas razonables y se le pueda acusar. Los tres condenados tuvieron que admitir públicamente su culpabilidad aun siendo inocentes.

Acogiéndose a la doctrina Alford, los tres condenados tuvieron que admitir públicamente su culpabilidad aun siendo inocentes

Además de los documentales, las pruebas presentadas y los músicos a su favor, incluso dos de las familias de las víctimas se habían unido a la petición por liberarles. Fueron liberados con 10 años de sentencia suspendida tras haber pasado 18 en prisión.

"Vivimos en la época del miedo. Siempre han existido villanos", diría Echols en una entrevista para 'The Objective'. "En la década de los cincuenta eran los comunistas; en los noventa, los satánicos, y ahora son los terroristas". Los chavales que fueron culpados por pintarse las uñas de negro y escuchar heavy metal, ahora son adultos que intentan llevar una vida normal, viven con sus parejas, viajan y han aprendido a conducir. Sin embargo, el caso a estas alturas sigue abierto: no se sabe quién asesinó, aquel 5 de mayo, a tres niños de primaria. "El estado de Arkansas no tiene ningún interés en resolverlo, eso es todo", afirmó Echols, poco amigo de las teorías conspiratorias.

placeholder El personaje de Eddie Munson, de 'Stranger Things'. (Cedida)
El personaje de Eddie Munson, de 'Stranger Things'. (Cedida)

El caso de los tres de West Memphis sigue formando parte de la cultura popular norteamericana. De hecho, el personaje de Eddie Munson en la última temporada de 'Stranger Things' bebe directamente de la historia de Damien Echols. Una historia de falsos culpables y prejuicios. Ni la primera ni probablemente la última.

El 5 de mayo de 1993, tres niños de ocho años de edad cogen sus bicicletas para salir a dar una vuelta por el vecindario en la ciudad de West Memphis (Arkansas). Algunos vecinos los ven jugar sobre las 18:30. Sin embargo, el padre adoptivo de uno de ellos se teme lo peor cuando comienza a atardecer, los llama para volver a casa y no aparecen. Cuando llega la noche, amigos y vecinos de la zona deciden juntarse y hacer una búsqueda, con la esperanza de encontrar a los pequeños. Siguen desaparecidos.

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