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Mi hijo tiene muchos tics: cómo saber si se deben al síndrome de Tourette
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Mi hijo tiene muchos tics: cómo saber si se deben al síndrome de Tourette

Este trastorno suele comenzar en la infancia y, aunque se trata de un problema crónico, sus síntomas suelen mejorar con el paso del tiempo y la entrada en la edad adulta

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El síndrome de Gilles de la Tourette, descrito en el año 1885, consiste en la presencia de múltiples tics que afectan a la persona de maneras muy diversas y en diferentes etapas de la vida, principalmente en la infancia, adolescencia y juventud.

La intensidad de estos síntomas varía mucho de unas personas a otras, explica la doctora Àngels Bayés, neuróloga y directora de la Unidad de Párkinson y Trastornos del Movimiento de Centro Médico Teknon: "Pueden ser muy leves y apenas distorsionar la vida de los afectados, de manera que ni siquiera lleguen a plantearse consultar con el neurólogo, pero también pueden tener una importante repercusión a distintos niveles: psicológico, académico, laboral, social o personal". En cuanto a su prevalencia, está entre cinco y 30 por cada 10.000 personas, y es tres veces más frecuente en hombres que en mujeres.

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Aunque todavía no se conocen las causas de este síndrome, se cree que se produce por un conjunto de factores: genéticos, ambientales, perinatales, autoinmunes… “Es frecuente que se den varios casos en una misma familia, aunque, como hemos comentado anteriormente, el grado de afectación puede ser muy variable”, continúa la especialista. “Así, por ejemplo, podemos encontrar que alguno de los dos progenitores tuvo en la infancia algún problema de concentración, o tics que desaparecieron sin ocasionar ningún problema serio, y que años después alguno de los hijos tenga el síndrome de Tourette con síntomas más llamativos”.

¿Qué es un tic?

El síntoma principal de este síndrome son los tics. Se trata de movimientos (tics motores) o vocalizaciones (fónicos) no voluntarios, súbitos, rápidos, arrítmicos y estereotipados, recurrentes e irresistibles, aunque a veces el paciente los puede suprimir durante un corto periodo de tiempo. El síndrome de Tourette se caracteriza por la presencia de uno o más tics fónicos y varios motores durante más de un año (sin intervalos de tres meses libres de tics). La inmensa mayoría de los casos son leves y unos pocos pueden ser graves.

Los motores pueden afectar a cualquier parte del cuerpo (típicamente cara, ojos, cuello…). También puede haberlos más complejos, como por ejemplo levantar el brazo y hacer gestos. En cuanto a los fónicos, son 'ruidos' como carraspeos u otros sonidos guturales. Es posible que a nadie le hayan llamado la atención y hayan pasado desapercibidos.

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Foto: Freepik.

“La edad promedio de inicio de los tics es de siete años”, explica la doctora Bayés. "La familia debe tener en cuenta que se trata de un síndrome crónico, con remisiones y exacerbaciones, y que los síntomas iniciales pueden disminuir, persistir o aumentar. En general, los tics son más severos durante la primera década de la enfermedad y luego mejoran gradualmente".

Asimismo, "este síndrome puede acompañarse de obsesiones y compulsiones, alteraciones del comportamiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ansiedad u otras alteraciones del estado del ánimo y del sueño". Las personas muy afectadas pueden tener problemas emocionales serios, incluida una depresión mayor, y algunas de esas dificultades parecen estar asociadas con las consecuencias sociales, académicas y profesionales del trastorno.

Del diagnóstico al tratamiento

No existe una prueba específica que permita diagnosticar este problema. Habitualmente, es el neurólogo el encargado de valorar si estamos ante un síndrome de Tourette, de acuerdo con los antecedentes familiares y médicos del paciente, así como con una exploración física. A veces, se pueden hacer pruebas de diagnóstico por imagen —como resonancias magnéticas, tomografías computadas o electroencefalogramas—, pero estas pruebas van dirigidas a descartar otras afecciones que puedan provocar síntomas similares.

En cuanto al tratamiento, no implica necesariamente tomar medicación. “De hecho, el primer tratamiento en el manejo de los tics suele ser un abordaje no farmacológico: mejorar el descanso nocturno, bajar el nivel de estrés y aprender a manejar la ansiedad”. Si los tics empiezan a afectar el funcionamiento normal de la persona, las relaciones sociales y las actividades de la vida diaria, hay tratamientos con fármacos para controlarlos. En los casos más graves, concluye la doctora Bayés, “puede ser necesaria la cirugía (estimulación cerebral profunda). Un tratamiento multidisciplinar con la comunicación de familia, neurólogo, neuropsicólogo, psicólogo, profesores o psiquiatra es fundamental”.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Centro Médico Teknon​.

El síndrome de Gilles de la Tourette, descrito en el año 1885, consiste en la presencia de múltiples tics que afectan a la persona de maneras muy diversas y en diferentes etapas de la vida, principalmente en la infancia, adolescencia y juventud.

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