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¿Es en realidad el covid persistente un síndrome de fatiga crónica?
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¿Es en realidad el covid persistente un síndrome de fatiga crónica?

Ambas enfermedades comparten múltiples síntomas. Entre ellos, el cansancio y la incapacidad para realizar muchas de las actividades cotidianas. Ya se está investigando acerca de su posible relación

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Sentir fatiga después de ciertas situaciones es normal. Nos sentimos cansados tras hacer deporte, después de una larga jornada de trabajo, cuando llevamos varios días sin poder conciliar el sueño… Es fisiológico y, después del reposo, desaparece. En cambio, a las personas que sufren el síndrome de fatiga crónica no les alivia el reposo. De hecho, este cansancio les impide seguir adelante con sus actividades más cotidianas. Según el Centro para el Control de la Enfermedad de Estados Unidos, esta puede afectar tanto a la persona que la obligue a reducir hasta el 50% de sus tareas diarias. Esta situación puede ser difícil de entender por parte de los familiares, y genera incomprensión en el entorno más inmediato de la persona afectada.

A raíz de la pandemia, nos encontramos con muchas personas que, tras pasar el covid, muestran un cuadro crónico de cansancio. Esto ha llevado a la realización de estudios para determinar si puede existir alguna relación entre la infección persistente por SARS-CoV-2 y la fatiga crónica.

Foto: Foto: Freepik.

En primer lugar, debemos entender qué se entiende por ‘covid persistente’. Según la 'Guía clínica para la atención al paciente long covid/covid persistente', de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), se trata de “un complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido el covid-19 (con diagnóstico confirmado por pruebas de laboratorio o sin él) y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad, pasadas cuatro e incluso 12 semanas, persistiendo los síntomas en el tiempo”.

Es una condición que afecta al menos a un 10% de los contagiados, la mayoría mujeres (casi el 80%). Se han descrito más de 200 síntomas asociados, y entre los más frecuentes encontramos la astenia (estado de cansancio, debilidad y agotamiento general, físico y psíquico), dolor de cabeza, bajo estado de ánimo, mialgias (dolores musculares), disnea (dificultad para respirar), diarrea y palpitaciones.

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En definitiva, se trata de síntomas que pueden condicionar la realización de actividades cotidianas y la calidad de vida, además de asemejarse al cuadro de fatiga crónica. En este sentido, se está estudiando “si hay alguna diferencia entre aquellos pacientes diagnosticados con covid persistente respecto a los pacientes con síndrome de fatiga crónica”, explica el doctor Jordi Robert, jefe de sección de Medicina Interna del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona.

Según apunta, existe la sospecha, aunque todavía no se ha podido demostrar, de que "algunas infecciones víricas están relacionadas con el inicio del síndrome de la fatiga crónica. Todo ello nos lleva a preguntarnos si existe alguna diferencia entre ambos pacientes".

"Deberíamos comprobar si los tratamientos que funcionan en covid persistente son igualmente útiles con el síndrome de fatiga crónica"

Siguiendo esta misma teoría, continúa, “si aceptamos que el covid persistente se trata de una fatiga crónica desencadenada por la infección por coronavirus, deberíamos tratarlo como una enfermedad crónica. Y en el sentido contrario, deberíamos comprobar si los tratamientos que funcionan en covid persistente son igualmente útiles en pacientes diagnosticados de síndrome de fatiga crónica”.

El doctor Robert concluye que deberíamos plantearnos el cambio de denominación del covid persistente y sugiere que "quizá la pandemia nos esté llevando a otra; y esta vez, de una enfermedad conocida, el síndrome de la fatiga crónica".

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Universitari Dexeus​.

Sentir fatiga después de ciertas situaciones es normal. Nos sentimos cansados tras hacer deporte, después de una larga jornada de trabajo, cuando llevamos varios días sin poder conciliar el sueño… Es fisiológico y, después del reposo, desaparece. En cambio, a las personas que sufren el síndrome de fatiga crónica no les alivia el reposo. De hecho, este cansancio les impide seguir adelante con sus actividades más cotidianas. Según el Centro para el Control de la Enfermedad de Estados Unidos, esta puede afectar tanto a la persona que la obligue a reducir hasta el 50% de sus tareas diarias. Esta situación puede ser difícil de entender por parte de los familiares, y genera incomprensión en el entorno más inmediato de la persona afectada.

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