ESTUDIO CON JÓVENES EN ESTADOS UNIDOS

A más tiempo con dispositivos electrónicos, más azúcar y cafeína consumidos

Cada hora diaria extra hablando por el teléfono o usando las redes sociales está relacionada con un mayor riesgo de exceder las recomendaciones de estas dos sustancias

Foto: Un niño mira la televisión. (Pixabay)
Un niño mira la televisión. (Pixabay)

Un nuevo estudio, realizado en los Estados Unidos, revela que aquellos adolescentes que pasan más tiempo viendo la televisión, hablando por sus teléfonos móviles o usando las redes sociales son más propensos a beber bebidas azucaradas o con cafeína.

Tomando los datos de más de 32.000 estudiantes de entre 14 y 16 años, los investigadores de la Universidad McMaster y de la Universidad Estatal de California (Estados Unidos) concluyeron que cuanto mayor tiempo pasaban los jóvenes con dispositivos electrónicos, mayor era el riesgo de superar las recomendaciones máximas de azúcar y cafeína de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El más nocivo en este apartado era el uso del televisor. Aquellos jóvenes que pasaban una hora adicional diaria consumiendo televisión tenían un 32 por ciento más de riesgo de superar las recomendaciones máximas de azúcar de la OMS (recomienda que los azucares añadidos sean el 10 por ciento de la ingesta diaria total de calorías). y un 28% más de superar las de cafeína.

La televisión, la más nociva

Igualmente, cada hora diaria extra hablando por el teléfono o usando las redes sociales también estaba relacionada con un mayor riesgo de exceder las recomendaciones de azúcar y cafeína añadidas. No obstante, jugar a videojuegos sólo estaba débilmente relacionado con algo más de cafeína y usar el ordenador para estudiar estaba vinculado con una menor probabilidad de exceder las pautas de azúcar.

Este aumento de consumo de bebidas puede tener su razón de ser en la idea de "comer distraido"

En el estudio, publicado en la revista científica Plos One, Katherine Morrison, profesora de Pediatría de la Universidad McMaster señala que el 27% de los encuestados superó la ingesta de azúcar recomendada y el 21% hizo lo propio con la cafeína recomendada proveniente de bebidas gaseosas y energéticas en 2016.

Ellos bebían más refrescos y bebidas energéticas que ellas, mientras que las niñas reconocían un mayor uso de dispositivos electrónicos que los niños. Sin embargo, los investigadores dicen que la ingesta de refrescos y bebidas energéticas sigue una tendencia a la baja desde 2013 a 2016.

Morrison no puede decir por qué aumenta el consumo de estas bebidas, aunque podría estar relacionado con la idea de "comer distraído". "Ha habido otros artículos que han sugerido en los adultos que la visualización de la televisión está asociada con un consumo más distraído de bebidas azucaradas y, tal vez, de comida en general", ha indicado.

Tanto las bebidas azucaradas como las artificialmente edulcoradas están relacionadas con la obesidad, la diabetes, las caries y los trastornos del sueño. El exceso de cafeína, presente en las bebidas energéticas, se asocia con dolores de cabeza, presión arterial más alta, náuseas, vómitos, diarrea y dolor en el pecho, así como un sueño deficiente

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