NI 'COUGARS' NI SEÑORAS ROBINSON

“Es como si cayesen a mis pies”: lo que no te cuentan las mujeres que salen con jóvenes

Una investigadora ha salido a la calle para preguntarle a las mujeres de Montreal por qué tienen parejas de menor edad, y sus respuestas desmienten nuestros prejuicios

Foto: Es más fácil para las treinteañeras que para las que ya han cumplido los 40. (iStock)
Es más fácil para las treinteañeras que para las que ya han cumplido los 40. (iStock)

Natalie tiene 35 años, y su novio, 22. “Cuando le digo a la gente la edad de mi novio, me dicen: 'hala, te mola el sexo, ¿eh?'. Se piensan que salía con alguien más joven porque soy muy fogosa y un poco salida… Pero me lo decían más en plan bien, tipo '¡tía, mola!'. Así que las seguía el rollo”. Natalie es una de las 55 mujeres que la investigadora Milaine Alarie, del Instituto Nacional de Investigación Científica (INRS) canadiense, ha entrevistado para su último trabajo. Todas ellas tienen una única cosa en común: salir con hombres al menos cinco años más jóvenes que ellas.

“Fue Zack el que me escribió. Y personalmente, era en plan 'no, no, no, ni de coña'… Pero ¿sabes?, seguía escribiéndome, y yo le respondía… Entonces llegó un momento que me dijo 'me gustaría quedar contigo'. Yo no estaba muy segura. Pero se lo curró mucho. Era muy insistente. Entonces le dije 'vale, eres interesante. Tenemos temas de los que hablar. Podemos quedar y ver”. Es lo que cuenta Henrietta, de 45 años, sobre el comienzo de su relación con Zack, de 23, poniendo de manifiesto la desconfianza que suscita entre las mujeres de más de 40 el interés de aquellos que, como es el caso, podrían ser sus hijos.

A menudo se te acercan chicos de 24 o 25 años pensando que tienes su misma edad, porque no se me nota mucho en la cara los años que tengo

Alarie saltó a las calles de Montreal para conocer a potenciales entrevistadas de entre 30 y 60 años con un puñado de 'flyers' en la mano. Acudió a eventos frecuentados por mujeres de mediana edad, como conferencias sobre sexualidad o salud femenina, fiestas para solteros o a la “happy hour” de algunos bares de moda, además de poner anuncios en redes sociales como Facebook. Lo que ha conseguido ha sido trazar una novedosa imagen de las relaciones entre mujeres maduras y hombres jóvenes que contradice algunos de los grandes tópicos que existen sobre ellos. Especialmente, la idea de que son “cougars” con un gran deseo sexual que buscan activamente relaciones con hombres de menor edad.

“Descubrí que muy pocas mujeres se presentaban como seductoras seguras de sí mismas que buscaban a hombres más jóvenes que esperaban ser cortejados”, explica la autora. “Esto muestra que los guiones tradicionales sobre el ligoteo aún son muy fuertes, y que la diferencia de edad no es muy importante en las dinámicas de género”. Nada de señora Robinson y nada de “cougars”, que son descritas despectivamente por el popular Urban Dictionary, como “una mujer mayor que frecuenta clubs para ligar con hombres mucho más jóvenes, que pueden ser o víctimas de los estiramientos quirúrgicos, tristes e hinchadas locas o auténticas milf”.

No es lo mismo 30 que 40

Da igual lo que pensemos, son ellos los que, al igual que ocurre en la mayoría de edades, suelen dar el primer paso. Sin embargo, para ellas es muy diferente haber traspasado la barrera de los 40 a la hora de atreverse (o no). Como parece más o menos natural, debido a los prejuicios sociales, a las treintañeras les resulta mucho más fácil tontear con los de 20. Lo explica Louise de 32 años: “Suelo atraer a los jóvenes… Entre los 25 y los 35 es como si estuviésemos en esa época en la que parece que no tenemos edad, ¿sabes? No se te nota mucho en la cara que has pasado de los 30. Así que a menudo se te acercan chicos de 24 o 25 sin saber tu edad, pensando que tienes la suya”.

Los tatuajes, un buen tema para romper el hielo. (iStock)
Los tatuajes, un buen tema para romper el hielo. (iStock)

Por lo general, cuanto más jóvenes son más se atreven con los hombres de una edad inferior, provocando procesos de flirteo recíprocos muy semejante a los que se producirían si tuviesen la misma edad: “Fue él quien se me acercó, poniéndome la mano en la espalda y preguntándome mi nombre...”, explica Jackie, que tiene 30 años, sobre su ligue de 23. “Piropeó uno de mis tatuajes. Así que empezamos a hablar de eso… y después un poco de nosotros mismos, de a qué nos dedicamos, por qué estábamos en ese concierto. Así que empezamos a hablar de música y entonces todo hizo click. Decidí que le invitaría a casa para acostarme con él”. Llevan tres meses saliendo juntos. Como en el tópico, el hombre da el primer paso, la mujer le sigue.

Es muy diferente si pasas de los 40, cuando ellas sienten que intentar ligar con un chico más joven es un tabú. Es frecuente, por ejemplo, que sientan una gran inseguridad hacia su belleza. Como explica Yvonne, de 43 años, “no soy de las que buscan entre los jóvenes, porque tengo que reconocer que no soy… bueno, que soy consciente de mi edad. Y me sorprende que se me acerquen, cuando hay otras chicas jóvenes por ahí que, en mi opinión, ¡son mucho más guapas que yo!” A menudo, explica la autora, las mujeres preferían que ellos diesen el primer paso servía para ponerse una coraza ante un hipotético rechazo.

Mi primera reacción fue decirle: ¿sabes que estás hablando con una mujer de 56 años y que tiene tres hijos? No tengo el cuerpo de una veinteañera

Puede ser aún peor, que es pensar que por que un hombre más joven se te acerque, hay gato encerrado. “Estaba mosqueada”, reconoce Naomie de 57 años, que poco después de quedarse viuda tras la muerte de su marido de 70 años, vio cómo un hombre llamado Jesse de 38 años le empezaba a meter fichas virtuales. “Al principio me decía '¡esto no puede ser verdad'!”. Mi primera reacción fue decirle: '¿sabes que estás hablando con una mujer de 56 años y que tiene tres hijos? Escucha, no tengo el cuerpo de una veinteañera”. No pareció importarle demasiado a Jesse. Como añade Kassandra, de 54 años, “me he apuntado a páginas para ligar y todo. Pero no busco jóvenes a propósito. Lo que pasa es que se me acercan más que los que tienen mi edad”.

A Olivia de 43 años le pasó algo parecido cuando William, con 20 años menos, comenzó a tontear con ella. “Me preguntaba una y otra vez '¿por qué quiere acostarse con mayores?' y '¿qué le pasa? ¿Como es que no quiere estar con las chicas de su edad?' Simplemente no podía entenderlo. Es alto, guapo, musculoso, deportista, inteligente, estudiaba economía y todo era demasiado perfecto”. A menudo, esto provoca que ellas les pregunten directamente qué han visto en ellas, algo que tiene como objetivo no solo asegurarse de que sus intenciones quedaban claras, sino también acabar con el estigma asociado a las mujeres de cierta edad, “neutralizando su imagen negativa” y reforzando su autoestima.

Nuevo mundo, viejas costumbres

La conclusión parece clara: los guiones culturales siguen teniendo un gran peso en el comportamiento de hombres y mujeres, para las cuales los juicios (y prejuicios) son más severos. Como explica Tania de 52 años, que está saliendo con un varón de 31, a veces la gente que le rodea la hace sentir como “una devorahombres”. “Es por cómo lo dicen, en plan '¿ah sí?' con un tono sexual”, narra. “'¿así que te gustan los jovencitos, eh?' Y les respondo 'no lo elegí, simplemente ocurrió así”. Peor es el caso de Joanna de 48, que no podía salir a la calle con su novio de 21: “No soportaba lo que los demás pudiesen pensar de mí aunque aparentaba menos de mi edad”.

La 'cougar', uno de los grandes tópicos. (iStock)
La 'cougar', uno de los grandes tópicos. (iStock)

La edad sigue suponiendo uno de los grandes prejuicios en contra de las mujeres, a diferencia de los hombres, algo que se manifiesta en sus preferencias: como puso de relieve una investigación publicada en 'Evolution & Behavior', para la mayoría de hombres la edad ideal para sus parejas se encuentra en los 25 años. A medida que se hacen mayores, su edad de preferencia se estanca y raramente sobrepasa los 30. Por el contrario, las mujeres suelen decantarse por las parejas (femeninas o masculinas) de su misma edad, lo que para la autora muestra que la supuesta libertad de las mujeres para elegir pareja no es tal. Siguen existiendo “desigualdades económicas entre hombres y mujeres, dobles estándares sexuales según el género y la devaluación cultural del envejecimiento entre las mujeres”.

Ahí se encuentra la clave: en la supuesta devaluación del género femenino a medida que cumple años, lo que se refleja, por ejemplo, en la inseguridad que sienten cuando un hombre más joven liga con ellas, en el prejuicio que muestran las personas que los rodean o en su catalogación como “cougars”, mujeres cuyo comportamiento solo puede entenderse a partir de la obsesión por el sexo. Las cosas son mucho más naturales, como recuerda Ivana, una mujer de 50 años que nunca ha tenido citas con hombres mayores que ella: “No los busco, la verdad, es como si cayesen a mis pies”.

Alma, Corazón, Vida

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