UN MUSEO CORPORAL

Tener tatuajes puede arruinar tu vida sexual

Un nuevo estudio asegura que aquellos que llevan al menos uno son más seductores, aunque también corren mayores riesgos de padecer trastornos mentales

Foto: Foto: iStock.
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¿Has probado a llenarte la piel de tinta? De ser así quizás hayas escogido algún dibujo que te recuerde algún momento especial de tu vida o a una persona muy importante para ti. ¿Sabías que hay una filia sexual por la gente tatuada? Se llama estigmatofilia, y no es un fenómeno viral o emergido de la cultura popular, sino que tiene sus raíces científicas. Esta atracción por personas que se hayan pintado la piel o bien perforado a través del "piercing" hace referencia a la excitación que sienten algunos por personas que han transformado su cuerpo.

Para los expertos, se trata de una parafilia, ya que no hace referencia únicamente a que a la persona le gusten los tatuajes en el cuerpo del otro sexo, sino que no sienten ningún tipo de excitación sexual si la otra persona no posee estas características. La parafilia es un comportamiento sexual en el que el placer no se encuentra a través de la penetración o en la cópula, sino en el acto que acompaña a ese encuentro sexual.

Si estás preocupado por lo que puedan pensar tus contratadores, tranquilo: buscan a personas creativas. No seas tímido y deja que se vean

Los datos reflejan que alrededor del 30% de la población española de entre 18 y 35 años tiene al menos un tatuaje, por lo que si eres uno de ellos ya tienes el sí garantizado por parte de uno de estos estigmatofílicos. Sin embargo, el asunto va mucho más lejos. Un grupo de investigación de la Universidad de Miami ha descubierto que si formas parte de ese porcentaje tienes muchísimas más probabilidades de tener un mayor número de parejas sexuales que los que no.

Para realizar el estudio, los investigadores encuestaron a 2.008 adultos con o sin tatuajes, según informa 'The Daily Mirror'. Los resultados revelaron que las personas que se habían pintado la piel tenían más probabilidades de ser fumadoras, haber pasado un tiempo en prisión y tenido un mayor número de relaciones sexuales con personas distintas. Pero no todo son ventajas para los tatuados: también tenían más posibilidades de ser diagnosticadas con algún tipo de problema de salud mental y de padecer un trastorno del sueño. No es el primer estudio relacionado con el mundo del arte epidérmico.

Más riesgo, más emoción

"Die young, stay pretty". Seguramente muchas de las personas que ya estén tatuadas contemplen esta mítica frase extraída de una canción de Blondie. No es algo baladí, ya que el estudio también deja patente que quien los lleva tiende a experimentar vidas más arriesgadas o peligrosas que los que no, de ahí la probablidad de ser diagnosticado con algún trastorno mental o encerrado entre rejas.

El mayor riesgo que entraña es sufrir una infección a raíz de un equipo mal esterilizado y contagiarse de hepatitis B o tétanos

Mucho se ha hablado y especulado en torno al mundo de los tatuajes. El famoso mito de que si tienes uno, mejor que sea en un lugar no visible del cuerpo, a riesgo de que no te contraten o causes mala impresión en una entrevista de trabajo, ya parece más que caducado. La nueva tradición empresarial de contratar a personas que luzcan atractivas, echadas para adelante y con una gran dosis de creatividad siempre viene de la mano del arte grabado en la piel. Son aquellos que hacen de su cuerpo un auténtico museo, por lo que de alguna forma destacarán frente al resto que no lleva ningún tipo de adorno realizado con aguja y tinta.

La tinta y la piel

Si quieres hacerte uno y vivir una vida de película, como asegura el estudio, mejor que tengas en cuenta unos cuantos riesgos. El primero de ellos es el más evidente: tatuarse siempre es sinónimo de herirse a uno mismo. Se trata de una aguja que perfora la piel como una metralleta, a una velocidad de entre 80 y 150 kilómetros por segundo. Pero tranquilo, porque a la mayoría de las personas no le ocurre nada después de hacerlo, ya que algunos estudios afirman que solo una de cada diez personas acaban teniendo problemas de salud.

El mayor riesgo es sufrir una infección. Un equipo mal esterilizado puede contaminar la sangre y así contraer enfermedades graves, como la hepatitis B o el tétanos. Lo mejor que puedes hacer en estos casos para tener la confianza de que todo va a ir bien es escoger un estudio de tatuajes responsable, que sea de fiar. Asegúrate que esteriliza las agujas delante de ti y, en caso de percibir anomalías extrañas en tu piel, acude al dermatólogo lo antes posible. Otro de los riesgos a los que te enfrentas es en el caso de que te produza una reacción alérgica. Pero en ese caso, comenzarás a notar los efectos nada más introducir la tinta a través de la piel.

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