un ambiente hostil

Qué les ocurre a las mujeres que se dedican a la economía

Desde los años 70 se realizan sondeos para conocer la situación de la mujer en el ámbito académico económico. En la actualidad lo describen como un entorno muy inseguro

Foto: ¿Hay igualdad en el ámbito económico? (iStock)
¿Hay igualdad en el ámbito económico? (iStock)

El movimiento #MeToo tiene seguidores y detractores, pero hay algo que no se le puede negar, más allá de su carácter de "caza de brujas", como lo denominó la actriz Catherine Deneuve, ha mostrado una cara de la sociedad occidental que se encontraba escondida. Más de un año después de que las actrices de Hollywood destapasen a Harvey Weinstein, la lucha del Feminismo de Cuarta Ola continúa y contagia a otros sectores de la sociedad.

No solamente alcanzó a la industria del cine norteamericano, también se prescindió de las azafatas en el automovilismo y se aprobaron legislaciones que prohiben subvencionar medios de comunicación que incluyan publicidad con contenidos para adultos. Lo último, las mujeres que trabajan en el campo de la economía, que en una nueva encuesta han descrito su lugar de trabajo como "hostil e inseguro".

Brecha de género, sexo y raza

Estas encuestas se remontan a 1971, cuando la Asociación Económica Americana creó un comité permanente para monitorizar el estado y progresión de la mujer en la profesión. Mucho ha cambiado desde que un año después de establecerse se realizara una amplia investigación. En ese momento, las mujeres representaban únicamente un 7,6% de los nuevos doctorados, y desde entonces esa cifra se ha triplicado.

Más de 250 mujeres aseguraron que un colega las había agredido sexualmente o había tratado de hacerlo en la última década

El incremento de mujeres en el campo de la economía durante el siglo XX ha llevado a que, en la actualidad, muchas de ellas ocupan puestos 'senior' en esta disciplina. No obstante, pese a que las féminas conforman estos puestos jerárquicos en el panorama actual, también es cierto que en la última década se ha dado un progresivo estancamiento en el ámbito académico. La tasa de mujeres que estudian para convertirse en economistas profesionales no se mueve y muchas lo achacan a la situación de inferioridad que tienen que vivir. Y este no es el único problema.

En la nueva encuesta realizada en 2017, que salió a la luz la semana pasada, se ha descubierto que las economistas han estado lidiando durante años con conductas indebidas y discriminación sexual generalizada en sus lugares de trabajo, según informa 'Business Insider'. Más de 250 mujeres que participaron en el informe aseguraron que un colega las había agredido sexualmente o había tratado de hacerlo en la última década. No solo se critica esto, sino también el sesgo que existe en este ámbito contra el género, la raza y la orientación sexual. Estos resultados fueron recopilados el año pasado con más de 9.000 respuestas de economistas.

La punta del iceberg

El informe rasca una mínima parte de la situación, que ya comenzó a vislumbrarse el año pasado con Roland G. Fryer Jr., un prominente economista investigado en la Universidad de Harvard por acusaciones de acoso sexual. El acusado, uno de los jóvenes economistas más famosos de la nación, fue finalmente retirado del comité de la Asociación Económica Americana tras haber participado supuestamente en una "conducta no deseada de naturaleza sexual" hacia cuatro mujeres que trabajaron en el laboratorio de investigación con él. Solo es la punta del iceberg.

Muchos hombres creen que no son parte del problema. Sin embargo, continúan organizando sesiones sin ninguna autora

Estos hallazgos recientes solo confirman lo que muchos llevamos tiempo sospechando", dijo Jason Furman, profesor de la Universidad de Harvard que fue el principal asesor económico del ex presidente Barack Obama. "No es tanto una llamada de atención como el sonido continuo de la alarma que comenzó a sonar hace aproximadamente un año", dijo.

"Muchos hombres creen que ellos mismos no son parte del problema, sin embargo, continúan organizando sesiones sin ninguna autora o ponente. Yo todavía estoy presente en reuniones donde las opiniones de las mujeres no tienen ningún peso", opina, por su parte, Mary Lovely, economista de la Universidad de Syracuse y miembro senior del Instituto Peterson de Economía Internacional. "Es hora de que la profesión cambie".

El lunes, la AEA anunció varias medidas diseñadas para combatir los problemas encontrados en la encuesta, y prometió abordar tanto los casos manifiestos como los más sutiles de acoso y discriminación en la disciplina. Entre ellos se encuentra "aprobar una política formal sobre el acoso y la discriminación, para complementar el Código de conducta profesional. La aceptación tanto del Código como de la política de acoso y discriminación se requerirá a partir de ahora para participar en cualquier actividad o comité patrocinado por la AEA".

No están solas

Las mujeres no son las únicas que lidian con un ambiente hostil en la economía. Menos de un tercio de los economistas pertenecientes a una raza minoritaria dijeron no sentirse igual de reconocidos o respetados que sus colegas en el mismo campo. Más del 90% de los que se identificaron como parte del colectivo LGTBIQ+ también aseguraron no sentirse aceptados debido a su orientación sexual.

Muchos de estos grupos recordaron oportunidades de evitar eventos sociales por temor al acoso y la discriminación, algo que no comparten los varones blancos y heterosexuales encuestados. "Me sorprendió y es horrible", dijo al respecto Austen Golsbee, que fue presidente del Consejo de Asesores Económicos en la Casa Blanca durante la administración de Obama. "La profesión tiene que mejorar el apoyo y la protección de las personas de una manera inexcusable".

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