no te paralices

Lo que le pasa a tu cerebro cuando tomas una decisión difícil

¿Eres indeciso? Escáneres cerebrales y rastreadores de visión han revelado qué debemos hacer para enfrentarnos a una situación en la que no sabemos qué elegir

Foto: Foto: iStock.
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Algunas decisiones son tan difíciles de tomar que nos dejan paralizados y pensativos durante mucho tiempo. Una nueva investigación revela cómo enfrentarlas cambia nuestros gustos y aversiones. La capacidad para decidir algo es una habilidad que a menudo se atribuye a los líderes, pero también es una función ejecutiva básica del cerebro que se necesita para llevarnos a través de la vida cotidiana.

De hecho, una de las características del trastorno de ansiedad es la sensación de incapacidad para poder escoger, y puede ser debilitante. Investigadores de la Universidad de Melbourne rastrearon cuidadosamente la actividad cerebral y los movimientos oculares de las personas mientras intentaban elegir entre dos refrigerios igualmente tentadores para tratar de descubrir qué sucede en nuestro cerebro cuando no sabemos qué elegir.

Descubrieron que los momentos de indecisión son en realidad un aluvión de actividad mental y que la elección en sí misma puede cambiar nuestras preferencias. Esto significa que cada vez que escogemos algo bueno para nosotros, como una comida saludable en lugar de una rica en grasas, podemos crear una preferencia por esa opción.

Definimos "elecciones fáciles" a aquellas por las que ya tenemos una clara preferencia

La indecisión no es solo un inconveniente sino que puede ser francamente dolorosa. Además, es un fenómeno que afecta a humanos y animales por igual. De hecho, una parábola que se remonta a la época medieval ilustra la difícil situación de las decisiones difíciles. El filósofo Buridan describe un burro que se encuentra entre dos pacas de heno de igual tamaño. Sin cualidades distintivas para hacer que una sea preferible a la otra, el animal es totalmente incapaz de elegir y, a pesar de la abundancia de comida que tiene delante, muere de inanición.

Es un escenario sombrío pero familiar que podríamos enfrentar, por ejemplo, frente a una máquina expendedora. Los científicos querían entender lo que realmente sucede en nuestra cabeza en estos momentos de parálisis. Así que presentaron 22 sujetos con una serie de opciones de bocadillos.

¿Cómo decidir?

Cuando nos enfrentamos a dos cosas igualmente atractivas, por ejemplo, donettes en lugar de palmeras de chocolate, experimentamos una "disonancia cognitiva". Básicamente, esto significa que nuestros cerebros esperan que nosotros prefiramos inmediatamente una de dos cosas, y cuando eso no sucede, existe la sensación de que algo falla, no está del todo bien.

"Creemos que es vital entender las decisiones difíciles porque realmente son las que importan", afirma Stefan Bode, doctor y autor principal del estudio, a 'The Daily Mail'. Definimos "elecciones fáciles" como aquellas para las que ya tenemos una clara preferencia: si te gusta A sobre B, entonces no hay mucho que pensar y no tienes un "problema" real de elección. Si te gusta A y B tanto, entonces esta decisión es importante.

El experto y su equipo descubrieron que el simple hecho de enfrentarse a una decisión cuando no tienes una preferencia clara te hace formar una propia. Observaron cómo se desarrollaba esto en dos etapas en tres áreas del cerebro: la corteza prefrontal izquierda y el precuneus. La parte específica de la primera zona cerebral que vieron es responsable de las funciones ejecutivas más altas, lo que incluye evitar que respondamos inadecuadamente a los estímulos.

Los momentos de indecisión son en realidad un aluvión de actividad mental

Además, el precuneus nos ayuda a integrar nueva información en la comprensión del mundo. Usando resonancias magnéticas funcionales, los científicos observaron cómo se iluminaban estas áreas del cerebro mientras rastreaban los movimientos de los ojos de los sujetos para ver a qué opción prestaban mayor atención y con qué rapidez se fijaban en cada una de ellas. El equipo utilizó estos datos para establecer para qué elementos las personas no tenían una preferencia inmediata.

Pero el descubrimiento clave fue que a medida que miraban estas elecciones "difíciles", los sujetos comenzaron a formular nuevas opiniones de cada snack. "Esto significa que solo con tomar estas decisiones, puedes cambiar tus preferencias a pesar de haber aprendido algo nuevo", afirma. Bode. "Los bocadillos son como juguetes: cosas fáciles de decidir. Pero no es lo mismo cuando son cosas a largo plazo y puede tener consecuencias negativas, como no ir al gimnasio y mirar la televisión, comer algo no saludable en lugar de algo sano, divertirte en vez de invertir en tu seguridad...".

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