el eterno debate

La mejor dieta para adelgazar: ¿mejor baja en grasa o baja en carbohidratos?

Es una de las grandes preguntas y nunca tuvo una respuesta tan sencilla como hasta ahora: da igual. Lo importante es dejarse aconsejar y cambiar nuestra relación con los alimentos

Foto: ¿Grasas o carbohidratos? Da igual (iStock)
¿Grasas o carbohidratos? Da igual (iStock)

Cualquier dieta que sigamos, ya sea baja en carbohidratos o en grasas, puede funcionar. Así lo asegura el doctor Christopher Gardner, profesor de Medicina en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, que ha publicado una investigación en el Journal of the American Medical Association donde asegura que puedes perder el mismo peso con cualquiera de ambos regímenes que se sigan.

Además, el doctor Gardner y su equipo quiso certificar lo que algunos expertos habían afirmado en el pasado: si la producción de insulina o los factores genéticos afectaban a la pérdida de peso individual o provocaban que una dieta baja en grasas fuera mejor que una baja en carbohidratos, o viceversa. Asegura que no hay ninguna indicación que indique que los niveles de insulina afecten a personas con una dieta baja en grasas.

De la misma manera, los factores genéticos tampoco afectarían a nuestro deseo de bajar algunos kilos, según los investigadores, que trabajaron con diferentes patrones de genotipo. El estudio comenzó en 2013 y, durante varios años, ha analizado a un total de 609 hombres y mujeres que sufrían sobrepeso. Terminaron el proceso, que duraba 12 meses, un total de 479 personas, 241 participantes de la dieta baja en grasa y 238 en la baja en carbohidratos.

No hay diferencias

La investigación marcó unas pautas para cada grupo de estudio: a las personas que iban a reducir su ingesta de grasas se les pidió que redujeran el consumo de carnes grasas, productos lácteos enteros y algunos frutos secos como las nueces, por ejemplo; mientras, aquellos que iban a consumir menos carbohidratos tenían que comer menos arroces, cereales, pan y pasta, entre otros alimentos. No tenían un límite de calorías, solo una idea sobre el tipo de alimentos que tenían que tratar de evitar.

Alimentos ricos en carbohidratos (Fuente: iStock).
Alimentos ricos en carbohidratos (Fuente: iStock).

Para ayudar a los participantes a conseguir su objetivo se les dieron clases con el objetivo de que aprendieran lo que implicaba seguir su tipo de dieta. Y, aunque no tenían restricciones calóricas, si les limitaron la cantidad de grasas o carbohidratos que podían comer: durante los primeros dos meses, 20 gramos diarios; después, la cantidad más baja que ellos pensaran que podían mantener. Y siempre, coordinados con un grupo de expertos que les aconsejaban sobre cualquier tema y controlaban su salud y evolución.

"Poner atención a la comida, no comer delante de la televisión, ir al mercado, cocinar…" La forma de comer es tan importante como la comida en sí

Los resultados llegaron al finalizar el año de estudio: el doctor Gardner explica a endocrineweb que las personas que siguieron hasta el final la dieta baja en grasas perdieron de media 5,4 kilos, mientras que los que aplicaron la dieta baja en carbohidratos adelgazaron un poco más, 5,9 kilos. Prácticamente lo mismo.

El secreto está en el compromiso

La doctora Caroline Apovian, profesora de Medicina y Pediatra en la Universidad de Boston University, cree que el estudio tiene limitaciones por las ‘mentiras’ que los participantes podrían haber dicho, algo que normalmente se tiene en cuenta en estos casos. Sin embargo, cree que la información sobre la influencia de la insulina y los factores genéticos puede ser muy útil de cara al futuro, sobre todo si se confirma con otros estudios que se están llevando a cabo actualmente.

Por su parte, el doctor Gardner, pone el foco en las distintas personas que participaron en el estudio. Hay una enorme amplitud de resultados, desde personas que perdieron 18 kilos hasta otros que ganaron casi 10. Eso, a su juicio, tiene que ver con el comportamiento con la dieta: “Las personas han creído en nosotros para ayudarles a cambiar su relación con los alimentos“. Pero no todos siguieron sus directrices.

Así, Gardner asegura que los consejos que los nutricionistas han proporcionado a las personas que participaron en el estudio ha sido determinante y aquellos que mejor los siguieron han sido quienes han perdido más peso, independientemente del tipo de dieta que siguieran: “Poner atención a la comida, no comer delante de la televisión o el teléfono, ir al mercado, cocinar…” Por tanto, la forma de afrontar las comidas es tanto o más importante que lo que se come en sí mismo.

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