una posible fuente de bacterias

Toda la verdad sobre los hielos en la bebida, contada por un camarero

Es uno de los productos que más consumimos y también uno de los que más peligros entraña. Ya se han denunciado varios casos de intoxicaciones en locales de comida rápida

Foto: Un profesional con las manos limpias. (iStock)
Un profesional con las manos limpias. (iStock)

Nos han repetido hasta la saciedad que debemos tener cuidado con la bebida. Primero, con no excedernos con determinadas bebidas y segundo, con lo que echamos en las mismas. Ya sea por convención social o no (los chinos no lo hacen), incluso en invierno los refrescos y copas en España se sirven por defecto fríos, muy fríos. Quizá no nos demos cuenta, pero uno de los productos que más consumimos en bares y restaurantes, además del omnipresente pan, es el hielo (en todas sus versiones: triturado, en cubitos o escamas).

Por lo general, no implica un sobrecoste económico (a no ser que directamente te timen, como cuando cobran por poner un mantel, ir al baño o por sospechosos "servicios de lavandería"), pero sí podría repercutir en tu salud. No nos referimos a cuando se te congela el cerebro por el frío ni al hábito de triturar el hielo con los dientes (que, por cierto, daña el esmalte dental), sino que hablamos de las malas prácticas en las que incurren algunos restaurantes.

Olvidamos que el hielo puede ser peligroso y pensamos que es demasiado frío como para contener gérmenes, pero no es cierto

La voz de alarma se dio por primera vez en Reino Unido en el año 2013. Una investigación del diario 'Daily Mail' concluyó que el hielo que se sirve en las cadenas de comida rápidas (en seis de las diez estudiadas) contiene más bacterias que el agua de los retretes. Los expertos especularon que se podía deber a que los baños se limpian con mayor frecuencia que las máquinas de hielo. Varios de estos restaurantes, aseguraron, mantenían una higiene deficiente.

Foto: iStock.
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Por aquel entonces, ninguna de las franquicias respondió a excepción del portavoz de Starbucks, que justificó el elevado nivel de bacterias por “una contaminación involuntaria” producida por su personal antes de que el periodista tomara las muestras. Sea como fuere, estas bacterias no deberían estar en absoluto presentes en el agua preparada para el consumo humano. “Mucha gente olvida que el hielo puede ser peligroso y piensa que es demasiado frío como para contener gérmenes, pero eso no es cierto”, resumió Melody Greenwood, ahora exdirectora del laboratorio de la Agencia de Protección de Salud británica.

"Más bacterias que el agua de los retretes"

Este verano volvió el ruido de sables. La BBC encontró bacterias fecales en el hielo de McDonald's, KFC y Burger King. “Es extremadamente preocupante. Hay que mirar qué hacen los empleados con el hielo que luego echan en las bebidas de los clientes. También hay que analizar el estado de las máquinas: ¿se están limpiando de verdad?”, se preguntó Tony Lewis, director de políticas y educación del Instituto de Salud Ambiental. Y sus dudas no iban mal encaminadas.

Si has visto a un camarero cogiendo hielos con sus propias manos, entonces eres testigo del comienzo de un brote vírico

Siguiendo los pasos de sus homólogos británicos, 'Business Insider' asegura tras una investigación en 30 establecimientos que “hay que tomar precauciones”. No obstante, lo que diferencia este análisis del resto es que han acudido directamente a los camareros y de entre toda la información revelada, destacan las declaraciones de uno de los empleados, que confirma las sospechas y prefiere mantenerse en el anonimato por razones obvias: “Casi ningún restaurante o bar limpia sus máquinas de hielo tan regularmente como se supone que deberían hacerlo”.

Según asegura el mismo diario se debería hacer con la frecuencia necesaria para evitar la proliferación de bacterias: de dos a cuatro veces al año. En EEUU, país que lidera el ránking mundial de consumo de hielo envasado, no hacerlo podría suponer una multa de 100.000 dólares. En caso de que suponga la muerte de uno de los clientes, la empresa debería pagar una pena de alrededor de medio millón.

Foto: iStock.
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Karen Konstable, encargada de la certificación de estos aparatos, escribe en 'Food Safety Magazine': “Algunas de las enfermedades son causadas por bacterias, pero muchos brotes también se han relacionado con la presencia de virus. En algunos casos, provienen del pozo, , supuestamente contaminado, donde de saca el agua para hacer el hielo. En otros, se debe a las prácticas deficientes por parte de los empleados. Además, también pueden ocurrir brotes de salmonella, hepatitis A y Escherichia coli O157:H7”. Entre estas prácticas deficientes, la más común suele ser no lavarse las manos. “Si alguna vez has visto a un camarero cogiendo hielos con sus propias manos, entonces eres testigo del comienzo de un brote vírico”.

Casi ningún restaurante o bar limpia sus máquinas de hielo tan regularmente como se supone que deberían hacerlo

España no alcanza el nivel de consumo de EEUU, pero tampoco se queda corta. Se calcula que el negocio del hielo mueve anualmente en torno a 500 millones de euros y ocupa a unos 400 fabricantes. Además, el español medio consume unos 10 kilos al año, lo que nos hace estar a la cabeza de los países europeos. Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Hielo Alimentario aseguran que el cliente nacional es el más exigente en todo el mundo y que suele demandar su particular transparencia, que no se pegue ni tenga huecos y, sobre todo, que venga desprovisto de bacterias. No obstante, conviene conocer que es una fuente común de enfermedades y quizá tenerlo en cuenta la próxima vez que viajes al extranjero.

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