EL ARRANQUE DEL 39º congreso DEL PSOE

Susana Díaz, ‘congelada’: ni confrontará ni hará ruido frente a Pedro Sánchez

"¿Para qué sirve este congreso?", se preguntan dirigentes andaluces atónitos. Sin diálogo, Susana Díaz se enteró por la prensa de la ejecutiva federal. La orden es no confrontar

Foto: La presidenta de la Junta, Susana Díaz, en Vélez-Málaga este 15 de junio. (EFE)
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, en Vélez-Málaga este 15 de junio. (EFE)

No habrá confrontación ni órdagos. Las cosas han cambiado mucho en el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, y los socialistas andaluces, capitaneados por Susana Díaz, acuden en una posición de debilidad y con la intención casi de ser invisibles en el congreso federal tras el duro fracaso en las primarias. Al menos, eso transmiten.

No tendría sentido, admiten en las filas de Díaz, acudir un mes después con ningún tipo de maniobra para poner en duda a un secretario general que ha tenido el apoyo de más de 74.000 militantes. El PSOE andaluz estará, pero lejos del sitio protagonista que ha tenido en los últimos años. Vuelve al segundo plano y lo hará sin quejarse, señalan al unísono desde las filas de Díaz, con la intención de que haya reciprocidad en los congresos regionales y provinciales a la vista.


El fin del susanismo

A los pocos días de su derrota en las primarias, la dirigente andaluza proclamó el fin del susanismo y garantizó que no se entrometería en nada, dando manos libres a Pedro Sánchez para que configurara su ejecutiva federal. Lo ha cumplido. En su oferta de pacto de no agresión, a cambio pedía que no hubiera maniobras para desestabilizar a los secretarios generales en sus ‘feudos’. No quieren candidatos alternativos en Andalucía, donde Díaz ganó las primarias, pero tampoco en Extremadura, Valencia, Asturias, Castilla-La Mancha y Aragón. Es el gran temor. Todos los barones que fueron con Susana Díaz y que perdieron las primarias en sus territorios temen por sus sillones. El gesto de que Guillermo Fernández Vara vaya a presidir el consejo de política federal, sucediendo a la dirigente andaluza, lo valoran como un movimiento positivo. Vara sí informó a Díaz de la oferta y de que iba a aceptarla. Del resto de nombres, se enteró por la prensa.

La comunicación se limita al número dos del PSOE andaluz con Santos Cerdán para ver la “intendencia” del congreso y hablar del comité

Díaz conversó con Sánchez a principios de junio y quedaron en reunirse. Algo que no se ha producido. No han vuelto a hablar. En esa conversación, la presidenta de la Junta reclamó “respeto” a los territorios y a los expresidentes. Esa, advierten, sigue siendo su única petición. Las conversaciones se han mantenido en un segundo nivel entre el número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo, y el navarro Santos Cerdán, miembro de la futura ejecutiva federal de Sánchez. Han hablado sobre cuestiones de “intendencia” del congreso, han pedido nombres de andaluces para estar en las mesas y las comisiones y se ha garantizado que los miembros del comité federal que serán elegidos en el congreso respetarán la proporción de los territorios. Dejando al lado los miembros natos y los que nombre cada federación en sus congresos regionales, unos 18 Andalucía, hay 110 sillones del comité federal vacantes. Es tradición que el secretario general se reserve un cupo, indeterminado, para gente a la que quiera reconocer o por ejemplo miembros de la ejecutiva saliente. El resto se elige en una lista que se vota en el congreso federal. Los andaluces tienen el mensaje de que se respetarán las cuotas territoriales.

Dejarán hacer

El mensaje más repetido desde el PSOE andaluz es que no confrontarán y dejarán hacer a Sánchez. En el equipo de Susana Díaz saben que cualquier movimiento se puede volver en su contra en un momento de debilidad orgánica y cuando lleva dos semanas dejando claro que ahora está centrada en Andalucía, radiando señales de hiperactividad en su gestión, con crisis de Gobierno incluida y fotos clave con sindicatos y empresarios, por ejemplo.

Sobre Podemos, los susanistas se quedan con el discurso del portavoz interino, Ábalos, y lo demás creen que es “fuego de artificios”

En lo orgánico, “ese no movimiento también tiene su problema” y sus lecturas, admiten desde su equipo, aunque el guion escrito es llevar un perfil muy bajo. La gran preocupación, admiten, está en los congresos regionales y provinciales que mantendrán al partido en tensión hasta el otoño. Pese a que se cuida cada mensaje público, en conversaciones privadas Díaz sí transmite que su 'huelga de brazos caídos' frente a Pedro Sánchez le permitirá decir que ha naufragado solo si el secretario general fracasa. Su plan es volver a ganar en Andalucía, algo difícil en estos momentos, y esperar a ver qué pasa con Sánchez en las generales. En ningún caso se contempla que pueda ser presidente antes sin pasar por las urnas.

Díaz, sobre Podemos: "Ni idea"

“Ni idea”. Así despachó Díaz la pregunta sobre un posible acercamiento de Pedro Sánchez con Podemos. Este asunto, que fue uno de los grandes caballos de batalla en la anterior etapa y motivo de duros reproches a Sánchez desde Andalucía, tampoco quieren que tenga demasiado protagonismo. Desde la dirección del PSOE andaluz, se limitan a aplaudir el discurso de José Luis Ábalos durante la moción de censura. “Suscribimos cada palabra de Ábalos. Todo lo demás son fuegos de artificio en los que no vamos a entrar”, señalan desde la cúpula andaluza. No hay ni medio reproche a un posible acercamiento de Sánchez a Pablo Iglesias, que, por otra parte, el propio equipo del secretario general niega y enfría, limitándolo a un intercambio cortés de mensajes de móvil. En Andalucía, aún resuenan las palabras de Teresa Rodríguez en el último debate parlamentario: "Con el PSOE, ni muerta".

Susana Díaz, ‘congelada’: ni confrontará ni hará ruido frente a Pedro Sánchez

Tampoco se escuchan posiciones de fuerza en el otro gran tema, la apuesta de España como un Estado plurinacional. De hecho, pese a que en otros momentos Susana Díaz trazó líneas rojas infranqueables con este asunto, ahora se deja claro que esa ‘plurinacionalidad’ fue defendida por el expresidente andaluz José Antonio Griñán, plasmada en los documentos de la Fundación Alfonso Perales asumidos por el equipo de Sánchez. Desde el PSOE andaluz insisten ahora en que no están en desacuerdo siempre que ser nación no conlleve ningún tipo de “trato de favor jurídico, económico o [incida] en el ‘statu quo’ de ninguna comunidad”. Valoran además que se eliminen de la ponencia política enmiendas para reprochar la abstención al PP o poner en duda el papel de los expresidentes, como es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero.

"¿Para qué sirve el congreso?"

Sí que se detecta perplejidad, aunque se reprimen las críticas, sobre el hecho de que se llegue al congreso después de que se hayan filtrado prácticamente todos los nombres de la ejecutiva federal y con Pedro Sánchez haciendo y deshaciendo sin esperar al cónclave. “¿Para qué sirve este congreso?”, coinciden en preguntarse muchos dirigentes del PSOE-A. No tendrá nada que ver con el congreso de Sevilla, en el que Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón y negoció la composición de la ejecutiva federal, dándole la presidencia a Griñán, chaconista de pro, y situando nombres que habían estado en el equipo de la catalana. “Entonces Rubalcaba ganó por apenas 20 votos y ahora son más de 10.000”, replican desde las filas de Sánchez. Esa integración y esa negociación no se van a repetir.

Ninguno de los andaluces en el núcleo duro tiene comunicación con Díaz. El PSOE-A ni pincha ni corta en la nueva dirección

Tampoco, desde luego, tendrá nada que ver con el congreso de 2014, donde Pedro Sánchez llegó en volandas del PSOE andaluz y Susana Díaz no solo presentó su ejecutiva sino que tuvo un papel decisivo al elegir los nombres que iban a acompañar al secretario general. Ahora, los socialistas andaluces en el puente de mando de Ferraz son antisusanistas y, de momento, no tienen ningún diálogo con San Vicente, sede del PSOE-A. Ni Alfonso Rodríguez Gómez de Celis ni Carmen Calvo se hablan con Susana Díaz. Tampoco hay interlocución con otros andaluces que podrían tener despacho en Ferraz, como Paco Salazar, hombre fuerte de Quico Toscano, o María Luisa Faneca, la única andaluza que resistió en la anterior ejecutiva de Pedro Sánchez sin dimitir y recibió el castigo de no ir en las listas de las generales elaboradas desde Andalucía. Desde el PSOE-A confían en que la figura del presidente del grupo parlamentario, miembro nato del comité federal y responsable de diputados, senadores y eurodiputados, sea una figura de consenso, aunque aseguran que sobre nombres o sillones clave, sigue sin existir ningún tipo de diálogo.

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