el último nombramiento de calado, a horas del arranque del 39º congreso

Sánchez ya tiene nueva número dos: nombra a Lastra vicesecretaria general del PSOE

El líder compone definitivamente su núcleo duro, y reparte el poder orgánico entre los dos dirigentes que pilotaron su campaña. La asturiana se encarama a lo más alto del organigrama

Foto: Pedro Sánchez, acompañado de Adriana Lastra y José Luis Ábalos, el pasado 24 de mayo llegando a Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez, acompañado de Adriana Lastra y José Luis Ábalos, el pasado 24 de mayo llegando a Ferraz. (EFE)

Pedro Sánchez ya marcó a los tres días de ganar las primarias a quién quería a su lado, muy cerca de él. A Adriana Lastra y a José Luis Ábalos, los dos dirigentes de su máxima confianza y los que coordinaron su campaña de primarias. Ella, a su derecha. Él, a su izquierda. Y así será el orden en la nueva ejecutiva. Ya tiene decidida la tripleta de poder, en la que él es el vértice. La diputada asturiana pasa a ser la nueva vicesecretaria general, su número dos, y José Luis Ábalos, el responsable de Organización, el jefe del aparato. Con ambas propuestas, con el premio a la fidelidad inquebrantable de sus dos pretorianos, llega al 39º Congreso Federal, que arranca este viernes en Madrid. Pero aún queda por saber si Lastra asumirá la portavocía del grupo parlamentario.

Que el parlamentario valenciano se iba a encargar definitivamente de engrasar la maquinaria socialista estaba claro desde el pasado fin de semana. Entonces, fuentes muy próximas a Sánchez ya confirmaron que no había dudas ni nada más que pensar. Él sería el hombre fuerte de la ejecutiva. Pero el destino de Lastra todavía permanecía en una cierta nebulosa, aunque era seguro que sería premiada con un puesto de primerísimo nivel. Pasada la votación del 21 de mayo, parecía evidente que ella sería la nueva capitana del grupo parlamentario, dado que Sánchez se preocupó de aclarar que Ábalos solo ejercería provisionalmente la jefatura de los diputados socialistas.

La portavocía parlamentaria no está por ahora "decidida". Lastra podría ocuparla pero suenan también Robles y Batet. Ábalos se ha descartado

Pero con el paso de los días también se abrió paso la posibilidad de que el líder la ubicase muy cerca de él en el partido, y la fórmula posible de encaje era repescar un cargo que no siempre ha existido en el escalafón del PSOE: la vicesecretaría general. La ejerció Alfonso Guerra en los tiempos de Felipe González (1979-1997), luego la volvió a ocupar José Blanco en la última ejecutiva de José Luis Rodríguez Zapatero (2008-2012), como una especie de ascenso desde la Secretaría de Organización que había dirigido hábilmente los ocho años anteriores, y la habilitó igualmente Alfredo Pérez Rubalcaba para Elena Valenciano. Sánchez, en 2014, eliminó esa silla e hizo a César Luena número dos plenipotenciario. Lastra, por tanto, heredará un cargo que estaba vacante desde hace tres años, y que ocupó por última vez Valenciano.

Sánchez opta esta vez por repartir el poder orgánico, por no otorgar las riendas del PSOE a una sola persona en un momento especialmente delicado. Salomónicamente, distribuye el mando entre sus dos diputados de confianza a dos personas que tienen más trayectoria de aparato. De hecho, en los últimos días había cuadros y parlamentarios que advertían de que Lastra se mueve mucho mejor en la 'fontanería' del partido, y que la portavocía parlamentaria requiere de mucha mano izquierda, para con los demás grupos y de puertas para dentro.

Mejor anclaje orgánico

La dirigente asturiana, criada en política bajo el manto de Javier Fernández, en cuyas ejecutivas fue ascendiendo desde el año 2000 hasta que se integró en la dirección federal de Sánchez como secretaria de Política Municipal, en 2014, es una mujer de convicciones, de indiscutible lealtad al jefe, pero mucho más temperamental que Ábalos, de ahí que algunos de sus compañeros de escaño la vieran con menos cintura para gestionar un grupo de mayoría susanista. Apreciaciones de las que también es consciente el propio secretario general, que ha ido recabando opiniones en los últimos días para ir componiendo su dirección, aunque conduciendo todo el proceso con bastante discreción. Sánchez ha podido escuchar comentarios, incluso de diputados y cuadros susanistas, que apuntaban que la mejor opción sería que Ábalos se mantuviera al frente del PSOE en el Congreso, dada sus esfuerzos de reconciliación interna llevada a cabo estas semanas, rematados con la buena faena de la moción de censura, que dejó a toda su bancada satisfecha.

Las funciones de la vicesecretaría general no están claras, por lo que a veces han sido foco de tiranteces. Y ha habido modelos distintos

Por el momento, Sánchez, según confirmó Ferraz esta misma tarde en un breve comunicado, pasadas las 20 horas, ha elegido a Lastra como vicesecretaria general y ha ratificado a Ábalos como secretario de Organización. O sea, como sus números dos y tres. Pero su equipo aún no ha revelado quién será el portavoz en la Cámara Baja. Algunas fuentes del máximo nivel indican que no está "decidido" ese puesto. Pero otras, muy próximas al líder, señalan lacónicamente que "no es ni una cosa ni otra, ni decidido ni no".

Si Lastra finalmente acumulara la vicesecretaría y la jefatura del grupo parlamentario, atesoraría más poder que ningún otro dirigente socialista antes, ya que hasta ahora esas funciones estaban separadas. Lo mismo ocurriría si quien liderara ambas tareas fuera Ábalos, que ya se ha descartado para compaginar ambos cometidos, según fuentes de su entorno. Con Zapatero, por ejemplo, Pepe Blanco era el número dos y Leire Pajín (y luego Marcelino Iglesias), la tres, y el portavoz, el ya fallecido José Antonio Alonso. Con Rubalcaba, Elena Valenciano era su escudera y el responsable de Organización, Óscar López, mientras que del grupo se hizo cargo la vallisoletana Soraya Rodríguez. Si Sánchez siguiera este esquema, las candidatas mejor posicionadas para ocupar la portavocía en el Parlamento serían la jueza independiente Margarita Robles o la catalana Meritxell Batet, su antigua mujer de confianza pero que en estas primarias basculó, aunque muy discretamente, hacia Patxi López.

Alfredo Pérez Rubalcaba, con su vicesecretaria general y presidente del PSOE, Elena Valenciano y José Antonio Griñán, el 26 de julio de 2014, en el congreso extraordinario que encumbró a Pedro Sánchez, en Madrid. (EFE)
Alfredo Pérez Rubalcaba, con su vicesecretaria general y presidente del PSOE, Elena Valenciano y José Antonio Griñán, el 26 de julio de 2014, en el congreso extraordinario que encumbró a Pedro Sánchez, en Madrid. (EFE)


Las tareas de la vicesecretaría general no están del todo claras, al contrario que las del responsable de Organización, quien desempeña todas las funciones todas las funciones relativas al desarrollo orgánico del PSOE. En la tradición del PSOE, el vicesecretario tiene los poderes que el líder le delegue, se encarga de colaborar con él y de coordinar la acción de las secretarías de área [aquí en PDF su cometido en la ejecutiva de 2008]. Y ha habido modelos para todos los gustos, y no siempre las experiencias han sido positivas.

En la última dirección de Zapatero, la convivencia de Blanco y Pajín generó no pocas tiranteces que acabaron al final con la salida de la dirigente alicantina del cargo y su 'ascenso' al Ministerio de Sanidad en 2010, un billete al Gobierno, a Fomento, que Blanco había conseguido un año antes. Rubalcaba ya confirió de entrada bastantes poderes a Valenciano, al designarla también portavoz de la ejecutiva. Pero su influencia fue en aumento, especialmente tras el patinazo de Óscar López en Ponferrada, puesto que él había autorizado una moción de censura en la localidad leonesa, pactada con el acosador sexual Ismael Álvarez. Rubalcaba atribuyó más peso a su dos, en detrimento de su secretario de Organización. De facto, era Valenciano quien tenía más relación con las federaciones, una competencia fundamental del puente de mando de Ferraz y que ahora descansará sobre Ábalos.

Ahora ese reparto de parcelas está por conocerse. Pero ya es seguro, por ejemplo, que Lastra no se quedará con la portavocía de la dirección. Esa función la ejercerá el alcalde de Valladolid, Óscar Puente. Será él, por tanto, quien en principio comparezca en rueda de prensa en Ferraz tras las reuniones de la cúpula, salvo cuando se decida que lo hagan otros los responsables de área o los números dos y tres.

El día arrancó con dos señales de integración: la confirmación de Patxi López en Política Federal y la presidencia de Vara del antiguo consejo territorial

Los anuncios de esta noche siguen a los ya comunicados esta mañana: Patxi López se encargará de Política Federal y el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, uno de los bastones de Susana Díaz durante su campaña de primarias, dirigirá el consejo de política federal (antiguo consejo territorial), el foro que reúne al secretario general con los barones autonómicos. Dos importantes incorporaciones —el primero, a la ejecutiva, y el segundo, a un órgano colegiado de especial carga simbólica— que vienen a allanar el camino de la integración, otro de los parámetros por los que se medirá este 39º Congreso Federal.

El núcleo duro ya está definitivamente cerrado, con Cristina Narbona en la presidencia, un cargo no ejecutivo, Lastra y Ábalos como dos y tres y el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, enemigo de Susana Díaz, como nuevo cuatro, al asumir la cartera de Relaciones Institucionales. El escalafón, la cadena de mando del nuevo PSOE de Sánchez, ya está claro.

El secretario de Castilla y León, Luis Tudanca, presidirá el 39º Congreso

Ya se sabe el nombre del dirigente que presidirá el 39º Congreso Federal. Será Luis Tudanca, secretario general del PSOE en Castilla y León, quien toma el testigo de Susana Díaz, encargada de conducir la cita de 2014, en la que Pedro Sánchez fue coronado por primera vez como jefe de Ferraz. Lo avanzó eldiario.es y lo pudo confirmar este periódico de fuentes muy próximas al madrileño. La vicepresidenta del cónclave será la líder del PSE, Idoia Mendia.

La designación del secretario general tiene una doble lectura. Por un lado, pretende reforzar a dos barones que no gobiernan sus comunidades y que se someterán a la reelección en sus respectivos congresos regionales. Tudanca sí que puede tener alguna dificultad más en Castilla y León, donde ha sido muy cuestionado por la mayoría de secretarios provinciales, aunque ellos mismos, partidarios de Susana Díaz, han salido muy escaldados de estas primarias y muy probablemente serán removidos en gran parte. Mendia, en cambio, está muy afianzada en Euskadi, y su partido ahora cogobierna la comunidad con el PNV pese a los pésimos resultados de las autonómicas de 2016.

Ambos barones fueron de la confianza de Sánchez hasta su caída en el comité federal del 1 de octubre. Mendia apostó por Patxi López. Tudanca en principio parecía inclinarse por el exlendakari pero luego asumió un papel muy discreto y nunca dijo públicamente a quién apoyaba, aunque se le suponía la apuesta por Sánchez. La victoria del madrileño en su federación le ha resguardado y ha desactivado su oposición interna, que en un principio pensaba promocionar al alcalde de Soria, Carlos Martínez, a la secretaría de Castilla y León en caso de que hubiera vencido Susana Díaz el 21 de mayo. No fue así y ahora Tudanca no tendrá previsiblemente rival. Tampoco Mendia. 

Sánchez cumple además con la tradición de que sea un barón regional el que presida el congreso. En 2014 lo fue Susana Díaz y en 2012, en el cónclave celebrado en Sevilla, José Antonio Griñán. 

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios