crisis en andalucía

Susana Díaz no toca a su núcleo político y revoluciona medio Gobierno

Ficha a una sindicalista para Educación y a una doctora para Sanidad e incorpora a gente del partido con el visto bueno de los aparatos provinciales pensando en su congreso

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Un tuit de la Junta de Andalucía inauguró la nueva etapa de Susana Díaz, que trata de remontar el vuelo tras la derrota en las primarias del PSOE. Hasta la forma de comunicarlo, comentaron los suyos, fue novedosa. La presidenta andaluza ha revolucionado su Gobierno. Cambia a la mitad del gabinete y mueve a Rosa Aguilar a la Consejería de Justicia y al que fuera portavoz del Gobierno andaluz, Miguel Ángel Vázquez, a la Consejería de Cultura. Incorpora rostros más jóvenes, más a pie de calle, con una sindicalista en Educación y una doctora de prestigio en Salud. Opta por respetar las cuotas provinciales y por gente del partido para Empleo y Agricultura. Nada de grandes fichajes de independientes como hizo la última vez.

Es el plan B, improvisado tras una derrota en clave interna que Susana Díaz nunca esperó y con el que trata de poner distancia con su fracaso político. Estrenan titular las áreas de Educación, Salud, Justicia, Empleo, Agricultura y Cultura. Las cuatro primeras son las consejerías que más han sufrido las protestas y la indignación de la calle e incluso de sus propios profesionales públicos. Los grandes cambios están, sin duda, en Educación y Salud, donde opta por perfiles que podrían reconciliar a las plantillas públicas con sus responsables políticos.

Una sindicalista para los maestros

Para contentar a los maestros, indignados con la ex rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, que sale del gabinete, el fichaje es una sindicalista, Sonia Gaya. El mensaje es claro para uno de los sectores de empleados públicos más carbonizados por los recortes y que peor estaban respondiendo ante la supuesta recuperación de derechos que constantemente vende Susana Díaz. La nueva consejera procede de UGT y fue colaboradora de la actual líder ugetista, Carmen Castilla.

Protestas en favor de la sanidad pública andaluza. (A. R)
Protestas en favor de la sanidad pública andaluza. (A. R)

Tras las mareas por la sanidad, que han recorrido las ocho provincias andaluzas con epicentro en Granada y en el fenómeno Spiriman, la salida del anterior consejero, Aquilino Alonso, estaba cantada. Se incorpora como consejera de Salud Marina Álvarez, doctora cordobesa que estaba al frente de una de las áreas de Radiología y Cáncer de Mama del Hospital Reina Sofía, de Córdoba. Esta profesional, señalada en la élite del sistema andaluz de salud, tendrá que lidiar con un profundo descontento no solo entre sus colegas sino también entre los ciudadanos, que han dejado de considerar la sanidad pública andaluza como un servicio ‘estrella’ de su Gobierno.

Relevo en Empleo

Sale también de Empleo el malagueño José Sánchez Maldonado, atrapado en la gestión de su departamento por conflictos como la mina de Aznalcóllar, el fraude de los cursos de formación o los expedientes de ayudas bajo la lupa judicial de UGT, y que llevaba un lustro en el Ejecutivo andaluz. En su lugar entra Javier Carnero, exalcalde de Benalmádena y exdelegado de Medio Ambiente en Málaga.

Susana Díaz, en esta ocasión, ha respetado los equilibrios territoriales por provincias. Algo clave para afrontar en paz y sin más sobresaltos el próximo congreso regional del PSOE de finales de julio, donde deberá revalidar su liderazgo tras aflorar un 40% de críticos en Andalucía en las primarias socialistas. El puzle de los territorios es clave para que todos los líderes provinciales del partido estén contentos.

Abandona Agricultura Carmen Ortiz, tras un mandato muy discreto y silencioso, y ocupa esta área Rodrigo Sánchez Haro, también almeriense como su antecesora. Este diputado socialista es premiado tras aguantar el chaparrón como portavoz del PSOE en la comisión de investigación sobre el fraude de la formación abierta en el Parlamento andaluz.

Díaz ha respetado los equilibrios territoriales por provincias. Algo clave para afrontar sin más sobresaltos el próximo congreso regional

Miguel Ángel Vázquez, que fue portavoz del Gobierno y uno de los rostros más visibles junto a Díaz en su campaña de las primarias, pasa a ocupar la cartera de Cultura. Es un regalo a un periodista y militante del PSOE que se ha entregado a la causa susanista en los últimos tiempos y que comenzó como jefe de prensa del partido en Andalucía en la etapa de Manuel Chaves y Luis Pizarro.

Otra mudanza para Aguilar

La exalcaldesa de Córdoba y exlíder de IU, Rosa Aguilar, vuelve a estrenar cartera, y esta vez le toca la Consejería de Justicia. Es quizás el movimiento menos comprensible, por la falta de relación de Aguilar con la materia. Desde que dejó IU para irse al PSOE, ha sido consejera de Obras Públicas, ministra de Medio Ambiente, consejera de Cultura y, ahora, de Justicia. Muchos daban por hecha su salida, pero el último enfrentamiento de Susana Díaz con el líder de IU, Antonio Maíllo, y la renuncia de Diego Valderas a incorporarse como alto cargo del Ejecutivo andaluz han acabado por blindar a Aguilar en otro departamento. El exfiscal Emilio de Llera dice adiós.

Otro de los nuevos rostros en el Gobierno de Andalucía es el del portavoz, Juan Carlos Blanco. Periodista, profesor y consultor de comunicación, fue director de 'El Correo de Andalucía', subdirector de 'Diario de Sevilla' y formó parte de la SER durante buena parte de su carrera. Es un profesional querido y respetado por la mayoría del gremio en Andalucía. Blanco no es militante del PSOE y muchos se preguntan si su perfil independiente le permitirá aguantar el chaparrón como portavoz de Susana Díaz.

La presidenta no toca su núcleo político y el gran ausente es, de nuevo, Mario Jiménez, a quienes muchos creían que se le recompensaría

La presidenta de la Junta revoluciona las áreas más demandadas de una nueva gestión y afianza en el cargo a aquellos consejeros con perfil más político. Se mantiene el vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, aunque muchos dentro de las propias filas del PSOE apostaban por un revulsivo también en la Consejería de Presidencia.

Incluso se barajó la incorporación del portavoz parlamentario y número dos de la gestora, Mario Jiménez. Muchos especularon con su entrada, por fin, en el Gobierno tras años en las quinielas y como recompensa por los servicios prestados en Ferraz. No ha sido en esta ocasión tampoco su momento para ser consejero de quien compitió con Susana Díaz como sucesor de José Antonio Griñán.

Seis repiten

Se quedan también en sus cargos José Fiscal (Medio Ambiente), Felipe López (Fomento), Javier Fernández (Turismo), María Jesús Montero (Hacienda), la más veterana, y el ex rector de la Universidad de Sevilla Antonio Ramírez de Arellano (Economía y Universidad). En los tres primeros casos, son hombres claros del PSOE con apoyo del aparato del partido en Huelva, Jaén y Sevilla respectivamente.

Susana Díaz, con quien era su vicepresidente, Diego Valderas, de IU. (Reuters)
Susana Díaz, con quien era su vicepresidente, Diego Valderas, de IU. (Reuters)

Con esta crisis, la presidenta de la Junta trata de remontar el vuelo tras su derrota en las primarias y tapar vías de agua frente a una oposición que ha cogido espacio y quiere acorralarla a izquierda y derecha. Este jueves, se conoció también que el exlíder de Izquierda Unida Diego Valderas ha comunicado a su partido que no aceptará ser alto cargo en el Gobierno de Susana Díaz al frente del comisionado para la Memoria Histórica, un puesto de nueva creación que ha dinamitado las ya tensas relaciones entre el PSOE y sus exsocios de IU.

Un día después de comparecer en el Parlamento tras la derrota en las primarias del PSOE, la dirigente socialista ha precipitado los cambios en su Ejecutivo. Su nueva hoja de ruta, con 31 medidas de calado social y con rumbo más a la izquierda, tendrá a los mandos a un nuevo Gobierno que en los dos próximos años impulse su gestión tras muchos meses dedicados a las batallas internas en el PSOE. El peligro de perder Andalucía tras 40 años ininterrumpidos en el poder ha encendido las alarmas.

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