¿cambiaría algo una ley antialcohol?

Cómo el 'lobby' español del alcohol ha ganado la batalla que el tabaco perdió

Establecer la agenda de la regulación y cultivar contactos con políticos: así ha sido la estrategia del 'lobby' español del alcohol para ganar la batalla contra tres intentos de ley

En 'Gracias por fumar', el líder de la industria tabaquera interpretado por Aaron Eckhart solía reunirse con sus pares del alcohol y de las armas en un restaurante. Él siempre era la estrella.

Si trasladáramos esa misma escena a la España de 2016, la realidad sería radicalmente diferente: el representante del 'lobby' del tabaco estaría derrumbado y el de las armas, callado. Mientras, el de la industria del alcohol sonreiría.

La agonía de la industria del tabaco -al menos en España- no podría ser más evidente: desde el año 2000, la venta de cigarrillos ha caído un 50%. Desde 2012, la propia industria reconoció que vender cigarrillos en España ya no era un negocio rentable. Hace algo más de un mes, se anunciaba el cierre de la última fábrica en la península Ibérica. La gran responsable es la Ley Antitabaco de 2006.

El alcohol es un problema de salud pública: además de las más de 60 enfermedades derivadas que provoca su consumo directo, es la droga que más mata

Sin embargo, el 'lobby' del alcohol tiene motivos para sacar pecho. En tres legislaturas, los gobiernos de turno han intentado restringir el alcohol con una ley. En todas ellas, el 'lobby' ha ganado la batalla. Por eso, el sector sigue gozando de muy buena salud. Según un informe de la FIAB, la industria tenía en 2008 un valor de 7.000 millones de euros sin contar vino y cerveza. Solo los alcoholes destilados suponen el 0,17% del PIB y representan 1.000 millones de euros en importaciones.

Para sus críticos, la estrategia del 'lobby' del alcohol ha sido mucho más inteligente que la del tabaco: “Si no puedes derrotar al enemigo, únete a él”.

Aliarse con el enemigo

Que el alcohol era y es un problema de salud pública resulta innegable: además de las más de 60 enfermedades derivadas que provoca su consumo directo, es la droga que más mata.

Si tenemos en cuenta el daño que provoca a terceros (accidentes de coche, violencia de género) y la exposición que tiene el consumidor (es legal), el alcohol causa más daños que la heroína y la cocaína, y es 114 veces más peligroso que fumar marihuana. Los datos son de prestigiosos informes publicados en 'The Economist' y en 'The Washington Post'.

A la industria nunca le ha interesado dar una imagen combativa, sino lo contrario. Ver a niños de 13 años en estado etílico solo provocaría que la sociedad señalara a las empresas. Y que tuviera razones para exigir a los políticos regulaciones más severas.

Por eso, la industria siempre se ha adelantado a los políticos autorregulándose. ¿Qué podrían decir después los legisladores si la propia industria colaboraba en erradicar el problema de salud pública que ella misma generaba? Esa ha sido la estrategia clásica del 'lobby' español del alcohol, según el punto de vista de médicos expertos como el doctor Antoni Gual o de colectivos como Socidrogoalcohol.

La actividad de la FEBE (Federación Española de Bebidas Espirituosas) ha sido imbatible en este sentido. La FEBE está detrás, por ejemplo, de la Fundación Alcohol y Sociedad. Esta fundación cuenta con un comité científico con grandes nombres de la medicina, la sociología, la educación y la pedagogía como José Antonio Marina, Javier Elzo o Arturo Fernández Cruz.

Su actividad de concienciación sobre el problema del alcohol sería intachable si no fuera porque eluden los que otros expertos señalan como los principales problemas: que la industria tiene una responsabilidad subsidiaria porque, en definitiva, es la que pone el producto en el mercado y la que lo promociona con publicidad. Y que el alcohol es una droga, y que por eso hay que regularlo.

Junto a las actividades de la Fundación, la propia FEBE impulsó la autorregulación de la publicidad en el sector, promovió la campaña del conductor alternativo, firmó el manifiesto contra el consumo de alcohol por menores en 2011, el protocolo de prevención del uso indebido de bebidas espirituosas con la Guardia Civil en 2014, y hasta financió -y aún financia- campañas del Ministerio de Sanidad para evitar el consumo de alcohol en menores.

El 'lobby' ha logrado confluir en los intereses del ministerio y no entrar en un enfrentamiento con la sociedad, que podría forzar una ley

Sin embargo, en toda la actividad socialmente responsable del 'lobby' no están los puntos que expertos independientes -incluida la OMS- apuntan como las claves para terminar con el problema del alcohol: la restricción absoluta de la publicidad, la subida del precio, las alertas en el etiquetado como las del tabaco o el 'plain packaging' (botellas sin los logotipos de las marcas).

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Eso es lo que cualquier ley sobre el alcohol ha pretendido, con más o menos intensidad. Y eso dinamitaría el negocio del alcohol.

Para Socidrogoalcohol o el doctor Gual, el 'lobby' ha conseguido establecer la agenda de la regulación a su conveniencia. Ha logrado confluir en los intereses del ministerio y, al mismo tiempo, no entrar en un enfrentamiento con la sociedad, la única que podría forzar una ley. “El lobo ha conseguido hacerse cargo de las gallinas”, dijo en su día Joan Ramón Villalbí, de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

Sin embargo, el vicepresidente de la FEBE, Bosco Torremocha, no piensa lo mismo y alaba la responsabilidad social de las empresas a las que representa. Y pone, además, los siguientes datos en consideración: el consumo de alcohol ha caído de manera muy fuerte en España en los últimos 20 años, sobre todo de vino y destilados. Según un Eurobarómetro, en España, en el 94,6% de ocasiones la gente bebe con responsabilidad y está en el “semáforo verde” de la OMS en cuanto a hábitos relacionados con el alcohol. Por último, el consumo del alcohol en menores en España ha caído un 8%.

 

Asegura que, desde la FEBE, ellos son los principales interesados en terminar con los problemas derivados del abuso de alcohol. Pero teniendo en cuenta el contexto. Su manera de afrontar el problema se aleja de lo que muchos expertos señalan como la que debería ser la estrategia principal: una ley.

“Estos expertos hablan del alcohol como un problema global, y en algunos casos, como el de los países nórdicos, quizá tendría más sentido aplicar regulaciones más duras. Pero la realidad española es muy diferente. Para el mismo número de expertos que dice que es necesaria una ley existe un número de expertos similar que dice que lo único que funciona es la prevención”, asegura Torremocha.

Una regulación frustrada en tres legislaturas

Médicos y colectivos señalan que el mismo esfuerzo que la FEBE ha puesto en autorregularse, lo ha puesto en bloquear todos los intentos de leyes sobre el alcohol.

El primero en mover ficha fue Mariano Rajoy, en su época como ministro del Interior de Aznar. En un gran congreso celebrado en febrero de 2002 en Madrid, con el nombre de 'Jóvenes, noche y alcohol', Rajoy anunció el Anteproyecto de Ley de Prevención del Consumo Indebido de Bebidas Alcohólicas.

El anteproyecto se aprobó en mayo, pero quedó esquilmado por las presiones y enmiendas del 'lobby'. Sobre todo de la FEBE, según el presidente de Socidrogoalcohol, el doctor Francisco Pascual. Además, según apuntan fuentes del PSOE que participaron en aquel debate, la ley de Rajoy pretendía resolver un problema de orden público -el fenómeno del botellón- más que atajar un problema de salud pública.

En tres legislaturas, los gobiernos de turno han intentado restringir el alcohol con una ley. En todas ellas, el 'lobby' ha ganado la batalla

Algo parecido ocurrió en la siguiente legislatura. La ministra de Sanidad de Zapatero Elena Salgado había conseguido una gran victoria sobre el tabaco. Su próximo objetivo era el alcohol y apretar sobre un plan que se había diseñado en 2005. La reacción fue brutal. Algunos medios de comunicación y la oposición política del PP llegaron a decir que Zapatero quería prohibir el vino. El 'lobby' había logrado incluso que a la ley se la llamara 'ley del vino'.

Así, el problema de salud pública quedó como algo secundario y lo que trascendió fue la idea de una nueva intentona prohibicionista por parte del Gobierno socialista, que afectaría a centenares de miles de puestos de trabajo. Finalmente, Salgado se dio por vencida y antes de las elecciones de 2008 desistió del proyecto. Dijo que quería dejar la salud de los menores fuera del debate electoral. La razón real, según fuentes de la Comisión de Sanidad del Congreso, es que la FEBE le paró los pies. Salgado no ha querido hacer comentarios sobre esta cuestión.

La exministra del PSOE, Elena Salgado (Efe)
La exministra del PSOE, Elena Salgado (Efe)

En la segunda legislatura socialista, en 2011, la ministra Leire Pajín puso de acuerdo a los colectivos de afectados, a expertos y a la industria en la firma de un manifiesto contra el alcoholismo en los jóvenes. Fue el primer paso para reanudar el trabajo de Salgado. Pero, nuevamente, el intento quedó en nada.

Con el PP de nuevo en el poder, Ana Mato volvió a ponerse a trabajar sobre el asunto y en 2014 nombró a Francisco de Asís Babín como delegado del Gobierno para el Plan Nacional Antidrogas. El borrador de la nueva ley planteaba medidas tan ambiciosas como la restricción de los patrocinios de grandes eventos (sobre todo deportivos y musicales), la formación de profesionales como los bármanes, el aumento de las restricciones horarias para la compra de alcohol, o multas ejemplarizantes para quien incitara a beber o suministrase bebidas alcohólicas a niños y adolescentes. La ley establecía que se podría llegar a multar a los padres y tutores legales de menores borrachos.

A pesar de la ambición de las propuestas, Babín dijo, meses antes de las elecciones generales de diciembre de 2015, que había alcanzado el consenso para tramitar la ley. Sin embargo, aseguró que no le había dado tiempo a sacarla adelante para antes del fin de la legislatura. Pascual, de Socidrogoalcohol, vincula de nuevo a la FEBE con que la ley se pospusiera. En este caso les bastó con ganar tiempo y esperar el cambio de legislatura.

El ministro de Sanidad en funciones, Alfonso Alonso, y el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín. (EFE)
El ministro de Sanidad en funciones, Alfonso Alonso, y el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín. (EFE)

Babín declina responder a preguntas sobre el alcohol, oficialmente porque no quiere que ninguna declaración perjudique las negociaciones. Las mismas fuentes de la Comisión de Sanidad aseguran que guarda silencio por orden directa de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

Por su parte, Pascual añade que en el proceso de la nueva ley, Babín excluyó de las conversaciones a los colectivos afectados por el alcohol, los grupos que más han dificultado las negociaciones con el 'lobby'. Durante la preparación de la Ley Antitabaco, sin embargo, sí se contó con la opinión de los colectivos afectados por el tabaquismo.

Para la FEBE, la estrategia que proponen la mayoría de leyes es en vano: “La publicidad del alcohol no aumenta el consumo sino la competencia entre bebidas”, afirma Torremocha, que considera que las personas tienen derecho a recibir publicidad para decidir qué marca consumir. Y añade que sin publicidad es imposible hacer pedagogía entre la población.

Por otro lado, la FEBE cree que el aumento del precio y de los impuestos no provocaría la caída de las ventas. Torremocha considera que la analogía con la Ley Antitabaco es “inmoral”, y que apostar por regulaciones similares no tendría sentido. “Está demostrado que el tabaco es malo para la salud. El alcohol solo es malo cuando se abusa de él, pero cuando se consume con responsabilidad es incluso positivo para una vida saludable”.

En esta línea, rechaza que la industria tenga una responsabilidad subsidiaria: “¿Ponemos responsabilidad subsidiaria a los fabricantes de coches, a los fabricantes de aviones? Nosotros apostamos por la libertad del individuo y por que la ejerza con responsabilidad”.

La estrategia que defiende Torremocha es la de la prevención y la información: “No se puede impedir la libertad individual. Nosotros apostamos por prevenir y hacer pedagogía, y es una estrategia a largo plazo. En España los menores de edad no pueden beber por ley, y sin embargo es la ley más incumplida. Una ley no conseguirá nada. Lo importante es concienciar a la gente”.

Quién es quién en el 'lobby' del alcohol

¿Cómo ha acumulado la FEBE su poder? Para empezar, actúa bajo el paraguas de la FIAB (Federación de la Industria Alimentaria y de la Bebida), inscrita en el registro de grupos de interés -'lobbies'- de la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencia).

A la FIAB pertenecen también otras asociaciones que defienden los intereses de la industria del alcohol como Cerveceros o la Federación Española del Vino. Estos sectores se han desmarcado de la estrategia de la FEBE ya que la regulación siempre ha sido más indulgente con ellos. Su estrategia, según Pascual, ha consistido en presionar a colectivos y médicos para que "desdemonicen" las bebidas fermentadas. De momento, no lo han conseguido.

No obstante, la FEBE da voz al sector que lo tiene más difícil -el de los destilados- y, por ello, es el 'lobby' más beligerante. Representa a 120 empresas productoras y distribuidoras de alcoholes, entre las que están Campari, Bacardí, Codorníu, Möet Henessy o Erdington (que fabrica el whisky Cutty Sark o el ron Brugal).

Su presidente es Pelayo de la Mata, aristócrata y propietario de Varma. La compañía la fundó en 1942 su padre Hilario, marqués de Vargas y bien relacionado con las autoridades del régimen de Franco. En la actualidad, Varma tiene siete empresas y es una de las principales importadoras de alcohol en España. Además de bodegas de vino, posee marcas como Jack Daniel's, Ron Barceló, Hendricks, Cointreau, Grant's o Glennfidich, y factura 260 millones de euros anuales. Entre sus ejecutivos destacados está Álvaro Gil-Casares Armada, emparentado con el general golpista Jaime Milans del Bosch.

De la Mata, por su parte, es amigo personal de Juan Carlos I y está emparentado con políticos de primera línea. Su cuñado es Jesús Posada, presidente del Congreso de los Diputados desde 2011 y hasta principios de este año. Por otro lado, una investigación de 'eldiario.es' señaló a la familia De la Mata por evasión fiscal en 1988.

El vicepresidente de la FEBE, Bosco Torremocha, tampoco es un desconocido para círculos políticos, que incluso han tenido una incidencia directa en el sector del vino. Es amigo del exministro de Agricultura y actual comisario europeo de Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, y de María Dolores de Cospedal. Tanto Arias Cañete como Cospedal asistieron a su boda.

Bosco Torremocha, vicepresidente de la FEBE.
Bosco Torremocha, vicepresidente de la FEBE.

La FEBE liderada por De la Mata y Torremocha también pertenece al 'lobby' europeo del alcohol, Spirits Europe. Este cuenta con socios tan importantes como la multinacional Diageo, una empresa que cotiza en las bolsas de Londres y Nueva York y que es propietaria mundial de marcas como J&B o Tanqueray.

El 'lobby' del alcohol europeo ha logrado resultados paralelos a los que la FEBE ha conseguido en España, frenando cualquier iniciativa de renovación de la Estrategia Europea del Alcohol. Por eso, cualquier legislación nacional se queda sin un marco comunitario que la apoye.

“Bebe con moderación” vs. Ley Antialcohol

El director general de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón, reconoce que hay un problema: el alcohol es un hábito cultural contra el que es muy difícil luchar.

Él mismo asegura que tardaron mucho en lanzar campañas sobre alcohol, y lo hicieron mucho más tarde que con otras sustancias. Sin embargo, todas las estadísticas ya apuntaban al alcohol como la más letal, si se tenía en cuenta al daño provocado a terceros.

Calderón considera que la Ley Antialcohol tiene pocos visos de salir adelante. La presión del 'lobby' y la vinculación cultural de la población lo hacen difícil.

Por otro lado, asegura que la Ley Antitabaco solo vio la luz por la figura del fumador pasivo, y la regulación antialcohol solo ha avanzado por los accidentes de tráfico. “Las leyes solo prosperan cuando afectan a terceros y la sociedad se convence de eso”, asegura.

Calderón, al igual que Pascual, plantea otro interrogante: ¿serán útiles más leyes si ni siquiera se cumple la regulación actual? No es que no quieran una nueva ley, Pascual la ve indispensable. Pero los datos de incumplimiento de normativas son espeluznantes: a pesar de que todas las comunidades autónomas han impuesto la edad legal para beber en los 18 años, la edad media de acceso al alcohol en España es de 13,7 años.

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