LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

Ferraz acusa a Díaz de querer tomar el poder del PSOE para facilitar la investidura al PP

La dirección federal desliza que la baronesa quiere congreso antes de la disolución de las Cortes para promover la abstención de su grupo. Andalucía y las federaciones afines lo niegan tajantemente
Foto: Susana Díaz y Pedro Sánchez, durante su primer mitin de la campaña del 20-D, el pasado 12 de diciembre en Sevilla. (EFE)
Susana Díaz y Pedro Sánchez, durante su primer mitin de la campaña del 20-D, el pasado 12 de diciembre en Sevilla. (EFE)

En teoría, la posición del PSOE está clara respecto a la investidura de Mariano Rajoy y no es reversible. No, tantas veces como se someta a votación del pleno. Pero en Ferraz creen que esa postura, aprobada por casi completa unanimidad por el máximo órgano de dirección, el comité federal, la semana pasada, sería papel mojado en caso de que Susana Díaz se hiciera con el control del partido y accediera a la secretaría general. Dan por hecho que ella, para evitar la disolución anticipada de las Cortes y abocar a España a unas nuevas elecciones en las que su partido podría hundirse más, facilitaría la reelección, casi en el último minuto, al líder del PP o a otro aspirante de ese partido. En el entorno de la presidenta andaluza desmienten con rotundidad esa versión: jamás se ayudará ni a Rajoy ni a los populares, reiteran. "Es absolutamente falso", la arropan en las cúpulas de las federaciones alineadas con ella y contrarias a Pedro Sánchez. 

En el PSOE se mezclan y se contaminan dos debates paralelos y que tienen mucho que ver. Primero, uno puramente orgánico, que concierne a la celebración del congreso federal ordinario -los barones lo quieren para principios de abril, y Ferraz no precisa y habla de la "primavera"-, que debe dilucidar el liderazgo del partido. El segundo, la cuestión de los pactos. Desde el entorno del secretario general, se insiste en que Sánchez puede convertirse en presidente del Gobierno si, como todo parece indicar, Rajoy fracasa. Para ello, intentaría trenzar una alianza con la formación de Pablo Iglesias (69 escaños, sumando a las plataformas en Cataluña, Galicia y Valencia), a IU y PNV, y buscar la abstención o de Ciudadanos o alternativamente de ERC.

Díaz, igual que los principales barones -Javier Fernández (Asturias), Ximo Puig (Valencia), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Guillermo Fernández Vara (Extremadura) y Javier Lambán (Aragón)-, juzga que ese pacto con Podemos es una "ensoñación", porque no renunciará al referéndum de autodeterminación para Cataluña, y menos ahora que la comunidad se dirige a unos nuevos comicios tras el definitivo portazo de la CUP a la investidura de Artur Mas

Pero el punto de partida, compartido por todos, sanchistas y no sanchistas, es el 'no' al presidente en funciones y a su partido. "El PSOE votará en contra de la investidura de Rajoy y de un nuevo Gobierno del PP. Porque ese es el mandato de nuestros votantes y de la mayoría de españoles. Votar en contra del PP y de Rajoy es votar a favor del cambio que expresaron la mayoría de españoles el pasado 20 de diciembre", dice la resolución aprobada el pasado 28 de diciembre por el comité federal, con solo cuatro votos en contra de la corriente Izquierda Socialista, que creía excesivas las condiciones para pactar con Podemos, puesto que ese mismo texto subraya que el PSOE no podrá sentarse a negociar con Iglesias salvo que renuncie expresamente a la consulta soberanista en Cataluña. El 'no' tajante se explica por el temor de los socialistas a que, si facilitaran la continuidad del PP en La Moncloa, se invalidarían como alternativa, cediendo de facto el liderazgo de la oposición a Podemos. 

Mariano Rajoy, el pasado 29 de diciembre durante su comparecencia en La Moncloa. (Reuters)
Mariano Rajoy, el pasado 29 de diciembre durante su comparecencia en La Moncloa. (Reuters)

"Está por ver" el resultado

Sin embargo, fuentes oficiales de Ferraz subrayan que ese 'no' a Rajoy no sería tan firme si Susana Díaz llegara a tomar el control, porque aspira a convertirse en "la Angela Merkel de España". Esto es, que su pretensión es una gran coalición a la alemana. "Ella no se presentará jamás como candidata en unas nuevas generales con un partido que ella misma ha destrozado. Quedaría tercera, por detrás de Podemos. Así que quiere la secretaría general para que los 90 diputados del PSOE se abstengan en la investidura de Rajoy. Por eso quiere el congreso cuanto antes, antes de que se disuelvan las Cortes. Pedirá la cabeza de Rajoy, pactará dos cosas más y punto. Ella busca su propio interés", acusan desde la dirección federal.

Los cercanos a Sánchez anticipan que, en ese escenario, impidiendo la repetición del 20-D y pasando a la oposición, Díaz podría mantener las riendas de la Junta de Andalucía, su principal trampolín institucional. "Además, con elecciones en marzo en Cataluña, con más motivo. La incertidumbre allí es una excusa perfecta para ella para hacer un Gobierno estable en España", agregan. 

Ferraz aduce que Díaz quiere ser “la Merkel de España“ y no ir de candidata en unos nuevos comicios con un partido que “ella ha destrozado“

En todo caso, los sanchistas sostienen que "está por ver" que la baronesa lograra batir a su líder en el 39º Congreso, ya que todos los militantes del PSOE -en torno a 200.000- podrán elegir a su secretario general, y él "ha estado al lado de su gente". Los críticos, en cambio, exhiben una mayoría orgánica, el poderío de las grandes federaciones, empezando por Andalucía (48.000 afiliados), Valencia (18.000) o Castilla-La Mancha (12.000) y Extremadura (10.000), siempre según los datos del último cónclave, el congreso extraordinario de julio de 2014 [aquí en PDF]

Respuesta en Twitter

Ferraz encuentra cobertura a sus argumentos en la relación que mantienen Díaz y Rajoy -ambos hablaron después del puñetazo que el presidente recibió en Pontevedra, a pocas horas del cierre de la campaña, y Sánchez no lo consiguió, y "Mariano nunca habla mal de ella"-, en la impresión que algunos dirigentes del PP lanzan de que la baronesa andaluza sería más flexible o en las supuestas "promesas" que esta habría hecho a algunos directivos de empresas del Ibex 35, que niegan tajantemente en el entorno más directo de Díaz.

El último asidero lo proporcionó, este domingo, Iglesias, al distinguir entre un PSOE "sensato", partidario de negociar a su izquierda, y otro más "inmovilista", proclive a entenderse con el PP, abanderado por Díaz y compartido por García-Page y Vara. Un ataque directo contra la presidenta de la Junta que ella rebatió en Twitter, así como el portavoz de su Gobierno, Miguel Ángel Vázquez, o el principal oponente de Sánchez en 2014, Eduardo Madina. El secretario general no se pronunció en las redes sociales, ni tampoco el PSOE desde su cuenta oficial. Al situarla enfrente, en el equipo de Díaz apuntan que Iglesias la sitúa como su "adversaria", y no Sánchez.  

En el hipotético caso de que Díaz promoviera la abstención del Grupo Socialista en la investidura de Rajoy, necesitaría revertir la decisión del comité federal del 28 de diciembre. Ferraz entiende que no tendría obstáculo. "Si controlara el PSOE, el partido sería una misa. Pedro, en cambio, no impone su voluntad". 

La visión es totalmente contrapuesta cuando se pregunta a Andalucía o a las federaciones cercanas. "No vamos a perder el tiempo en responder a Ferraz, porque no hay nadie en el PSOE que quiera facilitar la investidura a Rajoy. Desde el primero al último militante del PSOE-A lo tiene claro. Sabemos lo que eso supondría para el partido, que Podemos nos comiera. No podemos apoyar a quien ha provocado cuatro años de sufrimiento a los españoles y a su partido. Que no vendan motos", sostienen a El Confidencial en el círculo de la presidenta. 

"Excesivo nerviosismo"

El PSOE-A entiende que la acusación lanzada por fuentes oficiales de Ferraz es "una patraña" que hay que leer en clave interna, como "un ataque preventivo diseñado para desactivar a la que todo el mundo ve como rival posible de Pedro", Susana Díaz. "No hemos visto jamás este juego sucio de manera tan descarnada", añaden. 

En el círculo de Díaz tachan de “patraña“ la acusación de Ferraz y creen que es un “ataque preventivo“ contra su rival más fuerte de cara al 39º Congreso

Según relatan fuentes muy próximas a la presidenta, ella jamás cederá en ese punto, ni se dejará convencer siquiera por el patriarca del PSOE, Felipe González, tradicionalmente más defensor de la gran coalición. "Ya le ha dicho otras veces que no y se llevó la bronca por ello", explican, recordando el mitin en el que el expresidente pidió a los suyos lealtad con Sánchez, por "cultura de partido". Así que es "muy cutre y muy patético" que Ferraz ataque a Díaz, defienden, cuando lo que debería "preocupar" al secretario general es "que Podemos está chuleando al PSOE", y la dirección "no está en lo que tiene que estar". "Estamos arrasados por Pablo, por un PP que pide un Gobierno que no va a existir, y nosotros perdiendo liderazgo y arrastrándonos para mendigar el acuerdo con Podemos", analizan desde el círculo más estrecho de la presidenta. 

En Asturias o Valencia ofrecen la misma versión a este periódico. Consideran que la dirección federal da muestras de "excesivo nerviosismo" al lanzar esos ataques "absolutamente falsos", y al hacerlo "es porque teme a la presidenta" andaluza. "Eso no se sustenta. Ni por Susana ni por Ximo [Puig]", indica un dirigente de la máxima confianza del 'president' de la Generalitat, uno de los que han sido más tajantes en su rechazo al PP. "Los socialistas valencianos nunca se abstendrán ni votarán a favor de Rajoy ni del PP, lo diga quien lo diga. Ferraz, en su ambición desmesurada por blindar a Pedro, incluso llega a desprestigiar a los barones, el principal activo que tiene el PSOE. Solo quiere resistir a cualquier precio", añaden estas fuentes. En Castilla-La Mancha prefieren no responder al núcleo del secretario general, aunque recuerdan que García-Page ha apostado por un Gobierno similar al suyo en el Estado y ha dicho mil veces 'no' al PP

¿Las cuentas salen?

En Ferraz siguen convencidos de que es posible un Gobierno de izquierdas presidido por Sánchez. El diputado electo Rafa Simancas, portavoz autorizado de la cúpula, verbalizaba esa convicción en declaraciones a los medios en la sede federal: su partido trabajará "sin desfallecer" para "hacer realidad el cambio que han votado la mayoría de españoles", porque tiene la "responsabilidad de dar un paso adelante y convocar a todas las fuerzas del cambio" si Rajoy se estrella. Ir a nuevas elecciones sería un "fracaso". Simancas dijo a Podemos que los ciudadanos que votaron "cambio" no "entenderían que se malograra la oportunidad de las grandes transformaciones que tiene este país por el empecinamiento en un referéndum de autodeterminación", que el PSOE "no puede asumir", informa EFE. Iglesias, ante su Consejo Ciudadano, señaló que su defensa de la consulta en Cataluña no significa que su formación tenga "líneas rojas", sino "responsabilidad" para aceptar "las claves que van a marcar el futuro". 

Ferraz acusa a Díaz de querer tomar el poder del PSOE para facilitar la investidura al PP

Los próximos a Sánchez entienden que en el transcurso de una negociación todos los interlocutores ceden. Y, de amarrarse el apoyo de Iglesias, el PSOE no tiene por qué despreciar la abstención de fuerzas como ERC sin que haya diálogo de por medio. O bien puede que Ciudadanos se abstenga, "ya que a ellos no les convienen nuevos comicios". Desde Andalucía y desde los territorios 'rebeldes', insisten en que la suma no da ni dará. Y menos ahora, que la CUP ha abocado a Cataluña a nuevas elecciones. "Eso dificulta aún más el escenario de pacto, porque Podemos no se va a bajar de la burra, ahora que puede crecer a costa de los antisistema. Además, en caso de hacerlo, ¿qué discurso llevamos a Cataluña?", aducen en el entorno de Díaz, donde también creen "imposible" una abstención de C's, porque supondría a Albert Rivera "desdecirse de su discurso" y acabar "fagocitado" por el PP, que le acusaría de haber aupado a un Ejecutivo apoyado por Podemos. Ferraz cree que las catalanas de marzo "en absoluto" entorpecen el acercamiento hacia la formación morada. 

Los sanchistas siguen viendo posible un Gobierno de izquierdas, y las federaciones contrarias avisan de que la suma no da, y menos con elecciones en Cataluña

Andalucía y las federaciones de peso interpretan, en consecuencia, el "ataque" de Ferraz como la prueba de que Sánchez "piensa en el siguiente paso, el congreso federal", y está tejiendo su discurso: presentarse como el "candidato de las bases" y de izquierdas y retratar a su hipotética rival, Díaz, como la aspirante impulsada por los barones y "de derechas", ya que fue investida tras las últimas autonómicas con el voto a favor de Ciudadanos. "Pero eso no hay quien se lo crea", rebaten en el entorno de la baronesa, "porque Pedro es secretario general gracias a la movilización de los aparatos", entre ellos el andaluz, y porque "es ridículo decir que ella aprueba medidas de derechas". "Él es el que quiere seguir siendo secretario general a cualquier precio. Lo que debería preguntarse es por qué no lo quiere nadie ahí ya", agregan fuentes cercanas a Díaz. 

La presidenta andaluza aún no ha dicho si se atreverá, esta vez sí, a dar el paso. Los suyos no quieren entrar en "especulaciones", pero los barones y los pesos pesados del PSOE invocan cada vez más su nombre. Por ahora, la incógnita no se desvelará. Las nuevas elecciones en Cataluña pueden cambiar el escenario, ya que previsiblemente podrían alargar los plazos de las consultas del Rey con los grupos y las sesiones de investidura. "Mejor", deslizan desde el aparato valenciano. El cónclave del PSOE se celebraría, por tanto, más hacia principios de abril, después de la Semana Santa. 

[¿Qué partidos deberían pactar para formar Gobierno?]

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