LA RESOLUCIÓN FINAL SOCIALISTA, ÍNTEGRA

"La renuncia a la consulta es indispensable para iniciar el diálogo" con Podemos

Varios pasajes cambiaron del texto sobre la negociación con Iglesias propuesto por Sánchez al que al final aprobará el Comité Federal. Entre ellos, que no habrá diálogo si Podemos no retira el referéndum

Foto: Pedro Sánchez, con Albert Rivera y Pablo Iglesias, durante el debate a tres organizado por 'El País', el pasado 30 de noviembre. (EFE)
Pedro Sánchez, con Albert Rivera y Pablo Iglesias, durante el debate a tres organizado por 'El País', el pasado 30 de noviembre. (EFE)

Cuatro folios. Sólo cuatro folios. La misma extensión tenía la resolución inicial y la misma tiene el documento final. Pero las diferencias entre una y otra redacción son sustanciales y son las que marcaron la reunión que este domingo se celebró en Ferraz entre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y los barones territoriales. Una cita que se prolongó hasta casi las once de la noche, durante cuatro largas y tensas horas. El texto definitivo, que hoy lunes se someterá al refrendo del Comité Federal y que será aprobado sin problemas ya que goza del consenso de todos, deja muy claro que cuestiones como el derecho de autodeterminación, el separatismo y las consultas "son innegociables" para los socialistas y la "renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable para que el PSOE inicie el diálogo con el resto de formaciones políticas". O sea, con Podemos. 

Esa redacción consta en el documento negociado este domingo, y al que ha tenido acceso El Confidencial. También obra en poder de este periódico la propuesta inicial de Sánchez, de modo que se pueden comprobar las diferencias. El distinto trato que Ferraz, por un lado, y los barones, por otro, querían conceder a la negociación con Pablo Iglesias. Un punto clave que está revolviendo las entrañas del PSOE desde el 20-D, junto con el abierto debate sobre el liderazgo del secretario general y su eventual candidatura, que cada día parece menos posible, en unas hipotéticas nuevas elecciones generales. 

Entre la resolución que presentó Sánchez a los líderes autonómicos y la que se trasladará este lunes al Comité Federal hay diferencias de fondo. No sólo porque se ata en corto al secretario general a la hora de abordar el diálogo con Podemos -aunque el entorno del líder considera que no ha cedido en nada porque en sus declaraciones públicas siempre había subrayado que el referéndum de autodeterminación en Cataluña también era una línea roja para él-, sino porque se rebaja el tono triunfalista y se elabora una mayor autocrítica de lo ocurrido el 20-D, cuando el PSOE cosechó el peor resultado de su historia: 90 escaños y un 22,01% de los votos. No obstante, no se tachan por completo los cuatro folios escritos por el equipo federal. 

"Cambio frente a continuidad"

Así, el texto inicial de Sánchez hacía hincapié en que el PSOE no había cumplido "su objetivo de ganar las elecciones", pero resistió como segunda fuerza en sufragios y escaños, lidera "la alternativa a la derecha del PP", gobierna en 9 de las 17 comunidades autónomas y alcaldes y concejales socialistas "dirigen miles de ayuntamientos". Se afirmaba asimismo que "más del 71% de los votos se han expresado contra la continuidad de las políticas del PP". En la redacción definitiva, tras pasar por el cepillado de los barones, se despoja parcialmente esa lectura optimista, y se subraya que el PSOE tuvo un "mal resultado" que debe "obligar" a una "reflexión profunda" que lleve a "mejorar" el partido, su estrategia y sus políticas. 

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy se saludan antes de su última entrevista en La Moncloa, el pasado 23 de diciembre. (EFE)
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy se saludan antes de su última entrevista en La Moncloa, el pasado 23 de diciembre. (EFE)

 

Sí se mantiene la idea de que el PSOE mantiene "anclajes firmes en la sociedad española" y que el mandato de los electores debe "atenderse y cumplirse", de forma que los socialistas "apoyarán el cambio frente a la continuidad de Rajoy y del PP", defenderán "políticas progresistas frente a políticas conservadoras" y fomentarán "el diálogo para el acuerdo frente a las imposiciones de unos y otros". Se conserva igualmente que "este es el tiempo en el que Rajoy y el PP, como fuerza más votada, debe asumir su responsabilidad de intentar formar gobierno", y sólo los conservadores son los responsables de "sumar los apoyos necesarios" para procurar la investidura. "No es aceptable que intenten desplazar esa responsabilidad hacia los demás", advierten. 

En la redacción final se asume una mayor autocrítica por el “mal resultado“ del 20-D y se preserva el 'no' a Rajoy y al PP en una votación de investidura

La propuesta inicial y la resolución final reflejan también, en consecuencia, el 'no' del PSOE al presidente del Ejecutivo en funciones y al PP, porque es "lo contrario" y es "la primera fuerza del cambio en España". 

"Oposición exigente y leal"

Si Rajoy logra armar un Gobierno, el PSOE liderará una "oposición exigente y leal". Exigente para defender los derechos de la ciudadanía y leal, porque acordará con el Ejecutivo "los grandes asuntos de Estado, como la lucha antiterrorista y la defensa de la unidad de España". 

La versión inicial decía que si Rajoy fracasa, Sánchez convocaría “a la mayoría de fuerzas políticas al diálogo en defensa de los intereses generales“

¿Y si Rajoy fracasa? Aquí es donde se aprecian las diferencias entre un texto y otro. La propuesta de Sánchez decía que entonces el PSOE "asumirá su responsabilidad como primer partido del cambio y la alternativa favorita de los españoles", que "pasará por convocar a la mayoría de fuerzas políticas al diálogo en defensa de los intereses generales". Y aquí incluía el diálogo sobre los principales desafíos que Ferraz entiende que tiene por delante España y enumerados hasta la saciedad por Sánchez (recuperación económica justa, pacto por la educación, regeneración democrática y lucha contra la corrupción, acuerdo nacional contra la pobreza y el Estado del bienestar, un pacto integral contra la violencia de género, la reconstrucción del Pacto de Toledo, la puesta en marcha de una ponencia constitucional para remodelar la Carta Magna y un acuerdo para "renovar el compromiso de España con la integración europea"). 

Como referencia implícita a Podemos, el texto inicial decía esto: "El PSOE rechaza las condiciones de aquellos que plantean romper con nuestro ordenamiento constitucional y que amenazan así la convivencia lograda por los españoles durante estos últimos 37 años. La autodeterminación y el separatismo sólo traerán mayor fractura a una sociedad ya de por sí dividida". Y frente a esa "ruptura", los socialistas defienden la reforma constitucional. 

Sánchez, con sus barones, el pasado 29 de septiembre en Ferraz. (EFE)
Sánchez, con sus barones, el pasado 29 de septiembre en Ferraz. (EFE)

 

Todo ese pasaje es remodelado por completo en la versión final. En el documento al que ha tenido acceso este periódico se dice así: "Esa responsabilidad y ese interés general [que mueve al PSOE si fracasa Rajoy] hacen que rechacemos, de manera tajante, cualquier planteamiento que conduzca a romper con nuestro ordenamiento constitucional y que amenace así la convivencia lograda por los españoles durante estos últimos 37 años. La autodeterminación, el separatismo y las consultas sólo traerán mayor fractura a una sociedad ya de por sí dividida. Son innegociables para el Partido Socialista y la renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de formaciones políticas". Este párrafo fue lo que permitió la entente entre Sánchez y sus barones. En resumidas cuentas: que Sánchez no puede sentarse a negociar nada con Iglesias si no saca de la mesa la consulta para Cataluña.  

El documento consensuado mantiene el catálogo de prioridades para el PSOE y la idea de que los españoles quieren “cambio, diálogo y acuerdo“

Llamamiento al "diálogo"

Lo que no tacharon los líderes autonómicos fue el catálogo de grandes transformaciones que ha de asumir el país (recuperación justa, pacto por la educación...), ni la apreciación de que "las nuevas elecciones deben ser la última opción, porque supondrían un fracaso colectivo". "Los españoles nos han convocado para el cambio, para el diálogo y para el acuerdo. Y los representantes elegidos por los españoles tenemos que estar a la altura de ese mandato popular, por encima de intereses partidarios y personales. En ese tiempo complejo para la sociedad española, el PSOE actuará con sus valores, con lealtad a los españoles y anteponiendo siempre el interés de España a cualquier otro objetivo". 

Cierra la resolución de consenso un párrafo que estaba incluido asimismo en la versión de Sánchez: "Los socialistas hacemos un llamamiento al diálogo, a la responsabilidad y a la altura de miras como guías de conducta para todos los interlocutores en este nuevo tiempo político. Esa ha sido la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas el pasado 20 de diciembre". 

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