LOS SALARIOS CRECERÁN EN 2017 LA MITAD QUE LOS PRECIOS

La subida del IPC provoca una pérdida general del poder de compra de los salarios

La subida de la inflación (3% en febrero) está teniendo efectos perversos para los salarios. Este año, las nóminas crecerán la mitad de lo que vayan a aumentar los precios

Foto: Una mujer hace la compra en un supermercado. (EFE)
Una mujer hace la compra en un supermercado. (EFE)

El incremento del IPC (índice de precios de consumo) está teniendo efectos devastadores sobre el poder de compra de los salarios. Hasta el extremo de que hay que remontarse al siglo pasado para encontrar una coyuntura tan desfavorable para las nóminas, tanto las de carácter público como las de naturaleza privada.

Dos datos reflejan esta evolución. Mientras que la inflación crece a un ritmo anual del 3%, como avanzó este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE), los salarios, según los datos del Ministerio de Empleo, han crecido apenas un 1,2% hasta el pasado 31 de enero.

El repunte de la inflación se explica en parte por razones coyunturales —el llamado efecto escalón, debido a que en la primera parte de 2016 los precios se hundieron por la caída del petróleo—, pero aun así nada indica que en los próximos meses se vaya a producir un descenso pronunciado. El servicio de estudios de Funcas, de hecho, estima que en 2017 la inflación media anual se situará en el 2,4%. Mientras que el servicio de estudios de La Caixa prevé un crecimiento similar de los precios, lo que supone el doble de lo que están subiendo ahora los salarios.

Los datos de Empleo corresponden fundamentalmente a convenios colectivos firmados en años anteriores. En concreto, a 1.335 convenios que afectan a 436.000 empresas. En enero, solo se firmaron tres convenios colectivos, lo que da idea de hasta qué punto está congelada la negociación colectiva. Hay que tener en cuenta que, según cifras de CCOO, la duración media de los convenios firmados se sitúa en 2,8 años en los convenios en la industria y en 3,1 años en los servicios, siendo la media general de tres años.

De confirmarse esas previsiones, la economía española rompería una dinámica de tres años consecutivos en que los salarios han ganado poder adquisitivo (entre 0,3 y 1,3 puntos). Básicamente, por el desplome de los precios, que entre 2014 y 2016 acabaron en negativo (media anual).

Ese aumento del poder de compra es lo que explica —además de la creación de empleo— el incremento que se ha producido en la renta disponible de las familias, algo que está detrás de la positiva evolución del PIB, con un incremento superior al 3% en los dos últimos ejercicios. En el tercer trimestre de 2016 —aún no hay datos cerrados para el conjunto del año—, la renta bruta disponible de los hogares avanzó un 1,8% interanual, impulsada por la remuneración de los asalariados, lo que se explica principalmente por el incremento de la ocupación. Pero también por el mayor poder adquisitivo de los salarios.

Negociación colectiva bloqueada

La pérdida de poder adquisitivo se produce en un contexto difícil para la negociación colectiva. La renovación del último acuerdo entre sindicatos y patronal está bloqueada, y al contrario de lo que sucedió en 2015 y 2016, no hay referencias para cuantificar la subida salarial para este año.

El último acuerdo entre CCOO, UGT y CEOE-Cepyme se limita a reflejar que, para determinar el aumento, “las organizaciones firmantes tomarán como referencia la evolución del PIB en 2016 [ 3,2%] y el cuadro macroeconómico del Gobierno para 2017, y lo concretarán en los tres meses siguientes a la publicación de este último”. Han transcurrido bastante más de tres meses y no hay acuerdo alguno, lo que explica que los sindicatos hayan comenzado a movilizarse reclamando incrementos salariales coherentes con la evolución de los precios. UGT y CCOO han convocado actos de protesta en casi 40 ciudades españolas, con concentraciones ante sedes gubernamentales y patronales y movilizaciones en el centro de las ciudades.

La pérdida de poder adquisitivo se produce en un contexto en el que las empresas están recomponiendo su situación financiera, muy deteriorada durante los años de crisis. Esto lo demuestra el hecho de que el número de empresas afectadas por un expediente de regulación de empleo (ERE) disminuyó el año pasado un 30% respecto del año anterior, y nada menos que un 62% en relación con 2014. En la misma línea, el número de trabajadores afectados por ERE cayó un 14% respecto de 2015 y un 46% frente al año anterior.

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