Catedral, museos y cuevas

Siete planes que puedes hacer en Asturias si te pilla un día de lluvia

Uno de los grandes 'hándicaps' del norte es la lluvia, por si te pilla en el Principado te proponemos varias cosas que puedes hacer

Foto: Foto: iStock
Foto: iStock

Mar, montaña, gastronomía y cultura. Todo eso y mucho más es Asturias, una comunidad autónoma que se denomina a sí misma "paraíso natural" y no es de extrañar por sus bellos paisajes. Además, el tamaño del Principado hace de esta región un destino perfecto para unas días de descanso.

Uno de los grandes hándicaps que tiene el norte español es que llueve a menudo; eso sí, recordemos que sin lluvia no sería tan verde. Aprovechando que este domingo, (27 de septiembre) es el Día Mundial Del Turismo, por si te pilla el mal tiempo en Asturias, te proponemos algunos planes.

Museo del Jurásico (Colunga)

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

En un lugar privilegiado de la costa del Principado, a 155 metros sobre el nivel del mar, se alza el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), un museo singular que, bajo la forma de una gran huella tridáctila de dinosaurio, acoge una de las muestras más completas y didácticas del mundo sobre estos fascinantes reptiles.

Está situado en la rasa de San Telmo (Colunga), con vistas al puerto de Lastres y a la playa de La Griega, que atesora un interesante yacimiento de huellas de saurópodos.

Casi 2.500 m2 de elementos expositivos (reproducciones, esqueletos...) nos adentran en el descubrimiento de las edades de la Tierra y de la forma de vida de estos fantásticos animales que poblaron la costa asturiana hace millones de años.

El jardín del MUJA alberga además más de 20 réplicas de dinosaurio a tamaño real, que son una gran atracción para los más pequeños.

Cuevas de Tito Bustillo (Ribadesella)

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

En la villa de Ribadesella se localiza la Cueva de Tito Bustillo. Abierta en el macizo de Ardines, se integra en un complejo kárstico sito junto a la desembocadura del Sella, en el que destacan otras cavidades como La Lloseta o la cueva de Biesca.

Descubierta en 1968, se corresponde con una única galería de unos 700 metros de longitud, a la que se abren estancias anexas. Su repertorio se organiza en 11 conjuntos (algunos integran varios paneles), que reúne más de cien representaciones grabadas y pintadas que se corresponden con dos fases, una premagdaleniense (signos en rojo y escasa figuración animal) y otra magdaleniense, con zoomorfos varios y distintas técnicas.

En la cueva de Tito Bustillo las representaciones rupestres van variando según las épocas y se superponen entre sí, dependiendo de las preferencias de quienes habitaron la cueva entre el 22.000 y el 10.000 a. de C.

Destacan los caballos y renos que gracias al uso de distintos pigmentos y el raspado de contornos, logran una extraordinaria y viva sensación de policromía. Hay que mencionar también la Galería de los Caballos, el Camarín de las Vulvas y la recientemente descubierta Galería de los Antropomorfos.

De forma complementaria se puede visitar la contigua Cuevona de Ardines (fue habitada con posterioridad a Tito Bustillo). Cuenta con una amplia sala central y es visitable todo el año. Asimismo, en las inmediaciones se encuentra el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, un edificio vanguardista en el que se ofrece una visión del conjunto de la prehistoria asturiana, aportando información y piezas de interés arqueológico, en particular de la propia cueva con singulares recreaciones.

Centro Niemeyer (Avilés)

Foto: iStock
Foto: iStock

Este gran conjunto arquitectónico en el entorno de la ría de Avilés, es la única obra del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer en España. La música, el cine, el teatro, la danza, las exposiciones, la gastronomía o la palabra son los protagonistas de una programación cultural multidisciplinar y con un denominador común: la excelencia. El centro está compuesto por los siguientes elementos:

El edificio cuenta con un auditorio, que alberga en su interior un patio de butacas democrático, sin palcos. Tiene una capacidad para 980 butacas, todas con la misma visibilidad e idénticas condiciones acústicas. El escenario destaca, además de por sus dimensiones, por su funcionalidad, ya que puede abrirse hacia la plaza, y ofrecer espectáculos hasta a 10.000 personas.

El vestíbulo también funciona como sala de exposiciones. El club, situado en el sótano, permite organizar pequeñas actuaciones y conciertos con un aforo reducido.

También tiene una torre mirador construida a 13 metros de altura, el acceso se realiza a pie a través de una espectacular escalera que rodea la base o en ascensor. En la parte alta, el mirador de 360º permite disfrutar de una gran vista de Avilés. El espacio se divide en dos zonas: un restaurante gastronómico de autor, y la zona de cocina.

Hay una cúpula, un gran espacio diáfano destinado a usos museísticos aunque puede albergar otro tipo de eventos.

Asimismo cuenta con un edificio de servicios múltiples, que alberga la recepción, la Sala Cine (con capacidad para 100 personas en el que se programan ciclos, sesiones matinales y nocturnas y cine en versión original), dos salas para usos múltiples, una cafetería y un espacio gestionado por Educaniemeyer, donde encontramos el espacio de educación del centro, así como la tienda/librería.

Acuario (Gijón)

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

El Acuario de Gijón pone a tu alcance un recorrido por 60 acuarios de agua dulce y salada que te permitirán conocer al detalle la flora y la fauna de los mares del mundo.

Un viaje por los mares del mundo, comenzando con un río cantábrico y especies de agua dulce como los esturiones, nutrias o salmones y truchas, hasta llegar a las aguas cálidas llenas de corales y maravillosos peces repletos de color, y por supuesto, tiburones, tortugas…

Museo del Ferrocarril (Gijón)

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

Corría la segunda mitad del siglo XIX, y el Gijón fabril, industrial y obrero crece sin cesar. Elemento clave de este crecimiento son las comunicaciones y el transporte, y en este contexto nace la Estación del Norte, que transforma el entorno rural y tranquilo de El Natahoyo en uno de los arrabales proletarios más relevantes de la ciudad. La zona, limitada por el ferrocarril y el mar, y vertebrada por la carretera de Candás se convierte en lugar de asentamiento de numerosas industrias, entre otras algunos de los astilleros más importantes del siglo XX español. El ferrocarril permitiría la salida al mar de mercancías industriales, y el tránsito de pasajeros por el eje central de Asturias, desde Gijón a las cuencas mineras y viceversa. En definitiva vertebraba la vida, la economía, los cambios sociales y la revolución industrial, fue un símbolo de progreso y conocimiento.

En la actualidad toda esa historia reciente, y todo el poso obrerista, industrial, tecnológico y social asturiano tiene un claro exponente en el uso que se le dio a la Estación del Norte de Gijón cuando en 1990 cesa su actividad, finiquitando así más de cien años de historia, y abriendo el conocimiento, la cultura y el ocio a las generaciones y viajeros actuales a través de su nueva vida como Museo del Ferrocarril.

Museo de Bellas Artes (Oviedo)

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

Actualmente está instalado en una serie de edificios situados en el Casco Histórico de Oviedo: el Palacio de Velarde (1765), obra del arquitecto Manuel Reguera, que conecta con un inmueble destinado a oficinas; la Casa de Oviedo-Portal (1660), construida por Melchor de Velasco, y el edificio de ampliación, diseñado por Francisco Mangado e inaugurado en 2015. En total, más de 4500 metros cuadrados expositivos en los que mostrar el rico patrimonio artístico que atesora.

La colección del Museo está formada por más de 15.000 piezas del siglo XIV a la actualidad e incluye una variada representación de pintura, escultura, obra sobre papel (dibujo y grabado), fotografía y artes aplicadas e industriales (especialmente vidrio y loza).

En ella sobresalen nombres de artistas asturianos, nacionales e internacionales como El Greco, Reni, Zurbarán, Murillo, Carreño de Miranda, la saga de lo Menéndez, Kauffmann, Goya, Pérez Villaamil, Pinazo, Menéndez Pidal, Uría, Sorolla, Regoyos, Valle, Piñole, Picasso, Dalí, Miró Tápies y Barceló, entre muchos otros.

Es una colección abierta, que se incremente cada año gracias a adquisiciones, donaciones, depósitos y otras fórmulas como la dación, destacando dentro de estas dos últimas modalidades los depósitos de los museos del Prado y Reina Sofía, así como la dación de la Colección Pedro Masaveu.

Catedral de San Salvador (Oviedo)

Foto: iStock
Foto: iStock

La Catedral de Oviedo tiene sus orígenes en la basílica mandada construir por el rey Alfonso II el Casto (791-842) bajo la advocación de San Salvador. Fue edificada sobre las ruinas de una iglesia anterior levantada por su padre Fruela I, en el año 765 y destruida treinta años después por los árabes. Este mismo monarca propició la construcción de la Iglesia de Santa María y el palacio regio, situados al Norte y Sur, respectivamente, de la primitiva basílica de San Salvador.

Durante el siglo XIV comienza la construcción de la Catedral Gótica, demoliéndose la anterior basílica románica y prerrománica. Siendo Obispo Gutierre de Toledo (1377-1389), la obra recibe un impulso definitivo.

La construcción se finaliza a mediados del siglo XVI, con el remate de la torre, ya en un gótico tardío. Es decir, casi tres siglos dura la construcción del templo. Y todavía fue necesario trabajar durante otros cien años en la construcción de las capillas y panteones que hoy vemos adosados a las naves laterales. Por lo tanto, la construcción de la actual catedral dura unos cuatrocientos años, con especial intensidad durante el siglo XV, época en que domina el estilo conocido como gótico florido o flamígero, en el que puede incluirse nuestra catedral.

El edificio se distribuye en tres naves, la central mayor y las laterales con capillas entre los contrafuertes, precedidas por un pórtico. El destacado crucero imprime forma de cruz latina a la planta, coronada por una cabecera poligonal en la que se inserta la girola.

La articulación vertical del muro, mediante arcos apuntados para separar las naves, un triforio ciego y un claristorio con vidrieras decorativas. Todo el templo (naves y capillas) está cubierto con bóvedas de crucería, entre las que destacan las ochavadas de la nave mayor.

Las sucesivas ampliaciones de la catedral acabaron por absorber ambas construcciones, integrando en la nueva arquitectura la antigua capilla palatina, La Cámara Santa.

Viajes

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios