Vacaciones por la España desconfinada

Descubre Asturias este verano con esta ruta de 7 días en coche

Disfruta en tus vacaciones estivales de un paraíso verde con paisajes preciosos donde conviven en perfecta sintonía el mar y la montaña

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Mar, montaña, gastronomía y cultura. Todo eso y mucho más es Asturias, una comunidad autónoma que se denomina a sí misma "paraíso natural" y no es de extrañar por sus bellos paisajes. Además, el tamaño del Principado hace de esta región un destino perfecto para unas vacaciones de una semana con el coche.

La pandemia del covid-19 lo ha cambiado todo. Y, por supuesto, también los planes de vacaciones de mucha gente. Adiós a sacar billetes con meses de antelación y a los viajes lejanos. Teniendo en cuenta que la mayoría de los españoles improvisarán sus vacaciones casi sobre la marcha, en El Confidencial vamos a sugerirte todas las semanas viajes, escapadas y planes en nuestro espacio 'Vacaciones por la España desconfinada'.

En esta ocasión te vamos a recomendar una ruta ideal para exprimir al máximo Asturias en siete días. Y, por supuesto, puedes adaptarla a tus gustos y preferencias.

Día 1: Oviedo

Nuestro viaje comenzará en la capital de Asturias. Oviedo, que está en el corazón del Principado, es el segundo municipio más poblado de la región y es uno de los puntos clave del área metropolitana de la región.

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La capital asturiana es hospitalaria y dinámica, donde cada día se puede experimentar algo diferente, y posee una intensa vida cultural y comercial, y de barrio, cada uno con su impronta y atractivo.

De humanas dimensiones, está especialmente pensada para el paseo, ya que cuenta con múltiples calles peatonales, y donde cada rincón encierra una sensación inesperada: el mercado del Fontán, el boulevard de la sidra, la fuente Prerrománica de La Foncalada y la Catedral, con una torre gótica y otra románica.

El casco histórico que ha sido fuente de inspiración para literatos como Clarín o Pérez de Ayala, arquitectura civil contemporánea o una intensa agenda en la que destacan entre otras, la temporada de ópera o la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias.

Día 2: Gijón

El segundo día de nuestro viaje podremos darnos un chapuzón y disfrutar de una ciudad de la que se enamoraron los romanos: Gijón. Tenían espléndidas vistas al mar y justo a la vera del Cantábrico, en el Campo Valdés ubicaron sus termas. Estaban en una tierra de promisión, que tenía una costa privilegiada con grandes arenales como el de San Lorenzo, y dulces montañas y valles. Con el tiempo Gijón, la capital del concejo, se convirtió en una gran urbe, fácilmente visible desde el Cerro de Santa Catalina, donde se inspiró el escultor vasco Eduardo Chillida para situar su Elogio del Horizonte, hoy símbolo turístico de la ciudad.

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Cimadevilla —el antiguo y carismático barrio de pescadores—, los jardines de la Reina, el puerto deportivo, la playa de Poniente, la de San Lorenzo, la del Arbeyal, la calle Corrida, la de los Moros, la Plaza del Instituto y un largo etcétera componen un Gijón urbano siempre abierto y cosmopolita, amable con el visitante.

Además, el concejo goza de un entorno rural privilegiado con lugares como La Campa Torres —donde hay excavaciones arqueológicas—, Veranes —que tiene una villa romana—, La Guía, Somió, La Providencia, Caldones, Deva o La Camocha (por citar solo algunos), y en todos ellos se puede disfrutar de la más pura tradición rural asturiana.

En el apartado de los equipamientos, Gijón cuenta con un elenco de lo más vanguardista, sirvan como ejemplo el Jardín Botánico, el Acuario, el Balneario de agua marina de Talaso —en la playa de Poniente—, la Laboral Ciudad de la Cultura o Laboral Centro de Arte, referencias ineludibles para el ocio y la cultura en el norte de España. En definitiva, un concejo y una ciudad en perfecta armonía, destino turístico sostenible, distinguido con el sello Biosphere Responsable Tourism, y cruce de grandes rutas viajeras —Ruta Vía de la Plata y Camino de Santiago— situado en el mismo centro de la costa asturiana.

Día 3: Lastres, Ribadesella y Llanes

Dedicaremos el tercer día a visitar tres de los pueblos con más encanto de la geografía asturiana.

  • Lastres

Encajonado entre el mar y la montaña, enseguida comprenderás por qué Lastres es considerado uno de los pueblos más bonitos de España, distinción que ostenta oficialmente y que es completamente merecida.

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En el puerto disfrutarás de los pescadores faenando y de la subasta de los pescados y mariscos que podrás degustar en sus restaurantes y sidrerías. Además desde el Mirador de San Roque, en la parte alta, tendrás una inmejorable vista panorámica del pueblo, sus playas, la Sierra del Sueve y los Picos de Europa. Precisamente desde este lugar entenderás por qué Llastres es uno de los lugares más fotografiados y filmados de toda Asturias, y es que el encanto de Lastres y su atmósfera de tranquilidad cantábrica es absolutamente cautivadora.

Más de una película y serie de televisión se ha rodado en Lastres, adquiriendo especial notoriedad la televisiva 'Doctor Mateo', hasta el punto de que hay una ruta turística que recorre los lugares más emblemáticos de esta popular serie.

Lastres tiene un espectacular casco antiguo, de calles empedradas, de palacios y casas blasonadas que se entremezclan con las sencillas viviendas de pescadores, y todas tienen un denominador común: la brisa marina que las acaricia constantemente y las espléndidas panorámicas al Cantábrico y al Monte Sueve. Muchos son los lugares con encanto: el barrio de los Balleneros, la capilla del Buen Suceso, la Torre del Reloj y la Iglesia de Santa María de Sábada.

Por si fuera poco, Lastres no solo tiene puerto sino preciosas playas, siendo un escenario ideal para los deportes náuticos, y para disfrutar de alicientes culturales como el Museo del Jurásico, que se encuentra en sus inmediaciones, o de las huellas de dinosaurios, que hallarás en su costa.

  • Ribadesella

Esta atractiva villa del oriente de Asturias es muy famosa por dos hitos irrenunciables e irrepetibles. Por un lado, ser el enclave donde se encuentra la prehistórica Cueva de Tito Bustillo, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad por la importancia de las pinturas, grabados y otras manifestaciones de arte rupestre. Además a 250 metros de la entrada de esta Cueva, se encuentra el Centro de Arte Rupestre "Tito Bustillo", con una exposición permanente sobre este valiosísimo conjunto artístico. Y, por si esto fuera poco, Ribadesella es meta de una de las carreras de piraguas más conocidas en el mundo, el Descenso Internacional del Sella, que se celebra cada año el primer sábado de agosto, y que es la única fiesta asturiana declarada de Interés Turístico Internacional.

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El río Sella, que se convierte en ría al surcar el corazón de la villa, marca la vida y el paisaje de este emblemático pueblo marinero, que tradicionalmente ha vivido de la pesca, tanto marítima como fluvial. En un recorrido marítimo podrás conocer otros hitos de esta villa como el paseo a pie de ría que lleva el nombre de Princesa Letizia. También está el Paseo de los Vencedores, en el entorno de la meta del famoso Descenso Internacional del Sella, o la Ruta de los Dinosaurios en la Punta'l Pozu.

Además, este 'soleyero' pueblo tiene lugares espléndidos para disfrutar del 'terraceo', la buena mesa, las copas, o para dar vueltas inolvidables como el paseo de la Grúa, el de la playa de Santa Marina con sus espectaculares edificaciones indianas, el Mirador y capilla de Guía, la playa de la Atalaya…

  • Llanes

La villa atesora una prodigiosa historia que se lee a cada paso en su Casco Histórico. Declarado Conjunto Histórico-Artístico y bordeado por una muralla del siglo XIII, conserva la torre y numerosos palacios y casonas de los siglos XVI y XVII. Rincones increíbles que se combinan con una amplia oferta de tiendas y restaurantes.

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Un recorrido por Llanes es siempre sorprendente, con su puerto pesquero para transportarte a una de las fuentes de riqueza de la localidad durante siglos, o con el maravilloso Paseo de San Pedro sobre los acantilados. Además la villa puede presumir de tener el puerto más artístico de España con los Cubos de la Memoria, obra de Agustín Ibarrola, que sirven como rompeolas en el espigón. También llamarán tu atención el edificio del Casino y la numerosa y bellísima arquitectura indiana diseminada por toda la villa y alrededores.

Día 4: Cangas de Onís y Covadonga

Nuestro cuarto día nos llevará a visitar Cangas de Onís. El mí­tico Puente Romano con su Cruz de la Victoria colgante y uno de los monumentos más fotografiados de Asturias es el sí­mbolo de la animada capital canguesa, donde no falta el culto a la gastronomí­a, interesantes tiendas gastronómicas y un mercado dominical donde se adquieren los productos más sabrosos de la huerta y los mejores quesos de Picos de Europa.

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Cangas de Oní­s, una de las puertas de los Picos de Europa, vio nacer el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hoy Parque Nacional de los Picos de Europa, y en su seno acoge el Real Sitio de Covadonga y los Lagos Enol y Ercina.

Existen tres Covadongas en una: la histórica, la espiritual y la natural, en una conjunción extraordinaria, que convierten a Asturias en un destino universal.

Covadonga es un verdadero tesoro natural. Reúne las excelencias de la naturaleza atlántica, en un conjunto paisajístico de gran belleza que sorprende aún hoy por su pureza. Así que no es de extrañar que fuera inspiradora de una figura pionera en la protección de la naturaleza. Hace ahora cien años, Covadonga y su montaña fueron el mejor ejemplo para preservar los valores y atractivos de un entorno natural único, de los excesos humanos.

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Esta zona también es un icono cultural universal. Su mejor expresión es una cueva natural escenario de la Historia donde se venera una imagen de la Virgen a la que la sociedad asturiana hace cien años coronó en sus corazones.

Precisamente en 2018 se celebró el primer centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de Covadonga, además del primer centenario de la puesta en marcha del Parque Nacional de los Picos de Europa y el 1300 aniversario del origen del Reino de Asturias, y coincidiendo con esta triple efeméride, se celebró un Año Jubilar Mariano, que permitió ganar el jubileo y lucrar indulgencia plenaria a los miles de peregrinos que llegaron hasta Covadonga.

Día 5: Cudillero

Cudillero (Asturias). (iStock)
Cudillero (Asturias). (iStock)

Dedicaremos el quinto día una de las más afamadas, admiradas y fotografiadas de las villas marineras del norte de España. La configuración física de Cudillero es singular, escondido entre el mar y la montaña y con casas de mil colores descolgadas de sus laderas; dando forma a su conocido y retratado anfiteatro.

El pueblo astur, un claro exponente del origen marinero y de la tradición pesquera, también es conocido como 'Villa Pixueta', en alusión al argot sociolingüístico único que desde siempre ha servido para comunicarse a esta comunidad.

Cudillero rezuma mar y pesca por los cuatro costados, y aún conserva tradiciones tan singulares como la del curadillo, manjar único, inventado por los marineros 'pixuetos' en épocas pasadas, cuando dejaban deshidratarse pequeños escualos durante meses a la puerta de sus casas. Era la fórmula frigorífica de entonces y fue todo un avance para la supervivencia, además de seña de identidad de las casas de los pescadores.

Día 6: Playas de Asturias occidental

El sexto día será un día de playa. No puedes irte del principado sin visitar algunas de las playas más bonitas de la zona occidental.

  • Playa de Cadavedo

Era un antiguo centro ballenero en la época medieval que ahora goza de un indudable atractivo turístico. Esta playa, que toma su nombre del pueblo más cercano, se extiende con la forma de una concha cubierta por cantos rodados y arena, en un entorno rural.

Foto: iStock
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El arenal es ventoso y el oleaje que llega al litoral es moderado.

  • Playa de Porcía

Porcía es una playa de cantos y arena, de forma triangular compartida por El Franco y Tapia de Casariego. En ella desemboca el río de mismo nombre que sirve de límite natural para ambos concejos. Destaca por los meandros fluviales y los islotes del Boy.

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

De fácil acceso y con buenos servicios, desde la playa son visibles restos de un embarcadero de mineral de hierro y diversos norayes en las rocas para el amarre de los barcos. Tiene mucha afluencia, quizá en parte por su belleza, sus arenas doradas y sus aguas especialmente tranquilas.

  • Playa de Penarronda

Dividida por el arroyo de mismo nombre, Penarronda es única: cuenta entre su flora con 'Malcolmia littorea', es decir, alhelí de mar, una especie en peligro de extinción, que no está presente en ningún otro lugar de Asturias.

Foto: Turismo de Asturias
Foto: Turismo de Asturias

Además, destaca por su singular belleza, en forma de concha alargada y con una roca redonda en el centro que da nombre a la playa. Tiene buenos equipamientos, es ventosa y con fuerte oleaje, lo que la hace perfecta para la práctica del surf.

Día 7: Taramundi

Terminaremos nuestro viaje en Taramundi, referencia en el mundo por ser uno de los núcleos pioneros del turismo rural en España. El pueblo de Taramundi, capital del concejo, y su antigua casa rectoral saltaron a la notoriedad mediática en la década de los ochenta del siglo veinte por ser un experimento pionero y piloto de turismo rural en una zona entonces deprimida. Salió tan bien que hoy el municipio es emblema de este tipo de turismo y un modelo de desarrollo sostenible a seguir, en el que el turista disfruta de rutas a pie, en bici, etc., además de tener la posibilidad de degustar cocina tradicional de la tierra o adentrarse en el mundo de la cuchillería y las herrerías, cuya tradición se debe a la abundancia de hierro en la zona y se remonta a la Edad Media.

Foto: iStock
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Los ingenios hidráulicos vinculados a la tierra, al agua, al fuego y al hierro están muy bien puestos en valor en el Conjunto Etnográfico de Os Teixóis, y paralelamente ese mundo del pasado lleva aparejado un universo de oficios tradicionales que aún hoy perviven como es el caso de la cuchillería —que es una de las marcas de Taramundi en el mundo—, que puede observarse en la Casa Museo de la Cuchillería Tradicional de Taramundi —donde está la navaja más grande del mundo—, o verse en vivo en algún taller. El museo del Telar también en Taramundi, el Museo Etnográfico de Esquíos, el Museo de los Molinos de Mazonovo o el centro de artesanía de Bres son equipamientos que también nos transportan a ese mundo de oficios y artesanía tan característico y con tanto arraigo en esta parte de la geografía asturiana.

Alma, Corazón, Vida

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