Los casos de covid caen en picado en todo el mundo: qué hay detrás del rápido desplome
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¿Son las vacunas? No es tan fácil

Los casos de covid caen en picado en todo el mundo: qué hay detrás del rápido desplome

La incidencia desciende de forma brusca desde enero en todos los continentes, una situación inédita hasta ahora. ¿Hemos llegado a un punto de inflexión en la evolución de la pandemia?

placeholder Foto: Personal médico atiende a pacientes de covid en un hospital en República Checa. (Reuters)
Personal médico atiende a pacientes de covid en un hospital en República Checa. (Reuters)

La pandemia ha sido muy desigual por países y continentes, pero el ritmo de crecimiento de los casos nunca había dejado de subir en el conjunto del planeta hasta finales de enero. Tras contabilizar 110 millones de casos confirmados oficialmente y casi dos millones y medio de fallecimientos, el coronavirus cae por primera vez de forma sostenida en las últimas semanas. Si sumamos los datos de todos los continentes, el covid solo ha tenido una gran ola a nivel mundial y estamos en pleno descenso de la curva.

Hace un mes los nuevos contagios superaban los 700.000 diarios (según la media de siete días) y en estas últimas jornadas esa cifra global ronda la mitad, situándose en niveles de octubre. La caída es generalizada en todos los continentes y casi vertiginosa en las zonas más afectadas, como Europa y Estados Unidos. Hasta ahora los países más afectados nunca habían sincronizado su comportamiento y las diferentes olas no hacían más que incrementar el número total de nuevas infecciones. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Hemos llegado a un punto de inflexión en la evolución de la pandemia?

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Los epidemiólogos reconocen que no es fácil encontrar una explicación a esta tendencia pero "no puede ser coincidencia", admite en declaraciones a Teknautas Manuel Franco, profesor de la Universidad de Alcalá y de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. "Es imposible que todos lo estemos haciendo bien a la vez", añade este experto, que también es portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). En cualquier caso, la clave hay que buscarla en Europa y en todo el continente americano, que acumulan tres de cada cuatro casos registrados en el mundo.

Los datos hablan

La mayoría de los países europeos sufrió un gran pico en noviembre y desde entonces han tenido un descenso suave, con algún repunte en Navidad. Es el caso de Alemania, Italia o Francia. En esta última, la subida fue muy precoz y el descenso ya se había producido antes de diciembre, con datos casi invariables desde enero hasta ahora. En cambio, Reino Unido e Irlanda sufrieron un gran azote en las primeras semanas de 2021 y desde entonces han tenido un descenso vertiginoso. Algo parecido ha ocurrido en España y Portugal, que hasta comienzos de febrero no han tenido buenas noticias. En cualquier caso, la tendencia general del continente dibuja un gran descenso de la curva, aunque con tendencia a aplanarse.

Por su parte, EEUU es el líder mundial en contagios y muertes –casi 28 millones y 493.000, respectivamente–, pero su comportamiento siempre ha sido más difícil de analizar porque la evolución de cada estado era muy diferente. Sin embargo, en su conjunto los contagios también comenzaron a dispararse en noviembre y un fenómeno unificó la ola: el Día de Acción de Gracias, equivalente sociológicamente a nuestra Nochebuena, sirvió de catalizador para disparar los números, que aún empeoraron más con las fechas navideñas. Sin embargo, antes de mitad de enero dio comienzo una espectacular caída que aún no tiene fin.

"No es que el coronavirus se haya puesto de acuerdo en todo el mundo para bajar, pero desde luego influyen algunas cosas que pasan a la vez, como la Navidad", opina Salvador Peiró, especialista en edicina Preventiva y Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Fisabio) de la Comunidad Valenciana. Según su análisis, ha podido sincronizar las olas de los países de tradición cristiana, que a grandes rasgos y con sus distintas costumbres y celebraciones coinciden con las zonas más afectadas por la pandemia: los continentes europeo y americano. Al incrementarse los contactos en unas fechas determinadas, acaba coincidiendo el ascenso y el descenso de la curva, porque a fin de cuentas "la secuencia está muy clara y en todas partes tenemos la misma figura: sube la curva, aplicas medidas, baja la curva, dejas de aplicar medidas y vuelve a subir".

Casi la única excepción en todo el mundo la encontramos en Brasil. Dentro del drama que ha vivido este país, que ya suma 10 millones de contagios y más de 240.000 muertos, el incremento posterior a la Navidad no fue tan pronunciado, pero la curva se ha estancado en una meseta irregular que le hace sumar en la actualidad en torno a los 50.000 casos diarios. Es posible que la variante brasileña P.1 –relacionada con el colapso que ha vivido la ciudad amazónica de Manaos, con reinfecciones incluidas– esté teniendo algún papel en este comportamiento. En cambio, el resto de los países de América Latina –al menos los más poblados, como México, Colombia o Argentina– coinciden con la tónica general de EEUU y Europa: un fuerte crecimiento que culminó en enero y un vertiginoso descenso en estas últimas semanas. El peso de Brasil hace que en conjunto el descenso en América Latina no haya sido tan pronunciado y que en los últimos días se esté estancando.

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Foto: Reuters.

¿Hasta qué punto se pueden relacionar estos datos con la variante P.1? Lo cierto es que la británica se impuso con fuerza en Reino Unido, Irlanda y Portugal; y a pesar de que en este caso está mucho más acreditada una mayor transmisibilidad, no ha supuesto un impedimento para que la curva caiga estrepitosamente a base de medidas muy estrictas. Lo mismo ha ocurrido en Sudáfrica con la suya: los datos en este país se dispararon hasta batir récords en los primeros días de enero, pero ha conseguido doblegar la curva rápidamente.

Números en duda en África y la India

¿Y qué pasa con el resto de África? Los expertos siempre han tenido muchísimas dudas con respecto a los bajísimos guarismos de este continente. Con sistemas sanitarios muy precarios y en ausencia del control que ejercen los países asiáticos, ¿cómo se han mantenido a salvo de una enfermedad que azota Europa y América? Un estudio publicado esta semana en 'The BMJ' muestra la falta de concordancia entre los datos y la realidad. Entre el 15 y el 20% de los fallecidos en Lusaka, capital de Zambia, tenían coronavirus, según una serie de pruebas PCR 'post mortem'. Estas cifras son altísimas con respecto a las que se notifican. "Los casos de covid no se informaron porque las pruebas rara vez se realizaron, no porque fuera poco común. Si estos datos son generalizables, el impacto en África se ha subestimado enormemente", afirman los investigadores.

"Siempre han sido datos sorprendentes, pero hay gente 'in situ' que dice que la situación no es tan buena", apunta Joan Carles March, exdirector de la Escuela Andaluza de Salud Pública. No obstante, hay elementos favorables para evitar los contagios, entre ellos casas más abiertas y un tipo de vida más volcado en el exterior que en los interiores. También es probable que la edad media de la población, extremadamente joven en casi todos los países africanos, contribuya a que haya un escaso número de casos graves y de muertes.

placeholder Operarios en una estación de tren en Mumbai (India) en tareas de desinfección. (Reuters)
Operarios en una estación de tren en Mumbai (India) en tareas de desinfección. (Reuters)

Según March, la falta de datos no es exclusiva de este continente. "Analizar la evolución de la pandemia de forma rigurosa implica disponer de datos reales y a veces no los tenemos"; por ejemplo "la información de la India también es mejorable", asegura. Después de EEUU, es el país con más casos (11 millones) y muertes (156.000), pero proporcionalmente son cifras muy bajas para un país que supera los 1.350 millones de habitantes. En la actualidad, también está contribuyendo al descenso de la curva mundial, pero su caso es realmente singular: solo ha tenido una gran ola que llegó a su pico máximo en septiembre y desde entonces, con la aplicación de medidas relativamente estrictas, no ha dejado de descender (ahora ya de forma muy moderada, con unos 11.000 casos diarios de media).

"En la India, las condiciones de vida y del sistema sanitario dejan mucho que desear", apunta Manuel Franco, así que "hay muchos aspectos de la dinámica de la pandemia que son difíciles de entender". Los expertos barajan hipótesis de todo tipo, partiendo de la base de que el número de contagios está claramente infravalorado: hay estudios serológicos –medición de anticuerpos en sangre– que indican que más de un 20% de la población se habría contagiado (el doble que en España), incluso en Nueva Delhi podrían ser la mitad. Algunos especulan con que se haya generado ya cierta inmunidad de grupo.

Sincronización de olas y respuestas

En cualquier caso, la India es una rareza en su continente; el resto de los países asiáticos –incluyendo China, que oficialmente no llega a los 90.000 casos– tienen unas cifras casi ridículas. Aun así, países como Corea del Sur y Japón vivieron su pequeño repunte entre diciembre y enero, y en estas últimas semanas siguen la tónica de descenso mundial. Por último, el caso de Oceanía es casi de "covid cero". Australia y Nueva Zelanda "están totalmente cerradas y han tenido un control férreo sobre los casos que han tenido", señala el portavoz de la Sespas.

En el resto del mundo, la evolución entra dentro de la "dinámica de las restricciones", insiste Peiró, un continuo cerrar y abrir, escalar y desescalar medidas, que en estas últimas semanas ha llegado a un punto de convergencia en la mayor parte del mundo. ¿Esa sincronización se puede atribuir a las fechas más allá del factor de las celebraciones navideñas y reuniones por motivos similares?

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Foto: Reuters.

Manuel Franco no descarta que haya un cierto efecto de estacionalidad. Aunque el virus ha sobrevivido y se ha multiplicado en todo tipo de climas y circunstancias, es posible que la llegada del invierno en dos de las zonas que están sufriendo más la pandemia, Norteamérica y Europa, con el incremento de actividades en interiores sin ventilar, provocase una ola más o menos generalizada entre diciembre y enero. De ella han derivado medidas bastante duras, con el consiguiente impacto.

De hecho, la experiencia va aclarando el panorama de las medidas que realmente funcionan, haciendo que los países afinen más a la hora de implementarlas sin llegar al cierre total. "Sin duda, esto debe estar teniendo influencia. Ya sabemos mucho más, estamos teletrabajando más que nunca, llevando mascarilla y siendo cuidadosos", comenta el experto de la Universidad de Alcalá. En ese sentido, uno de los países que recientemente ha pegado un cambio más pronunciado es EEUU, precisamente uno de los más afectados, que con la llegada de Joe Biden a la presidencia ha establecido nuevas medidas federales. Además, aunque es difícil comparar por la situación inédita que ha provocado el coronavirus, "otras grandes pandemias han aparecido y desaparecido en un periodo de dos o tres años y podríamos haber iniciado ese ciclo".

¿Y si ya se notan las vacunas?

De todas formas hay "países raros" con un comportamiento difícil de explicar. Israel sería uno de estos casos. A pesar de que también baja en las últimas semanas, "no se entiende muy bien que con un cierre estricto y el nivel de vacunación que llevan, el descenso no sea mucho más pronunciado", comenta el epidemiólogo de Fisabio con respecto al país que lidera la inmunización de la población, ya por encima del 80%.

En líneas generales, ¿podría notarse ya el efecto de las vacunas en la caída mundial de los contagios? "Es de esperar que las campañas de vacunación empiecen a tener algún efecto, pero es un poco pronto para verlo", opina Franco. Después de los israelíes, los Emiratos Árabes Unidos es el país más vacunado (54%), así que los líderes en vacunación son dos pequeños estados.

placeholder Un sanitario administra la vacuna de Pfizer-BioNTech a una personan en Albania. (Reuters)
Un sanitario administra la vacuna de Pfizer-BioNTech a una personan en Albania. (Reuters)

Sin embargo, el Reino Unido (25%) y EEUU (17%), que comenzaron a vacunar a principios de diciembre, también han alcanzado ya un porcentaje muy considerable. "Van a muy buen ritmo y creo que no hay que descartar que ya se esté notando", opina March. En el conjunto de la Unión Europea, la progresión es mucho más lenta; la población vacunada aún no ha llegado al 6%, así que apenas ha podido tener influencia en las cifras actuales. Aunque no está comprobado que la vacunación evite la transmisión del virus, los expertos coinciden en que probablemente tendrá un efecto importante, porque las personas inmunizadas no desarrollan la enfermedad y, sin una potente carga viral, su capacidad de contagio sería mucho más limitada.

La pregunta es si la tendencia a la baja se mantendrá hasta que un porcentaje significativo de la población mundial se haya inmunizado a través de la vacunación. Según el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, no se puede descartar un nuevo crecimiento de la curva a nivel mundial. "Hay una bajada global, pero ya se aprecia la ralentización de ese descenso", advierte. Así que antes de lanzar las campanas al vuelo, "deberíamos ir con mucho cuidado".

La pandemia ha sido muy desigual por países y continentes, pero el ritmo de crecimiento de los casos nunca había dejado de subir en el conjunto del planeta hasta finales de enero. Tras contabilizar 110 millones de casos confirmados oficialmente y casi dos millones y medio de fallecimientos, el coronavirus cae por primera vez de forma sostenida en las últimas semanas. Si sumamos los datos de todos los continentes, el covid solo ha tenido una gran ola a nivel mundial y estamos en pleno descenso de la curva.

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