A tu nariz no le gusta esto

Dolor, lágrimas y hasta desmayos: por qué duele tanto que te hagan una prueba PCR

La prueba más eficaz para detectar la presencia de coronavirus se ha ganado una muy mala fama por el dolor que provoca, pero ni todo el mundo sufre igual ni es cosa, solo, del procedimiento

Foto: (Foto: EFE)
(Foto: EFE)

Es uno de los nombres que no olvidaremos tras esta pandemia. De la mano desde el principio y pese a que ha habido otros muchos pretendientes que le han intentado quitar el sitio, las pruebas PCR se han convertido desde el lejano mes de enero en una de nuestras principales armas para luchar contra el coronavirus. A cambio, y ante la imposibilidad de encontrar algo mejor, hemos tenido que tragar con el dolor que provoca, generalmente, este test. Este invento se ha ganado una mala fama a nivel global a la altura de las revisiones en el dentista, o los análisis de sangre, pero ¿por qué?

Si hablas con alguna persona que las haya pasado, o miras en redes como Twitter los comentarios de esos mismos pacientes, verás rápidamente que el patrón del dolor durante la introducción del largo hisopo en la nariz es generalizado, pero, y ahí viene la gran duda, también hay gente que asegura que le ha molestado poco o muy poco y que no es para tanto. Entonces, ¿qué hace que duela más o menos? Según los expertos todo depende de tu nariz, tu sistema y sí, la destreza del técnico que debe llevar ese palo con extremos de algodón hasta lo más hondo de tu cabeza.

"La verdad que influyen muchos factores. Depende de la técnica para introducir el hisopo, de la anatomía, del momento del día, la situación de la persona, de su salud...", explica en conversación con Teknautas Paco López-Navas médico otorrinolaringólogo del Hospital Virgen de las Nieves de Granada. Según este experto, los factores principales se pueden subdividir en los que tienen que ver con el operario que realiza el test y los del propio sujeto a explorar. Y dentro del propio sujeto en anatómicos e inflamatorios nasales. Es decir, que en este caso tan importante es tu cuerpo como el buen hacer del técnico.

Aunque como cuenta López-Navas lo normal para la mayoría de la población es que se note cierto dolor o al menos molestia al hacer la prueba, si se hace correctamente y el paciente no tiene ningún problema anatómico o de salud el dolor debería ser mínimo. Eso sí, que cuadre todo eso es complicado. "A ver, lo normal es que una prueba así que además tiene que ir hasta el fondo de las fosas nasales para realizarse la operación correctamente duela algo. La nariz es una de las partes más sensibles de nuestro cuerpo y en especial el tabique nasal es un punto con una sensibilidad altísima. Tanto, que en muchos casos para poder realizar exploraciones o similar tenemos que sedar al paciente".

El nervio trigémino es el que nos avisa de cualquier cosa que entra por nuestra nariz y si roza el tabique el aviso puede llevarnos incluso hasta el desmayo, detalla el médico granadino. "Además, por si fuera poco, la nariz es muy reflexógena y como respuesta al detectar que algo se introduce por esta parte de nuestro cuerpo nos puede hacer estornudar, toser o llorar". Tan importante es el trabajo del operario que el propio hospital de López-Navas ha publicado en sus redes sociales un vídeo explicando cómo realizar correctamente la operación evitando al máximo las zonas sensibles y de dolor. Claro, con un modelo en el que todo está anatómicamente perfecto.

La clave, según explican estos expertos en el vídeo está en introducir el hisopo de la forma más recta posible hasta la parte trasera de la nariz o rinofaringe, donde se realizará el raspado para coger la muestra. Si se sigue este proceso el dolor será mucho menor y si se evita cualquier roce con el tabique nasal siguiendo los cornetes el resultado será aún mejor. "Obviamente hablamos de situaciones perfectas, luego entran los problemas de cada paciente que pueden hacer más molesto o menos el proceso".

¿Cómo saber si me va a doler?

Y, ¿qué problemas personales son los que afectan más? Aunque no hay nada definitivo, López-Navas señala algunas patologías o rasgos que pueden afectar y mucho a este proceso. "Por ejemplo una gran parte de la población tiene el tabique nasal desviado y eso puede aumentar las molestias, al igual que pasa con cualquier tipo de rinitis o inflamación interna de la nariz, pólipos nasales, etc. Y luego es que hay gente que incluso por propio desarrollo corporal tiene cornetes más grandes y dificultan, claro la realización de la prueba".

Es decir, que si sufres algún tipo de resfriado, alergia o similar o tienes el tabique algo tocado tienes muchas más papeletas de que la prueba te moleste más que al resto aunque, como apunta López-Navas, eso no te dice directamente que lo vayas a pasar mal. "Es una acumulación de todo. Con estos problemas tienes más riesgo de molestias o dolor pero si el operador actúa correctamente no tendría por qué ser algo muy fuerte".

Por último, en cuanto a si no se podría realizar de una manera menos invasiva, la respuesta es que no si lo que queremos es el diagnóstico más fiable posible, pues las mayores cargas virales se encuentran en la parte a la que debe llegar el algodón. "Por eso se hace tanto por la nariz como normalmente por la garganta, ambas intentan llegar a esa parte trasera de la nariz y la boca que acumulan la mayor parte de los virus. Una solución que solo se adentrase algo en la nariz o en la boca podría valer también, pero habría mucho más riesgo de falsos negativos. Y si ya vamos con la idea de que los PCR actuales pueden fallar pues hay que reducir las posibilidades al máximo", termina el otorrino.

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