una propuesta de harvard y colorado

¿Test de un euro para hacer en casa a diario? “Cambiaría el curso de la pandemia”

Un grupo de científicos estadounidenses impulsa los chequeos masivos y periódicos de la población con test ultrarrápidos y muy baratos que deberían empezar a comercializarse ya en otoño

Foto: Una muestra de saliva para pruebas de coronavirus en Fráncfort. (EFE)
Una muestra de saliva para pruebas de coronavirus en Fráncfort. (EFE)

Una red de arrastre con agujeros tan grandes que dejan escapar los peces más pequeños no es lo ideal para un pescador, pero siempre es mejor que no tener nada. Hacer millones de test de moderada sensibilidad -menos fiables que los PCR, pero rápidos y muy baratos- también es mejor que no hacerlos. Permitiría identificar tempranamente a cientos de miles de personas infectadas de Sars-Cov-2, especialmente a aquellos con más carga viral y, en consecuencia, mayor potencial de contagio.

Bajo esta premisa, un grupo de científicos estadounidenses liderados por el epidemiólogo Michael Mina (Universidad de Harvard) está impulsando los chequeos masivos. Para ello necesitan desarrollar y fabricar a gran escala test ultrarrápidos, suficientemente baratos y sencillos para poder utilizarlos en toda la población de manera rutinaria. Se trataría de efectuar chequeos semanales, incluso diarios, a todos los alumnos de un colegio, a todos los trabajadores de un centro geriátrico, a todos los trabajadores de una oficina...

Mina y sus colaboradores están reuniendo apoyos científicos (su intervención a mediados de julio en el podcast sectorial 'This Week on Virology' ha corrido como la pólvora) y presionando a las autoridades estadounidenses (FDA) para que aprueben con urgencia varios prototipos ya en marcha. Modelos desarrollados por laboratorios como E25Bio, Sherlock Biosciences o Mammoth Biosciences ya podrían servir, sostienen, para hacer controles masivos y afrontar el invierno sin tener que volver a confinamientos estrictos. “Podría ser la clave para frenar la expansión de la pandemia”, insisten. La FDA no lo descarta pero se muestra por ahora cautelosa, después de que hace poco tuviese que admitir que en marzo abrieron un poco la mano de más dado el estado de emergencia.

Hay varios tipos de test en desarrollo que encajan con la idea. Algunos funcionan con el aliento, similares a alcoholímetros, otros lo hacen con muestras de sangre. Pero los investigadores estadounidenses creen que lo más realista es pensar en tornasoles de papel que reaccionen en pocos minutos al entrar en contacto con muestras de saliva (inmunocromatografía), de manera que sean tan sencillos de utilizar como una prueba de embarazo. Los primeros modelos podrían estar disponibles ya en otoño para el mercado estadounidense, a un precio que oscila entre los 5 y los 10 dólares, y que debería ir bajando poco a poco hasta rondar el dólar por unidad.

“Sabremos que lo hemos conseguido cuando los test se puedan comprar en un comercio por lo que cuesta una taza de café ‘fancy’ o una pinta de cerveza. Todo el mundo se toma un café o una cerveza de vez en cuando, y casi todos están dispuestos a invitar a sus amigos cuando no se la pueden permitir”, comenta Daniel Larremore, profesor de la Universidad de Colorado y uno de los investigadores asociados a Mina.

Roy Parker es catedrático de Bioquímica de la Universidad de Colorado Boulder y otro de los autores de uno de los estudios que respalda la iniciativa (‘La sensibilidad de los test es secundaria frente a la frecuencia y tiempo de respuesta para la vigilancia covid-19’, aún sin revisión por pares), en el que utilizan modelos matemáticos para intentar demostrar su hipótesis. Responde por videoconferencia a algunas dudas que plantea el proyecto.

PREGUNTA. ¿Seguro que llegarán estos test de uso doméstico a tiempo para este invierno?

RESPUESTA. No están listos aún, pero están llegando. Hay muchas compañías y universidades trabajando en ello. La FDA ayer miércoles (29 de julio) anunció una nueva guía al respecto, para test que funcionan como test de embarazo. Así que mi pronóstico es que estos test sencillos y baratos para hacer en casa estarán ya a la venta en otoño”

Lo más habitual será escupir en un tubo, agitarlo y ver de qué color se vuelve el papel

P. Hay mucho escepticismo después del fiasco de los test rápidos en la primera ola ¿Cómo funcionan estos exactamente?

R. Hay muchos tipos que pueden servir, pero creo que lo más habitual sea algo así como escupir en un tubo, agitarlo y ver de qué color se vuelve el papel. Pero es difícil saber con certeza cómo serán porque depende de los laboratorios que los están desarrollando.

P. ¿Y realmente serán tan baratos como para que se puedan usar y tirar casi a diario?

R. Un dólar o dos por unidad. Eso realmente cambiaría el curso de la pandemia. Es realista pensar que en la primera fase se vendan a entre cinco y diez dólares, pero creo que en cuanto escale la producción se encontrará la manera de reducir el precio. Ahora mismo hay test parecidos que tardan media hora en darte el resultado y cuestan 22 dólares.

P. A ese precio todavía es caro usar uno al día.

R. No, claro. Pero ya lo puedes hacer una vez a la semana o cuando has estado en un partido de fútbol, o cuando tienes que ir a ver a tus abuelos. Es muy difícil predecir algo que aún está en estudio, pero yo anticipo que este otoño vamos a tenerlos ya a disposición, a tiempo para cuando llegue la campaña de gripe y otras enfermedades respiratorias.

P. ¿Cree que llegarán también a Europa?

R. No sé si está tan avanzado el debate pero algunas empresas, por ejemplo en Bélgica, ya están buscando la comercialización de test parecidos que permitirían hacer esto.

Los falsos negativos son frecuentes, pero falsos positivos son muy raros

P. ¿Dependeremos de las fábricas chinas otra vez para producir a gran escala?

R. Son muy fáciles de fabricar y no creo que los vayamos a fabricar en China, especialmente con la situación política que tenemos aquí en Estados Unidos. Para consumo doméstico creo que se fabricarán en Estados Unidos sin problemas.

P. Los falsos negativos serían los peces que entran por los agujeros de la red. Un mal menor que no deslegitima el proyecto entero. Pero, ¿qué pasa con los falsos positivos? Me imagino el caos que podría crear en por ejemplo una escuela que haya muchos falsos positivos, clases aisladas de pronto sin motivo.

R. Los falsos negativos con estos test son frecuentes, pero falsos positivos son muy raros. No tienen mucha sensibilidad para encontrar virus en pequeñas cantidades, pero cuando hay cargas grandes, cuando más contagioso es el sujeto, más probabilidades hay de detectarlo. De todos modos, lo que creo que habría que hacer es un segundo test PCR para confirmar los positivos. Esto sería una estrategia razonable, siempre que tengas recursos para hacerlo.

Mala fama

Los test rápidos han adquirido una fama horrible en esta primera oleada de la pandemia, pero los investigadores estadounidenses insisten en su utilidad, sobre todo con los nuevos modelos, más avanzados. "Obviamente, cuanto más sensibilidad tengan, mejor, pero esto no es tan importante como que sean baratos, sencillos de hacer y den resultados rápidamente", subrayan.

Su propuesta parte de la premisa de que hay que diferenciar entre los test que sirven para hacer un diagnóstico y los que sirven para hacer chequeos masivos. "Cada uno tiene su utilidad. Cuando vamos al médico para saber si estamos infectados, necesitamos una alta sensibilidad y especificidad, porque necesitamos que el diagnóstico sea certero ya que todas nuestras decisiones médicas dependen de eso", comenta Larremore. En este escenario, los PCR siguen siendo la mejor opción.

En los chequeos masivos lo importante es encontrar a la gente que es infecciosa y aislarlos lo antes posible

Pero para hacer chequeos rutinarios a personas sin síntomas, ni contactos de riesgo, no es tan importante la sensibilidad y la especificidad como la posibilidad de poder hacerlos en grandes cantidades y tener un resultado en pocos minutos. “Además, es que los test altamente sensitivos permiten detectar bajísimas cantidades de virus en una persona. Pero esa gente con tan poca carga no es probable que infecte a otras personas. Al revés, en los chequeos masivos para prevenir la transmisión, lo importante es encontrar a la gente que es infecciosa y aislarlos lo antes posible”, dice Bryan Wilder, otro de los investigadores del proyecto en la Universidad de Colorado.

Acortar la espera para obtener los resultados también es esencial, ya que para cuando lleguen los resultados "ya ha pasado la mayor parte del lapso de tiempo en el que una persona es infecciosa". De la misma manera, abunda Wilder, "si la gente no es testada de manera frecuente, puede infectarse e infectar a los demás sin sentir necesidad de hacerse una prueba".

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