ha pasado de recurso médico a puramente social

Las clínicas de congelación de óvulos, a la caza de veinteañeras: "Nos meten el miedo"

Antaño un recurso para treintañeras, ahora busca ampliar su público potencial hacia mujeres más jóvenes. Algunas lo llaman previsión, otras, una manipulación al servicio del mercado

Foto: Anuncio de congelación de óvulos en un autobús de Santiago de Compostela. (Trevisani)
Anuncio de congelación de óvulos en un autobús de Santiago de Compostela. (Trevisani)

"Tienes un nuevo superpoder: el poder del frío. ¡Úsalo! Congela tus óvulos". Los autobuses de Santiago de Compostela llevan todo abril y estarán lo que queda de mayo rotulados con anuncios que invitan a las mujeres a congelar sus óvulos. Al texto lo acompaña una silueta femenina con tacones, capa y antifaz de superheroína: el anunciante, la clínica Iraga, quiere darse a conocer así. "La idea salió de la mente de una mujer", dicen en Trevisani, la agencia encargada. "Teníamos que divulgar la congelación de óvulos, que es desconocida. Antes de lanzarlo, lo consultamos con varias mujeres y les pareció bien".

En el barrio de Aravaca, en Madrid, la promoción será presencial: el próximo 17 de mayo el Instituto de Medicina EGR ha convocado un evento —un 'Afterwork & Fertilidad' titulado '¿Por qué congelar óvulos?'— para captar clientas. "Es la primera vez que lo hacemos", explican. "Queremos que la gente sepa que tenemos el tratamiento. Llevamos 25 años, pero la congelación de óvulos antes no se conocía y ahora crece mucho: las mujeres retrasan su maternidad y es bueno que sepan en qué consiste. E invitamos a los asistentes a tomar una cerveza o un vino".

En Valencia, el marketing ha saltado de las clínicas a los departamentos de recursos humanos. Una asociación empresarial firmó en noviembre un convenio con el Instituto Valenciano de la Infertilidad (IVI) para que las compañías asociadas dieran a sus empleadas descuentos del 10% en congelación, como quien da descuentos en un tratamiento dental. "Estas empresas se suman a la concienciación: a que la gente sepa que puede parar su reloj biológico", apunta Amparo Ruiz, directora del IVI. "Es importante conocer tu reserva ovárica y tomar decisiones. Queremos fomentarlo en la sociedad".

Mujer, congela tus óvulos: cómo crear una nueva necesidad

Iraga en Galicia, EGR en Madrid y el IVI en Valencia son tres de las 108 clínicas —contabilizadas por la Sociedad Española de Fertilidad, el organismo al que Sanidad delega el registro de datos de reproducción asistida— que ofrecen tratamientos de preservación de fertilidad en nuestro país. En los últimos meses se han lanzado a la caza de clientas: con publicidad en autobuses, eventos de 'afterwork', webs sobre cómo "frenar el paso del tiempo", campañas con 'influencers' y diagnósticos de fertilidad gratuitos, buscan ampliar su público potencial.

Las clínicas quieren que las mujeres jóvenes —cuanto más jóvenes, mejor— se enteren de que "sus óvulos se van a acabar", se hagan chequeos periódicos para ver cuántos les quedan y decidan si los congelan para cuando quieran, o puedan, ser madres.

Uno de los anuncios para atraer a jóvenes mujeres trabajadoras a estas clínicas.
Uno de los anuncios para atraer a jóvenes mujeres trabajadoras a estas clínicas.

"Es lo que intentamos", afirma Fulvia Mancini, directora médica de la Clínica EVA. "La mayoría de mujeres que vienen son, desafortunadamente, mayorcitas: de 38 a 40. Vienen porque no han encontrado pareja o se acaban de separar. Lo típico: te casas con 33, pero la pareja se rompe y qué hago, que se me pasa el arroz. La idea es que se haga cuando toca: antes de los 35, aunque lo recomendable es entre los 20 y los 26". La campaña de EVA —​que ya hizo una en 2015 con Paula Vázquez— ha contratado a cuatro jóvenes blogueras para divulgar sobre esta recién creada necesidad. Los precios oscilan entre los 1.500 y 3.000 euros más la cuota de mantenimiento anual.

¿Es este bombardeo una invitación del mercado a retrasar la maternidad, una consecuencia de una estructura social que envejece o el cóctel perfecto de ambas?

"Creo que está basado en el miedo: en internalizar la inseguridad sobre tu propio cuerpo", considera Patricia Merino, antropóloga y autora de 'Maternidad, Igualdad y Fraternidad', un ensayo sobre maternidad y políticas en España. "Consiguen que estés insegura de tus propias capacidades corporales. No digo que si tienes mala salud te hagas el chequeo, pero a las mujeres, que tenemos el poder de la reproducción, se nos mete miedo con dos fines: negocio y manipulación. La idea de que se normalice esta práctica es demencial: indica un desequilibrio muy gordo en la realidad de las mujeres y sus procesos reproductivos. Tu cuerpo está preparado para contener óvulos. Así lo que haces es pagar a unos señores que lo hagan en tu lugar".

Creo que está basado en el miedo: en internalizar la inseguridad sobre tu propio cuerpo

Aunque quienes llevan años promoviéndolo hablan de "revolución social" (por la libertad que supone 'comprar tiempo' antes de ser madre), los colectivos feministas se muestran escépticos. "Desde el punto de vista feminista, la concepción de que así controlas tu cuerpo es falsa", afirma Laura L. Ruiz, del grupo de feminismo de Artes Gráficas de CNT. "Son las empresas, que ya entran en tu cabeza con que pospongas tu maternidad".

"Nos dicen: empujáis a la gente a posponer la maternidad. ¡Todo lo contrario!", insisten desde el IVI. "Ojalá la gente tuviera hijos más joven. Pero no. Intentamos que sean previsoras".

Un negocio en alza

Los tratamientos de congelación de óvulos se han disparado en España en los últimos años y el negocio que los mueve también. Los últimos datos disponibles de la SEF indican que en 2014 se realizaron 3.601 punciones (la intervención para extraer óvulos) y en 2015, 4.577: un 27% más.

Aunque los datos no están desagregados (a veces las punciones son para tratamientos de fecundación in vitro, no para preservación) el coordinador del registro SEF, Fernando Prados Mondejar, confirma el aumento, que cuenta con otra arista: la mayoría de vitrificaciones en España son por motivos sociales (porque tienes trabajo y lo retrasas, o porque no lo tienes e igual) y no médicos (preservación de óvulos antes de someterse a quimioterapia), para los que originalmente se pensó. "En Europa hay menos tratamientos de preservación de fertilidad. Y suelen hacerse por operaciones médicas", apunta. "En España es al revés: la motivación social supera a la médica".

La flexibilidad de la legislación, la limitada cobertura pública (que solo costea el tratamiento por causa médica) y el retraso de la maternidad han impulsado la creación de empresas de reproducción asistida, que ahora suman a su cartera la congelación de óvulos. "El volumen de negocio agregado de los centros privados ha crecido continuadamente en los últimos años", recoge un informe sectorial de la consultora DBK "En 2016 alcanzó los 410 millones, un aumento del 5,1% respecto a 2015". La tendencia es que siga al alza.

Análisis de óvulos en una clínica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Panamá (Bienvenido Velasco / EFE)
Análisis de óvulos en una clínica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Panamá (Bienvenido Velasco / EFE)

"Hay varios motivos: uno es la legislación, permisiva en cuanto a técnicas. Otros países son más restrictivos. Y en la mayoría de países de nuestro entorno el sector público tiene más peso. Por eso florecen estas clínicas", continúa Prados. "En hospitales públicos es más complicado gestionar un banco de gametos: tendrían que hacer inversiones que superan sus presupuestos. En un centro privado es más fácil, porque se amortiza".

Empresas que ofrecen el tratamiento a sus empleadas

Si a Silvia le hubieran dicho hace años que su empresa le pagaba su congelación de óvulos, hubiera aceptado encantada. "Por supuesto", reconoce antes de añadir que "es una medida fabulosa. Por temas laborales no siempre puedes conciliar trabajo y vida personal. Vas alargando hasta que dices: o es ahora o no puede ser".

Silvia tiene hoy cuarenta años, una hija de cuatro y trabaja en Nunsys, una tecnológica de más de 350 personas que ofrece a sus empleadas (y mujeres de empleados) descuentos para congelar sus óvulos. Es una de las tres compañías españolas que firmaron el acuerdo con el IVI, junto a Caixa Popular y Arroz Dacsa. "Lo vi como oportunidad", reconoce Pilar Ortiz, directora de personas de la empresa, "pero la implanté junto a otras medidas. Ofrecer solo congelación de óvulos puede dar lugar a una mala interpretación".

Conscientes de las críticas que ha suscitado, las empresas hablan de ello con cautela. "La empleada es libre de cogerlo o no. Y es anónimo. Vi una noticia sobre si era un beneficio o abuso laboral y dije: ostras", continúa Ortiz. "Por eso cuando me lo comentaron, levanté la bandera: parece que la maternidad molesta. No lo percibo como invitación a retrasarla, quizá porque quiero ser mamá pero no ahora. Si estás en un momento personal o profesional en el que lo quieres dejar para el futuro, es una opción lícita. Elige por ti misma".

Óvulos vitrificados en el IVI. (EFE)
Óvulos vitrificados en el IVI. (EFE)

Aunque durante los primeros años del tratamiento el perfil de la mujer que acudía era el de trabajadora que prioriza su carrera, las clínicas indican que está cambiando. "No es solo el trabajo. Es también el no trabajo", afirman en el IVI. "Antes eran exclusivamente mujeres que priorizaban su carrera, por elección o porque temían que, si no, no llegarían alto. Ahora hay otros perfiles: opositoras a Policía, bailarinas, gimnastas o deportistas de élite. Y gente que al contrario: no tiene trabajo estable y no se puede quedar embarazada. Se plantean la maternidad para cuando tengan una vida más estable. Al final, por menos de lo que cuesta un coche puedes congelar tus óvulos".

Los analistas del mercado apuntan al retraso de la maternidad como fortaleza para hacer negocio con ella. España es el país europeo que más sufre el drama de la natalidad: tenemos la menor tasa de fertilidad de Europa (1,34 hijos por mujer) y somos de los que más esperamos a tener el primero: la mayoría de las madres lo hacen con más de 30 años y el 6,6% lo hace a partir de los 40. La estructura social para que las clínicas prosperen es perfecta.

Cuando me lo comentaron, levanté la bandera: parece que la maternidad molesta

"Te dan una solución porque la sociedad te envía el mensaje de que es difícil ser madre. Si triunfas, porque triunfas. Y si eres precario, porque lo eres. Es curioso que Reino Unido, un país con más población, tenga menores cifras de congelación de óvulos [1.173 en 2016]. Eso explica, uno, el marketing de estas clínicas", apuntala Merino. "Y, dos, la situación de muchas mujeres que no pueden tener hijos. Las cifras hablan de eso. Algo falla: una sociedad sana debería tener condiciones estructurales que permitan que la gente pueda reproducirse a la edad que le toque. Pero algo va mal si las mujeres se reproducen a los cuarenta y pico años. Nuestras políticas para la crianza son malas, no hay inversión ni ayudas".

"Hay un 'quiero ser madre, pero no tengo las circunstancias sociales para conseguirlo y la preservación está en el horizonte'. Por eso los profesionales nos encontramos con pacientes que vienen a vitrificar cuando no tienen fertilidad. Es una pescadilla que se muerde la cola", concluyen desde la SEF. "Pero lo que más influye, con diferencia, es la estructura social y laboral de nuestro país. Las parejas cada vez se lo plantean más tarde: terminan su formación académica, empiezan a trabajar, haces un máster, otro máster, te colocas de cualquier cosa unos años... Las clínicas, únicamente, responden a esto".

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