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España envía lanzagranadas y munición, pero Ucrania necesita otro armamento clave
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LOS COMBATES SERÁN EN ENTORNO URBANO

España envía lanzagranadas y munición, pero Ucrania necesita otro armamento clave

Cualquier dotación es importante, pero ahora es casi más importante enviar justo lo que los combatientes ucranianos necesitan para frenar la invasión rusa. Y la aportación española ayuda, pero no es suficiente

Foto: C-C90-CR. (Instalaza)
C-C90-CR. (Instalaza)
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El presidente Sánchez aseguró hace unos días que España no enviaría material militar a las tropas ucranianas. Sin embargo, este miércoles rectificó su postura al afirmar de manera tajante que se iban a suministrar "armas ofensivas". Esta rectificación se ha materializado con el envío de más de 1.000 lanzagranadas y abundante munición a los combatientes ucranianos. Cualquier dotación es importante, pero ahora es casi más importante enviar justo lo que los combatientes ucranianos necesitan para frenar la invasión rusa. Y la aportación española ayuda, pero no es suficiente.

La situación en Ucrania es preocupante. En inferioridad de condiciones, sin superioridad aérea y con escasa artillería, combaten a la desesperada. Emboscadas, ataques sorpresa y hostigamiento a las tropas invasoras van a ser sus mejores bazas. Y pueden dar resultado, al menos para retrasar el avance ruso y ganar un tiempo precioso. Lo peor es que el escenario de los próximos combates va a ser un entorno urbano, algo muy complejo donde irremediablemente se va a generar destrucción y pérdida de vidas tanto militares como civiles.

Foto: Tupolev Tu-160. (Vitaly Kuzmin)

Lo ideal para los ucranianos serían dos elementos clave: armas contracarro y misiles antiaéreos del tipo MANPAD, ambos de modelos ligeros y a ser posible, sencillos de manejar. El problema es que el envío de cualquier tipo de material es urgente y esto, sin duda, ha sido uno de los factores que se han tenido en cuenta a la hora de ver qué se envía desde España. Además de munición y ametralladoras, si hay algo sencillo de manejar, fácil de transportar y que nuestro Ejército tenga en abundancia, es el C-90.

Lanzagranadas C-90: lo ideal

El envío de los lanzagranadas C-90-CR es una decisión acertada y tomada con sentido común. Se trata de un arma polivalente, pero con suficiente eficacia contra vehículos blindados e, incluso, contra carros de combate, siempre que se utilice de manera adecuada. Esta arma, que se define como “lanzagranadas”, no se debe confundir con un misil contracarro porque no lo es, aunque puede ser muy útil en esas funciones según el tipo de su proyectil.

El C-90 es un sistema de calibre 90 mm del tipo RPG (Rocket-Propelled Grenade), ligero y muy sencillo de manejar, pues apenas se necesita adiestramiento para tener éxito. Consta de un tubo lanzador de algo menos de un metro de longitud (muy reducido) con el proyectil en su interior. Es de un solo uso y, una vez disparado, el tubo lanzador es desechable. En su interior se aloja la granada o proyectil, que es propulsado por cohete, pero apenas genera retroceso en su lanzamiento, lo que permite que sea disparado desde el hombro por cualquier soldado.

Foto: Cazas rusos Sukhoi-27.

Una de sus grandes virtudes es su bajo peso; el conjunto tan solo alcanza los 5,3 kilogramos, siendo el más ligero del mundo. La granada puede ser de varios tipos, cada una especializada para un objetivo concreto, y viene integrada en el tubo lanzador, formando un conjunto listo para su empleo inmediato. Las que España utiliza son las denominadas RB, AM y BK.

La primera (RB) es la más interesante para Ucrania. Se trata de un proyectil perforante con cabeza de carga hueca, capaz de agujerear 500 mm de acero homogéneo. Su alcance eficaz para atacar un vehículo es de unos 350 metros y, como la penetración no es cinética —como los proyectiles perforantes o ‘flecha’ de los carros de combate—, sino por el efecto del explosivo al detonar contra el blanco, puede penetrar el blindaje incluso a la máxima distancia.

Por su parte, el tipo AM es un ‘multipropósito’ con carga de fragmentación, útil contra objetivos no protegidos como vehículos no blindados. Su alcance eficaz contra un blanco puntual (un vehículo, por ejemplo) es de 350 metros, pero contra un objetivo de mayor tamaño (centro de mando, soldados agrupados, etcétera) alcanza los 700. Por último, la versión BK es especial contra posiciones fortificadas. Su proyectil perfora 300 mm de hormigón a una distancia de 300 metros.

El conjunto no utiliza ni baterías ni nada eléctrico, por lo que su almacenamiento y uso no plantea complicación alguna ni necesita preparación previa. Su sistema de puntería se basa en un sencillo visor óptico de dos aumentos que también es desechable. Su empleo no puede ser más fácil. Tras retirar los protectores delantero y trasero, se despliega el visor y el mecanismo de tiro, donde se encuentra un pulsador de armado que activa el mecanismo pirotécnico y que, a su vez, lanza el proyectil al apretar el botón de disparo. Todo en cuestión de segundos.

Los C-90 los fabrica la empresa española Instalaza y su bajo coste, entre 5.000 y 6.000 €, hace que sea muy interesante y explica su éxito comercial, al haberse vendido a ocho países, incluidos España e Italia.

Foto: Transportes de tropas rusos MT-LB abandonados. (Ukrainian MoD)

Pese a todo ello, no es el arma definitiva. No se puede comparar con un misil contracarro, ni en alcance, ni en precisión, ni en penetración. Tampoco en coste. Pero puede ser letal para un blindado de infantería, como los MT-LB, BTR-80 e incluso los BMP-2 y BMP-3, disparando a unos 300 metros. Otra cosa es un carro de combate. A estos habrá que combatirles desde cerca para asegurar que el proyectil impacta en una de las zonas menos protegidas, como el tren de rodaje, laterales o parte trasera.

La granada no lleva ningún sistema de guiado, por lo que se lanza hacia donde el soldado apunta a través de su visor óptico. Por eso, aunque el poder de penetración es prácticamente el mismo a corta distancia que en su máximo alcance eficaz, interesa utilizarlo desde cerca pues se obtiene mayor precisión en el disparo.

Foto: Helicóptero ruso K-52M disparando bengalas.

En cualquier caso y en las condiciones en las que se combate, con emboscadas en zonas boscosas o núcleos urbanos, puede ser un elemento ideal incluso contra los grandes blindados. No es útil si se dispara a las partes más protegidas, sobre todo si tienen blindaje reactivo, pero un carro siempre tiene vulnerabilidades y se le pueden dañar elementos muy importantes, como sus ópticas, o dejarle inmovilizado si se ataca a su tren de rodaje.

En estas situaciones y si se trata de combate urbano, los 1.370 lanzagranadas pueden suponer una amenaza muy relevante. En un combate cerrado contra infantería, si un carro de combate pierde sus elementos de visión, sufre daños o se ve acosado por múltiples impactos —por no hablar de si queda inmovilizado— puede estar casi perdido y, si la tripulación no está muy bien entrenada y con la moral alta, lo normal es que lo abandonen.

¿Había otras alternativas?

Las hay, pero no resultarían idóneas. Instalaza también fabrica otro lanzagranadas, más sofisticado, aunque también ligero. Se trata del Alcotán, un sistema de lanzagranadas de 100 mm con óptica VOSEL de más prestaciones y reutilizable. España lo tiene incorporado a su arsenal y se obtienen con él unos magníficos resultados; es bastante más preciso y letal, pero tiene el inconveniente de que requiere de un adiestramiento mínimo para que el soldado lo pueda utilizar. Ese adiestramiento ahora es imposible de facilitar a Ucrania, por lo que no tendría mucho sentido enviar estos equipos.

Aparte, el Ejército de Tierra emplea un buen material contracarro. Dispone de dos tipos de misiles, uno de procedencia norteamericana y otro israelí. El americano es el misil BGM-71 TOW. Se trata de un misil de buenas prestaciones, aunque ya está superado por otros modelos más modernos. Su diseño es de finales de los 60 y desde los 70 ha servido y aún lo hace en muchas fuerzas armadas.

placeholder Lanzagranadas Alcotán C-100. (Instalaza)
Lanzagranadas Alcotán C-100. (Instalaza)

El israelí es el misil Spike de la firma Rafael, en sus versiones ER y LR. Es uno de los mejores misiles contracarro del mundo, con gran alcance (hasta 8.000 metros en las versiones LR) y dotado de cabeza con ojivas en tándem, ideales contra los más modernos blindajes reactivos. Es similar al americano Javelin, aunque, según muchos expertos, el israelí obtiene mejores resultados.

El problema es que este tipo de misiles requieren de lanzadores y, sobre todo, un gran adiestramiento por parte de los operadores. Por ello, todos disponen de simuladores para el entrenamiento. Hay que tener en cuenta que norteamericanos y británicos, a la vez que enviaban material, los misiles Javelin y NLOW, desplazaron instructores que adiestraron a las tropas ucranianas. Ahora eso ya no es posible, por lo que no es apropiado el envío de este tipo de material.

placeholder Lanzador de misiles Spike. (Juanjo Fernández)
Lanzador de misiles Spike. (Juanjo Fernández)

Las otras armas que serían muy interesantes para Ucrania son los misiles antiaéreos ligeros, sobre todo los de fácil manejo y con posibilidad de dispararse desde el hombro del soldado, los conocidos MANPADS (Man-Portable Air-Defense System). Estos misiles se guían por medio de un buscador o sensor IR (infrarrojo) que detecta el foco de calor de la aeronave enemiga y dirige el misil hacia ella. Suelen ser sensibles —según el modelo y la eficacia del buscador— a las contramedidas como las bengalas, pero no dejan de ser algo muy peligroso para aviones y helicópteros a baja cota.

De este tipo son, por ejemplo, los misiles de fabricación rusa 9K38 Igla, de los que Ucrania ya dispone en buenas cantidades y que, aunque no son lo mejor del mercado y Rusia ya los está reemplazando, sirvieron para derribar varios helicópteros en el sangriento asalto al aeropuerto Antonov en Hostomel. Del mismo tipo son los GROM-M Piorun de fabricación polaca y guiado infrarrojo, que han llegado a Ucrania en grandes cantidades, fáciles de manejar y con un alcance de poco más de seis kilómetros.

España, sin embargo, no dispone de ninguno de estos misiles y los que utiliza, los Mistral, de fabricación francesa y guiado infrarrojo, plantean el mismo problema que los misiles contracarro: utilizan lanzadores y precisan de un importante adiestramiento para su manejo, por lo que tampoco sería buena idea su envío. El resto del material que se va a suministrar, 700.000 cartuchos de munición y ametralladoras ligeras, suponen un valioso aporte. Servirán para ganar tiempo, pero, desgraciadamente, no cambiarán el balance de fuerzas.

El presidente Sánchez aseguró hace unos días que España no enviaría material militar a las tropas ucranianas. Sin embargo, este miércoles rectificó su postura al afirmar de manera tajante que se iban a suministrar "armas ofensivas". Esta rectificación se ha materializado con el envío de más de 1.000 lanzagranadas y abundante munición a los combatientes ucranianos. Cualquier dotación es importante, pero ahora es casi más importante enviar justo lo que los combatientes ucranianos necesitan para frenar la invasión rusa. Y la aportación española ayuda, pero no es suficiente.

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