Llegan las fragatas españolas F-110: luces y sombras de un proyecto naval millonario
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Su construcción arranca en marzo de 2022

Llegan las fragatas españolas F-110: luces y sombras de un proyecto naval millonario

Navantia comenzará la construcción de las nuevas fragatas en marzo de 2022. Se trata de un contrato millonario con muchas luces y algunas sombras en el que todavía pueden producirse giros inesperados

placeholder Foto: La fragata actual F-104 Méndez Núñez. (Juanjo Fernández)
La fragata actual F-104 Méndez Núñez. (Juanjo Fernández)

La Armada española afronta un futuro inmediato con muchas necesidades y demasiadas prioridades. Una de ellas, el submarino S-80, ya ha arrancado y marcha según lo previsto, aunque arrastra retrasos y polémica. Otra, como es el futuro de la aviación naval, sigue rodeado de incógnitas. Sin embargo, esta semana se ha aclarado el camino de otro de los grandes programas navales, el de las fragatas F-110. Navantia comenzará su construcción en Ferrol en marzo de 2022. Se trata de un contrato millonario con muchas luces y algunas sombras en el que todavía pueden producirse giros inesperados

Navantia arrancará así la construcción de los cinco modernos buques de diseño nacional, de los que el primero se entregará en febrero de 2027 y en los que se invertirán más de 4.300 millones de euros en más de 10 años. El programa de construcción de esta nueva serie de fragatas se empezó a fraguar poco después del 2000. La necesidad de un nuevo buque de superficie era algo evidente toda vez que el modelo más antiguo hoy en servicio, las fragatas de las F-80 clase "Santa María", deberían estar reemplazadas no más allá de 2025. Ahora se ha conseguido lo más difícil, poner fecha de arranque definitiva. Pero quedan flecos importantes, como concretar la participación de Indra, que puede añadir dolores de cabeza inesperados.

Foto: El portaaviones USS Ronald Reagan y el destructor USS Milius. (EFE)

Las especificaciones de las nuevas fragatas, que se empezaron a definir en 2010, establecían los nuevos buques con un desplazamiento superior a las 6.000 toneladas y una eslora de 145 m. Si las comparamos en cuanto a tamaño con los buques de escolta actuales, serán más grandes y potentes que las F-80, pues estas desplazan unas 4.000 toneladas y tienen una eslora de casi 138 m, pero serán muy similares a las F-100 clase "Álvaro de Bazán”. Todas estas cifras tienen una explicación.

Cambio de concepto

Los buques, como todos los desarrollos militares, han de adaptarse a las necesidades estratégicas de su momento y estas, como sabemos, son siempre cambiantes. Cuando se planteó fabricar las F-80, la amenaza era submarina y su diseño, en origen norteamericano, respondía a un buque barato, fácil de fabricar en gran número y con buena capacidad para la guerra ASW (antisubmarina).

placeholder Imagen artística de las futuras F-110. (Navantia)
Imagen artística de las futuras F-110. (Navantia)

Cuando tocó reemplazar a las F-70 (hablamos de los años 2000) la amenaza pasó a ser aérea por lo que (con acierto) el diseño de las F-100 se orientó a esta amenaza dotándolas del mejor sistema existente, el AEGIS. Con el tiempo, las F-80 han ido perdiendo sus capacidades antisubmarinas pues su sonar remolcado, el célebre TACTAS diseñado para actuar en el océano, no era muy útil en aguas costeras y a la mayoría de estas fragatas incluso se les desmontó dicho sonar, lo que contribuyó aún más a dejar muy en precario la capacidad ASW de la Armada.

¿Cuáles son hoy las amenazas? Sería la pregunta a hacerse para establecer las capacidades de los nuevos buques y la respuesta no es sencilla. Por un lado y como corresponde a un escolta de superficie, debe estar preparado para un escenario de guerra convencional y proteger las unidades 'valiosas' a las que defiende. Por otro lado, la amenaza aérea sigue vigente con más y mejores elementos de ataque, no solo aviones, sino drones y misiles cada vez más evolucionados. También es una realidad el enorme incremento de la amenaza submarina y el hecho de que ya está casi al alcance de cualquiera y tampoco hay que olvidar que muchos de los escenarios donde la Armada se ha desempeñado en los últimos años son de guerra asimétrica y lucha contra piratería.

Buen equilibrio de capacidades

Si metemos todo lo anterior en una coctelera, el resultado no es otro que el de un buque multipropósito, cuya clave es tener un buen equilibrio de capacidades. En este sentido la F-110 parece haberlo conseguido. Para su faceta de guerra de superficie dispondrá de dos montajes cuádruples para misiles antibuque RGM-84 Harpoon, unos magníficos misiles con los que la Armada tiene gran experiencia y de los que ya se integrará el moderno Bloque II, una versión con diversos modos de guiado (GPS entre ellos) y con capacidad para atacar objetivos terrestres, aunque más limitada que los misiles de crucero, los famosos Tomahawk, que podrían instalarse si se decidiera su adquisición.

Este armamento se complementa con un cañón de 5'' (127 mm) Leonardo 127/64 LW en un montaje en la proa, dos montajes de 30 mm automatizados y con posibilidad de utilizar munición “air-burst”, un tipo de proyectiles de fragmentación muy eficaces contra misiles, helicópteros y drones a corta distancia, y cuatro estaciones RWS (estaciones remotas con armas ligeras), dos a proa y dos a popa, que bien podrían ser montajes Escribano Sentinel 2.0, lo que dotará a estas fragatas de un armamento completo a diferencia de los buques actuales.

placeholder La fragata Canarias (F-86) durante la Operación SOPHIA. (Juanjo Fernández)
La fragata Canarias (F-86) durante la Operación SOPHIA. (Juanjo Fernández)

Para la lucha antisubmarina dispondrá de sistemas de la firma francesa Thales, un conjunto o 'suite' de equipos formados por sonar de casco UMS-4110 (BlueMaster), sonar remolcado CAPTAS 4 (el elemento más importante) y el sistema LAMPS, Light Airborne Multipurpose System, cuya principal característica es la sincronización entre el barco y un helicóptero mediante un enlace de datos permanente y en tiempo real.

Este es un aspecto muy relevante, pues significa que la Armada no va a renunciar a la capacidad (que marca una diferencia) de trabajar con el LAMPS. De momento, se montarán equipos para trabajar en la banda "Charlie", lo que permitirá operar con los actuales helicópteros SH-60B y MH-60R, pero con posibilidad de hacer un 'upgrade' a equipos que utilicen la banda "Ku", lo que permitiría sacar el máximo rendimiento con los MH-60R si se materializa su adquisición. Por último, contará con torpedos Mk-45 / Mk-46 y defensas tipo NIXIE o de señuelos lanzables.

Para la guerra antiaérea contará con el sistema Aegis, que será la base del sistema de combate del buque, el nacional Scomba, con radar AN/SPY-7(V)2 de Lockheed Martin y radar de control de tiro AN/SPG-62 de Rytheon, ambos de lo mejor del momento. Como armas se utilizarán misiles antiaéreos SM-2MR Bloque IIIA (RIM-66M-2) y RIM-162 ESSM, ya en uso con posibilidad a futuro de utilizar SM-3 y SM-6, que se dispondrán en un lanzador vertical VLS de 16 celdas.

Dispondrá de hangar y cubierta de vuelo para operar con 2 helicópteros NH-90 HSPN o MH-60R (el que llegue de ambos) así como UAV no tripulados. Por último, para su carácter multipropósito contará con un módulo configurable según el tipo de misión para operar con equipos de Operaciones Especiales, acciones humanitarias, etc.

Innovación y producto nacional

La electrónica será de primera, mucha de ella integrada en el mástil, que se considera un elemento clave pues reduce mucho el eco de radar del buque, dificultando su localización. El denominado "mástil integrado" englobará el radar principal, radar de superficie Prisma-25X, sistema de búsqueda y seguimiento IRST, comunicaciones, sistema IFF (identificación amigo / enemigo), guerra electrónica y sistemas de ayuda a navegación de aeronaves, entre otros.

placeholder Infografía sobre la idea del 'Gemelo Digital'. (Navantia)
Infografía sobre la idea del 'Gemelo Digital'. (Navantia)

La industria nacional tiene mucho que decir. Por un lado, Indra es, tras Navantia, el principal contratista. Esta empresa participa junto a Lockheed Martin en el radar principal que consta de cuatro antenas planas. También es responsable del sistema IRST i110 y del sistema de detección de amenazas, desarrollado con la española Tecnobit. Otros elementos son el IFF que trabaja en Modo 5 y S y por último los sistemas de guerra electrónica y defensas tipo DIRCM, que ciegan los misiles de guiado infrarrojo.

Navantia, como responsable final, se encargará de la fabricación, de la integración de todos los sistemas (que no es poco) y de determinados sistemas propios. En la construcción de las F-100 se aplicará por vez primera el concepto que la empresa denomina "Astillero 4.0" o "astillero digital" y cuya más visible expresión es el denominado "Gemelo Digital". Simplificando, esta idea se basa en realizar un modelo virtual del buque en el que se van integrando datos de funcionamiento, averías, estado de elementos y piezas, etc. que se monitorizan y replican digitalmente. Esto permite gestionar recambios, predecir averías y simplificar mantenimientos, además de tener un exhaustivo control del estado del buque desde tierra.

Las sombras

No todo el programa es un mar en calma. En primer lugar, arrastra un retraso de varios años, debido como siempre a decisiones que se posponen, crisis económicas y falta de compromiso político. Este buque, al menos su primera unidad la F-111 Bonifaz, ya debería estar navegando y sirviendo de escaparate a posibles clientes mundiales de las capacidades y desarrollos de una industria nacional que opta a vender buques.

Esto no podemos decir que haya sido la causa de pérdida de contratos, pero desde luego no ha ayudado. Además, compromete la vida útil de las F-80, que deberá estirarse cuando otros usuarios ya las han retirado y que las F-100 lleguen a su final de ciclo sin reemplazo, lo que obligará casi seguro a llevar a cabo algún plan de modernización o alargamiento de vida.

Foto: El USS Zumwalt en pruebas. (US Navy)

En el terreno empresarial, han surgido noticias recientes sobre una posible ruptura de colaboración entre Indra y Lockheed Martin, lo que podría suponer para la española un duro golpe que le dejase fuera del elemento clave del buque, el radar principal, de cuyas antenas se iba a encargar. Este hecho no está confirmado y probablemente se dará la batalla por mantener un acuerdo firmado hace ya dos años.

También se ha criticado bastante el hecho de que el lanzador vertical de misiles VLS disponga de tan solo 16 celdas, un número muy pequeño si lo comparamos con otros buques similares. Esto se ha justificado con varios argumentos, desde el hecho de que para la guerra antiaérea ya se cuenta con las F-100 hasta análisis realizados por expertos que demuestran que, en operaciones reales, el número de misiles utilizados no justifica lanzadores mucho más grandes. En todo esto hay que tener en cuenta que estos buques escolta deben estar preparados para lo probable y lo posible y nadie sabe en qué escenario nos vamos a encontrar dentro de una o dos décadas, por lo que, si bien el VLS hoy parece suficiente, puede que hubiese sido buena decisión haberle hecho un poco más grande.

La Armada española afronta un futuro inmediato con muchas necesidades y demasiadas prioridades. Una de ellas, el submarino S-80, ya ha arrancado y marcha según lo previsto, aunque arrastra retrasos y polémica. Otra, como es el futuro de la aviación naval, sigue rodeado de incógnitas. Sin embargo, esta semana se ha aclarado el camino de otro de los grandes programas navales, el de las fragatas F-110. Navantia comenzará su construcción en Ferrol en marzo de 2022. Se trata de un contrato millonario con muchas luces y algunas sombras en el que todavía pueden producirse giros inesperados

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