Retrasos e incógnitas: la polémica compra de España de helicópteros antisubmarinos
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La obsolescencia acorrala a la Armada

Retrasos e incógnitas: la polémica compra de España de helicópteros antisubmarinos

Las complicaciones del nuevo modelo europeo que debería servir para renovar los vehículos de la Armada hace que las Fuerzas Armadas tengan que buscar una solución al límite

placeholder Foto: SH-60B en la cubierta del la Fragata Blas de Lezo F-103. (Foto: Flickr/Armada Española)
SH-60B en la cubierta del la Fragata Blas de Lezo F-103. (Foto: Flickr/Armada Española)

La Flotilla de Aeronaves que aglutina el elemento aéreo de la Armada española, pasa por momentos críticos donde buena parte de su material (por no decir todo o casi todo) ha alcanzado el final de su vida útil de manera simultánea. En lo tocante a helicópteros antisubmarinos el tema es dramático. Su relevo, el NH-90 naval, ya casi debería estar en la Flotilla, pero las últimas noticias dicen que es probable que no sea hasta 2035 que llegue y lo hará con dudas. El helicóptero europeo está teniendo problemas y más y más retrasos, por lo que España vive una situación límite y ha obligado a la Armada a mover ficha en favor de lo conocido y probado: el MH-60R.

La Armada española no está en uno de sus mejores momentos. Si bien el panorama a futuro en cuanto a buques parece definido pese a los retrasos, no ocurre lo mismo con su aviación naval. Con sus dificultades al principio, pero con rapidez y decisión, nuestra marina de guerra se empezó a dotar y a operar con medios aéreos. En algunos aspectos, como en la utilización de aviones de aterrizaje vertical, fue pionera y otras marinas del mundo aprendieron de la nuestra. Pero la falta de renovación de material y las innumerables dudas alrededor de ello, están poniendo contra las cuerdas su operatividad aérea y el problema está enredado a falta de movimientos 'in extremis'.

Foto: Aviones F-18 del Ala 15. (Juanjo Fernández)

Lucha ASW bajo mínimos

Si hacemos memoria, no hace tantos años que la Armada contaba con una escuadrilla dedicada a tareas antisubmarinas formada por el (entonces) extraordinario helicóptero SH-3D Sea King, cuya primera unidad llegó en 1966 y que disponía de sonar ‘calable’. Este es un tipo de sonar que se lleva a bordo y que se sumerge en el agua mediante un cable que se baja desde el propio helicóptero. Con esto se escucha y localiza al posible submarino. En paralelo se empezó a operar a partir de 1988 con el SH-60, que dispone de lanzador de sonoboyas. A estos medios se unía la capacidad antisubmarina de las (entonces) modernas fragatas F-80 clase ‘Santa María’, que contaban con el eficaz sonar remolcado TACTAS.

El panorama actual es bien distinto. Los Sea King hace años perdieron su capacidad ASW al desmontarse sus equipos y ser reconvertidos a helicópteros de transporte. El sonar TACTAS era un modelo muy bueno en su día, pero diseñado durante la Guerra Fría para detectar grandes submarinos en aguas oceánicas, no es tan eficaz (antigüedad aparte) en aguas poco profundas y contra submarinos convencionales, por lo que ya no se usa e incluso se ha retirado de algunas de las F-80.

placeholder Colocando sonoboyas en uno de los SH-60B de la Décima Escuadrilla (Foto: Armada Española)
Colocando sonoboyas en uno de los SH-60B de la Décima Escuadrilla (Foto: Armada Española)

A la pérdida de capacidad ASW de estos helicópteros y la retirada del sonar TACTAS, se une la baja inminente de los aviones de patrulla marítima P-3 Orion del Ejército del Aire, una de cuyas misiones es también la de lucha ASW y para ello cuentan con sonoboyas, detector de anomalías magnéticas ‘MAD’ y torpedos, algo que no tienen los CN-235 VIGMA que tomarán alguna de sus funciones. ¿Qué queda contra los sumergibles?

Realmente medios demasiado escasos. Solo se podrían utilizar los SH-60 con sus sonoboyas y los sonares de casco de buques, que no tienen las ventajas de uno remolcado, que permite liberarse de los ruidos propios del buque y, además, escuchar a profundidades variables. Esto es algo fundamental dado que el mar se estratifica en capas de diferente presión y temperatura, donde una emisión acústica como la de un sonar, se propaga de forma diferente.

Los SH-60 Seahawk actuales

El helicóptero SH-60 es un derivado del famoso Sikorsky UH-60 Black Hawk. Nació para la guerra naval y se diseñó para él una versión avanzada del sistema LAMPS (Light Airborne Multi-Purpose System), un conjunto de equipos para guerra antisubmarina y de superficie con la particularidad de actuar en perfecta conjunción con fragatas y destructores. En España se adquieren los 6 primeros SH-60B (del Bloque 0) en 1988 para utilizarse con las seis fragatas clase ‘Santa María’.

El resultado fue un éxito total. Las capacidades del helicóptero y del buque eran elevadas, pero juntos, actuando con el sistema LAMPS Mk III y con enlace DATA LINK, sus capacidades se incrementaban exponencialmente. Ese sistema y el enlace de datos, permitía actuaciones tácticas impensables unos años atrás, como el hecho de que desde el buque se viera en tiempo real todo lo que captaban los sensores del helicóptero, lanzado a más de 100 millas náuticas del buque (más de 185 km) y controlando una superficie de más de 320 millas náuticas de diámetro. Eran unas capacidades que pocas armadas del mundo tenían.

placeholder Reabastecimiento en vuelo de nuestro helicóptero SH-60B con la Fragata Santa María. (Foto: Armada Española)
Reabastecimiento en vuelo de nuestro helicóptero SH-60B con la Fragata Santa María. (Foto: Armada Española)

Con posterioridad se recibieron otras seis unidades en 2002. Eran SH-60 B Bloque 1, con varias mejoras, por lo que de inmediato se inició un proceso de modernización de las seis primeras que finalizó con todos los helicópteros de la escuadrilla homogeneizados al estándar Bloque 1. Adicionalmente y con la integración de armamento (misiles Hellfire y Penguin) y determinados sistemas, se evolucionó de manera simultánea a la versión actual que se denomina SH-60B Bloque 1 Core B.

¿Dónde está el NH-90?

Sobre el papel la Armada esperaba contar con 28 helicópteros NH-90 navales, 15 para utilización antisubmarina, que sería la versión NFH (NATO Frigate Helicopter) y 13 para transporte naval de la versión MSPT (Maritime Spain Transport). Si bien el modelo para uso terrestre o TTH está ya en activo y en España ya lo utiliza el Ejército, no se puede decir lo mismo del naval.

Con sus pegas, como todo en sus inicios, la versión terrestre está funcionando bien, pero de la naval todo son problemas. Francia y Bélgica, por ejemplo, que ya han probado sus versiones navales, han mostrado un fuerte descontento y los holandeses han advertido de “importantes problemas de corrosión”. En general, lo cierto es que el programa NH-90 acumula retrasos e incidencias por todos lados.

placeholder Helicóptero NH-90 de las Fuerzas Armadas alemanas. (Foto: Reuters)
Helicóptero NH-90 de las Fuerzas Armadas alemanas. (Foto: Reuters)

La Armada pidió detalles específicos para sus helicópteros navales, serían la instalación de supresores de infrarrojos en las toberas de turbinas (minimizan la imagen térmica), rotor y puro de cola con plegado automático y tren de aterrizaje reforzado. El problema es que no se sabe cuándo y cómo llegará. Por eso el AJEMA, Almirante General Teodoro López, máximo responsable de la Armada, dijo en junio de este año durante unas conferencias que “no se puede estar 15 años sin helicópteros”.

Hay una solución provisional

Ante este problema y sin solución aparente, la Armada ha movido ficha y tiene todo preparado para realizar una adquisición por 8 helicópteros norteamericanos MH-60R con capacidad para guerra antisubmarina y de superficie. La operación, por supuesto pendiente de la aprobación ‘política’, no es una minucia. Los helicópteros serían nuevos de fábrica, de un lote que la US Navy canceló por los recortes en sus programas navales.

placeholder MH-60R con su sonar desplegado. (Foto: Lockheed Martin)
MH-60R con su sonar desplegado. (Foto: Lockheed Martin)

Ese modelo es lo último que tiene la US Navy para ese tipo de misiones y sus capacidades multiplican a las de los viejos SH-60B actuales. En términos económicos estamos hablando de una adquisición por un valor próximo a los 400 millones de dólares, a unos 45 millones cada ejemplar más recambios. Algo más si se adquieren otros complementos.

Los ‘Romeo’ ya se sabía que es un helicóptero caro, aun así por debajo del precio de los NH-90. No solo reemplazan a los SH-60B, van mucho más allá. Disponen de sónar calable y de sonoboyas, lo que supone una enorme ventaja. Además, mantienen las capacidades de guerra de superficie con sistemas mucho más modernos. Dispone de cabina avanzada ‘glass cockpit’, es decir totalmente digital, e integra alertadores de misiles AN/AAR-47. Sobre todo, el conjunto de sus sistemas tácticos fundamentales, radar, FLIR y procesadores de sonoboyas, suponen un gran avance frente a los viejos ‘Bravo’.

placeholder Diferencias notorias. Arriba cabina analógica de un SH-60B español. Abajo el glass cocpit de un MH-60R de la US Navy (Fotos Armada)
Diferencias notorias. Arriba cabina analógica de un SH-60B español. Abajo el glass cocpit de un MH-60R de la US Navy (Fotos Armada)

En paralelo la Armada está adquiriendo 8 helicópteros SH-60F de segunda mano (más dos como fuente de recambios), pero reacondicionados y con un buen potencial. Estos helicópteros son versiones utilitarias con su interior adaptado para transporte, de los que por ahora tan solo hay dos reemplazando a los Sea King.

Hay más ventajas adicionales. Aunque más modernos, los ‘Romeo’ y los ‘Bravo’ no dejan de ser el mismo helicóptero. La conversión de pilotos y especialistas al nuevo modelo va a ser infinitamente más sencilla que a uno nuevo como sería el NH-90. Los misiles Hellfire y Penguin se podrán seguir utilizando sin más y la integración de los sistemas de buque y helicóptero está garantizada. También habría ahorro al pasar de dos modelos (SH-60B y Sea King) a la familia SH-60B, MH-60F y MH-60R.

Con todo esto, todo apunta a que la compra sería un buen negocio, pero lo que preocupa es que, si se ha tenido que llegar a tomar una decisión como esta, es que la situación se encuentra peor de lo que parece. Y esto nos da idea de que la otrora magnífica y avanzada Décima Escuadrilla que utiliza los Seahawk, está en horas muy bajas. Seis de los helicópteros tienen 32 años, los otros seis 18.

placeholder Imagen del primer MH-60F de transporte en la plataforma de la Base de Rota (Juanjo Fernández)
Imagen del primer MH-60F de transporte en la plataforma de la Base de Rota (Juanjo Fernández)

Los FLIR (la ‘bola’ situada en el morro y que aglutina los sensores optrónicos) son muy delicados y se deben reparar en Estados Unidos. Se adquirieron no menos de 8 y hace años que la US Navy ya no los repara, pues cambió al modelo superior actual. ¿Cuántos quedan operativos? Sin el FLIR no es posible lanzar misiles Hellfire y si no se pone remedio, podría llegar un momento en el que habría misiles que no se podrían utilizar.

Lo mismo se puede decir de los procesadores de sonoboyas, cerebro de la lucha ASW, de los que seguro muchos están fuera de servicio. Pero además, los nuevos modelos de sonoboyas digitales activas (DICASS) no se pueden controlar con los procesadores de los ‘Bravo’, por lo que su capacidad de lucha ASW queda muy mermada. No se trata de un problema de mantenimiento, pues el realizado por la Escuadrilla (cero accidentes en su historia) solo se puede calificar como modélico. Es un problema de lo de siempre: recursos.

La situación es preocupante, pero tiene remedio. Lo que nos debería inquietar es que se esté llegando, en un aspecto tan importante como la lucha antisubmarina y la capacidad aeronaval de la Armada, a un punto tan crítico en el casi se obligue a tomar este tipo de decisiones. Y no se trata de un caso único en el contexto de nuestras Fuerzas Armadas.

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