Primera parada al Elíseo, la City: cómo Zemmour busca el dinero de las élites del Brexit
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Primera parada al Elíseo, la City: cómo Zemmour busca el dinero de las élites del Brexit

El tertuliano ultraconservador, xenófobo y homófobo confeso ha confirmado su candidatura a las presidenciales franceses y está segundo en intención de voto

Foto: Zemmour, durante su visita a Londres. (Reuters/Tom Nicholson)
Zemmour, durante su visita a Londres. (Reuters/Tom Nicholson)

El francés Eric Zemmour dice que, a menudo, le comparan con Trump. Sin embargo, aunque comparte con el americano su aversión a la OTAN, él se siente más identificado con Boris Johnson. “Los dos somos periodistas. Johnson admira a Churchill. Yo admiro a Napoleón y De Gaulle. Y tenemos la misma estrategia política, tender la mano al pueblo”, explicaba recientemente a 'The Times'.

A sus 63 años, este tertuliano de televisión antiinmigración, antifeminismo, antiislam, anti LGTB… se ha convertido en el fenómeno de la precampaña presidencial de Francia, hasta el punto de que algunos sondeos le colocan en segunda posición en intención de voto, justo detrás de Emmanuel Macron y adelantando a la representante de extrema derecha Marine Le Pen, a la que deja incluso como una política moderada.

Foto: Eric Zemmour (Reuters/Tom Nicholson)

Hijo de judíos franceses de Argelia, el periodista anunciaba este martes que se presenta oficialmente como candidato para los comicios, cuya primera vuelta será el próximo 10 de abril. Aunque lleva tiempo preparando su camino al Palacio del Elíseo. De ahí que, días antes del gran anuncio, siguiera los mismos pasos que ya realizaron otros aspirantes: viajar a Londres en busca de ricos donantes y, de paso, intentar estrechar lazos con la élite política de un país que acaba de salir de la UE. Aunque, de momento, Zemmour no está a favor de un 'Frexit', porque considera que hay que priorizar una amenaza mucho mayor que la de Bruselas. “Hay que detener la islamización”, proclama.

Lleva años siendo un intelectual público destacado en Francia, un historiador popular y un provocador de televisión nato que llena su discurso con grandes citas: “Como dijo Victor Hugo... Como dijo Voltaire...”. Su elocuencia, dicen, es casi hipnótica. En cualquier caso, su viaje al otro lado del canal de la Mancha no ha sido tan fructífero como esperaba.

Foto: Zemmour firma un libro tras un mitin organizado en septiembre. (EFE) Opinión

La comunidad financiera francesa de la City respaldó abrumadoramente a Macron en 2017 y todo indica que, en su gran mayoría, volverá a apostar ahora por el líder de La République En Marche, que antes de meterse en política trabajó en banca de inversión y labró su red de contactos con Londres. Con todo, algunos ejecutivos de empresas francesas con sede en la capital británica se han mostrado interesados en conocer ahora a Zemmour, y uno de ellos expresó incluso a Bloomberg su predisposición a financiar su campaña.

Lo cierto es que el tertuliano —ultraconservador, xenófobo y homófobo confeso— no ha hablado demasiado hasta ahora sobre la economía o negocios. Se encuentra más cómodo clamando contra la inmigración o el islam. Por ejemplo, quiere restablecer una ley de 1803 para que ningún francés “tenga derecho a llamar a su hijo Mahoma”. Pero, aun así, acapara la atención de determinados sectores británicos.

Un matrimonio extraño

“La corriente principal de la City es liberal, multinacional y cosmopolita. Zemmour no es un perfil atractivo para la mayoría de los banqueros, pero algunos 'hedge funds' sí podrían estar interesados en hablar con él porque, al igual que el Brexit, su triunfo podría desestabilizar los mercados. Y hay gente que gana mucho dinero en este tipo de escenarios. Es posible que algunos se estén planteando hacer donaciones. Aunque no lo van a decir en público, conscientes de que es un tipo que crea mucha polémica”, explican a El Confidencial fuentes del distrito financiero.

Las donaciones en campaña son fundamentales. Sobre todo si aún no se tiene configurado un partido, como es el caso de Zemmour. Es quizás el único punto que tiene en común con Macron: ambos han sido fenómenos políticos en sí mismos antes de crear su propia formación.

De momento, no hay noticias de grandes (ni medianas) donaciones de la City al periodista. Todo indica que la comunidad financiera francesa con sede en el Reino Unido sigue apostando por Macron, quien, tras el Brexit, intenta a toda costa atraer a los banqueros para que se muden de Londres a París. Es más, ha montado grandes eventos para los directores ejecutivos de Wall Street, incluidos el director ejecutivo de JP Morgan Chase & Co, Jamie Dimon, y el jefe de Goldman Sachs Group Inc, David Solomon.

Foto: Judíos presos y hacinados en el Velódromo de Invierno.

Con todo, fuentes consultadas por este diario no descartan que Zemmour sí haya podido tener algunas cenas o almuerzos para obtener donaciones puntuales de un máximo de 7.500 euros, cantidad permitida por la ley electoral de Francia. Este tipo de encuentros se celebra normalmente en los alrededores de South Kensington, el lujoso distrito de Londres donde está el Liceo Francés y que cuenta entre sus vecinos con franceses muy bien posicionados.

Claro que, como buen populista, el posible candidato a las presidenciales también quiso darse un baño de masas con franceses expatriados. Aunque, como todo lo que le rodea, vino acompañado de polémica. En un principio, el acto estaba previsto para el pasado 19 de noviembre en la prestigiosa Royal Institution, una organización dedicada a la educación y la investigación científicas fundada en 1799 por los principales científicos británicos de la época. Pero en el último momento se suspendió, alegando un “proceso de debida diligencia”, y el periodista acabó reuniéndose con un grupo de aproximadamente 300 seguidores en el hotel Ibis de Earls Court, al oeste de Londres.

“Nadie que quiera dividir nuestras comunidades o incite al odio contra las personas por el color de su piel o el dios que adoran es bienvenido en nuestra ciudad”, explicó luego Sadiq Khan, el primer alcalde musulmán de la capital británica. Zemmour fue condenado por incitar a la discriminación racial en 2011 y el odio a los musulmanes en 2018. Pero eso no lo ha detenido. Un tribunal de París ha abierto recientemente una nueva causa contra él después de que se refiriera a los jóvenes inmigrantes como “ladrones, asesinos y violadores” que deberían ser deportados en un programa de televisión.

Boris no pasa por el aro (de momento)

Aunque su equipo intentó cerrar reuniones con algunos representantes del Partido Conservador, el Ejecutivo de Boris Johnson dio la orden de cancelarlas. Algunos consideran que darse cita con el francés habría echado aún más leña al fuego en la disputa diplomática que Boris Johnson y Macron mantienen por la crisis migratoria en el canal de la Mancha. Otros aseguran que simplemente Zemmour es una figura “demasiado tóxica”.

El inquilino de Downing Street ya fue sumamente criticado el pasado mes de mayo por recibir al primer ministro húngaro, el ultraderechista Viktor Orbán. “Boris [Johnson] en realidad es un liberal. Se subió al carro del Brexit solo por interés personal. Pero, pese a lo que diga la gente, no es un populista o un 'antiestablishment'. Se encuentra muchísimo más cómodo con políticos como Biden o Macron que con Trump o Zemmour”, aseguran fuentes del núcleo duro conservador euroescéptico a este diario. Las mismas fuentes aseguran que, de momento, las conexiones con Zemmour “no son estrechas”. “No se considera aún que tenga peso político suficiente. En definitiva, no se le ve aún al mismo nivel que Le Pen, con cuyo equipo las relaciones están afianzadas desde hace casi ya una década”, añaden.

A los periodistas franceses que acompañaron al candidato en su viaje a Londres les dijeron que el sábado 20 de noviembre realizó un 'tour' por Westminster de la mano de un lord. Pero nadie tiene detalles al respecto. El Confidencial intentó verificarlo, pero los representantes de la Cámara Alta no tienen que notificar entrevistas a título personal.

De lo que tampoco hay constancia es de alguna reunión —al menos a nivel público— entre Zemmour y Nigel Farage, el 'enfant terrible' de la política británica, el protagonista indiscutible de la victoria del Brexit. Siendo ambos polemistas profesionales antiinmigración y anti Bruselas, seguro que no les faltaría tema de conversación. Quizá ninguno llegue nunca a formar Gobierno, pero de igual manera que Farage (como líder del UKIP) forzó en su día al Partido Conservador a girar su discurso a la derecha hasta el punto de convocar un plebiscito sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, Zemmour también está obligando a redirigir su discurso tanto a Macron como a Le Pen, salvando las distancias, eso sí.

Foto: Eric Zemmour. (Reuters)

No se descarta que Zemmour y Farage pudieran haberse visto en 'petit comité'. Aunque fuentes del entorno del británico euroescéptico aseguran que “no le interesa especialmente” que le relacionen con él por cómo podría afectarle eso en su trabajo. Farage fue despedido el año pasado de la cadena de radio LBC por sus polémicos comentarios ante el movimiento Black Lives Matter, comparando a sus representantes con “talibanes” cuando derribaron la estatua en Brístol del comerciante de esclavos Edward Colston. Y ahora no querría que, por amistades peligrosas, pudiera quedarse sin sus intervenciones en GB News, la nueva televisión del Reino Unido bautizada como la versión británica de Fox News.

Zemmour no para de conceder entrevistas en los medios más afines al Partido Conservador. Está en The 'Times', 'The Telegraph', 'The Spectator'... Pero ni rastro en GB News, la televisión en la que Farage es ahora una auténtica estrella. Durante sus intervenciones, el defensor de la teoría del gran reemplazo (que consiste en la amenaza de sustitución de la población autóctona francesa por otra de origen africano y de confesión musulmana) asegura que admira a los ingleses, pese a que fueron “los verdugos de Napoleón”. “Debería odiarles”, dice, refiriéndose a cómo el Reino Unido exilió a su héroe a Santa Elena, una isla remota en el Atlántico, donde murió de presunto envenenamiento por arsénico. “Pero no puedo evitar admirarlos”, agrega, elogiando el Brexit como un signo de “vitalidad”.

Emmanuel Macron Boris Johnson
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