Londres también celebra elecciones a la alcaldía, ¿por qué nadie habla de ellas?
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Superjueves electoral

Londres también celebra elecciones a la alcaldía, ¿por qué nadie habla de ellas?

La indiferencia por los comicios de la gran metrópolis llama la atención. Sobre todo teniendo en cuenta que es el primer gran examen para Boris Johnson tras el Brexit y su gestión ante la pandemia

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(Reuters)

La elección de Jeremy Corbyn como líder del Partido Laborista en septiembre de 2015 causó estupor en Westminster. Anti-monárquico, defensor de la nacionalización de los ferrocarriles, el gas y la electricidad y admirador de Hugo Chávez, en su momento, fue apodado el “Pablo Iglesias británico”. Pero no era este el Corbyn más radical. Su hermano mayor Piers, meteorólogo, es un negacionista y ha sido detenido varias veces por atender a manifestaciones contra el confinamiento. Y a sus 74 años se presenta ahora como independiente a las elecciones de la alcaldía de Londres, el próximo 6 de mayo. Este año hay un récord de 20 candidaturas, entre las que se encuentran “El cannabis es más seguro que el alcohol”, “Partido del Amor” en incluso dos youtubers.

La gran pregunta es ¿por qué nadie habla de los comicios de Londres? Mientras que la campaña electoral para Comunidad de Madrid se está viviendo como si estuviera en juego el mismísimo puesto de presidencia de Gobierno, la cita con las urnas en la capital británica está pasando sin pena ni gloria, pese a ser una de las grandes plazas del 'Superjueves' electoral. Entre otros, está también en juego otras locales en diferentes puntos de Inglaterra y las elecciones al parlamento de Edimburgo, donde los independentistas escoceses del SNP lideran todas las encuestas con la promesa de un nuevo referéndum.

Foto: El asesor Dominic Cummings, cuando tuvo que abandonar el Número 10 de Downing Street. (Reuters) Opinión

Desde la distancia, la indiferencia por los comicios de la gran metrópolis (que tuvieron que aplazarse el año pasado por el coronavirus) llama la atención. Sobre todo teniendo en cuenta que se podrían interpretar como el primer gran examen para Boris Johnson, tras el Brexit y su gestión ante la pandemia. O la primera prueba para el nuevo (y moderado) líder laborista Keir Starmer. Pero no es el caso.

Se da por hecho que el laborista Sadiq Khan -que en 2016 se convirtió en el primer alcalde musulmán y tras el triunfo del Brexit planteó la independencia de la capital para permitir su permanencia en la UE- renovará su mandato. Y esto no tendrá ningún impacto para la política nacional. Ni siquiera agravará el “Wallpapergate”, la gran crisis por la que atraviesa el primer ministro conservador por la polémica reforma de su residencia oficial en Downing Street.

Ni Johnson ni otras grandes figuras del partido se han molestado en hacer algún esfuerzo por arropar al candidato 'tory' Shaun Bailey, un ingeniero de 49 años de origen jamaicano, con un 'background' tan humilde como para obligarle a "dormir en un sofá" gran parte de su adolescencia. Si la participación llega a un 47% se podrá considerar todo un éxito. En el año 2004, fue tan solo del 26%.

En definitiva, Londres puede ser una de las “diez grandes ciudades del mundo”. Pero su alcalde es una figura sin apenas poder. Únicamente tiene control sobre la red de transporte público (que se lleva la gran parte de los 17 mil millones de libras de presupuesto del consistorio) y, en teoría, sobre la Policía Metropolitana. Aunque este último es más bien simbólico porque al responsable de Scotland Yard lo elige el ministerio de Interior. Ni siquiera tiene control sobre la City, ya que la Square Mile donde se encuentra el distrito financiero constituye un submundo dentro del propio Reino Unido, con sus propias leyes y un sistema de gobierno ancestral.

Foto: Foto de archivo de la firma del acuerdo. (Reuters) Opinión

Los rotativos británicos se refieren, por tanto, al cargo como el “mandato político personal más grande de Europa después del primer ministro francés”. Francamente, teniendo a Emmanuel Macron como presidente galo, ¿alguien sabe a lo que se dedica Jean Castex?

“Ser alcalde de Londres básicamente solo implica poner cejas tristes cuando ocurre algo malo en la ciudad y hacer gestos con las manos poco convincentes y joviales al inaugurar una escuela o un puente”, señala Joel Golby, columnista de The Guardian.

Solo tres alcaldes en su historia

El puesto tan sólo existe desde el año 2000. Y desde su creación solo ha sido ocupado por tres hombres con enormes egos o con enormes ansias de convertirse en primer ministro (si es que existe algún tipo de diferencia): Ken Livingstone (más conocido como “Ken el rojo”), Boris Johnson y Sadiq Khan.

La irrupción de Johnson en 2008 (con una participación récord del 50%) fue quizá la única excepción en la que la alcaldía tuvo su impacto en la escena nacional. Por aquel entonces, más que por sus logros en la política, al 'tory' se le conocía por su “club de fans”, sus míticas intervenciones televisivas, su jocosa columna en el Daily Telegraph y por haber sido director de la revista política The Spectator, conocida en los corrillos periodísticos como “Sexpectator” por los 'affaires' de su editor con las redactoras.

Foto: El aspirante a primer ministro británico Boris Johnson. (Reuters)

Boris tan sólo era “El Bufón”. Pocos veían entonces material para futuro primer ministro. Pero David Cameron se había postulado ya para el puesto. Y de sobra era conocidas las rivalidades que ambos mantenían desde la época del elitista colegio de Eton. Así que para los medios había “carnaza”. Y al mismo tiempo, el triunfo del conservador en la alcaldía se interpretó como un gran varapalo para el entonces ya moribundo Gordon Brown, que en 2010 puso fin a los 13 años dorados del Nuevo Laborismo iniciado con Tony Blair.

Los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 hicieron que la alcaldía fuera el mejor escaparate nacional e internacional con el que Johnson jamás podía haber soñado. “Vimos oportunidades fantásticas”, recuerda con nostalgia su asesor medioambiental Kulveer Ranger. “El sol brillaba, el mundo parecía un gran lugar y teníamos muchos planes”, añade.

Foto: Allegra Mostyn-Owen, primera pareja de Boris Johnson, en Oxford en 1987

En realidad, Johnson disfrutó de una herencia de oro de su predecesor. Fue “Ken el rojo” quien había creado el plan para una red de bicicletas públicas que luego terminó conociéndose como “Boris Bikes”. Fue también “Ken el rojo” el que había conseguido ganar la candidatura para Londres como sede de las Olimpiadas.

En su segundo mandato, Johnson instaló un teleférico sobre el Támesis, pero sus otros dos grandes proyectos, el “Garden Bridge” y el llamado “Aeropuerto de la Isla Boris”, fracasaron. El entonces alcalde se opuso a la expansión del aeropuerto de Heathrow que ahora respalda como primer ministro.

Año difícil para Khan

Por su parte, con la pandemia, Brexit, el incendio de la Torre Grenfell (donde murieron 72 personas), el incremento del crimen con arma blanca y los atentados terroristas, el actual alcalde Khan ha tenido un primer mandato difícil. Y la relación además con el Gobierno central no es especialmente buena.

Cuesta creer que una de las ciudades más reconocidas del mundo, con alrededor de 9 millones de habitantes, tenga alcalde desde hace tan sólo 21 años. Lo cierto es que previamente existió lo que se conocía como el “Greater London Council (GLC)”. La BBC lo llegó a llamar “uno de los experimentos más controvertidos de gobierno local”.

El County Hall es un edificio conocido para los turistas. A orillas del Támesis y a pocos metros del Big Ben, llama la atención por su fachada curva, columnas jónicas y ventanas de ojo de buey. Ahora, alberga dos hoteles y varias atracciones turísticas, como el acuario de la ciudad. Pero en el vientre del edificio, todavía se conserva una sala destinada al debate político con bancos de cuero que ahora solo acumulan polvo.

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(Reuters)

Entre 1965 y 1986, en esa misma sala cerrada ahora al público, los miembros de la GLC intentaron hacer frente a los desafíos que planteaba una población en crecimiento, una red de transporte que no funcionaba, unas calles contaminadas y unas viviendas de la edad victoriana sin adaptar a los nuevos tiempos.

“Muchas personas viven en condiciones deplorables y sufren todo tipo de molestias e inconvenientes por la forma irregular en la que han crecido nuestros pueblos y ciudades”, llegó a denunciar en 1956, el diputado laborista Joseph Sparks.

El Gobierno de Harold Macmillan estableció una comisión que llevó a la creación de 32 distritos, estableciéndose así por primera vez la concepción moderna de la ciudad que existe hoy en día. Cada `borough´ estaba representado por dos miembros en el GLC.

Ken y Thatcher

Ken Livingstone (quien luego se convertiría en el primer alcalde de Londres) tenía tan sólo 27 años cuando fue elegido para la GLC, por primera vez, en 1973. “Recuerdo que pensé: solo quiero pasar el resto de mi vida aquí”, rememora ahora el expolítico. “Mi primer trabajo fue como vicepresidente de la junta de visualización de películas, así que básicamente me pagaban por ver películas poco fiables todo el día”, añade.

Poco a poco fue tomando más peso y se convirtió en responsable de vivienda. Para entonces el que era “uno los experimentos más controvertidos de gobierno local” ya daba señales de que no funcionaba. Los problemas burocráticos eran constantes y las tensiones con el Gobierno central cada vez más fuertes.

En cuestión de personalidades, Livingstone (a nivel local) y Thatcher (a nivel nacional) eran el día y la noche. Y cuantas más críticas se profesaban entre ellos, más aumentaba su popularidad entre sus fieles.

Tras declarar a Londres una “zona libre de armas nucleares”, comparar al Reino Unido con “uno de los estados más centralizados del mundo junto con Corea del Norte”, rechazar una invitación a la boda real de Carlos y Diana, apoyando así públicamente el republicanismo irlandés, erigir un gran cartel en la parte superior del County Hall con el número de desempleados en la capital, Livingstone acabó siendo apodado por la prensa como “Ken el Rojo”. Y finalmente, la Dama de Hierro acabó disolviendo la GLC en 1986.

Cuando el Gobierno de Tony Blair creó finalmente en el año 2000 la alcaldía, el Nuevo Laborismo de centro hizo todo lo posible por boicotear la candidatura de Livingstone. Pero éste último se presentó como independiente. Su triunfo lo celebró como el “día de la independencia de Londres”. El control de poderes, sin embargo, nunca se llevó a cabo.

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