LE MONDE: "ES UN PIRÓMANO"

El filósofo del supremacismo francés agita el 'prime time': "Tenéis razón para tener miedo"

El discurso de Éric Zemmour durante la Convención de la Derecha en el que defendía la teoría del "gran reemplazo" puso de manifiesto la aceptación de un discurso cada vez más radical y violento

Foto: Eric Zemmour. (Reuters)
Eric Zemmour. (Reuters)

“Lo sabemos desde 1945: los crímenes contra la humanidad comenzaron con palabras”, recordaba el diario 'Le Monde' hace unos días. ¿El motivo? El incendiario discurso del filósofo Éric Zemmour durante la "Convención de la Derecha" el pasado 28 de septiembre. El editorial, titulado Éric Zemmour y el odio televisado, es una crítica a la retransmisión en 'prime time' de una "perorata de 32 minutos hostil a la democracia y de inspiración fascista" que ha agitado los cimientos del círculo mediático francés, cuestionando los principios deontológicos más básicos de la prensa: “Zemmour debe dejar de ser considerado como un ‘buen cliente’ para los periodistas y los medios que le contratan […] Deber ser tratado como lo que es: un delincuente y un pirómano”, zanjaba sin medias tintas la tribuna de 'Le Monde'.

Éric Zemmour, un hombre de pequeña estatura y nariz afilada, es bien conocido por los franceses, acostumbrados a ver cómo se pasea por los platós de televisión autoproclamándose alférez del país galo: “Todos nuestros problemas agravados por la inmigración son agravados por el islam (...) ¿Los jóvenes franceses van a aceptar vivir en minoría en la tierra de sus ancestros? Si es así, merecen su colonización, si no deberán combatir por su liberación”, pregonó sin tapujos durante su intervención en la “Convención de la Derecha”, organizada el pasado 28 de septiembre por el círculo de Marion Maréchal, sobrina Marine Le Pen, líder del Rassemblement National (RN).

Zemmour, que cree que el Estado "se ha convertido en el arma de la destrucción de la nación", es el vivo ejemplo de la banalización del discurso de la extrema derecha en Francia: su alocución promocionando la teoría supremacista del “gran reemplazo” fue emitida en directo por una de las principales televisiones, síntoma irrefutable de que algo está cambiando en el conservadurismo galo.

El miedo a la "invasión islámica"

La dimensión de la polémica protagonizada por Éric Zemmour pone de manifiesto el intenso eco que sigue a su discurso. Es la prueba de la asimilación de una ideología de extrema derecha que, lejos de ser reprobada y relegada a un segundo plano, se cuela en el centro de la escena política francesa. Mientras la derecha tradicional parece incapaz de reconstruirse como una verdadera alternativa a La République en Marche (LREM) de Emmanuel Macron, la extrema derecha, cada vez más desacomplejada, continúa su ascenso. La “Convención de la Derecha” organizada por Marion Maréchal y sus acólitos, tenía como único objetivo debatir sobre “una alternativa al progresismo”, a la vista de las alocuciones que protagonizaron el encuentro, la extrema derecha más radical emergería como la única opción frente al macronismo.

“Vivimos bajo un nuevo pacto germano-soviético […] La cuestión identitaria del pueblo francés precede a toda problemática. Es una cuestión de vida o muerte […] No creáis a los que os mienten […] No creáis a los demógrafos y a sus vocingleros mediáticos de buenas noticias […] Tenéis razones para tener miedo, es vuestra vida como pueblo lo que está en juego”, lanzaba Éric Zemmour a un público entusiasmado con sus palabras.

Ni líneas rojas ni cortafuegos. Valiéndose del derecho fundamental a la libertad de expresión, Éric Zemmour, periodista político y escritor, ha construido su carrera mediática sobre la base de un discurso racista, inspirado en la teoría del ideólogo francés Renaud Camus y su obra Le Grand Remplacement (el gran reemplazo o la gran sustitución), tótem que inspiró a terroristas supremacistas blancos en Nueva Zelanda y Estados Unidos.

Lejos de pasar desapercibidas, las repetidas proclamas de Éric Zemmour le han valido dos condenas firmes –la más reciente fue dictada el pasado 20 de septiembre-, por “incitación al odio racial”. Según el controvertido polemista, Francia viviría “desde hace treinta años una invasión […] en innumerables suburbios franceses donde numerosas jóvenes usan velo”, evocando una “lucha por islamizar un territorio […] una yihad”.

Zemmour, un fenómeno televisivo

El Tribunal de Apelación de París considera que tales comentarios, pronunciados en septiembre de 2016 en una emisión de la televisión pública France 5, están “dirigidos a los musulmanes en su conjunto y constituyen una exhortación implícita a la discriminación”, condenando a su autor a 3.000 euros de multa. El resultado lógico de tal reprobación judicial sería su desahucio mediático. Sin embargo, la presencia de Éric Zemmour en tertulias, debates y columnas de opinión, se ha redoblado a la estela del ascenso de la extrema derecha en Francia.

Asiduo comentarista en la emisión matinal de cada viernes de la cadena de radio RTL, autor de una crónica semanal en las páginas de Le Figaro Magazine, último fichaje de la cadena CNews que, según aseguran varios medios galos, le habría ofrecido una colaboración diaria de lunes a jueves entre las 19h y las 20h… Su currículo es vasto, incluyendo polémicos ensayos como el 'best seller' El suicidio francés (2014) -un recital contra la inmigración, la homosexualidad y la feminización de la sociedad, presuntos responsables del debilitamiento del Estado francés-, y El primer sexo (2006) –una crítica de la feminización del hombre-. Imposible desligar su éxito del espacio mediático que la prensa, la radio y la televisión francesa le acuerdan. Su aparición en un plató de televisión es sinónimo de polémica, querellas e indignaciones varias, pero también de records de audiencia: el “fenómeno Zemmour” vende. Pero, ¿a qué precio?

Tras la oleada de críticas, la cadena LCI admitió un error de “formato” en la contestada emisión. Tres días después, la Fiscalía de París anunció la apertura de una investigación contra Éric Zemmour por “injurias publicas en razón del origen, de la pertenencia, o no, a una etnia, una nación, una raza o una religión determinada” y “la incitación pública a la discriminación, el odio o la violencia”. El jueves 3 de octubre, la radio RTL anunció que “tras su posicionamiento, Éric Zemmour ha cambiado de estatus”, ya no será considerado por la cadena como un mero periodista, cesando así su contribución semanal. La cadena también precisa que “en el marco de la pluralidad de opiniones ligada a RTL, no le hemos cerrado la puerta”, sin descartar, por lo tanto, su participación como invitado en futuras emisiones.

Por su parte, el sindicato de periodistas de la redacción de 'Le Figaro', con quien colabora desde 1996, publicó un comunicado asegurando que “la inmensa mayoría [de los periodistas del diario], no quieren verse asociados con sus provocaciones […] piden encarecidamente a la dirección de la redacción que ponga fin a esta situación de ambigüedad”. Por ahora, 'Le Figaro' seguirá contando con su colaboración.

El futuro de Marion Maréchal

La nieta de Jean-Marie Le Pen -exdiputada del extinto Frente Nacional, formación que abandonó para convertirse en una de las principales rivales de su tía, Marine Le Pen-, no esconde, ni disimula, su afiliación a la extrema derecha más exacerbada. Francia se enfrentaría hoy, según el discurso pronunciado por Marion Maréchal durante la "Convención de la Derecha", a “cinco grandes desafíos”: “el primero y más vital, es el gran reemplazo”.

Al evocar sin reparos esta teoría supremacista, Marion Maréchal, actualmente directora del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP) creado en 2018, marca un punto de inflexión respecto a Marine Le Pen. Uno de los principales objetivos de la líder del RN (Rassemblement National), consiste en “desdemonizar” a la extrema derecha, para ello, Le Pen ha tratado de desligarse de tales teorías y de las personalidades que las proclaman. El discurso de Marion Maréchal supone una irrefutable ruptura entre la extrema derecha tradicional y los ultraconservadores más radicales, convertidos hoy en rivales políticos.

La candidatura presidencial de Marion Maréchal en 2022 es, sin duda, una posibilidad. La “Convención de la Derecha”, con 120 periodistas acreditados, se convirtió en el escenario perfecto para medir la repercusión, las críticas e, incluso, la aceptación de los propósitos más conservadores y radicales entre el electorado francés. La cobertura mediática acordada a tal encuentro y a sus participantes, como lo demuestra el caso de Éric Zeimmour, pone de manifiesto la aceptación de un discurso cada vez más radical y violento. La banalización de una ideología que cuestiona los principios más fundamentales de cualquier democracia: la igualdad de sus integrantes con independencia de su origen.

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