Los efectos colaterales para España de la escalada militar entre Marruecos y Argelia
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ENTREVISTA

Los efectos colaterales para España de la escalada militar entre Marruecos y Argelia

Esta semana, Rabat y Argel han decidido cortar relaciones diplomáticas en lo que supone un paso más en la crisis que protagonizan ambos vecinos españoles. Y nuestro país, aunque no quiera, se ve involucrado

Foto: El Ejército marroquí patrulla las calles de Casablanca en una imagen de archivo. (Reuters)
El Ejército marroquí patrulla las calles de Casablanca en una imagen de archivo. (Reuters)

Mientras España mira a Afganistán, Marruecos y Argelia cortan relaciones diplomáticas en uno de los peores momentos entre ambos países en las últimas tres décadas. Desde hace unos años se viene desarrollando una escalada armamentística entre Rabat y Argel a la que España apenas ha prestado atención y que, en caso de cualquier paso en falso de una de las potencias regionales, puede acabar pasando factura a nuestro país.

“Los repetidos actos hostiles de Marruecos contra Argelia han llevado a reconsiderar las relaciones entre los dos países y a intensificar la vigilancia de la seguridad en las fronteras occidentales”, aseguraba este martes un comunicado de la oficina de la Presidencia argelina justificando su movimiento. Argelia se refiere, entre otras cosas, al supuesto apoyo de Marruecos a partidos independentistas como el MAK o islamistas como Rachad, pese a que desde febrero Argel los designó como "organizaciones terroristas". También ha influido la normalización de los lazos marroquíes con Israel, a quien Argelia no reconoce, o la insistencia marroquí por hacerse con el Sáhara Occidental.

Marruecos ha calificado la decisión de "injustificada pero esperada" y ha rechazado las acusaciones. Entre ambos países siempre ha existido una desconfianza latente desde la independencia de Argelia en 1962, la situación en el Sáhara Occidental y el control por la zona del Magreb. Desde luego, no es el mejor momento para Argelia, que tiene que enfrentarse a incendios, cortes de luz por sequías, encarecimiento de la comida y una crisis económica devastadora a raíz de la pandemia. Tampoco lo es para Marruecos, que tiene frentes abiertos por los cuatro costados del país con España, Argelia y el Frente Polisario.

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. (EFE)

En cualquier caso, este último rifirrafe diplomático, un paso más en la pendiente resbaladiza por la que caminan Argelia y Marruecos, es un recordatorio de que la frontera sur de España se podría convertir en un polvorín en cualquier momento. Y la carrera armamentística ya tiene efectos colaterales en nuestra relación con nuestros vecinos.

"Aunque parezca que no nos puede afectar directamente, hay asuntos cuya onda expansiva puede acabar llegando a España", tuiteaba este martes Guillem Colom, doctor en seguridad internacional, profesor de Ciencia Política de la Universidad Pablo de Olavide y editor de la revista especializada Global Strategy. "Y el caso de la rotura de relaciones de Argelia con Marruecos, dos países que están en plena carrera armamentística y con espirales ofensivas claras, es algo q nos toca de lleno".

En entrevista telefónica con El Confidencial, Colom lamenta que ni la opinión pública ni la política estén prestando atención a lo que está sucediendo en el norte de África. En abril de este año copublicó un informe en Seguridad y Cultura sobre el tema titulado 'Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y la amenaza militar sobre España', semanas antes de que estallara la crisis migratoria con Marruecos, en el que ya alertaba sobre las posibles consecuencias de un rearme militar marroquí.

PREGUNTA. ¿Cuándo empieza esta escalada militar entre Marruecos y Argelia?

RESPUESTA. Hay muchos elementos coyunturales y estructurales. Podríamos incluso remontarnos a los mismos procesos de descolonización de ambos países y sus problemas de demarcación de fronteras con la guerra de las arenas [cuando Argelia y Marruecos se enfrentaron en octubre de 1963]. Para poner un poco de contexto y simplificando un poco, esta carrera de armamento empezó como consecuencia de los típicos procesos de modernización militar, sustituyendo materiales anticuados. Una de las bases es el acuerdo de Argelia con Rusia en 2006 [fecha en la que Vladímir Putin visita el país norafricano y condona la deuda que tenía con la URSS]. Este fue seguido por otros acuerdos que han permitido modernizar los medios militares argelinos y dotarse de nuevas capacidades, desde sistemas de defensa aérea, submarinos de propulsión convencional, carros de combate, sistemas terrestres, aviones de combate (SU-30) o nuevos misiles balísticos, entre otros elementos. Otros países como China, Alemania o Suecia han proporcionado también otros materiales, especialmente buques.

P. ¿Y Marruecos?

R. Después de Perejil, Marruecos se dio cuenta de las limitaciones de sus fuerzas armadas para realizar ciertas acciones básicas debido a su propia orientación. Carecían de buques modernos capaces de garantizar el control de sus aguas territoriales o de sistemas antiaéreos modernos, basando su defensa aérea en una aviación obsoleta y carente de multiplicadores. Ahora, sin embargo, parecen estar desarrollando un sistema de defensa aérea integrado al estilo occidental, se han dotado de notables capacidades de inteligencia, observación, reconocimiento, medios de guerra electrónica, patrulla marítima, han incrementado las capacidades de sus unidades terrestres, están modernizando su aviación de combate y se han dotado de múltiples sistemas de ataque de precisión a largas distancias. Quizás, su principal (y tradicional) carencia, es la falta de submarinos, algo que parece que pretenden resolver. Por lo tanto, podría plantearse que el Perejil actuó como revulsivo para modernizar la defensa marroquí, aunque no debemos olvidar que ésta se orienta por lo que está haciendo su vecino: Argelia.

Foto: Cientos de inmigrantes esperan en la playa de Fnideq para cruzar los espigones de Ceuta este martes. (EFE)

P. Es decir, que ahora se está armando hasta los dientes porque no le gusta lo que ve al otro lado de la frontera.

R. Marruecos parece estar inmerso en una carrera de armamento en sentido clásico. No sólo está reemplazando sus sistemas más antiguos, sino que también está generando nuevas capacidades para contraponerse a las que está desplegando su rival y que pueden utilizarse en una amplia gama de escenarios. De hecho, el país no sólo parece determinado a reducir la brecha militar con Argelia, sino también superarla como potencia militar. Hay muchos analistas que sostienen que Marruecos está intentando lograr la supremacía regional para 2022. En cualquier caso, es siempre pensando en su vecino.

P. ¿Y cómo afecta esta escalada militar de Marruecos y Argelia a España? Es curioso que, mientras nuestros vecinos cortan relaciones diplomáticas, nosotros apenas prestemos atención a esta escalada.

R. Aquí estamos ante un elemento de teoría estratégica muy simple. Para entendernos, en teoría los sistemas tienden a ser estables cuando existe un equilibrio estratégico. Salvando muchísimo las distancias, en la rivalidad entre EEUU y URSS había cierta estabilidad estratégica porque había paridad de capacidades y un marco de destrucción mutua asegurada. Pero en nuestro caso, la estabilidad estratégica entre Marruecos y España estaba garantizada cuando existía disparidad de capacidades. Es decir, cuando España era netamente superior militarmente a Marruecos, el sistema era muy estable porque desincentivaba a Marruecos a hacer nada.

Foto: Inmigrante en la frontera con Ceuta. (EFE)

P. ¿Y ahora? Recientemente dijiste que el hecho de que Rabat se esté fortaleciendo militarmente ante la escalada militar con Argelia puede provocar que se vea con más confianza a probar a España.

R. Conforme esa brecha va desapareciendo pueden existir más incentivos para cambiar el statu quo. Además, también hemos observado como un actor revisionista puede intentar ir logrando, de forma progresiva, sus objetivos, mediante la creación de una zona gris [un espacio intermedio entre una resolución del conflicto en el marco legal y el enfrentamiento armado]. Desde un punto de vista teórico, ahora Marruecos podría saber que puede escalar sin cruzar el umbral del conflicto y lograr la consecución de ciertos elementos limitados, y todo ello apoyándose en unas capacidades militares que no tenía antes. Es decir, podría tener el control de la escalada en una hipotética crisis.

placeholder Guillem Colom. (Fotografía cedida)
Guillem Colom. (Fotografía cedida)

P. La situación no pinta bien.

R. Tenemos tres grandes actores en la región ampliada del Estrecho: España, Marruecos y Argelia. Estos dos últimos están en una espiral ofensiva y uno parece determinado en alcanzar la supremacía militar regional frente a la potencia que hasta ahora era dominante. Lo más probable es que no pase nada pero… ¿Puede pasar algo? Nadie puede descartarlo. Y a nosotros nos afecta porque, como Marruecos tiene más capacidades que antes y su brecha militar con España se ha reducido. Llegado el caso, Rabat podría tener más incentivos para hacer algo. De hecho, difícilmente se utilizaría la fuerza armada por las implicaciones internacionales y los juegos diplomáticos que se abrirían. Sin embargo, se podría montar una zona gris apoyada por esta capacidad de escalar y por la dificultad de España para identificarla, aceptarla y, llegado el caso, intentar resolverla.

P. Con la reciente crisis migratoria en Ceuta se hablaba de que para acabar con las zonas grises había que poner una línea roja. ¿Cómo lo ve usted en el caso de España y Marruecos?

R. El tema del debate sobre las líneas rojas es un tema controvertido porque una línea roja comunica la disuasión claramente pero puede motivar que el oponente module su acción para no cruzarla. Otro asunto es que si se establece una línea roja y el oponente la cruza, no queda otra solución que cumplir con la amenaza. Por lo tanto, la disuasión tiene que ser creíble. Salvando las distancias, el caso extremo fue cómo Washington acabó con la zona gris que había organizado Irán: eliminando a Qasem Suleimani. Esta acción permitió a EEUU recuperar el dominio de la escalada. En otras palabras, EEUU pegó un puñetazo en la mesa e Irán aceptó no escalar. Obviamente, esto solo lo puedes hacer si tienes capacidad y control de escalada, que no es otra cosa que disuasión pura.

"EEUU emprendió una escalada militar muy grande, pero, al mismo tiempo, había recuperado la lógica de la disuasión"

P. En el caso de la crisis migratoria de Marruecos no parece que se resolviera con mucha disuasión, pese a que ahora las relaciones diplomáticas han mejorado.

R. Creo que tuvimos la gran suerte de que la Unión Europea se metió de por medio porque Marruecos tocó dos temas muy sensibles: los derechos humanos y la migración. Ello evitó que se tratara como un tema bilateral, que es lo que parece que pretendía Marruecos. Quizás el problema de esta crisis fue que era una acción propia de zona gris y que, por lo tanto, dificultaba cualquier tipo de escalada. O quizás el problema es que no se percibió como una zona gris.

P. ¿A quién compran todos estos aviones, armamento y carros de combate tanto Marruecos como Argelia?

R. Por razones evidentes, estos dos países son bastante poco transparentes en materia de adquisiciones militares. En el caso de Argelia con Rusia y en el caso de Marruecos con China, que no sabemos con seguridad qué armamento ha comprado, simplemente lo está evaluando o está utilizando a China para presionar a EEUU. Las ventas alemanas, francesas o americanas son fácilmente trazables, porque los países democráticos son mucho más trasparentes y están sujetos a mecanismos de control parlamentario. EEUU ha vendido muchísimo armamento de última generación a Marruecos. Desde hace tiempo lo considera como el gran amigo de la región. Ha comprado carros de combate Abrams, 24 Apaches o un nuevo lote de F-16 que se suma a los ya existentes cofinanciados por Arabia Saudí, que también parece haber financiado los aviones de inteligencia electrónica G-550. El gran debate que hay es: ¿Quién está pagando todo esto en Marruecos?

Foto: Grande-Marlaska, en un viaje a Argelia en 2020. (EFE)

P. ¿No sale de su presupuesto de defensa?

R. Es pura especulación porque no hay fuente primaria que lo diga, pero si echas cuentas es imposible que el dinero que están gastando en armamento salga de su presupuesto. Es imposible que sus 4.000 millones que destinan anualmente a defensa puedan servir para obtener y sostener este armamento y pagar a sus soldados. Algunas compras están financiadas por Arabia Saudí, para pagar las francesas se ha suscrito un crédito y el grueso de las adquisiciones se irán sufragando a medida que se entreguen los sistemas, pero apenas se sabe nada.

P. ¿Cómo visualiza el futuro de esta escalada militar a nivel económico?

R. A pesar del covid, la economía marroquí es más boyante que la Argelina, por lo que tiene mayor capacidad presente y futura para adquirir material. Argelia, en cambio, para mantener ciertas capacidades militares, tiene que destinar porcentualmente más PIB que Marruecos.

"Tenemos dos problemas que se llaman Ceuta y Melilla​ porque están en territorio africano"

P. ¿En qué más temas nos debería preocupar esta escalada armamentística entre Argelia y Marruecos?

R. La modernización militar marroquí está dificultando la capacidad de que España tenga libertad operativa. Tenemos dos problemas que se llaman Ceuta y Melilla porque están en territorio africano. Marruecos está desarrollando y modernizando su Ejército pensando en Argelia, pero una vez has generado la capacidad, la puedes usar para múltiples contingencias. El problema es carecer de la capacidad, pero tenerla te da mayor libertad de acción.

P. A veces ellos mismos lo han dicho: su prioridad es controlar el Sáhara Occidental. Y después Ceuta y Melilla.

R. La gente que se dedica a los asuntos estratégicos suele ser realista. Dibujan escenarios que pueden ser poco probables, pero para que no ocurran primero se preparan. Es triste, pero en España a nadie parecen importarle los asuntos de defensa y carecemos de pensamiento estratégico propio. Por ejemplo, ahora sale Josep Borrell diciendo que necesitamos un ejército europeo. Es un debate vacío de contenido y que repite los mismos tópicos de siempre. Puede ser paradójico, pero no parece que estos elementos fundamentales para la seguridad, la defensa y la soberanía de España estén en el debate público, académico o político.

Mientras España mira a Afganistán, Marruecos y Argelia cortan relaciones diplomáticas en uno de los peores momentos entre ambos países en las últimas tres décadas. Desde hace unos años se viene desarrollando una escalada armamentística entre Rabat y Argel a la que España apenas ha prestado atención y que, en caso de cualquier paso en falso de una de las potencias regionales, puede acabar pasando factura a nuestro país.

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