influencia en dos referéndums

La injerencia rusa en asuntos británicos es la 'nueva normalidad' geopolítica

Un informe del Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico critica al Gobierno por infravalorar la potencial amenaza de interferencia rusa en asuntos internos

Foto: Boris Johnson y Vladimir Putin. (EFE)
Boris Johnson y Vladimir Putin. (EFE)

Rusia metiendo las narices en los asuntos británicos es la 'nueva normalidad' geopolítica. Esta es la conclusión a la que ha llegado el largamente esperado informe del Comité de Inteligencia y Seguridad (ISC, por sus siglas en inglés) del Parlamento sobre la actividad rusa en Reino Unido, entre otros señalamientos demoledores sobre cómo los sucesivos gobiernos no solo "infravaloraron terriblemente" la amenaza que supone Moscú, sino que podrían haberla alentado por sus vínculos con oligarcas rusos sospechosos de estar vinculados con los servicios de inteligencia de Vladimir Putin.

El informe, que se publica con un año y medio de retraso por las presiones del Número 10, asegura que Londres no hizo ningún esfuerzo por investigar la interferencia rusa en el referéndum del Brexit de 2016 pese a las "fuentes creíbles" que apuntan a operaciones similares en el referéndum escocés de independencia de 2014. De hecho, la investigación señala que el país era un "objetivo claro" de campañas de desinformación en momentos electorales clave, pero el asunto se convirtió en una "patata caliente" de la que nadie quiso hacerse cargo.

"La influencia rusa en Reino Unidos es la nueva normalidad y los gobiernos han tomado el dinero de los oligarcas con los brazos abiertos", asegura el Comité de Inteligencia. "Muchos rusos con lazos cercanos a Putin y que están bien integrados en el tejido empresarial británico y en la escena social son aceptados por su riqueza", critica.

A nadie le interesa

El punto de inflexión para tomarse en serio la amenaza solo llegó tras la llamada operación 'hackear y filtrar' contra el Partido Demócrata en las elecciones estadounidenses de 2016. "Si los actores relevantes de la comunidad de inteligencia hubieran realizado una valoración de riesgos similar antes del referéndum [de permanencia en la UE], es inconcebible que no hubieran llegado a las mismas conclusiones sobre las intenciones rusas, lo que les habría llevado a actuar para proteger el proceso", explica el informe, cuya publicación el primer ministro Boris Johnson logró retrasar meses.

"El Gobierno ha infravalorado terriblemente la respuesta que requiere la amenaza rusa y todavía está intentando ponerse al día", dijo Steward Hosie, miembro del ISC, a periodistas. El foco de las autoridades en materia antiterrorista, continuó Hosie, ha hecho que se preste menos atención a otras amenazas pese a que el Reino Unido es el tercer principal objetivo de estas operaciones rusas, solo por detrás de Estados Unidos y Naciones Unidas.

Desde Downing Street, aseguran que el Gobierno está "plenamente conscientes de la amenaza significativa y resistente" que supone Rusia, mientras que el ministro Ruso de Asuntos Exteriores ha tildado la investigación de "rusofobia".

"El informe revela que nadie en el Gobierno supo si Rusia interfirió o trató de influenciar el referéndum, porque nadie quería saber", dijo Hosie a periodistas. "El Gobierno británico ha evitado activamente buscar evidencias de la interferencia rusa"

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