LA PANDEMIA GOLPEA FUERTE EN REINO UNIDO

Boris ya no esquiva balas: pierde el control y la confianza del país por el coronavirus

El comportamiento impredecible del inquilino de Downing Street no supone ahora un plus sino un símbolo de la gestión caótica ante una pandemia que día a día va mermando su autoridad

Foto: Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

“Es completamente impredecible. Nunca sabes por dónde te puede salir”. Esta era una de las frases que más se escuchaban en los corrillos 'tories' durante las primarias que el Partido Conservador celebró el año pasado, declarando a Boris Johnson como gran ganador. Entonces, la imprevisibilidad del excéntrico político tenía una connotación positiva. Es más, sus amenazas de llevar a cabo un Brexit duro sin tener aún perfilado un plan para asumir las consecuencias económicas se veían incluso como una heroicidad.

Pero los ánimos han cambiado en las filas 'tories'. Y también entre el electorado. El comportamiento impredecible del inquilino de Downing Street no supone ahora un “plus”, sino un símbolo de la gestión caótica ante una pandemia que día a día va mermando su autoridad. Su lenta respuesta hasta imponer el confinamiento no estuvo exenta de polémica. Y ahora, con la estrategia de desescalada, el guion se repite.

Desde que comenzara el brote, Johnson ha ido dando tumbos. Y aunque ahora tiene más presión que nunca por parte de sus filas para ir suministrando oxígeno a la economía, no cuenta con la confianza del electorado. Por lo tanto, el desconfinamiento está siendo sumamente complejo en el segundo país del mundo más afectado por el covid-19. Los muertos en el Reino Unido superan ya los 39.000. Los propios asesores científicos del Ejecutivo son los que advierten que la desescalada es una “cuestión política”, ya que el “riesgo sigue siendo aún muy alto”.

La controversia creada esta semana en torno a la cuarentena impuesta a los pasajeros que lleguen desde destinos internacionales tan solo es el punto del iceberg de la gran crisis que atraviesa el Número 10. Básicamente, Johnson se está planteando cambiar el plan antes incluso siquiera de que este haya entrado en vigor.

A partir del lunes 8 de junio, todo aquel que llegue al Reino Unido —por cualquier vía y sin importar que sea británico o extranjero— deberá permanecer dos semanas aislado. Las multas para aquellos que violen las normas serán de 1000 libras (alrededor de 1.200 euros). El problema es que los 'tories' amenazan con rebelión interna cuando el debate llegue este miércoles a los Comunes.

Objetivo: salvar el verano

No entienden por qué mientras el resto de Europa va abriendo sus puertas, el Ejecutivo actúa en dirección contraria. En este sentido, advierten que, sin la temporada veraniega de turismo, la economía británica se verá aún más perjudicada. El 'chancellor', Rishi Sunak, ya ha admitido públicamente que el país va camino de la recesión. El paro —situado en el 2% antes del brote— podría llegar al 10% en las próximas semanas.

Desde que Johnson anunciara el 10 de mayo su plan para cuarentena a pasajeros, el Gobierno ha ido mandando mensajes contradictorios: de “vacaciones en el extranjero este año prácticamente imposibles” (titular Sanidad) a “estamos valorando la posibilidad de puentes aéreos” (Titular de Transporte), para luego decir que “no habrá puentes aéreos” y “los que no cumplan cuarentena podrían ser incluso expulsado del país” (titular de Interior), para luego concluir que “todo está en continua revisión” y “hay optimismo ante la posibilidad de vacaciones fuera” (titular Sanidad).

El arquitecto del plan de “cuarentena vacacional” habría sido Dominic Cummings, asesor principal del primer ministro, el mismo que ha sido pillado violando el confinamiento. Y con la gran polémica creada, el apoyo hacía su persona —que ya de por sí no tenía demasiadas amistadas debido a su carácter complicado— no se encuentra en su mejor momento. El propio Johnson —que hasta ahora ha defendido de manera acérrima al estratega— se muestra ahora a favor de revisar la medida el 29 de junio para crear “puentes aéreos”, con países como España. De los 83,7 millones de turistas que España recibió el año pasado, el 21% eran británicos.

En el Reino Unido, la industria del turismo aporta 200.000 millones de libras y emplea a cuatro millones de personas. Según una encuesta realizada por 'The Telegraph', la gran mayoría (71%) de las principales empresas hosteleras, han advertido al Gobierno que si sigue adelante con sus planes de cuarentena a pasajeros, tendrán que despedir hasta el 60% de su plantilla, lo que equivaldría a la pérdida de 400.000 empleos. Más de una cuarta parte de los líderes empresariales, un 28%, señalan que tendrían que dejar de operar por completo si el confinamiento continúa.

Pero la pregunta es la siguiente: ¿los británicos estarían ahora dispuestos a irse de vacaciones si pudieran hacerlo? En Inglaterra (Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen sus propia competencias) este lunes se han comenzado a permitir reuniones al aire libre de hasta seis personas y se han reabierto algunos cursos de primaria. Sin embargo, tan sólo han acudido a las clases el 50% de los niños. Y esto es tremendamente significativo porque revela hasta qué punto los ciudadanos han perdido la confianza en el Gobierno.

Pese a llevar cerca de tres meses confinados, los padres tienen sus reservas a la hora de llevar a sus hijos al colegio. Y es que, a la gran disputa que han mantenido en las últimas semanas sindicatos de profesores y el Gobierno, se suman ahora las advertencias de los propios asesores de Downing Street de que quizá la desescalada se está realizando a un ritmo que no es el adecuado. Los planes para abrir todos los cursos de primaria para finales de mes están ahora en revisión porque los ministros ya han sido advertidos que mantener la distancia social en esas circunstancias es “logísticamente imposible”.

Dominic Cummings. (Reuters)
Dominic Cummings. (Reuters)

Los miembros del Grupo Científico Asesor para Emergencias del Ejecutivo han mostrado públicamente su nerviosismo ante la relajación de las medidas. El Reino Unido registra 2.000 casos nuevos por día, el doble que los de Francia cuando comenzó el desconfinamiento. Y estos son solo aquellos que han sido probados porque, según la Oficina Nacional de Estadística, hay 8.000 nuevas infecciones diarias, muchas de ellas asintomáticas. Los ministros admiten en privado que para estas fechas creían que los números iban a ser mucho más bajos y el sistema de test y rastreo —para avisar a todos aquellos que se han cruzado con alguien infectado— se encuentra aún en fases muy preliminar.

Aunque el Gabinete no lo manifieste públicamente, tal y como explicaba recientemente el analista del Financial Times, Robert Shrimsley, en los últimos días “ha habido un cambio decisivo en el enfoque del gobierno británico sobre el coronavirus”. “En la mente de los ministros, la pandemia ya no es principalmente una crisis de salud; ahora se trata más que nunca de una crisis económica”, matiza. “Aunque la dificultad es que, para que la actividad económica se recupere, los ciudadanos, especialmente los de mediana edad y mayores, aún deben creer que el Gobierno está anteponiendo la salud”, matiza. En definitiva, se trata ahora de pura cuestión de confianza. Y parece que Johnson la perdido en el momento en el que más la necesita.

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