Se acaba el plazo antes de pedir prórroga

Brexit, ronda final: ¿por qué UK antepone la pesca (0,1% PIB) a las finanzas de la City (7%)?

Este martes, comienza la cuarta ronda de negociaciones entre Londres y Bruselas para un acuerdo comercial. Para julio, deberían completarse los pactos sobre pesca y servicios financieros

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson.
El primer ministro británico, Boris Johnson.

Mientras el 47% de las exportaciones del Reino Unido va a la UE, solo el 7% de las exportaciones comunitarias acaba en suelo británico. Las cifras se repitieron por activa y por pasiva durante la campaña del referéndum de junio de 2016, que acabó con el triunfo del Brexit. Pero, en caso de que quedara alguna duda, Michel Barnier ha querido ponerlas de nuevo sobre la mesa, de cara a la cuarta ronda de negociaciones que empieza este martes entre Londres y Bruselas, para cerrar —o al menos intentarlo— un acuerdo comercial. “Creo que conseguir un pacto, particularmente ahora, es en interés de ambas partes… Pero no habrá ninguno que vaya en detrimento de la UE a largo plazo, ni que perjudique la integridad del mercado único”, advertía el negociador del equipo comunitario en una entrevista con 'The Sunday Times'.

Junio de 2020 y seguimos hablando del Brexit. Es normal que hayan perdido el hilo de la telenovela. Les pongo en situación. Tras unas arduas negociaciones que lograron 'in extremis' un pacto de divorcio, el Reino Unido abandonó oficialmente el bloque el 31 de enero. Al ser una separación finalmente 'amistosa', se acordó un periodo de transición hasta finales de este año durante el que, a efectos prácticos, todo sigue igual. Sin embargo, en caso de que ambas partes no consigan cerrar un pacto comercial, las relaciones se regirán únicamente bajo los términos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que supondría la aplicación de aranceles a la gran mayoría de las exportaciones.

Desde su traslado a Downing Street, Boris Johnson ha dejado claro que busca un pacto de libre comercio similar al que la UE cerró en su día con Canadá. Aquello tardó en fraguarse más de siete años, pero el primer ministro quiere conseguir cerrar el suyo ahora en cuestión de meses.

Bajo el acuerdo de retirada, Londres podría pedir antes de julio una ampliación de plazos del periodo de transición para incrementar las posibilidades de éxito. Pero el líder 'tory' —el mismo que ahora ha visto caer en picado su popularidad por su gestión ante la pandemia del coronavirus y el que ha perdido la confianza de gran parte del electorado tras defender a su principal asesor después de que este haya sido pillado rompiendo el confinamiento— se niega. Si para finales de este mes no hay avances, el inquilino del Número 10 ya ha advertido de que se levantará de la mesa de negociaciones para preparar al Reino Unido ante un Brexit duro en diciembre.

Cruce de recriminaciones

Y, de momento, lo que se dice avances… no hay muchos, la verdad. La tercera ronda de negociaciones de mayo acabó básicamente en un cruce de recriminaciones. Y a día de hoy, Londres sigue acusando a la Comisión Europea de no poner lo suficiente de su parte, y por su parte, Bruselas acusa a la parte británica de estar retrocediendo ante los compromisos adquiridos en la 'Declaración política'.

Según este texto, político y por tanto legalmente no vinculante, que acompañaba al acuerdo de retirada —y en el que ambas partes se comprometían a actuar de buena fe de cara a las nuevas conversaciones sobre relaciones bilaterales—, para julio deberían completarse los acuerdos sobre pesca y servicios financieros.

El sector pesquero representa tan solo el 0,12% de la economía británica. La City, el 7%. En cualquier caso, David Frost, negociador de la parte británica, ha descartado cualquier acuerdo comercial que otorgue a los barcos europeos acceso a las aguas del Reino Unido a cambio de mejores condiciones para los servicios financieros británicos en el mercado único de la UE.

La pesca vs. la City

Los números no cuadran, pero se trata de una cuestión sumamente política, ya que la pesca fue uno de los asuntos más simbólicos durante el referéndum del Brexit. Los euroescépticos siempre han soñado con recuperar el control de sus aguas. Aseguran que los barcos de la UE pescan siete veces más en sus ricas aguas que lo que la flota británica lo hace en las comunitarias, por lo que, tras el Brexit, calculan que se podría duplicar la facturación del sector ampliando su zona exclusiva de 12 a 200 millas náuticas. El problema es que el 70% de las capturas británicas es vendido al exterior, principalmente a la UE. Y sin acuerdo comercial, las exportaciones se complican.

Hoy por hoy, el ambiente detrás de la escena es de pesimismo, y muy pocos consideran que se pueda conseguir algún progreso significativo en el encuentro previsto para el 18 de junio entre el 'premier', Boris Johnson, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Si no hay avances para entonces, el inquilino del Número 10 repite que se levantará de la mesa.

El primer ministro británico, Boris Johnson, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado enero. (EFE)
El primer ministro británico, Boris Johnson, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado enero. (EFE)

Fuentes muy bien situadas del Partido Conservador aseguran a El Confidencial que ven “prácticamente imposible que haya extensión de plazos en junio”, con todo, sí ven “muchas posibilidades de que, para finales de año, y aunque esté completamente fuera de los términos del acuerdo de retirada, ambas partes decidan 'in extremis' una extensión del periodo de transición [con la libertad de movimiento que eso conlleva] para evitar el caos de un Brexit duro, porque es sumamente difícil que se llegue siquiera a un acuerdo de mínimos”.

El 'tory' euroescéptico Peter Bone, miembro de la comisión parlamentaria sobre la futura relación del Reino Unido con la UE, ha pedido al Ejecutivo que no tome ahora decisiones precipitadas y espere hasta el 31 de octubre para decidir si un acuerdo comercial es factible.

Fuentes del Partido Conservador apuntan a EC que es posible que se llegue 'in extremis' una extensión de periodo de transición

Por su parte, un análisis elaborado por el 'think tank' Social Market Foundation —a petición del grupo pro UE Best for Britain— advierte de que, en caso de Brexit duro, una de las zonas más afectadas del país sería el norte de Inglaterra, el conocido como 'muro rojo', con una fuerte dependencia del sector manufacturero, ya bastante tocado por los efectos del coronavirus. Los distritos de esta zona habían votado por los laboristas desde la II Guerra Mundial, pero en las generales de diciembre dejaron plantado al entonces líder de la oposición, Jeremy Corbyn, para garantizarse que el Brexit se llevaría a cabo.

En cualquier caso, no hay que olvidar que —con o sin pacto— la salida del Reino Unido a efectos prácticos del bloque a finales de este año coincidirá con el segundo pico previsto para el covid-19. La pandemia está siendo el mayor reto para los gobiernos a ambos lados del Atlántico en tiempos de paz, y todos se preparan para una recesión a nivel global.

La 'coartada' del covid-19

En abril, el primer mes en el que los británicos estuvieron en confinamiento en su totalidad, el número de personas que solicitaron la ayuda por desempleo pasó de 856.500 a 2,1 millones, la subida más alta en un mes desde 1996. En términos generales, en el primer trimestre del año, el desempleo en el Reino Unido subió en 50.000 personas frente al mismo periodo del año anterior, lo que situó la tasa del paro en el 3,9%, según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS).

El director del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, Jagjit Chadha, advierte de que, debido al impacto del coronavirus, se espera que la tasa de parados llegue en los próximos meses al 10%, algo no visto en suelo británico desde principios de los años noventa. Por su parte, el producto interior bruto (PIB) ha registrado una caída del 2% en el primer trimestre del año, el mayor desplome desde 2008, lo que ha llevado al Ejecutivo a asumir que el país va camino de la recesión.

Según una encuesta realizada por Focaldata, dos tercios de los ciudadanos están ahora a favor de la extensión del periodo de transición, incluido el 49% de los que votaron por el Brexit, para evitar el caos económico.

Downing Street siempre podría camuflar los efectos de la salida sin pacto del bloque culpando al coronavirus los próximos años de todos sus males. Pero al mismo tiempo, los expertos advierten de que, si las economías del resto de países vecinos comienzan a recuperarse sin que la británica ofrezca ningún brote verde, Johnson lo pagará políticamente. Aún más, porque el liderazgo del otrora 'césar del siglo XXI' no atraviesa su mejor momento.

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