RELACION ENTRE DOWNING STREET Y EL KREMLIN

El 'cleptotour' de los oligarcas: en autobús por las cloacas rusas de Westminster

¿Es Johnson un objetivo fácil para Moscú? ¿Podría tener Vladimir Putin material comprometedor de tipo sexual sobre el actual inquilino de Downing Street?

Foto: Boris Johnson y Vladimir Putin en una imagen de archivo. (Reuters)
Boris Johnson y Vladimir Putin en una imagen de archivo. (Reuters)

¿Qué hacía Boris Johnson en la mansión de Alexander Lebedev, un exagente de la KGB, justo el día después de ganar las elecciones generales del Reino Unido? Cuando el excéntrico político fue titular de la diplomacia británica aseguró en la sesión de control parlamentario en asuntos exteriores que no había “ninguna evidencia de una satisfactoria interferencia” en Westminster “por parte de ningún país”. Cuando se le preguntó específicamente por Rusia recalcó: “Ninguna, nada, ni una salchicha”.

Pero, casualidades de la vida, convertido luego en primer ministro, se ha negado a publicar un informe realizado por el Comité Parlamentario sobre Inteligencia y Seguridad respecto a la posible injerencia del Kremlin. Supuestamente, el veto se levantó tras la victoria electoral de diciembre. Pero el documento sigue sin ver la luz. Como tampoco hay explicaciones sobre su asistencia a la gran fiesta celebrada en la mansión con increíbles vistas a Regent’s Park. ¿Es Johnson un objetivo fácil para Moscú? ¿Podría tener Vladimir Putin material comprometedor de tipo sexual sobre el actual inquilino de Downing Street?

Estas son el tipo de preguntas que se plantean en el “Cleptocracia tour”, una peculiar excursión organizada por Roman Borisovich, co-fundador “ClampK”. El que fuera banquero en Wall Street es hoy un comprometido activista dedicado a investigar cómo el mercado inmobiliario londinense se ha convertido en un lavadero mundial de “dinero turbio”, especialmente para los multimillonarios rusos.

“Uno compra una exclusiva vivienda para establecerse en el país, comienza a patrocinar el arte o deporte, realiza jugosas donaciones a partidos políticos, gana influencia y reputación y acaba presionando al Gobierno para beneficio de intereses propios”, explica Borisovich. En ningún momento oculta que es “buen amigo” de Alexei Navalny, el mismo que 'The Wall Street Journal' describe como el “hombre al que más teme Putin”.

“ClampK” no realiza investigaciones propias, pero reúne y da voz a diferentes expertos sobre la materia. Muchos de ellos han sido invitados al autobús con el que se recorre una interesante ruta de lujosas propiedades compradas con dinero de dudosa procedencia.

Como no podía ser de otra manera, el tour arranca en la “humilde morada” del billonario Alexander Lebedev, cuyo hijo Evgen, por cierto, es el propietario del diario 'Evening Standard', el mismo que contrató a George Osborne como director cuando éste último dejó de ser ministro del Tesoro con el Gobierno de David Cameron.

Unas fiestas muy exclusivas

La casa se localiza en Cambridge Gate, un pequeño oasis en el corazón de la capital británica. Es el barrio más exclusivo de Londres por excelencia. El mes pasado, la agencia inmobiliaria Foxton vendió un piso de cuatro habitaciones por 7,95 millones de libras. Entre los vecinos destacan el artista Damien Hirst, el actor Sasha Baron Cohen o el embajador de los Estados Unidos en el Reino Unido, Woody Johnson. También residen aquí el Sultan de Oman, el principe Jefri de Brunei y varios miembros de la familia real de Arabia Saudí.

En cualquier caso, los Lebedev tienen lujosas propiedades repartidas por todo el mundo. Evgen Lebedev es dueño, entre otros, del Palazzo Terranova (Italia), un destino que el primer ministro británico también conoce muy bien. “En su época como alcalde de Londres y luego como ministro de Exteriores, Boris fue un invitado frecuente a un tipo de fiestas en las que todo vale. En el Palazzo Terranova ha estado, al menos, en dos ocasiones, en octubre de 2016 y abril de 2018. Y ha acudido en solitario, sin su personal de seguridad”, explica John Sweeney, periodista de investigación de la BBC y 'The Observer'.

“Estamos hablando de que un ministro de Exteriores ha acudido a dos fiestas organizadas por el hijo de un excoronel de la KGB sin ningún funcionario cerca que pudiera verificar qué estaba haciendo”, subraya el experto.

En 2018, el que es hoy primer ministro (de 55 años), ya mantenía una relación sentimental con Carrie Symonds (de 31 años), con la que está ahora comprometido y espera su primer hijo en común para verano. Pero, aparte de con Symonds, según el periodista, Johnson habría sido infiel a su entonces esposa Marina Wheeler, con otras cuatro mujeres: una peluquera, una cantante pop, una funcionaria y una política.

"Da, da, da"

Y en este sentido, el experto plantea lo siguiente: “¿Es posible que Putin esté en condiciones de chantajear a Boris Johnson por su incontinencia sexual? La respuesta es da, da, da (“sí” en ruso)”, recalca. Por cierto, en los círculos rusos, al primer ministro se le conocería como “Sasha”, el diminutivo de su primer nombre de pila, Alexander.

El tour continúa. A pocos metros de la residencia de Lebedev se encuentra otra imponente mansión, construida con piedra color miel de Bath. Pertenece a Lubov Chernukina, la mayor donante política femenina en la historia del Reino Unido.

Vladimir Putin en un billete. (Reuters)
Vladimir Putin en un billete. (Reuters)

La semana pasada, en la fiesta de donantes del Partido Conservador, Chernukina pagó 45.000 libras para jugar un partido de tenis con Johnson y el copresidente de la formación Ben Elliot. En 2018, desembolsó 30.000 libras por una cena privada con el entonces ministro de Defensa, Gavin Williamson. Y en 2019 pujó por 135.000 libras para conseguir una cena privada con la entonces primera ministra Theresa May. Una cantidad que debió resultar entonces irrisoria, ya que decidió invitar a cenar en el Goring Hotel -con Estrella Michelin- a otros seis miembros del Gabinete. En total, según la Comisión Electoral, en los últimos ocho años ha donado más de 1,6 millones de libras esterlinas, convirtiéndola en la mayor donante ruso para los 'tories'.

La pregunta es: ¿quién es Chernukina? Ella se ha presentado en diferentes ocasiones como “banquera”, “directora de inversiones” y “consultora de gestión”. En cualquier caso, tal y como recalca Andrew Foxall, experto en Rusia para el Think Tank Henry Jackson Society, cuando su figura toma relevancia es en 2007, cuando se casa con Vladimir Chernukhin.

“Después de haber servido en el Ministerio de Comercio Exterior durante el último período soviético, Chernukhin consiguió un trabajo a mediados de la década de los 90 en el VEB, un banco estatal con estrechos vínculos con el servicio de inteligencia exterior de Rusia, el SVR. Cuando sólo tenía 32 años, Vladimir Putin le nombró viceministro de finanzas, poco después de que se convirtiera en presidente. En 2004, le otorgó la Orden de Honor, uno de los premios civiles más importantes de Rusia, por sus logros en finanzas y economía”, afirma el experto.

La cuestión es que, tal y como especifica Foxall, no hay evidencias de que se “haya actuado de manera ilegal”. “Al tener pasaporte británico, los Chernukhin pueden realizar ya donaciones a partidos políticos en el Reino Unido. Pero cuando la procedencia del dinero es dudosa y hay vínculos tan estrechos con el Kremlin hay que investigarlo”, señala.

Quien tiene dinero en el Reino Unido puede conseguir la nacionalidad británica de una manera bastante rápida y fácil. Pagando un mínimo de un millón de libras uno puede acceder a las conocidas como “Golden Visas”. Según Transparency Internacional UK -un lobby que lucha contra la corrupción global- entre 2008 y 2015, alrededor de 3.000 personas consiguieron el pasaporte británico por esta vía. El 23% de ellos eran rusos.

“El problema era que el Gobierno autorizaba la visas y luego nadie investigaba de dónde procedía el dinero. En 2019 se cambió la ley y ahora por lo menos, los bancos tienen que confirmar por carta que se ha realizado una investigación previa sobre los ingresos antes de que las autoridades concedan la visa. Pero aún hay mucho por hacer”, explica Rachel Davies, abogada de dicho lobby.

El Gobierno ha prometido que “próximamente” también presentará el borrador de una ley para que nadie pueda comprar de manera anónima una propiedad en el Reino Unido a través de una compañía basada en un paraíso fiscal. Pero, de momento, en la Cámara de los Comunes, donde los 'tories' tienen ahora una holgada mayoría absoluta, no hay ningún movimiento.

Buenas conexiones con el Kremlin

El bus sigue su camino y atraviesa Ebury Street, en el exclusivo barrio de Belgravia, donde se encuentra la sede de la “Asociación del Partido Conservador para London & Westminster”. Su vicepresidente es Alexander Temerko, que en los últimos años ha donado más de un millón de libras a los 'tories'.

Nacido en la entonces Ucrania soviética, forjó una carrera en la cima de la industria armamentista rusa y tenía conexiones con los más altos niveles del Kremlin. Desde que consiguió el pasaporte británico en 2011, ha sido una de las figuras más influyentes en la política británica.

“Los espías rusos no son gente con uniforme de color verde oliva que tienen un cartel en la frente”, asegura Luke Harding, corresponsal en Rusia para 'The Guardian' desde 2007 hasta 2011, cuando fue deportado por sus investigaciones. “Las figuras que importan son la de oligarcas, billonarios del mundo de los negocios, diferentes perfiles que sirven para un propósito”, remarca.

“En los últimos años han ido cambiando objetivo. Antes se centraban en el comunismo, pero desde hace más de una década tienen su mirada en movimientos populistas de la extrema derecha. Sin lugar a dudas, el Kremlin debe estar sumamente contento con el Brexit”, recalca.

Lo cierto es que en los últimos años se ha hablado mucho los supuestos vínculos entre Moscú y el triunfo euroescéptico en el referéndum histórico de 2016. El empresario Arron Banks -casado con la hija de un alto funcionario estatal del Kremlin- se convirtió en el mayor mecenas de la historia de la política británica al invertir nueve millones de libras en la campaña de Leave.EU.

La misma semana que se presentó la campaña tuvo diferentes reuniones en la embajada de Rusia en Londres de los que nunca ofreció demasiados detalles. Banks también fue uno de los primeros en reunirse con Donald Trump, cuando éste último ganó la presidenciales de 2017.

La Agencia Nacional contra el Crimen -lo que sería el FBI británico- abrió una investigación en 2018 para analizar sus amistades y movimientos, pero la cerró sin llegar a culparle de nada y él acabó demandado a Carole Cadwalladr, la periodista que sacó todo a la luz.

En cualquier caso, Edward Lucas, escritor y especialista en seguridad, asegura que el Kremlin “generalmente lo que busca es desacreditar y perturbar los sistemas políticos más que asegurar un resultado electoral específico”. “El Brexit no ganó por la interferencia rusa, sino porque la campaña pro UE fue una basura”, asegura el experto, que fue llamado a declarar ante el Comité Parlamentario sobre Inteligencia y Seguridad respecto a la posible injerencia de Moscú, el mismo que el primer ministro británico prohibió que saliera a la luz antes de las últimas elecciones generales de diciembre.

“El verdadero premio para Rusia es socavar la confianza pública en la democracia occidental, avivando el fatalismo y la apatía. En definitiva, si crees que Occidente está dirigido por políticos hipócritas, incompetentes y codiciosos, entonces es mucho más difícil tomar cualquier tipo de ventaja moral sobre Rusia, que realmente esté dirigido por personas muy, muy malas”.

"China lo hará mañana"

En este sentido, la propaganda juega un papel clave. “Cuando en 2018 el exespía Sergei Skripal fue envenenado en la ciudad inglesa de Salisbury, las comunicaciones oficiales del Gobierno fueron inicialmente caóticas. Rusia inundó entonces de teorías de conspiración los medios. Por lo que un número preocupante de personas les creyó y sospechó que nuestras autoridades no estaban diciendo toda la verdad sobre el incidente”, señala.

En cualquier caso, el experto advierte que los vínculos no se limitan al Partido Conservador. Hay más formaciones políticas. A la gran fiesta en la mansión de los Lebedev, por ejemplo, acudió, entre otros, Peter Mandelson -una influyente figura en los últimos Gobiernos laboristas-. Estaba también invitado (aunque no fue) el actual alcalde de Londres, Sadiq Khan, a quien muchos empiezan a ver como el futuro líder de la oposición. Asimismo, según Lucas, Rusia tampoco es la única amenaza. “Lo que el Kremlin hace hoy, China lo hará mañana”, destaca.

Cuando termina el tour uno se baja del autobús con cierta sensación de mareo. Quizá sea el denso tráfico. Quizá tomar demasiadas notas en movimiento. O, sencillamente, el vahído de sentirse mera marioneta. Porque están los que gobiernan y luego los que mueven los hilos de los gobiernos.

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