SEGUNDO ANIVERSARIO DEL 1-O

Puigdemont asegura que no huirá de Bélgica ante una nueva euroorden

“Rotundamente no”, ha asegurado el expresidente de la Generalitat, que ha negado que esté planteándose huir de Bélgica a un país que no tenga convenio de extradición con España

Foto: Puigdemont, durante la protesta en Bruselas. (EFE)
Puigdemont, durante la protesta en Bruselas. (EFE)

Hace dos años las imágenes de cargas policiales durante la celebración del referéndum ilegal de independencia de Cataluña pusieron patas abajo la ciudad de Bruselas y las instituciones europeas durante muchas horas. Se vivieron momentos de enorme tensión. El Parlamento Europeo era el núcleo de todo el vértigo acumulado en aquellos días: el independentismo había hecho sus deberes, había logrado recabar apoyos durante años y las imágenes que llegaban desde Cataluña hicieron lo demás.

La Eurocámara era pura pólvora. Este martes, dos años después, lo único que queda bajo una intensísima lluvia bruselense es eso: pólvora mojada. Unos 40 independentistas se han reunido a las puertas del Parlamento Europeo para protestar por lo que ahora es la cruzada independentista, en un reflejo de cómo se han rebajado las aspiraciones: lograr que Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat; Toni Comín, exconseller de Salud; y Oriol Junqueras, antiguo vicepresidente ahora encarcelado a la espera de la sentencia del ‘procés’, puedan acceder a sus puestos como eurodiputados tras las elecciones europeas de 2019.

Puigdemont ha asegurado en una rueda de prensa este martes que no se moverá de Bruselas, que no pretende huir ante una posible nueva euroorden. “Rotundamente no”, ha asegurado el expresidente de la Generalitat, que ha negado que esté planteándose huir de Bélgica a un país que no tenga convenio de extradición con España.

Además, el líder independentista, que ha mantenido una reunión con el llamado Consell per la República Catalana, ha anunciado la intención de crear una “asamblea de cargos electos” para el día después de la sentencia del 'procés', asumiendo ya que será condenatoria.

Ese foro, al que están invitados todos los cargos electos de Cataluña, desde diputados autonómicos, a senadores, diputados nacionales y cargos locales, pretende coordinar la reacción del independentismo a la sentencia, pero el primer esbozo es caótico y poco organizado. De hecho solo se han hecho unas cuantas llamadas que han tenido un recibimiento frío por la sensación de improvisación.

Desde el propio Consell denominan a la asamblea como una institución “paralela”, pero insisten en que no hay choque de legitimidades con el Parlament, porque este órgano no será legislativo. Sin embargo, apuntan, sería un foro para poder debatir abiertamente sobre el camino a la independencia sin el escrutinio que el Estado mantiene sobre la cámara autonómica. Una forma de sortear, de rodear el control del Estado. Y por lo tanto, en cierto modo, la creación de una legitimidad paralela al Parlament.

Puigdemont también ha respondido a Pedro Sánchez, que ha asegurado que el Gobierno podría aplicar el 155 estando en funciones. El expresidente catalán, ha señalado que con el Senado disuelto no sería posible poner en marcha el artículo de la Constitución. Sin embargo, el presidente del Gobierno ha asegurado que la activación es posible a través de la Diputación Permanente.

El expresidente, que desde que llegó a Bélgica se esmera en intentar dejar claro que la legitimidad democrática la tiene fundamentalmente su Gobierno en el exilio, ha insistido este martes, sin embargo, en la autonomía con la que cuenta la Generalitat. “Respetamos las responsabilidades de cada institución. No somos quién para darle instrucciones al 'president' Torra. Y él no las recibiría”, ha asegurado Puigdemont durante la rueda de prensa.

Sobre la posible relación con los CDR, el expresidente de la Generalitat ha negado cualquier vínculo, asegurando que no tiene “ninguna relación directa ni indirecta”. “Ni necesito intermediaros para hablar con el señor Torra”, ha sentenciado Puigdemont, que, además, ha criticado que haya filtraciones del proceso judicial.

La teoría que ahora manda en la Casa de la República, como llama el sector independentista a la residencia de Puigdemont en Waterloo, es que la acusación de terrorismo contra los CDR es una nueva treta del Estado, un intento del Gobierno y del poder judicial de explorar una nueva vía por la que prospere una nueva euroorden.

Protesta ante la Eurocámara

No es la primera vez que se celebra esta concentración, de hecho esta ha sido su tercera edición, pero en esta ocasión se contaba también con el recuerdo del segundo aniversario del 1 de octubre.

El eurodiputado de Ciudadanos, Jordi Cañas, tras la protesta de Puigdemont. (EFE)
El eurodiputado de Ciudadanos, Jordi Cañas, tras la protesta de Puigdemont. (EFE)

“Hace dos años más de dos millones de ciudadanos escogieron la independencia de Cataluña, nos dijeron que no valía, que no había censo, participación de los contrarios a la independencia, que no había autoridad electoral independiente”, ha señalado Puigdemont. Sin embargo, apunta, “hace unas semanas”, durante las elecciones europeas, participaron en unas elecciones “en las que sí había censo, en las que sí había autoridad independiente, donde sí participaron los contrarios a la independencia y donde también recogimos más de dos millones de votos y nos dicen que tampoco vale, y eso es inaceptable”, critica el expresidente.

“Para nosotros la democracia es fundamental, y no vamos a dejar de luchar por nuestros derechos, no los nuestros como eurodiputados, sino de nuestros electores, que están viendo vulnerados de forma irreversible sus derechos”, ha señalado el líder independentista.

Sin respaldo exterior

Los años pesan: hace solo dos el independentismo estuvo más cerca que nunca de lograr el ansiado respaldo internacional, aunque realmente se quedó muy lejos de obtenerlo. Ahora, con la sentencia del ‘procés’ a la vista, muchos esperan que sea la oportunidad para relanzar de forma efectiva la internacionalización de la independencia.

Hace solo dos años el independentismo estuvo más cerca que nunca de lograr el ansiado respaldo internacional, se quedó muy lejos de obtenerlo

Jordi Cañas, eurodiputado de Ciudadanos, ha asegurado al finalizar la manifestación encabezada por Puigdemont, que la formación naranja está enviando cartas a los eurodiputados del resto de formaciones con la intención de informarles sobre los últimos acontecimientos relativos a los CDR y la actitud del Gobierno de Cataluña.

Imagen de archivo del interior del Europarlamento. (EFE)
Imagen de archivo del interior del Europarlamento. (EFE)

Ese trabajo didáctico, de explicar al resto de colegas qué ocurre en Cataluña, no se hizo como se debía en 2017. Ahora, con la lección aprendida, todos los partidos hacen lo posible para evitarlo. En el Partido Popular y en el Partido Socialista hacen lo propio por los pasillos de la Eurocámara. Nadie quiere que en esta ocasión la sentencia les pille con la guardia baja.

Mucha atención se centrará, además de en la sentencia por el Tribunal Supremo, en la vista que se celebra el próximo 14 de octubre ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para dictaminar hasta dónde alcanza la inmunidad para Junqueras como eurodiputado electo, una cuestión prejudicial planteada por el propio TS, pero que no podrá resolverse antes de que salga la sentencia del ‘procés’.

Puigdemont sigue de cerca el proceso, porque aunque la decisión del TJUE llegue después de la del TS, y eso haga que no sirva para Junqueras, en el círculo del expresidente sí creen que le puede servir a él. “Confío en la justicia europea, que tiene que resolver este asunto, vamos a esperar su decisión”, ha señalado el líder independentista.

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